El Curador del Siglo XXI

 

Profesional académico, narrador, gestor, recaudador de fondos, promotor… En la actualidad, la especificación y responsabilidades en el trabajo de curador del museo es cada vez más amplia. Los últimos 15 años han visto grandes cambios en el panorama operativo para los museos y galerías de todo el mundo. Desde los eximios presupuestos hasta los avances en el campo de la tecnología – con las expectativas de una audiencia en evolución de fondo -, los curadores de hoy se enfrentan a grandes cambios y desafíos, así como a oportunidades profesionales que no existían en el pasado.

En general, el papel de el curador continúa expandiéndose. No se trata solo de ser un experto, de cuidar las colecciones y de hacer exposiciones que incluyan la colaboración y la participación del público. Entre sus responsabilidades, está la mejora de la accesibilidad y la creación de nuevas narrativas, tanto en el mundo físico como en el virtual. Pero a medida que un buen número de curadores pasan de ser guardianes de objetos y conocimiento especializado hacia este híbrido más amplio, debemos ser conscientes de lo que puede perderse en el proceso, y también estar más atentos a las necesidades de desarrollo de los profesionales interesados. Mientras tanto, los recortes de fondos, especialmente a nivel de las autoridades locales, favorecen que el grupo de curadores expertos se halle en peligro de extinción.

Intentaremos ofrecer una visión comprensible del curador de siglo XXI a partir de los datos de una encuesta realizada por ArtFund. Esta investigación fue diseñada para ofrecer una visión general del estado de la curaduría- la actual y la del mañana-, generando una base sólida para planificar el apoyo futuro a curadores y a sus museos.

Los objetivos de este estudio eran:

  • Comprender el impacto de la política cambiante y el panorama financiero de los últimos años sobre la práctica curatorial y sobre los programas e iniciativas sectoriales en este área de actividad museística.
  • Obtener una mejor comprensión de las responsabilidades actuales de los profesionales que trabajan en funciones curatoriales y de cómo éstas pueden evolucionar.
  • Explorar posibles enfoques para fortalecer la práctica curatorial en el futuro.

Estos planteamientos están basados en una investigación cuantitativa y cualitativa, resultado de una consulta a más de 550 profesionales que aportaron sus opiniones sobre el estado actual y futuro de la curaduría. Entre los entrevistados, también se incluyeron personas en diferentes etapas de sus carreras y cuyo trabajo tenía lugar en una gran variedad de museos y colecciones.

Las conclusiones concretas a partir de este estudio fueron las siguientes:

El curador de hoy ha emergido de un paisaje cambiante. En el período del 2000-2017 se observó un cambio muy importante en el entorno operativo de los museos y galerías. Dejando de lado factores políticos y financieros, durante este período de 17 años, las expectativas de la audiencia evolucionaron. Los visitantes quieren disfrutar, exigiendo una experiencia interactiva y participativa, lo que prueba un marcado cambio generacional: si bien los antiguos visitantes a los museos buscaban aprendizaje y conocimiento, los más jóvenes resaltan la importancia de obtener una experiencia y de la sociabilidad. Estos cambios producidos en el público presentan oportunidades y desafíos para los museos y curadores de hoy.

Los resultados del estudio ofrecen una imagen compleja donde los encuestados reconocen las oportunidades y los retos presentes en el entorno actual de la curaduría de los museos. Los cambios positivos que se perciben son, entre otros, los siguientes:

  • Los curadores sienten que su trabajo es más innovador.
  • La tecnología digital ha transformado las relaciones.
  • Existe un mayor sentido de cooperación.
  • Se fomenta la toma de riesgos.
  • La jornada laboral del comisario resulta cada vez más variada.

Los curadores sienten que su trabajo es más innovador.

Más del 60% de las opiniones del muestreo de ArtFund reflejan que el trabajo curatorial es ahora más innovador que hace 17 años. Prueba evidente de ello es que existe una mayor colaboración con el público. “Los curadores son más conscientes y están comprometidos con su público, haciendo exposiciones que son populares y atractivas, que son accesibles. Los encuestados y entrevistados hablan de una “democratización” del conocimiento, señalando un redireccionamiento curatorial hacia un conocimiento accesible y  una participación del público en la creación de las narrativas. La focalización de los últimos 17 años sobre la participación y divulgación pensando en los visitantes ha traído, como consecuencia, una transformación de las colecciones hacia lo “accesible”, sobre conceptos más ambiciosos y diversos.

En muchos museos, la investigación en sí misma se ha vuelto más abierta e incluyente. La co-curación con comunidades locales, o de difícil acceso, es cada vez más común, permitiendo que el público contribuya al desarrollo e interpretación de las colecciones, haciendo que éstas se vuelvan más relevantes para sus audiencias. Este enfoque mucho más abierto alienta a los públicos a compartir sus propios puntos de vista y experiencias.

La tecnología digital ha transformado las relaciones.

Por otro lado, la tecnología digital ha transformado las relaciones. Las nuevas tecnologías y las redes sociales han cambiado la dinámica entre curador y visitante. Los curadores ahora pueden compartir el conocimiento de una manera más sencilla y rápida, tanto con el público como entre colegas e instituciones. Las opiniones recogidas señalan que la expansión hacia lo digital fomenta la innovación, y que las redes sociales e Internet facilitan la oportunidad de destacar y mejorar el acceso a las colecciones. También hay un mayor sentido de cooperación. La colaboración no solo se está produciendo con el público; ocurre más a menudo entre organizaciones e individuos, tanto en el plano digital como en el analógico.

Hay un mayor sentido de cooperación.

Actualmente, los profesionales de los museos observan ese sentido de comunidad, aplicándose en una forma de trabajo “integrada”: compartiendo habilidades y conocimientos, emprendiendo proyectos interdisciplinares y curando en todos los departamentos de los museos y galerías, donde los profesionales ahora se sienten confiados al trabajar en equipo. Para obtener información y consejos, es probable que busquen a sus amigos y colegas (85% de los encuestados), o que acudan directamente al museo con una colección relevante (73%). Este mayor sentido de colaboración corresponde a las organizaciones más grandes, que proporcionan a las galerías más pequeñas un apoyo inestimable. Además de la colaboración informal, muchos profesionales perciben un mayor profesionalismo dentro de la práctica curatorial, señalando mejoras en la capacitación y el desarrollo, así como una mayor conciencia de las cuestiones éticas que afectan a su trabajo. Citan una mayor disponibilidad de consejos y más oportunidades para la creación de redes.

Se alienta la asunción de riesgos.

Hoy en día, todo apunta a que los curadores se sienten capaces de tomar decisiones audaces. Cuando se les pregunta si podrían asumir riesgos con el contenido o el tema de las exposiciones, la mayoría (52%) opinan que sí, y el 22% indica que se les alienta a hacerlo. Solo alrededor del 20% de los encuestados mostraban cierto desánimo  o se les impedía tomar riesgos. Los profesionales que trabajan en museos independientes parecen sentirse menos capaces de asumir riesgos, con un porcentaje del 40%, demasiados si lo comparamos con un 26% cuando los encuestados pertenecen a museos nacionales, o un 13% si se trata de museos públicos locales.

La jornada laboral del comisario es cada vez más variada.

El trabajo de los curadores está ahora más dirigido hacia el proyecto. La mayoría de los curadores dedican la mayor parte de su tiempo a tareas “curatoriales” – desarrollo de colecciones, investigación e interpretación – y se focalizan menos en el cuidado diario de las colecciones, gracias a los programas de exposiciones y otros proyectos cuyo enfoque va dirigido a los resultados de cara al público.

Sin embargo, estos avances que hemos mencionado – la mayoría positivos -, están neutralizados por algunas serias preocupaciones ligadas a este panorama cambiante. Más del 45% de los profesionales se sienten pesimistas respecto al estado actual de la curaduría en los museos, y solo un 25% muestran optimismo. Este sentimiento de negatividad puede atribuirse, en parte, a una serie de desafíos y problemas específicos identificados por quienes contribuyeron a la investigación:

  • El número de puestos curatoriales se ha reducido.
  • La disminución en el conocimiento especializado es una preocupación cada vez mayor.
  • Aumentan las responsabilidades orgánicas de los curadores.
  • El número de curadores “generalistas” está creciendo.

El número de puestos curatoriales se ha reducido.

La investigación de ArtFund indica que ha habido una disminución en el número de puestos curatoriales y especialistas en temas en museos occidentales en la última década. Más del 70% de los encuestados informaron anecdóticamente de que los recursos curatoriales habían disminuído en su museo o galería en los últimos 10 años, y más del 60%  opinaron que las habilidades y conocimientos curatoriales se estaban perdiendo. Una mayor proporción de encuestados en los museos nacionales (91%) identificó reducciones en los recursos curatoriales, frente a un 80% en los museos locales y un 70% en los independientes. Según varias opiniones, en particular las que provienen de museos locales, es evidente que el número de curadores ha disminuido significativamente, si bien hablamos de datos difíciles de precisar. En la investigación, se observa la disminución real en el número de publicaciones en siete servicios de museos entre 2000 y 2010. Por tratarse de un período de gran inestabilidad financiera, solo dos de los museos de la muestra registraron un crecimiento significativo en el número de curadores empleados.

La disminución en el conocimiento especializado es una preocupación

Existe un fuerte reconocimiento de la pérdida actual y potencial de conocimientos especializados sobre colecciones, algo ligado a la salida de personal experimentado, bien por jubilación, bien verse obligados a abarcar varios campos por falta de personal. Aunque se trata de un hecho anticipado desde hace mucho tiempo, y con frecuencia vinculado a una planificación de sucesión deficiente, o a una dependencia en los contratos a corto plazo, la reciente pérdida de puestos curatoriales reales ha incrementado una sensación de ansiedad en torno a este tema. Por ello, el 62% de los encuestados considera que las habilidades y conocimientos curatoriales se están perdiendo dentro de su organización. Sin embargo, cuando son preguntados directamente sobre si sienten que tienen el conocimiento y las habilidades internas necesarios para trabajar en cualquier área de la colección, el 75% de los encuestados responden afirmativamente.

Aumentan las responsabilidades orgánicas de los curadores.

El reto para el sector es encontrar el modo de asegurar que el conocimiento del profesional-especialista sea aprovechado, rastreado y puesto a disposición del museo para el beneficio a largo plazo de las colecciones y el público, por igual. Muchos entrevistados hablan de “hacer más con menos”; existe la percepción de que un personal más reducido tiene que hacer más con menos recursos. Inevitablemente, la presión financiera que afecta al sector de los museos está configurando, de alguna manera, el trabajo de los curadores.

La necesidad de recaudar fondos y centrarse en cómo generar ingresos dentro de su rol, es un tema que aparece constantemente entre los entrevistados y la mayoría de los encuestados, lo que demuestra que sus roles involucran alguna forma de recaudación de fondos o generación de ingresos. Los curadores reconocen la necesidad de contribuir activamente a esa recaudación: más del 90% de las opiniones están a favor de ello. Sin embargo, en realidad el 80% afirman no gastar nada, o menos del 15% de su tiempo, en este área. El 40% identifica la generación de ingresos como el motor menos importante para su trabajo.

Algunos curadores adoptan una visión pragmática y aceptan que ésta sea probablemente la forma de trabajar en el futuro, por lo se centran en cómo ser efectivos dentro de estos nuevos parámetros. Reconocen la necesidad – igual que la mayoría de los roles en los museos – de ser más flexibles, por los beneficios que esto puede traer.

El número de curadores “generalistas” está creciendo.

Muchos curadores son ahora responsables de numerosas especialidades temáticas. Fuera de los museos nacionales existe una tendencia creciente a sustituir curadores especialistas por generalistas, que tienen que asumir la responsabilidad de múltiples disciplinas sobre la colección.

Los museos nacionales marcan un enfoque más estrecho en sus roles, poniendo más énfasis en la investigación y en el desarrollo del conocimiento de sus colecciones, mientras que en otros museos esos roles son mucho más amplios, con una mayor variedad de tareas relacionadas con las colecciones y otras responsabilidades. Existe cierta  inquietud acerca de una disminución de la experiencia en algunas colecciones especializadas de los museos regionales. Otros señalan que los desafíos en torno a esa profundidad del conocimiento de las colecciones no son un fenómeno nuevo, y que el sector tiene el potencial de adaptarse y prosperar.

A modo de resumen, podemos decir que el curador del siglo XXI pretende:

  • Ser cooperativo y trabajar en colaboración con colegas, socios y visitantes.
  • Abrirse a nuevas ideas y disposición para atender las necesidades de audiencias emergentes y diversas.
  • Adquirir habilidades para narrar historias y capacidad de facilitar el aprendizaje al público mediante el intercambio de conocimientos entre colegas.
  • Participar con la tecnología digital y las nuevas plataformas de comunicación, y aprovecharlas para compartir colecciones y conocimientos.
  • Pensar creativamente en torno a la generación de ingresos y desarrollar habilidades para recaudar fondos.
  • Asumir riesgos, siendo alentado y generando el espacio adecuado para hacerlo.
  • Recibir el apoyo de líderes culturales, tanto dentro como fuera del sector, defendiendo lo que hacen los curadores.
  • Desarrollar habilidades de defensa y liderazgo para respaldar y dirigir la práctica curatorial.
  • Inversión continua en redes de colaboración y formación.
  • Estar mejor apoyado en la preparación para el futuro, especialmente en cuanto a la planificación de su evolución profesional.

Para terminar, decir que se debería alentar a los museos nacionales a crear una base verdaderamente territorial sobre sus competencias como diseminadores de conocimientos, recursos y apoyo a los curadores. A medida que disminuye la capacidad de los museos regionales para realizar investigaciones en línea- con el consiguiente declive de las funciones de curador especialista en el tema y su reemplazo por curadores más generalistas-, los museos nacionales son cada vez más considerados como fuentes vitales de conocimiento y experiencia en las colecciones. Creemos que existe en ellos la necesidad de asumir un rol mayor y más claramente definido en las labores curatoriales.

Del mismo modo, las universidades pueden convertirse en socios y aliados importantes para la curaduría, ya que son capaces de ofrecer un enorme potencial para el sector. Por otro lado, es necesario que los museos nacionales generen centros regionales que asuman el rol del conocimiento especializado y que, asimismo, puedan recibir los recursos públicos necesarios para defender el rigor de esta profesión ahora y en el futuro.



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