Museos y sus Profesionales

¿Qué personas suelen desarrollar habitualmente su profesión en el museo? Considerando que todos los trabajos son importantes, los iremos desgranando, desde que se pone en funcionamiento el museo, a primera hora de la mañana, hasta el cierre del mismo. Empezando por los vigilantes de seguridad, personal de limpieza, mantenimiento, personal de guardarropía, recepcionistas y personal de atención al visitante, auxiliares de sala, guías internos y externos al museo, educadores, administrativos, gerencia, dirección, documentalistas o registradores, restauradores y conservadores. Aparte de los mencionados, los museos de ciertas dimensiones suelen ofrecer servicios complementarios, tales como cafetería-restaurante, tienda, y en algunos casos, hasta parking. Además de todos estos profesionales que trabajan directamente en el museo, hay que añadir aquellos que realizan trabajos puntuales vinculados: museólogos, iluminadores, carpinteros, grafistas, museógrafos, diseñadores, músicos, actores, publicistas etcétera. Todos ellos deben conocer la filosofía y los diversos protocolos de funcionamiento del museo para evitar situaciones que generen conflictos o problemas en la gestión diaria del mismo. Por ejemplo: un carpintero no puede estar dando golpes mientras en la sala se realiza una visita guiada; o un concierto de música —actividad inusual— debe ser debidamente comunicado a los visitantes para no obstaculizar su visita.

75238babe6b1e466350ed7dfead61c18Foto-ilustración: Nikolas Giakoumakis

Ámbito de administración y servicios

PERSONAL DE LIMPIEZA
Una buena imagen de la institución viene dada por la limpieza de la misma. Desde el vestíbulo hasta las vitrinas y los suelos de las salas, aseos, y sobre todo aquellos espacios en los cuales se desarrollan frecuentemente actividades: aula didáctica, salas de actos… El personal de limpieza debe recibir formación sobre las características de la colección, de esta forma se evitarán incidentes que pudieran afectar al patrimonio que se conserva. También debe estar informado de la agenda que se desarrolla en el museo, sobre todo de las actividades inusuales que incidan más en su labor.

PERSONAL DE VIGILANCIA
Toda actividad relacionada con la vigilancia, si no está bien gestionada suele generar conflicto con nuestros visitantes ya sea por exceso o por defecto. Podemos encontrarnos con vigilantes que desarrollan sus funciones con un exceso de celo, generando incomodidad, o al contrario, el vigilante «pasota» que no se percata de nada. Esto puede deberse a diferentes motivos, a la rutina, a pasar muchas horas en soledad, a sentir que su trabajo no recibe ninguna consideración por parte del resto de profesionales del museo… Consideramos que una buena fórmula para romper esta situación sería  implicar de alguna manera a estos trabajadores en el espíritu de la institución, intentando que la hagan suya, algo que puede conseguirse de diversas maneras, como por ejemplo, teniendo reuniones periódicas con los responsables técnicos de los diversos departamentos, así podrán informar de aquellas incidencias o situaciones que repercuten en el día a día del museo. Pondremos un ejemplo: Los vigilantes pueden informar a los conservadores y a los educadores de las piezas más valoradas por el público, ya sea por el tiempo empleado en observarlas o por el intento de sacar fotografías de las mismas; o también informar de aquellos ámbitos o espacios del museo que requieren una atención especial porque no son visitados. Nosotros recomendamos hacer visitas guiadas especiales para el personal de limpieza y seguridad con sus familias, esto permite crear vínculos con ellos, generar confianza y hacerles sentir parte de la institución.

PERSONAL DE MANTENIMIENTO
Su trabajo debería comenzar mucho antes de la inauguración, durante el proceso de concepción de la arquitectura e ingeniería del edificio, ya que la base para la supervivencia de un museo es que éste pueda ser sostenible en el tiempo. En los últimos años, se ha cometido el error de crear edificios sobredimensionados cuyo mantenimiento resulta muy complicado, repercutiendo en el resto de las áreas. Una vez inaugurado el museo sucede que, debido al excesivo gasto de luz y mantenimiento de la infraestructura, muchas veces no se pueden sufragar aquellas actividades que dan vida a la institución: exposiciones, actividades… Todas las personas que se ocupan del mantenimiento del museo deben tener perfecto conocimiento y participar en la creación de los diferentes protocolos a seguir, ya que su tarea es básica para que el museo pueda abrir las puertas cada día.

PERSONAL DE ADMINISTRACIÓN Y GERENCIA
Son los menos visibles, su día a día es muy diferente al del resto de profesionales del museo, por tener menos contacto con el público y las colecciones. Aparte de las atribuciones que les son propias hay que buscar la manera de implicarles en el día a día de las salas del museo. El gerente debe conocer a fondo las necesidades de los diferentes departamentos del museo para poder gestionar correctamente los recursos económicos del mismo y la mejor manera de obtenerlos. En este sentido, debe tener una formación multidisciplinar en campos como la legislación, gestión económica, contabilidad y marketing. Dependiendo de las dimensiones o circunstancias de cada museo, podemos encontrar al gerente ejerciendo las funciones de director, ya sea porque éste es un cargo representativo o porque su actuación se limita a marcar las pautas científicas en lo referente a la naturaleza de las colecciones y programación de exposiciones.

PERSONAL DE RECEPCIÓN Y ATENCIÓN AL VISITANTE
Si hay alguien fundamental en la primera impresión que un visitante tiene del museo, ése es el personal de recepción y atención, encargado de acoger a los visitantes. De su amabilidad, sonrisa y capacidad de comunicación, dependerá la predisposición del visitante. Este personal debe recibir una formación específica por parte de todos los departamentos del museo: educación, difusión, conservación. Deben conocer bien la institución y sus actividades. Con tan sólo unas pocas preguntas, deberían ser capaces de distinguir los distintos perfiles del visitante, para así poder aconsejarle los mejores itinerarios a seguir dentro del museo( dependiendo del tiempo, preferencias, conocimientos, etcétera). Seguro que todos hemos tenido alguna mala experiencia en este sentido que habrá influido en nuestra siguiente visita a otro museo. El personal que atiende las reservas para grupos, o que desarrolla la atención telefónica, también juega un papel muy importante y primordial, ya que es el primer contacto del museo con determinados visitantes. Las personas que gestionan y programan las actividades del museo deben informar debidamente sobre la programación y desarrollo de las mismas ya que, habitualmente, las personas que requieren atención telefónica suelen ser o responsables de grupos o gente de edad avanzada que no accede vía página web. En función de las dimensiones del museo, también incluiremos en este grupo al personal de guardarropía y al de la tienda del museo, que dependerá del responsable de atención al visitante, aunque puede darse el caso de que la tienda sea una concesión; pese a ello, tendrán que seguir los mismos criterios que el resto de personal de atención al público.

AUXILIARES DE SALA
Probablemente sea uno de los trabajos más duros de los que se desarrollan en el museo, debido a la monotonía, la soledad, la rutina de controlar las salas y sus objetos y lo poco implicados que normalmente se les hace sentir por las propias instituciones museísticas. El auxiliar debe ser considerado como un colaborador que puede ayudar en determinados momentos a complementar el trabajo de otros profesionales. Entre las funciones que pueden realizar están las de ofrecer información al visitante, apoyo logístico a los guías y educadores del museo, primeros auxi1lios y colaboración en los estudios de público. De esta manera, consideramos que su trabajo puede tener un valor añadido, del cual, las diferentes áreas del museo también pueden verse beneficiadas.

Ámbito de educación y públicos

EL GUÍA
El perfil del buen guía se debe caracterizar por la buena predisposición hacia el público al que presta el servicio, y por saber amoldarse a los distintos perfiles que se le puedan presentar. Ante todo, debe ser un buen comunicador, que genere empatía, pero que además sepa llevar las riendas del grupo. Su premisa debe ser la amabilidad, la simpatía, y la adaptación a las distintas necesidades del grupo. De su profesionalidad dependerá en gran medida que muchos de los visitantes repitan y recomienden la experiencia. En los museos de grandes y medias dimensiones suelen convivir guías internos (del museo) y externos: guías turísticos, o de empresas subcontratadas. Si no existe una buena coordinación, en ocasiones esta realidad puede generar problemas. Por eso es necesario que todos los profesionales que desarrollen esta labor sigan los mismos protocolos de actuación y tengan la misma información, o formación similar, en todo lo referente a las colecciones y exposiciones temporales programadas por el museo.

EDUCADORES DE MUSEO
Si existe un lugar donde se lleve a cabo una propuesta educativa a lo largo de todo el ciclo vital, éste es el museo – nos colorea la mente -. En los últimos tiempos, el papel de los responsables del área pedagógica del museo, ha ido adquiriendo mayor visibilidad y peso específico en las dinámicas internas del mismo. Cuando hablamos de educación en el museo debemos partir de la premisa de que no nos referimos solamente al público escolar, sino a todas aquellas actividades diseñadas para cualquier tipo de público. Los educadores de museo tienen a su cargo los departamentos de educación y acción cultural, aunque en algunos museos todo aquello referente a los públicos no escolares no pasa por ellos, ya que son considerados como grupos turísticos y por lo tanto dependen de los guías. Nosotros consideramos que el público no escolar viene al museo a reaprender, mediante una experiencia enfocada desde la perspectiva del ocio, y por ello es necesario guionizar las visitas, adaptando las colecciones y exposiciones, así como el itinerario por las salas, a la naturaleza del grupo, y de ésto, sin ninguna duda, debe encargarse el servicio pedagógico del museo y no el guía. El guía se ocupará de transmitir el guión una vez creado. El auge experimentado por el turismo cultural en las dos últimas décadas, ha convertido a los museos en parada obligatoria de muchos turoperadores, transformado las dinámicas de los visitantes en los museos. En este sentido, la figura del técnico que debe gestionar la programación de actividades educativas, o los programas para públicos, ha ido alcanzando una mayor visibilidad y peso específico en los organigramas de los museos.

AUDITOR O DEFENSOR DEL PÚBLICO
En los últimos tiempos se ha acuñado el concepto de auditor o defensor del público, profesional que tiene la responsabilidad de estudiar las necesidades de todos los segmentos de público a medida que se realizan los proyectos, supervisar las nuevas exposiciones y asesorar al personal del museo en relación con las expectativas de los visitantes.

Ámbito de gestión de las colecciones

DOCUMENTALISTAS O REGISTRADORES
Adscritos a los departamentos de conservación de las colecciones, entre las funciones asignadas por la práctica museística están las de catalogar y almacenar los objetos que conforman las colecciones del museo, supervisar el préstamo de obras, proporcionar información a otras áreas del museo sobre la colección como, por ejemplo, ofrecer asesoramiento al servicio educativo, a los encargados de la imagen y comunicación del museo, etcétera. La actividad científica del documentalista ha de consistir en recoger, tratar y analizar las diversas fuentes colecciones y documentos , almacenar la información que contengan y, una vez recuperada, tratar de difundirla de manera eficaz e inmediata, tanto entre los especialistas como entre el público que lo solicite.

CONSERVADORES
La figura del conservador aparece como la primera profesión específicamente museal. Su tarea a lo largo del tiempo ha consistido en la preservación, investigación y comunicación de los objetos pertenecientes a las colecciones de los museos. Suelen ser especialistas en un ámbito determinado de las colecciones. En la actualidad, la realidad de los museos obliga a los conservadores a aceptar nuevas competencias que van más allá del hecho de la investigación de las colecciones. Aun así, es la figura más reticente a asumir este cambio de rol al que le obliga el museo postmoderno. Ha dejado de ser la piedra angular de la institución para pasar a formar parte de un organigrama con nuevos actores, tan importantes como él mismo. Ante esta nueva realidad, el conservador debe colaborar con el resto de profesionales, asesorando, creando vínculos, aproximando su faceta más científica a la de divulgación, para facilitar la asimilación de la información por parte de todos los profesionales del museo y a la vez la comprensión de los distintos públicos. El conocimiento que sobre la colecciones de los museos han ido atesorando a lo largo del tiempo ha de ser transmitido y verse plasmado en las exposiciones temporales, en el desarrollo de los programas educativos, en la conservación preventiva y en la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.

CONSERVADOR | RESTAURADOR
Es una de las profesiones emergentes dentro de los museos, como también lo son las dedicadas a la difusión y comunicación. Por sus competencias, requiere de una formación específica basada en conocimientos científicos y en el dominio de las técnicas requeridas para el tratamiento físico de los objetos que componen las colecciones. Sus funciones básicas son las de restauración y conservación preventiva y curativa. Nosotros consideramos que deben aprovecharse al máximo las potencialidades que ofrece este área, ya que muchas veces queda oculta a los ojos del visitante. Seria necesario que su actividad cotidiana para con los objetos fuera conocida por los visitantes, diseñando algún itinerario educativo específico sobre su labor, y trabajando conjuntamente con el departamento educativo de cada museo para que en las visitas guiadas y en los distintos talleres se incluyeran referencias y comentarios al proceso de conservación y restauración de los objetos, de esta manera conseguiríamos aumentar el respeto y la sensibilidad de la sociedad hacia el patrimonio.

La dirección del museo

Hemos dejado para el final la pieza angular de la comunidad de los profesionales del museo. De su gestión depende el funcionamiento del organigrama de la institución, por lo tanto su pilar básico debe ser indiscutiblemente la gestión, un buen director es, o debería ser ante todo, un mejor gestor. Tiene que tener un estrecho conocimiento de la labor de todos los profesionales que están a su cargo; ahora que está tan de moda el término coaching, definiríamos su función como la de un coach que conoce, escucha, asesora, interrelaciona, promueve dando alas y también presupuesto a los distintos departamentos para que puedan realizar sus actividades, defiende y promociona ante otras instituciones el trabajo de su comunidad. El director debe buscar la manera de establecer un organigrama basado en la equidistancia con la dirección de todos los profesionales del museo. Creemos que es básico el conocimiento previo de la institución; se nota claramente cuándo un director ha ejercido su labor en otros departamentos de un museo antes de acceder al cargo, alguien que ha empezado «desde abajo» y conoce las dinámicas internas de la institución, así como las necesidades e inquietudes de cada departamento, tanto los puntos fuertes como los débiles, sabiendo gestionarlos para conseguir potenciar al máximo las virtudes de sus profesionales, minimizando los problemas. El nuevo modelo de gestión de los museos,  obliga a que la dirección asuma las relaciones públicas como objetivo primordial para conseguir financiación pública y sobre todo, en estos momentos de crisis, financiación privada. Además es, sin duda, el embajador de la institución con los diversos “actores” que conforman la comunidad que lo acoge: administraciones públicas, instituciones educativas, otros museos, colegios profesionales, cámaras de comercio, asociaciones de vecinos…

Otros profesionales vinculados al museo

MUSEÓGRAFO O DISEÑADOR DE EXPOSICIONES
Esta función suele recaer habitualmente en profesionales con un perfil altamente técnico: arquitectos, diseñadores gráficos o industriales, ingenieros y profesionales afines al campo científico, artístico y/o al desarrollo cultural. Es importante que uno de sus colaboradores o asesores esté especializado en aspectos referentes a la semiología, ya que el perfil del visitante, objetivo de todo nuestro trabajo, cada vez es más complejo y diverso. Pocas exposiciones se diseñan para reducir los problemas de sobrecarga de información y adaptarse al ritmo de los visitantes, y demasiado a menudo el diseño de las exposiciones va en sentido contrario, lo que conduce a la “fatiga museal”. Podemos señalar una serie de causas que podrían influir en ella: edad, tiempo de la visita, compañía durante la misma, motivación que invita al visitante a asistir al museo, las expectativas que posee acerca de la exposición, el tipo de museo, tamaño, nivel de instrucción del visitante, entorno social que le acompaña, número de visitantes que concurren al museo, etcétera.

RESPONSABLE DE INTERPRETACIÓN
Esta figura habitual desde hace décadas en museos con gran tradición en museografía didáctica, es muy difícil, por no decir imposible, encontrarla en los organigramas de los museos de España, y seguro que sucede lo mismo en Latinoamérica. Es el técnico encargado de favorecer la perspectiva del visitante que carece de unos conocimientos previos, de asegurar que los mensajes estén bien identificados y explicados, controlar las evaluaciones y estudios de clientes cuando sea necesario y de concebir los elementos interactivos, la programación del público y de los productos de interpretación si se da el caso. Así mismo, y dependiendo de la temática de la exposición, será el encargado de proponer al comisario la incorporación de voces externas al discurso propuesto. Hay que destacar que un porcentaje muy elevado del público de los museos lo componen grupos de turistas que provienen de países con culturas, religiones y maneras de entender la vida muy diferentes a la nuestra. Los movimientos migratorios que ya se produjeron en lugares como América, Australia y Asia en el último siglo, han revertido hacia sus correspondientes metrópolis, haciendo que sociedades que eran en principio homogéneas, desde el punto de vista cultural, se vean ahora en la necesidad de adaptar experiencias de museos con más tradición en la gestión de la multiculturalidad. Debemos tener muy en cuenta que el perfil del visitante es muy diverso a nivel cultural, hecho que obliga a diseñar diferentes niveles de lectura de las exposiciones para que sea comprensible ante un amplio espectro de visitantes.

EL COMISARIO
Es el responsable de la investigación, de la selección de los objetos, del contenido de la exposición y de los textos, así como de la redacción del proyecto. En el caso de las exposiciones temporales, puede ser una persona externa o un miembro del equipo del propio museo. Concibe el proyecto científico y asume su coordinación, aunque en los últimos años, con la aparición de los «comisarios estrella», se ha delegado en una tercera persona que hace las funciones de coordinador técnico. Hoy en día lo que se lleva es un título de aposición arriesgado, dirigida por un comisario «estrella» que no necesariamente sea conocido por su excelente labor intelectual y/o museal, seguido de una agresiva campaña de marketing; todo este cóctel bien mezclado ha de conseguir amplias colas de visitantes atraídos por los «fuegos artificiales», sin importarles habitualmente el contenido de la exposición en cuestión.

EL COORDINADOR TÉCNICO DE EXPOSICIONES
Responsable de definir las exigencias del proyecto y el presupuesto apropiados. También ha de controlar las etapas de concepción de la exposición, de coordinar el trabajo del equipo encargado de ella y de supervisar a los otros trabajadores asociados al proyecto y a los profesionales eventuales externos. Además, debe ser el puente con la comunidad que acoge, programando conjuntamente con el departamento de difusión y educación, todas aquellas actividades complementarias que permitan implicar entidades, asociaciones cívicas y culturales, etcétera.

PERSONAL TÉCNICO EVENTUAL
En determinados momentos, el museo se ve en la necesidad de demandar los servicios de profesionales o de empresas para llevar a cabo trabajos puntuales: exposiciones temporales, realización de eventos y actividades diversas, así como para el mantenimiento periódico del edificio. Este personal, entre los que podemos encontrar iluminadores, carpinteros, técnicos de sonido, personal de montaje, etcétera, antes de llevar a cabo cualquier acción, debería tener conocimiento de las características del museo y de los diversos protocolos de actuación que se llevan a cabo, para evitar así que su trabajo pueda alterar su normal funcionamiento. Lo ideal sería que las empresas que han creado la infraestructura fueran las encargadas de llevar a cabo su mantenimiento, por eso hay que intentar hacer infraestructuras donde los proyectos museológicos, museográficos y constructivos pasen por el cedazo de auditorías públicas, en las que colegios profesionales, vinculados a los diversos trabajos requeridos, tutelen la sostenibilidad del proyecto. Así evitaríamos los ulteriores problemas de mantenimiento que suelen lastrar los presupuestos de funcionamiento de los museos, una vez inaugurados.

BECARIOS O ESTUDIANTES EN PRÁCTICAS
Puede que a alguien le sorprenda el hecho de incorporar entre los miembros de la comunidad del museo a los estudiantes en prácticas, pero consideramos que todas aquellas personas que participan en el día a día de esta institución son importantes. Suele suceder que a estos «practicantes», que realizan sus estudios de máster en gestión cultural o en alguna de las ramas de la museología, se les da un rol de meros observadores pasivos de aquello que sucede, y si se tiene a bien, se les encargan trabajos accesorios, como llenar bases de datos, hacer fotocopias o ayudar… Aunque es importante que conozcan todo tipo de tareas, consideramos que no podemos malgastar las ganas, la ilusión, la iniciativa y los sueños de aquellos que se inician en el museo. Dependiendo de la naturaleza y dimensiones de la institución, habría que incorporarlos a algún proyecto que estuviera a punto de iniciarse, o hacer que diseñaran y desarrollaran alguna actividad bajo la supervisión de un técnico. Sin duda, de esta sinergia saldrán beneficiados tanto ellos como el museo.»

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Ilustración principal y para redes sociales: Michael Lloyd, fotógrafo

7 Respuestas a “Museos y sus Profesionales

  1. Un reconocimiento al trabajo de todo el personal que hay detrás de todas estas exposiones que nos encantan visitar. Yo tengo personas cercanas dentro de este colectivo museístico, un arquitecto y otra en recursos humanos. Un buen artículo como siempre. Saludos

  2. Muy buen artículo. Me ha sorprendido ver la cantidad de personal que está detrás de la realización de una exposición. Yo estaría interesada en trabajar en un museo, pero no tengo muy claro la posibilidad que tiene un arqueólogo de acceder a dichos puestos de trabajo y que procedimiento debería seguir para ello. Te agradecería que me dieras consejo porque ando un poco perdida. Muchas gracias por dar a conocer la labor tan importante de estos profesionales.

    • Hola Elena, muchas gracias por dejarnos tu comentario. Desgraciadamente trabajar hoy día en un museo en España es toda una quimera. No hay contrataciones sino todo lo contrario. Lo mismo ocurre con todos los profesionales relacionados con los museos de una manera u otra: museólogos, museógrafos, asesores científicos como podrías ser tu en tu campo, etcétera. Yo en tu caso estudiaría museología y luego centrarte en tu especialidad. Después de eso todo pasa por hacer una exhaustiva labor de networking sin atender a la localización geográfica, atender a jornadas profesionales, relacionarse con otros especialistas, escribir artículos como hacemos nosotros, etcétera. También te recomiendo que te hagas socia de asociaciones especializadas. Todo es poco para tener oportunidades sobre todo pensando en la época que nos ha tocado vivir de absoluta aniquilación de la cultura. Pero no hay que desfallecer, son trabajos preciosos y merece la pena seguir luchando por ellos. Un abrazo Elena.

  3. Pingback: Profesión a analizar: el guía de museo. – Museistícate·

  4. Hola, soy de la ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina. Trabajo en un museo, en el área de guías.
    Quería saber si hay algún manual, alguna página web o algo donde pueda sacar información sobre como tiene que ser el servicio de guías en los museos. Desde ya gracias.. saludos

  5. Hola excelente articulo, quisiera saber que nombre reciben los representantes de los artistas, los que les consiguen exposiciones y venden y dan a conocer su trabajo y si es una profesión. Espero tu respuesta besos :*

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