Museo Autoritario, Interpretativo y Performativo

Museo Autoritario, Interpretativo y Performativo

 

Últimamente, estamos siendo testigos de la aparición de museos más dinámicos e interactivos. Con el avance de las tecnologías, la forma de crear exposiciones ha cambiado notablemente, buscando cautivar a un público moderno y aprovechando las nuevas herramientas digitales para presentar las colecciones y contenidos museológicos. Esto ha transformado profundamente la forma en que se comunican los museos, ofreciendo a los visitantes una manera distinta y más participativa de interactuar con las colecciones. En la actualidad, los museos se encuentran en una constante necesidad de innovar en sus prácticas para mantener e incrementar su número de visitantes.

A lo largo de la historia, la práctica museística ha evolucionado significativamente, dando lugar a tres categorías principales: el «museo autoritario», el «museo interpretativo» y el «museo performativo». En esta ocasión, nos enfocaremos en el museo performativo para entender las razones detrás de su aparición en la sociedad contemporánea.

Una pregunta central en este análisis es: ¿Cómo han evolucionado las prácticas museísticas y de qué manera las nuevas tecnologías y enfoques performativos han transformado la interacción entre el visitante y los objetos del museo?

Es curioso observar cómo estos museos innovadores logran atraer a un número importante de visitantes, incluso más que algunos museos tradicionales de renombre. Este interés surge porque, sorprendentemente, hay personas que desconfían o subestiman a los museos performativos, especialmente cuando estos no exhiben objetos o artefactos reales. Lo intrigante aquí es cómo se refleja este fenómeno en el tejido social y cómo la tecnología influye en la forma en que las personas se relacionan con el contenido museístico.

El concepto de «museo autoritario» nos remonta a la época anterior al siglo XIX, cuando los museos eran principalmente vistos como contenedores de objetos coleccionables. En esta época, los museos se dedicaban únicamente a investigar y preservar diversos tipos de objetos, actuando principalmente como lugares de exhibición sin ofrecer mayor información adicional. Esta práctica establecía una relación bastante distante entre el museo y sus visitantes.

Aunque el museo autoritario no facilitaba una mediación explícita o información detallada sobre los objetos exhibidos, aún representaba una poderosa intervención social. Se esperaba que los visitantes aportaran cierto bagaje cultural que influenciaba directamente su interacción con las colecciones y contenidos. Como lo describe Casey (2003, página 5), «este tipo de museo crea una dinámica de observación reversible donde el sujeto (el visitante) es acompañado tanto por el objeto como por el entorno del museo».

En un museo legislador, los visitantes son hiperconscientes de estar dentro de una institución con autoridad y prestigio, lo cual afecta profundamente su comportamiento dentro del espacio. Esta consciencia de la autoridad institucional del museo cumple con el objetivo de reafirmar al museo como una entidad de poder y respeto en la sociedad.

Casey define el museo interpretativo como una evolución del museo autoritario, donde la función legislativa se transforma en interpretativa (Casey, 2003, p. 6). En esta nueva fase, los objetos en exhibición se convierten en elementos de debate y discusión. El museo ya no es una autoridad inamovible, sino una entidad abierta a nuevas perspectivas e interpretaciones. Esto se logra a través de la mediación de información sobre los objetos y la creación de narrativas que organizan y contextualizan estos objetos con cartelas y discursos estructurados.

En esta práctica museística, el espectador ya no solo contempla los objetos, sino que también recibe información que enriquece su comprensión y le permite contextualizar mejor lo que ve. Anteriormente, en el museo autoritario, los objetos hablaban por sí mismos. Sin embargo, en el museo interpretativo, los objetos son parte de un diálogo y se les asigna un significado específico, a menudo a través de herramientas de medios interactivos.

Casey explora cómo esta práctica afecta la relación del espectador con la obra, dividiendo su atención entre el objeto físico y la información mediada. Este enfoque amplía el «efecto de pantalla» que Lacan había definido, haciendo que el espectador se enfoque más en la interpretación que en el objeto mismo. Como resultado, la relación directa entre el sujeto (espectador) y el objeto (obra de arte) se debilita (Casey, 2003, p. 7).

Al pasar de un enfoque legislativo a uno interpretativo, el museo actúa como un mediador cultural. Al traer objetos a un museo y exhibirlos, se saca un objeto cultural de su contexto original y se transforma en una pieza museística, colocándola en un nuevo ambiente para que los visitantes la vean y la interpreten. Se pone un énfasis considerable en la visibilidad plástica de los objetos, incluyendo la curaduría, la narrativa, el discurso, las cartelas informativas y la organización didáctica que dirige la atención del espectador. Así, el valor estético y expositivo cobra mayor relevancia, marcando la transición hacia prácticas museísticas más performativas (ibídem).

Como hemos discutido antes, la práctica museística está en transición, pasando de centrarse en los objetos como elementos primarios de las exposiciones a poner mayor énfasis en la forma en que se presentan estos objetos. Además, en un esfuerzo por competir con otras atracciones turísticas, los museos han desarrollado estrategias comerciales que no solo buscan atraer visitantes sino también ofrecer entretenimiento de calidad (Casey, 2003, p. 9).

En la sociedad actual, los museos enfrentan a un público que valora las experiencias. Esto ha llevado a un enfoque en cómo se muestran los objetos más que en los objetos mismos, en el proceso de mediar la cultura y la información (ibíd.). Con la introducción de herramientas multimedia para la interpretación, el museo performativo lleva esto un paso más allá. Estamos ante la llamada «museología performativa», que puede digitalizar completamente ciertos objetos y utilizar diversas tecnologías para narrar una historia dentro de la exposición o el museo.

La evolución de la práctica museística ha pasado de estar centrada en los objetos a enfocarse en la experiencia y en la presentación e interpretación. Esta transformación se refleja en una especie de desmaterialización; los objetos ya no son tan centrales como transmisores de significado. En cambio, los curadores y organizadores crean exposiciones que se convierten en el núcleo de la práctica museística y en la creación de significado y contexto para el espectador. Casey explica que «el significado ya no está intrínsecamente ligado al objeto, sino que se genera en la interacción entre el espectador, el mensaje y el museo» (Casey, 2003, p. 16). Los museos se han vuelto más performativos con el tiempo. Describió cómo siempre han sido performativos; en la práctica legislativa del museo, el sujeto era el intérprete, actuando de una manera dictada por el objeto y la autoridad del museo, siguiendo el principio de reversibilidad de Lacan. En la época contemporánea, es el museo el que actúa, no el espectador. Lo que sería el objeto es producido por el museo mediante el uso de la tecnología, disminuyendo la presencia del objeto real; el objeto se desmaterializa.

En resumen, la narrativa de los museos ha evolucionado de ser autoritaria a estar más enfocada en la experiencia y, en cierta medida, orientada al consumidor. Gracias al uso de la tecnología, los museos performativos logran crear una conexión inmersiva entre el espectador y las obras de arte. Un ejemplo destacado es L’Atelier des Lumières, donde el uso de herramientas cinematográficas y multimedia, como cientos de proyectores, música y animación, permite al espectador interactuar con el arte de una manera completamente nueva, estableciendo un diálogo físico. Esta conexión es algo que los museos legislativos y, en cierto modo, los interpretativos, no logran ofrecer con la misma eficacia.

La práctica del museo performativo ha resultado en una mayor accesibilidad y un aumento en la atracción de visitantes. Esto se debe a que la generación actual, que ha crecido con la tecnología, busca en mayor medida entretenimiento y experiencias impactantes. Se plantea que el museo performativo podría incentivar el interés por las obras de arte originales, pero aún queda la pregunta de si su desarrollo responde únicamente a cambios sociales, como el aumento del consumismo y las presiones de la economía política.


Recursos Bibliográficos:

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García, V. (2015): Museos y sus públicos: Un enfoque crítico.

Simon, N. (2010): La participación del público en los museos.

Black, G. (2012): El papel social de los museos y sus desafíos.

DeCarli, C. (2004): Museología y prácticas contemporáneas.

Mateos, R. (2012): Adaptación de la comunicación en museos.

Viñarás, S. (2005): Estrategias para estudios de público en museos.

Casey, V. (2003): https://valcasey.com/yale_effect.html

Colbert, F. y Cuadrado, M. (2003): Decisiones basadas en el estudio de públicos.

Colomer, L. (2013): Tecnología en la práctica museográfica.

Kotler, N. y Kotler, P. (2008): Marketing para museos.

Tomlinson, J. y Roberts, H. (2011): Sostenibilidad y museos.

Rodríguez, P. (2011): Museos y medio ambiente.

Navarro, Z. y Tsagaraki, T. (2011): Economía de los museos en España.

Rius-Ulldemolins, J. y Rubio, A. (2016): Financiación y economía política de los museos.

Bal, M. (sin fecha): Stedelijk Studies – Narrative Theories and Learning in Contemporary Art Museums: A Theoretical Exploration. Disponible en Stedelijk Studies.

Bonde Andersen, K. (2021): Museology and Heritage – Tesis. Universidade Católica Portugeusa.

Falk, J. H. y Dierking, L. D. (2000): Learning from museums: Visitor experiences and the making of meaning. Altamira Press.

Simon, N. (2010): The participatory museum. Museum 2.0.

Anderson, G. (editor) (2004): Reinventing the museum: Historical and contemporary perspectives on the paradigm shift. AltaMira Press.


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Museo Autoritario, Interpretativo y Performativo.

ISSN 3020-1179

BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA – INTERNATIONAL STANDARD SERIAL NUMBER – EVE MUSEOS E INNOVACIÓN – SPAIN.

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