Dos Museos Dos

Existen dos tipos de museos: los que muestran una museografía tradicional, con vitrinas, paneles y carteles, y los que utilizan museografías didácticas e interpretativas con gran variedad de recursos.

Sintetizando al máximo la diferenciación de los museos entre sí, comprobamos que existen dos grandes grupos: el primero y mayoritario es el de los objetos expuestos en vitrinas acristaladas o colgados de las paredes. Nosotros los conocemos como museos de museografía tradicional, con muy pocos añadidos en la relación existente entre el objeto y el visitante; sus colecciones, si son de arte, se muestran colgadas en los muros de las salas o sobre pedestales en el caso de las esculturas, con textos de introducción con o sin algún añadido didáctico – generalmente sin – para situar al visitante respecto a la obra. En muy contadas ocasiones estos museos disponen de un espacio para poder visualizar un audiovisual, proyección o similar. Ni que decir tiene que, cuando su contenidos son objetos, sean estos de la naturaleza que fueren, se suelen colocar dentro de vitrinas, mejor o peor protegidos, con pequeñas etiquetas identificativas.

a05d4d8f77a041d065eb0cf4b0b64604Archivo EVE

Otro de los elementos que identifican los museos tradicionales son el uso de maquetas de edificios, de artefactos o topográficas, con algunas ilustraciones de fondo en vitrina e incluso con algún audiovisual de pequeño formato. Hay que decir que en este tipo de museos se pueden exponer objetos en un espacio con un diseño bello, en donde cada objeto expuesto ha sido cuidadosamente estudiado, con una iluminación perfecta y con el uso de vitrinas que por su diseño pueden ser verdaderas obras de arte; sin embargo, el concepto de exposición museográfica es siempre la misma. Este es el tipo de museos que defienden los puristas románticos y la mayoría de los eruditos del tipo que nos gusta tanto.

Chicago_Union_Station_1943Fotografía: Jack Delano

Hay un segundo grupo de museos, minoritario en los países latinos pero muy frecuente en los países anglosajones, y que se caracteriza por la variedad de elementos de interpretación; sus objetos se hallan o bien formando escenografías o en el interior de las mismas. Es lo que nosotros conocemos como contextualización didáctica del contenido del museo. Sus exposiciones, dotadas a menudo de elementos audiovisuales que pretenden sorprender al visitante, ofrecen además numerosos elementos interactivos. Se trata de exposiciones permanentes en las que los elementos para explicar los objetos o cualquier otro tipo de contenido son muy numerosos: teatros virtuales, maquetas interactivas, proyecciones envolventes, juegos de espejos, sonorizaciones especiales, hasta hemos utilizado olores, lluvia y viento artificiales. Todo esto con el objetivo de hacer comprensibles los objetos para todo tipo de visitantes y que queramos volver.

288298326140_vEpfdD0Y_lEscultura: Willy Verginer

En este último caso también podemos hablar de un gran ejercicio de diseño, muy sugerente y de gran calidad. También se pueden visitar escenificaciones de cartón piedra, que a veces son más propias del teatro o la ópera que para un museo. Evidentemente, entre estos dos tipos de museos que acabamos de describir existe una amplia y florida variedad de instituciones museales. En cualquier caso, se trata de una tradición museística que el primer grupo sea el más numeroso en el mundo, aun sabiendo con certeza que a la mayoría de los visitantes, y ya no digamos los niños y niñas, les gusta el segundo grupo con diferencia. Los Museos Vaticanos, Uffizi, Louvre, Prado, Museo Británico, con sus inmensas salas, rotondas, vigilantes que siguen nuestros movimientos con dura mirada, de techos altísimos y abigarrados de vitrinas centenarias, son de la primera categoría. Los museos locales, en su inmensa mayoría, pertenecen también a la primera.

841302993_MgfCy65S_lArchivo EVE

Ambas formas de entender el montaje de un museo han convivido y se han enfrentado en numerosas ocasiones, y sus teóricos, gente como nosotros, las han defendido, una u otra, analizado críticamente según su circunstancia. Para unos, la museografía tradicional es elitista y no está al servicio de la mayoría de los visitantes, que es lo que pensamos nosotros, y para el otro grupo de teóricos la museografía moderna solo es mostrar simples escenarios de cartón piedra, decorados como en el escenario de un teatro absolutamente innecesario en un museo. Pero nosotros, que amamos los museos, siempre hemos hablado de la necesidad de provocar emociones y sensaciones en ellos como forma de mostrar la historia, la ciencia, el arte, la cultura y que nos gusten. Hemos hablado del cine en el museo, del museo como una experiencia sensitiva incluso, porque eso es hacer museo para nosotros. Afortunadamente, hay museos del primer grupo que se están pasando al segundo, como es el caso de Pérgamo de Berlín en actual remodelación, ya camino del futuro. Estas instalaciones que emocionan y generan múltiples sensaciones – y muchas veces no tiene nada que ver con hacer grandes inversiones, ni mucho menos – se construyen con el asesoramiento de expertos en cada una de las materias, ya sea arqueología o historia natural, ciencias, etcétera. Realizar museografías modernas no significa que no se vaya a ser fiel a la historia, al contrario. Las nuevas museografías mejoran la percepción de la historia, sea cual sea, y de cualquier otro contenido expuesto. El resultado de estos ejercicios de museografía moderna dan como resultado exposiciones didácticas bellas, muy emocionantes, por eso defendemos tanto esta forma de hacer un museo y no otras.

2039394618837_CgIiC0IS_l11 de marzo, Día Internacional contra el Cáncer

Foto principal y redes sociales: Escultura de Gianluca Traina

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