Museos y Diseño de Iluminación

La iluminación es un componente fundamental en el contexto interior del museo (también en el exterior), porque permite a los visitantes observar los objetos, experimentar nuevas percepciones de una realidad y reaccionar ante el entorno. Por lo general, el museo juega con dos tipos de luz: natural y artificial. Para él, la iluminación es una parte esencial, no solo para crear una atmósfera que propicie el descubrimiento, sino también para ayudar a preservar las colecciones. La decisión de utilizar un tipo de luz u otro es un ejercicio de equilibrio muy difícil de conseguir, ya que debemos responder adecuadamente a las necesidades de preservación, generando a la vez experiencias que se alejen de lo convencional y que cumplan con el objetivo del museo: que sea un lugar para descubrir, explorar y aprender. Hay diversas instituciones y entidades que proporcionan parámetros y estándares para el diseño de la iluminación en un museo (como Illumination Engineering Society (IES)), ayudando a garantizar la seguridad, la preservación de los objetos y la accesibilidad, además de proporcionar una experiencia memorable a visitantes de todas las edades. 

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Los diseños de museos incorporan la luz natural para que las personas no se alejen de un medio abierto. “La luz natural se puede utilizar para crear un gran efecto que dramatice y resalte el diseño de cualquier edificio” (De Chiara, 690, 2007). La iluminación define un espacio dentro del diseño arquitectónico. La luz del día siempre fluctúa y a menudo se fusiona en espacios interactivos. Las nubes, las estaciones, la hora y la localización del edificio son factores que impactan directamente en el diseño de la iluminación, y en cómo los humanos percibimos el espacio. La cantidad de luz natural que penetra en el interior del museo debe ser considerada seriamente para ver el efecto que produce en el espacio. Factores como la reflexión, el resplandor, la aclimatación y la delineación deben analizarse detenidamente. Para ello, se han definido algunos puntos que “afectan a la luminancia final producida por la combinación entre las superficies arquitectónicas y la luz del día” (RP-30-96, 30, 1996). La escala y la proporción son muy importantes. La “altura del techo y la profundidad de la sala” se correlacionan directamente con la cantidad de luz diurna absorbida en el espacio (RP-30-96, 30, 1996). Diferentes alturas y profundidades en las salas también pueden afectar a la percepción espacial humana. Por ejemplo, si una galería es pequeña pero con techos altos y con la proyección de luz diurna, se percibirá mucho más grande. Si es grande pero con techos bajos y poca luz diurna, el espacio resultará escueto. La situación de ventanas o vidrieras proporcionará variedad al diseño. “Las características reflectantes de las superficies interiores” es otro factor en los estándares. Los materiales y acabados interiores deben seleccionarse muy cuidadosamente para contribuir a la estética general del espacio. Cuando se introduce la luz del día en un espacio, los acabados interiores pueden crear superficies más reflectantes y causar un efecto negativo. Aquellos que son demasiado brillantes o reflectantes producen deslumbramientos. Si ésto ocurre o hay demasiada luz reflectante, los visitantes pueden experimentar cierta incomodidad mientras interactúan en el museo, y la experiencia será negativa. El diseño de iluminación debe abarcar la dinámica de la luz del día, utilizando luz artificial adecuadamente para ayudar a crear una experiencia museística interactiva y agradable.

Por otro lado, si permitimos que la luz el día bañe al ambiente general del espacio del museo, se produce un impacto no deseado en los objetos e incluso en las gráficas planas. Es por ello que la iluminación natural y la preservación de los objetos generalmente entran en conflicto en el diseño de un museo. La luz natural contiene concentraciones muy altas de rayos ultravioleta, el peor enemigo de las colecciones, ya que dañan textiles y objetos.

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Iluminación Artificial.

Existen varios tipos de fuentes de luz artificial utilizados para proporcionar suficiente visibilidad y poder prescindir de la luz natural. Las fuentes de luz artificiales interiores típicas incluyen incandescentes, fluorescentes, HID, fibra óptica, cátodo frío y LEDs. Las lámparas incandescentes se utilizan generalmente para iluminación ambiental, lo que conocemos comúnmente como luminarias de riel. Normalmente en los museos, los incandescentes, fibra óptica y HID son las fuentes de luz más frecuentes.

Según algunos estándares para museos, los fluorescentes compactos, de tungsteno halógeno, HID y PAR son los más empleados en la iluminación general. Con una iluminación indirecta, las lámparas fluorescentes se utilizan para difuminar la potencia de la iluminación. La iluminación focal incluye los halógenos incandescentes y de tungsteno tipo PAR. Se recomienda el uso de incandescentes, fluorescentes compactos, halógenos de tungsteno, halogenuros metálicos y fibra óptica dentro de la sala y para iluminar vitrinas. La iluminación de inundación consiste en el empleo de luces empotradas hacia abajo o montadas sobre orugas con incandescentes, halógeno de tungsteno y fuentes de luz HID (RP-30-96, 44, 1996). La ubicación y el propósito de la luz, unido al tipo de fuente , son cruciales a la hora de proporcionar la cantidad correcta de iluminación en las aplicaciones interiores en el museo.

Para desarrollar un diseño de iluminación exitoso, los diseñadores tienen en consideración el espacio, los objetos y su propósito. La temperatura del color, la textura, la forma, los ángulos de visión, la luz en capas y el mantenimiento son factores que contribuyen al conjunto del trabajo de diseño. La combinación de estos conceptos permite al diseñador fusionar elementos dentro de un espacio de diseño arquitectónico creando una atmósfera eficaz y funcional en la que los visitantes puedan experimentar y disfrutar de su visita.

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Niveles de luz.

Los niveles de luz se basan en la visibilidad y accesibilidad en el espacio del museo. Las medidas cuantitativas de la luz están determinadas por el tipo de exposición, el contenido, el almacenamiento y la manipulación. Los niveles requeridos por los estándares van referidos al tipo concreto de objetos ya que es un elemento significativo para establecer la cantidad de exposición de luz sobre los mismos. El objetivo general en el diseño de iluminación de un museo es iluminar objetos individuales teniendo en cuenta su sensibilidad y cómo serán vistos por los visitantes. La seguridad del público y la preservación de los objetos son fundamentales en el diseño de una exposición. Debemos tener en cuenta también que tanto la edad de los visitantes como los niveles de luz repercuten directamente en la experiencia. 

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Estilos de luminarias.

Las luminarias definen la forma en que se distribuye la luz. Existen muchos tipos de luminarias: sistemas directos/indirectos, difusos, asimétricos, downlights y ajustables. Las luminarias directas emiten luz hacia abajo. Entre ellas se encuentran la mayoría de los tipos de iluminación empotrada, como los downlights y troffers. Las luminarias indirectas emiten luz hacia arriba, que rebota desde el techo.También encontramos luminarias suspendidas, apliques y algunas lámparas portátiles. Las luminarias difusas emiten luz en todas las direcciones uniformemente. Se trata de la mayoría de las lámparas desnudas, globos terráqueos y candelabros.

Las luminarias directas/indirectas emiten luz hacia arriba y hacia abajo, pero no en todas las direcciones. Son, entre otras, luminarias suspendidas y lámparas de mesa. La iluminación directa/indirecta también puede ser semi-directa o semi-indirecta según las proporciones de luz ascendente y descendente. Las asimétricas generalmente están diseñadas para utilizarse en aplicaciones especiales. Las luces ascendentes asimétricas son luminarias indirectas con una distribución de luz unidireccional más potente. Los focos de pared son una forma de luminaria directa con una distribución más fuerte hacia un punto determinado en el espacio. Las luminarias ajustables son generalmente directas y se ajustan para bañar de luz direcciones distintas a la vertical como, por ejemplo, luces de seguimiento, reflectores y luces focales (Karlen, 13, 2004).

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Adaptación visual.

El ojo humano es altamente adaptativo. Tiene la capacidad de percibir cosas y operar bajo condiciones de luz muy brillantes, o adaptarse a la luz de la luna y a la del mediodía sin el uso de gafas. Esta habilidad única se llama adaptación. La adaptación visual es el periodo de tiempo que necesita el ojo humano para aclimatarse a un nuevo entorno. El ojo posee además la capacidad de cambiar de forma para enfocarse en objetos y dar sentido a la información recibida. Este proceso se llama acomodación. Los cambios de alta a baja luminancia pueden afectar a los visitantes en función de su edad y de las dificultades visuales que tengan. Para que un ser humano pueda ver un objeto y apreciar sus detalles, el diseñador de iluminación debe analizar cómo los visitantes interactúan con esos objetos expuestos teniendo en cuenta su adaptación visual. “Hay límites para el rango de luminancia al que el ojo se puede adaptar en cualquier momento, y las áreas donde el brillo es demasiado alto se volverán deslumbrantes, algo que podría complicar la visión de la exposición” (Wilson, 32). Este proceso no es instantáneo: “la adaptación necesitará de al menos ocho minutos para que el ojo se ajuste en condiciones extremas entre niveles de luz altos y bajos” (RP-30-96, 12 y 59, 1996). También se sugiere otro criterio de observación: “la visualización de los objetos debe ser el elemento que más resalte a la vista” (RP-30-96 59, 1996). Cuanto más pequeño o detallado sea un objeto, más luz demandará. Por lo tanto, aunque el ojo humano tiene la capacidad de ser muy receptivo a la luz, la cantidad de luminancia y la diferencia de un nivel a otro son factores significativos a la hora de iluminar un museo.

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Deslumbramiento.

Además de la adaptación visual, los ojos pueden sufrir ante condiciones de luz demasiado brillantes que causan incomodidad. “El resplandor es la luz brillante que puede interferir con la percepción visual (Egan, 27, 2002). Hay dos tipos de deslumbramiento: el deslumbramiento directo, que es esa fuente de luz brillante que impacta directamente en el campo de visión. Nos referimos a los dispositivos dirigidos en línea directa. El deslumbramiento reflectante es el reflejo de una fuente de luz en superficies brillantes específicas. Un ejemplo de esto sería una luz descendente dirigida hacia un suelo de granito creando una mancha brillante (Egan, 27, 2002). En los museos, el deslumbramiento puede causar problemas graves e interferir con la experiencia interactiva. A veces, con el fin de mitigar esos problemas de deslumbramiento, las vitrinas se diseñan para evitar sombras y reflejos en los cristales. Un accesorio de inundación lumínica abierto, alejado de las vitrinas, puede dispersar ampliamente la luz sin apuntar directamente a los cristales de las mismas aunque éstos sean anti-reflectantes (Lingren, 2009).

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Índice de reproducción cromática.

El índice de reproducción del color (IRC) mide el tono cromático real que aparece a partir del uso de una fuente de luz. La escala es de cero a 100. La luz natural es 100, con las mejores propiedades de reproducción del color. El IRC es crítico según la intención del espacio; las tiendas, los lugares de trabajo y los museos requieren un IRC más alto para que el ojo humano reaccione favorablemente. El diseño de Lighting Basics sugiere de 80 a 1 00 IRC para espacios de trabajo, comercio minorista y museos. En el contexto de los interiores de museos, las exposiciones deben tener un IRC más alto y la iluminación general de los otros espacios puede tener un IRC más bajo (Karlen, 4-5, 2004).

Además del índice IRC, la consistencia del color debe evaluarse en espacios interiores. En un museo, la consistencia es muy importante para que las exposiciones sean fieles al color asignado en su diseño. Los materiales y acabados pueden apreciarse de modo diferente bajo diversos tipos de fuentes de luz artificial. Dentro de los museos, las vitrinas y su contenido son el elemento principal. El color de fondo, o el que rodea los objetos, puede alterar la visión natural de los mismos (RP-30-96, 12, 1996). “La reproducción del color dependerá del espectro de color que produce dicho elemento, atendiendo también a sus propiedades de reflexión de la superficie y el contexto” (Egan, 80, 2002). El contexto entra en relación con la experiencia y las expectativas del visitante mediante una visión de color normal. Entre los objetivos de los museos está la preservación de sus colecciones y la educación de los visitantes sobre el pasado histórico. El diseñador de iluminación debe comprender la intención y el uso del color dentro del espacio, para acentuar o mantener el efecto adecuado en cada momento del recorrido. Las lámparas incandescentes hacen que los tonos rojos y amarillos sean más reales que el azul. Debajo de una lámpara incandescente, el azul aparecerá mate, el rojo será un rojo brillante y el amarillo, amarillo brillante. Las lámparas fluorescentes tienen mayores concentraciones de reproducción de color. Por lo tanto, rojo, azul y amarillo aparecerán igual que el verdadero tono (Egan, 80, 2002). Distintos tipos de lámparas pueden compensar el cambio de color y la distorsión. El éxito de los diseños de iluminación del museo depende en gran medida del uso correcto del color y de cómo la iluminación afecte al cromatismo general.

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Temperatura del color.

La temperatura del color es otro factor del diseño de iluminación que explica cómo la percibimos, cálida o fría. Kelvin es la unidad para la temperatura del color, con una escala de cero a 8.000 K. La luz cálida oscila entre la luz amarilla y la roja, que se encuentra en el rango de los 2.500 a los 3.500 K. Esta temperatura de color se percibe como “cálida y acogedora”. La iluminación incandescente y de sodio a alta presión se encuentra en el rango de temperatura de color cálido, en rangos de iluminación de 2.950 a 4.100 K (Karlen, 5, 2004). La luz fría se observa en tonos azules a blancos. Una “sensación de frío y cierta tristeza” generalmente se asocia con los 3.600 a 8.000 K. La temperatura de color más alta se suele utilizar en escenarios especiales de iluminación donde la potenciación del color se hace necesaria (Karlen, 5, 2004).

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Formas, texturas y objetos.

Los arquitectos y los diseñadores de interiores crean estructuras y espacios en los edificios para impactar a sus visitantes. Los espectadores se ven afectados por la iluminación de manera positiva o negativa, pero normalmente no saben explicar qué es lo que provoca que esa experiencia resulte buena o no. Emplear los ángulos de luz correctos para resaltar los detalles arquitectónicos es responsabilidad de un diseñador de iluminación. Además de los materiales y los acabados, los techos, las paredes, el suelo y otros factores, pueden convertirse en elementos sorprendentes para ayudar a iluminar un espacio. Cuando la iluminación y la arquitectura no son compatibles, el espectador vive una experiencia negativa; el brillo o la oscuridad de una exposición harán fácil, o no, la observación de los objetos.

En un museo, las diferentes formas y texturas son fundamentales para el diseño de la luz, así como para los objetos. Los ángulos de las luminarias y los de visión deben ser considerados. De acuerdo con las normas de IENSA, las luminarias deben tener un ángulo pronunciado, de cero a veinte grados sobre la superficie para enfatizar la textura y los detalles de diseño (RP-30-96, 12, 1996). “Dos o más luminarias deben apuntar en un ángulo de 30 grados para poder resaltar la forma tridimensional de un objeto o de la misma arquitectura. Con los objetos 2D, las luminarias deben apuntar en 30 grados desde la vertical para anular las sombras, sin reflejos para su visualización” (RP-30-96, 12, 1996). Los ángulos de visión se “miden desde un punto en la pared con una inclinación de 45º y a 1,5 metros de posición horizontal entre lámpara y lámpara” (De Chiara, 690, 2007). Para objetos permanentes o expositores independientes, la inclinación ideal de las lámparas deberá ser de 60º (De Chiara, 690,2007). Por lo tanto, la inclinación de la luminaria, la posición de las lámparas y el ángulo de visión contribuyen a un buen o mal diseño de iluminacion. Los estándares de IESNA proporcionan medidas para la iluminación que permiten a los visitantes ver formas y texturas en toda su dimensión.

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Iluminación por capas.

El diseño de iluminación logra la composición y la comprensión de la estética visual mediante el uso de capas de luz. Todas las capas trabajan juntas “para crear un diseño completo y coherente” (Karlen, 56, 2007). El ambiente, la función, el enfoque y la decoración son capas que forman parte de la estética general de un espacio. La estratificación ambiental es la iluminación general de una sala. Este tipo de iluminación permite al visitante moverse por el espacio, y ha de ser significativamente más baja que los niveles de luz focal. La capa de trabajo es la iluminación utilizada para realizar una función, incluidas la de leer o escribir. Las downlights o colgantes son formas comunes de iluminación de tareas. Con un nivel bajo de luz ambiental, el espacio proporciona una sensación más dramática. Los altos niveles de luz ambiental crean un ambiente relajante y alegre. Las capas focales se usan principalmente para resaltar características o vitrinas. La iluminación focal ilumina la arquitectura, las obras de arte, los objetos a la venta de la tienda y la señalización. La idea principal que hay detrás de la iluminación focal es llamar la atención sobre el objeto o detalle y no sobre la propia luz. La iluminación de seguimiento es un tipo común de iluminación focal. Las capas decorativas están consideradas como las “joyas de la arquitectura”. Constituyen una ornamentación en el espacio y no una fuente de luz como tal. Las lámparas, apliques, lámparas, colgantes, lámparas y luces de superficie son todas luminarias decorativas (Karlen, 56-57, 2007). Estas combinaciones de capas, con diferentes niveles de luz, crean, en suma, un sistema de iluminación completo. Todas ellas deben estar en su lugar para lograr un sistema de iluminación exitoso.

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Mantenimiento.

El diseño de iluminación a menudo es muy complejo, pero la reducción del número de lámparas diferentes aplicando luminarias multi-función contribuye a un buen resultado. Al seleccionar luminarias, se deben tener en cuenta los costos de espacio de almacenamiento. Muchos museos y galerías utilizan iluminación de rieles, con tres a cinco luminarias diferentes: downlights, spots y floods. Esto permite disponer de flexibilidad para dirigir la luz y crear ajustes en las exposiciones, utilizando solo seis tipos diferentes de lámparas (Lindgren, 2009). Además de las lámparas y las luminarias, la ubicación y colocación son importantes para conseguir nuevos enfoques si fuera necesario. A fin de conservar la integridad del diseño de iluminación del museo, el mantenimiento de las luminarias y lámparas deberá ser de fácil acceso y sencillo reemplazo.



RECURSO:

Gay Hunt, E. (2009): Study of Museum Lighting and Design. San Marcos, Texas, Estados Unidos.

Fotografía principal: Iluminar


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