La Exposición Emocional

EVEMuseografia2Como bien sabéis, la sensibilidad es la capacidad que tenemos los seres humanos – o deberíamos tener – que hace posible que experimentemos emoción ante la belleza, o nos conmovamos ante la desgracia o el dolor ajenos. La sensibilidad no es un don, es una capacidad, una cualidad unipersonal que se puede educar. Es más, entendemos que es fundamental, básico, importantísimo, que los humanos seamos capaces de entender que la sensibilidad es una capacidad que mejora nuestra vida y nuestra percepción positiva de todo lo que nos rodea y, además, es algo que puede mejorar la influencia que podemos desarrollar para mejorar nuestro entorno y el de los demás. No consideramos sensibilidad una posible capacidad innata en las personas, ni mucho menos, la sensibilidad se educa; debemos educarla. Si relacionamos el imperativo necesario que debe desarrollar una facultad fundamental en todos nosotros para que logremos hacer de este mundo un lugar mejor para vivir, debemos comenzar pensando en los instrumentos de aprendizaje necesarios para educar esa sensibilidad nuestra, de todos. Como esto es un blog que habla sobre museos y exposiciones, vamos a pararnos a pensar en que puede hacer la museografía didáctica para ayudarnos a desarrollar emociones.

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En 1980, en la primera asamblea general anual de la Asociación de Museos, su presidente Henry H. Higgins pronunció un discurso en el que dijo: “El objetivo supremo en la labor de los museos públicos no es multiplicar los hechos en la memoria de los espectadores, por muy ingeniosamente que esto se haga, sino avivar en sus corazones la capacidad de sorprenderse y experimentar un entrañable empatía…”

EVEMuseografia6¿Están realmente la gran mayoría de los museos preparados para avivar corazones creando empatía?

Las exposiciones producidas con la intención de provocar una reacción emotiva en el visitante es lo que denominamos exposiciones emocionales. Podemos dividirlas en dos grupos básicamente: estéticas y evocadoras. Las exposiciones estéticas están especialmente orientadas para generar un efecto emocional cuando el visitante contempla belleza en cualquiera de sus expresiones. Las segundas, las evocadoras, tienen un carácter claramente romántico. El problema es que, en el caso de las exposiciones estéticas – las exposiciones de los museos de arte -, casi siempre nos piden o exigen que vayamos con la sensibilidad abrochada de casa, no existe la labor didáctica en la exposición por si misma para educar nuestra sensibilidad artística – todos la tenemos pero hay que educarla -. Actualmente, con los enormes desarrollos tecnológicos que existen sobre todo en el campo de la interacción comunicacional (smartphones, p.e.), no hay excusa para que la exposición artística se mantenga pasiva al visitante. Creemos que ya no se justifica lo de colgar un cuadro en una pared y colocarle el consabido cartelito al lado que nombra al autor de la obra, el título de la obra, la fecha de creación de la obra y los materiales que se han usado para la realización de la obra. En la mayoría de las ocasiones además en un solo idioma. ¿Hay excepciones? Por supuesto, pero son las menos. La mayoría de estas exposiciones de los museos de arte están creadas por expertos dirigiéndose a expertos. Los expertos tienen tendencia de olvidarse de los demás, sienten pánico de ser juzgados por una supuesta ignorancia, siendo todo esto una gran contradicción si consideramos que un experto en arte debería mostrarse como un ser especialmente sensible (?). Así no se hace una exposición que pretenda encender las emociones de todos los visitantes, su potencial sensibilidad artística ante la exhibición de belleza. No queremos ser negativos, solo pretendemos reivindicar el hacer las cosas correctamente por el bien de todos nosotros.

EVEMuseografia7El arte figurativo emociona mucho más fácilmente porque la mayoría del público “ve” la obra, no ocurre tanto con el arte moderno, no genera demasiada empatía por si mismo, dejando bastante fríos a los espectadores de las obras, porque es un tipo de arte que exige educación previa, y no todos la tenemos aunque pretendemos obtenerla

Desde el punto de vista del diseño entonces, en lo relacionado con la exposición estética, los elementos deben estar representados con una especial sensibilidad para que las cualidades artísticas de la belleza puedan ser debidamente apreciadas por toda clase de público. El entorno estético suele ser agradable, muy importante, pero se falla en el plano educativo, falla lo que podríamos denominar: “didáctica de la belleza”. En el caso de las exposiciones “evocadoras o románticas”, todo resulta un poco más sencillo en su diseño y producción. Nos referimos a la forma de generar emociones, las que buscamos provocar en el visitante para aprovechar al máximo su potencial didáctico intentando apelar a sus cinco sentidos: vista, tacto, oído e incluso olfato y gusto si fuera posible. La representación del “ser humano” en la exposición, es la conexión entre el espectador y la misma, el vínculo generador de emociones. Desde nuestro punto de vista profesional, debemos introducir la escenografía expositiva de una manera sutil, responsable, para no interferir de forma incorrecta en la percepción del visitante sobre el objeto de la exposición. El objeto es más importante que el soporte expositivo, siempre. Además, los profesionales en museografía debemos ser muy responsables con la forma en la que generamos la exposición para no distorsionar el mensaje museológico. Tenemos que ser conscientes sobre el amplio espectro de modos de entender la realidad. Debemos ser responsables sabiendo que las personas tenemos un desarrollo emocional distinto unos a otros, y los niveles de entendimiento de esa realidad son también distintos en cada uno de nosotros.

holocausto_7_washingtonReflexionando sobre la complejidad en la “escenificación” de los contenidos de la exposición para que éstos comuniquen exactamente lo que deben comunicar sin distorsiones, siempre acudimos al ejemplo de los museos dedicados a mostrarnos el terror del Holocausto de una forma didáctica, apelando al entendimiento de un público comprometido con que el horror no vuelva, teniendo muy presentes a los niños que van a conocer una realidad espantosa pero necesaria en su educación para que no vuelva a ocurrir, y también a personas – víctimas – que de un modo u otro ese horror ha formado y forma parte de sus vidas. Es el tipo de exposiciones que exigen el máximo esfuerzo y compromiso para los profesionales implicados en su producción para ser justos sobre el valor de una realidad mostrada

Los museos que tienen su razón de ser mostrando la peor cara del ser humano como hecho histórico – guerra o cualquier forma de violencia -, son las que están obligadas especialmente a cuidar al máximo su escenografía expositiva. La temática conmueve normalmente por si misma, pero el objetivo es dirigir su potencial didáctico en enseñar para que no vuelva a ocurrir. Debemos tener muy en cuenta sobre todo en los niños y a nuestros mayores. Los museos deben asumir esa responsabilidad educativa y no otra, y deben hacerlo bien. Tienen esa oportunidad y deben aprovecharla. Ayudar a comprender el contexto del hecho histórico es muy importante para que ese hecho adquiera su dimensión real en el entendimiento del espectador. El museo se haga responsable – mientras seamos visitantes espectadores – de nuestra capacidad de asimilar emociones, y potenciarlas. Por eso la importancia que le damos a la escenografía como el instrumento didáctico más útil y contundente. Cuando hablamos de escenografía también nos referimos a esa llamada a nuestros cinco sentidos. Si el museo responde a esto apelando a su poca disponibilidad de espacio físico o la limitación de presupuesto, o las dos juntas, les recordaremos, entre otras cosas, que la realidad aumentada, la realidad virtual también, existen para algo y que la gran mayoría de visitantes a los museos, incluidos niños, llevan un smartphone en el bolsillo. Conectemos con ellos.

6 Respuestas a “La Exposición Emocional

  1. Hola. Está claro que la sensibilidad se adquiere, se desarrolla y también, si no se “utiliza” con cierta frecuencia, se deteriora e incluso acaba por desaparecer. La sensibilidad, aplicada a a cualquier manifestación artística, es donde yo creo que la “trabajamos” más. Deberíamos acudir con cierta regularidad a museos, exposiciones, conferencias… que, a parte de enriquecernos, harían que nuestra sensibilidad estuviera siempre “a punto”, si no, correremos el riesgo de oxidarnos.

    Vuestra página es un claro ejemplo de cómo cuidar el mensaje para que nos llegue directo pero a la vez bonito. Hacéis análisis y críticas pero siempre desde el respeto, procurando, con vuestro punto de vista y vuestros conocimientos, contribuir a una difusión de la cultura más trabajada y cuidada. Supongo que eso es “Sensibilidad”. Un saludo. Ángeles.

  2. En mi opinión acertadísima la exposición de la influencia que debe primar al visionar museos y exposiciones. En lo que a mi se refiere aseguro que al acudir a vuestras numerosos trabajos pude sentir las dos influencias: la estética y la evocadora. Con total empatía hacia la obra y por supuesto al artista. Saludos

    • Muchas gracias Néstor por tus palabras. Si ánimo de caer en la pesadez, pero es cierto, os agradecemos el apoyo que nos dais porque es la forma de mantener la ilusión. Escribir todos los días a veces cuesta, pero comprobando que nos leéis nos llena de alegría y ánimos. Un abrazo.

  3. Hola. Este es un tema interesante y da para mucho. La verdad es que a lo largo de la historia, en ocasiones, ha habido un uso del arte figurativo y la sensibilidad con fines claramente políticos, mientras que el arte no figurativo, que se puede ver como algo más subjetivo, racional e intelectual, se aleja del placer que siente mucha gente al verse reflejada en recreaciones sentimentales que muchas veces no reflejan la realidad social.
    Trabajar con la emoción es muy difícil porque vivimos una época de escepticismo, donde la emoción es un tabú y también un arma de doble filo. Pero son las dos caras de la misma moneda: lo que pensamos y la reacción emocional a lo que pensamos.
    Espero que sigáis planteando cuestiones de este tipo, ya que es algo muy importante para comprender no sólo el arte, sino también el marco en que se desarrolla ese arte.
    Un saludo.

    • Hola ANF, muchas gracias por tu comentario. Cuando escribimos sobre la percepción artística, fundamentalmente relacionada con los museos, sabemos que pisamos terreno fanganoso. Todos tenemos una opinión de la percepción, sobre todo el autor de su obra. Se supone que debemos desarrollar la percepción suficiente como para que podamos captar la esencia de la plástica que nuestra razón no es capaz de descifrar. Es un mundo de sensaciones muy complicado de compartir y, sobre todo, de mostrar en el plano didáctico. Tu, ANF, cambiando de tema, tienes suerte de no estar frustrado, aun habiendo nacido artista. Un abrazo.

  4. Pingback: Museo de las emociones - Infotecarios·

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