Diseñando el Museo del Futuro

 

«Estamos entrando en un mundo diferente, en el que todo está basado en Internet. Todo forma parte ya de estas conexiones. Si empiezas a limitar las conexiones, retrocederás como sociedad». – Glenn Beck

Para comenzar a barajar ideas sobre cómo serán los museos del futuro, es muy importante tener claro su presente e intentar comprender las diferentes relaciones que establecen con la sociedad. A partir de aquí, los profesionales de los museos exploramos esas circunstancias actuales, al tiempo que analizamos el ecosistema de cada museo y sus tendencias, mirando siempre al futuro. Los plazos de esa visión deben colocarse en la frontera entre los 5 y 10 años.

Algunas de las principales tendencias de futuro de los museos, las que nosotros entendemos que están llegando para quedarse, giran imparables sobre los siguientes ejes: robotización, digitalización, urbanización, sociedad del envejecimiento e interés cultural creciente.

Robotización.

Con el interés por incrementar el uso de tecnología avanzada, la robotización ya no es una cuestión de ciencia ficción. Actualmente, la tecnología de robots posee muchas aplicaciones en diversas áreas, como la industria, la salud y el entretenimiento. Lo que ahora se discute es cómo esa robotización ayuda a nuestra sociedad a prosperar al tiempo que suscita en ella cierto temor ante la proliferación de las máquinas.

Digitalización.

Las tecnologías digitales integradas se están aplicando en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Este fenómeno ha permitido que las nuevas tecnologías, como el internet de las cosas, la inteligencia artificial, el blockchain, big data, comunicación máquina a máquina, etcétera, se hayan posicionado en nuestras vidas. Por otro lado, la digitalización también ofrece puntos de vista racionales sobre el cambio social en el desarrollo empresarial, ya que proporciona una fácil accesibilidad.

Urbanización.

Más de la mitad de la población mundial vive actualmente en áreas urbanas, y prácticamente todos los países del mundo tienden a urbanizarse cada vez más. A partir de esta circunstancia, la urbanización supondrá transformaciones extremas en nuestro entorno social, económico y ambiental. Con el aumento de la densidad de la población, deberemos enfrentarnos a nuevos problemas y retos, como el transporte, la desigualdad, el suministro de energía y la contaminación.

Sociedad del envejecimiento.

La edad de la población está aumentando. Vivimos en el nivel más alto de población con mayor edad en la historia de la humanidad. Las generaciones jóvenes tienden a retrasar el matrimonio y la procreación, y gracias a las ventajas industriales bien desarrolladas, la esperanza de vida está creciendo. El apoyo a las personas mayores se ha convertido en un asunto social muy importante.

Aumento del interés cultural.

Una vez que la globalización comienza a quedarse obsoleta, el individuo se empieza a preocupar por su origen, autenticidad y humanidad. A esta tendencia cultural la llamamos «interés cultural creciente», que se acentúa aún más con el desarrollo del SNS (Social Networking Service). Las personas muestran y comparten no solo sus fotos del tapeo, sino también opiniones sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la economía, el terrorismo y los problemas de refugiados.

Al ser un puente metafórico, los museos transmiten la comprensión de las generaciones pasadas a las del presente. Nos enseñan, además, cómo evitar los errores del pasado, mejorar las circunstancias actuales y construir un contexto que permita disfrutar de un futuro mejor. Todos los museos tienen un papel esencial en la sociedad como emisores de conocimiento, empatía, tolerancia y diversidad. Mantienen nuestro enfoque en los problemas humanos y nos ayudan a comprender que, en realidad, hay más cosas que conectan todas nuestras experiencias con el resto de la sociedad que las que las separan. Los museos vinculan a personas de diferentes generaciones, orígenes, religiones y culturas.

La cultura, que es un conjunto de características de la vida cotidiana compartida entre grupos de personas, es uno de los elementos centrales que nos presenta como personalidades individuales. Encontramos en los museos un lugar para interpretar la cultura y vernos reflejados a nosotros mismos o a nuestro entorno. En ellos se exhiben objetos y artefactos que representan las culturas actuales, se invita a las personas a mostrar y ser una voz de sus culturas, se diseñan exposiciones interactivas, se hacen «pruebas culturales» para comprender a cuál de las culturas modernas se le puede atribuir más personas, proporcionan una plataforma para las culturas modernas, generan clubes de discusión…

La mayoría de las personas visitamos los museos no solo para contemplar cosas, sino también para sentir e imaginar. El concepto «Museo como puente», actuará como un foro que brinde la oportunidad de compartir experiencias y emociones. La discusión podría tener como base cualquier tema relevante de la exposición u otro problema social relacionado. En este sentido, el museo conectaría diferentes opiniones e, incluso, actuaría de puente entre el conocimiento del pasado y el del futuro.

Los visitantes necesitan inspirarse mientras recorren las galerías. Los museos pueden promover el diálogo en torno a las vivencias relacionadas con las exposiciones, alentando a las personas a pensar más, incluso fuera de los límites de la autocomplacencia. También pueden generar experiencias emocionales que empujen a los visitantes a actuar, y crear un puente de diferencias, conectando opiniones varias y permitiendo compartirlas. Servirán como foros que brinden la oportunidad de discutir sobre nuevos desarrollos y soluciones, desde el conocimiento pasado hasta la sociedad moderna. Las diferencias entre las distintas culturas y épocas podrían recrearse como una nueva inspiración para los visitantes.

Bajo el concepto de «foro», al estilo de la Antigua Grecia, el museo puede proporcionar diversos programas de discusión para que los visitantes compartan sus experiencias después de recorrer las exposiciones. Esta plataforma estaría conectada a un programa de guía con un curador y/o museólogo, que permitiría al público poder inspirarse mientras aprecia los objetos y contenidos del recorrido, recibiendo explicaciones históricas. Posteriormente, podrán compartir sus propias impresiones sobre las exposiciones. El rango de edad de los participantes será variable, desde niños pequeños hasta ancianos, dando así la oportunidad de escuchar y reflexionar sobre lo que opinan y piensan distintas generaciones.

No es tan difícil encontrar problemas sociales similares a los de hoy en la historia. La discusión para la democracia viene anunciándose desde la sociedad griega antigua. La cita «La historia se repite», podría ser relevante para discutir los temas históricos relacionados con las exposiciones. Compartir el conocimiento y las opiniones sobre la historia permite evocar una nueva comprensión de los problemas sociales e, incluso, formular soluciones.

El museo ya no será solo un edificio. Será una plataforma conectada con la sociedad y, por tanto, analizará y compartirá los mismos asuntos sociales. Podrá sugerir soluciones a cuestiones ambientales, políticas y económicas, y facilitar el intercambio activo y vital, siendo capaces de liderar movimientos culturales valiosos para todos nosotros.

Los museos serán desafiantes e interactuarán con temas contemporáneos formulando preguntas provocativas, utilizando para ello las colecciones e historias con el fin de informar e inspirar un futuro mejor. Podrían ser un lugar de encuentro para alentar a diversas voces o para comunicar nuevas perspectivas sobre asuntos sociales.

El problema del clima es uno de los más graves a los que nos enfrentamos. Con el conocimiento que ya tenemos sobre esta problemática y la producción de colecciones relacionadas con la misma, las nuevas exposiciones deberán alertar a los visitantes sobre la gravedad de los problemas ambientales, haciéndonos reflexionar sobre las responsabilidades sociales que todos tenemos al respecto. En los programas vinculados a este tema, invitar a activistas y artistas a dialogar con la audiencia, podría ser una opción.

El hecho de compartir problemas sociales, hará del museo un centro de participación para la búsqueda de soluciones. Conectará a los públicos con la sociedad y con los acontecimientos históricos. Al proporcionar experiencias significativas, los museos continuarán ejerciendo su papel y liderarán diferentes campañas. Para involucrarse en los problemas sociales y en la resolución de estos, sería esencial un trabajo colaborativo con diferentes profesionales, como científicos, tecnólogos, historiadores, ecólogos o antropólogos. En este sentido, el museo se convertirá en una plataforma para atraer a diversos intelectuales.

El concepto de “Museo como puente entre el pasado y el futuro” se demuestra y se pone en acción con talleres de creación conjunta para niños dentro del espacio del museo. Enseñar a las generaciones futuras la empatía, la tolerancia y la apreciación a la diversidad es una tarea significativa y honorable que se adapta perfectamente bien a todos los museos. Además, cuando los niños están comprometidos y felices, los padres también lo están. Al hablar a sus amigos, maestros y padres acerca de sus excelentes experiencias, el museo ganará en reputación. Esto puede contribuir a generar una imagen más positiva de él y a lograr que sea reconocido como un verdadero activo de nuestra sociedad.

Todos, especialmente los niños, disfrutan aprendiendo probando y haciendo cosas. Es por eso que creemos que los talleres pensados para ellos deben ser activos, con la creación de prototipos o la realización concreta, además de con el debate y la reflexión sobre el tema cultural elegido. Todos queremos hacer algo por nosotros mismos y mostrarlo en casa, provocando una interacción que puede crear una mayor conexión entre generaciones. Podríamos formularlo como «el futuro educando el pasado», los niños enseñando a sus padres sobre los temas que aprenden. Todas estas consideraciones e ideas, pueden simplificar los conceptos sobre temas culturales, sociales o históricos complejos al nivel de los niños, haciéndolos más divertidos, entretenidos y atractivos, incluso para los adultos, ofreciendo la posibilidad de actuar juntos para construir algo positivo y comunitario.

Los museos deberán generar muchas más experiencias en un futuro cercano. Estas podrían ser algunas ideas:

  • Museo relax: proponiendo un espacio relajante, más enfocado en los adultos dispuestos a escapar de su vida estresante. La realidad virtual puede ayudar a las personas a sumergirse en una manera excepcional de entender la realidad: combinando música, imágenes y elementos de colecciones muy relacionadas con el ambiente relajado de la naturaleza.
  • Museo del escape: integrando la lógica de la sala de escape en la planificación y ejecución de las exposiciones. Podemos hacer que las personas experimenten los museos y sus exposiciones de una manera más emocionante, atractiva y moderna.
  • Museo ciego: los museos pueden tener fines de semana especiales diseñando exposiciones para ser experimentadas solo con tocar, escuchar y oler. Proporcionar vivencias únicas a los visitantes y demostrar los diferentes puntos de vista.
  • Museo sensitivo: las personas podrían experimentar el museo con sus 5 sentidos al completo: la vista (visión), el oído (audición), el gusto (sabores), el olfato (aroma) y el tacto (somato-sensación). p.ej. Talleres para la clase de té renacentista con la música que se escuchaba, experimentando culturas populares del té en el período del renacimiento: toque, huela, pruebe, vea las hojas de té del período.

En cualquier caso, los museos deberán proporcionar valores éticos al público actuando como un comunicador mediador. Los valores en los que deben basarse para establecer esa conexión necesaria son la empatía, la tolerancia y la diversidad, valores que hacen que los visitantes entiendan más los problemas sociales y sus relaciones con el escenario global. Los museos del futuro han de ser muy activos y estar presentes constantemente en diferentes medios, trasladando sus colecciones directamente al público. Habrán, asimismo, de conectarse con la audiencia en una variedad de lugares, más allá de su propia ubicación física. Su presencia deberá estar allí donde se encuentre el público, lo que disminuirá la necesidad de éste de buscar activamente información y experiencias. El museo del futuro deberá ser más igualitario y democrático, y difundir los contenidos de sus exposiciones de manera directa y fluida en sus comunidades.

Recurso:

Boyoung Son, Lidia Borisova, Sarianna Niskala, Xuan Ma, Gero Klingler, Krista Kärki y Jinkyu Choi (2016): Designing the Future of Museums. Aalto University – School of Arts, Design and Architecture IDBM. Aalto, Finlandia.


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