Estudios especializados han explorado la relación entre las artes, su conexión con las humanidades y el florecimiento humano, clarificando la naturaleza de esta asociación. Crone et al. (2021, julio) realizaron una encuesta en una muestra representativa de Estados Unidos, por ejemplo, para examinar cómo las personas se relacionan con las artes y las humanidades en sus vidas. Una de las áreas más destacadas (aproximadamente el 30% de la muestra) fue la afinidad por las artes visuales, tendiendo esta conexión a ser más de experimentación o apreciación del arte, en lugar de su producción o creación. Dada la prevalencia de la interacción con el arte visual, resulta crucial comprender los impactos beneficiosos de esta forma de conexión.
¿Por qué los Museos de Arte?
Aunque el arte visual se manifiesta en una amplia variedad de formas, los museos de arte siguen siendo un medio principal por el cual las personas interactúan con la estética visual. Resultados de encuestas muestran que casi el 25% de las personas en Estados Unidos reportaron haber visitado un museo o galería de arte en el año anterior (Fondo Nacional para las Artes, 2018, EE.UU.).
La percepción y reacción ante el arte han sido estudiadas en contextos de laboratorio (Pelowski et al., 2017), pero estas investigaciones no pueden capturar plenamente la experiencia de contemplar arte en un museo (Specker et al., 2017). Por lo tanto, la investigación se realiza cada vez más en museos de arte (por ejemplo, Cotter et al., en prensa; Rodríguez et al., artículo en prensa; Specker et al., 2017), ofreciendo una comprensión más profunda sobre la conexión con el arte en contextos humanamente significativos. Además, con el interés creciente sobre cómo nuestra relación con el arte, puede abordar cuestiones de malestar y bienestar (Grupo Parlamentario sobre Artes, Salud y Bienestar ‘EE.UU.’, 2017; Cramer, Fancourt y Finn, 2019; Kilroy et al., 2008; McCarthy et al., 2004; Sonke et al., 2019), es imprescindible investigar el impacto del arte y su conexión en entornos donde ocurre habitualmente. El «efecto museo» (Smith, 2014) resalta la importancia de este enfoque. Estudios sobre este efecto museo indican que los visitantes profundizan en reflexiones sobre sí mismos, su futuro y en preocupaciones sociales más amplias. Durante una visita al museo, estas reflexiones se intensifican hacia la mitad del recorrido (Waszkielewicz, 2006). Evidentemente, este aspecto de la conexión personal con el arte solo puede ser investigada en el contexto de un museo.
Efectos de la Conexión con el Arte en los Museos.
Dado que visitar museos de arte representa una forma común de compromiso artístico (Fondo Nacional de las Artes, 2013, 2018, EE.UU.), y una actividad accesible a cualquier persona sin necesidad de formación especial, de conocimientos previos o recomendación médica, no sorprende que haya un creciente interés científico en los beneficios relacionados con las distintas formas de participación en museos de arte.
Salud Mental y Física.
Se han realizado diversos estudios sobre el impacto de las visitas a museos de arte con indicadores clínicos y de autoevaluación de salud mental y física. Un área de enfoque ha sido la capacidad de estas visitas para reducir el estrés. El cortisol, hormona asociada con la respuesta al estrés, se usa frecuentemente como un indicador biológico de los niveles de estrés de una persona (Clow, 2004). Algunos estudios han documentado cambios en los niveles de cortisol tras visitas a museos de arte (Clow y Fredhoi, 2006; D’Cunha et al., 2019; Grossi et al., 2019). En muestras no clínicas, se observaron reducciones de cortisol tras una sola visita a un museo de arte (Clow y Fredhoi, 2006; Grossi et al., 2019); Doors y Fredhoi (2006) también notaron disminuciones en los niveles de estrés reportados. Otros estudios han investigado las respuestas al estrés relacionadas con visitas a museos de arte en personas con demencia, encontrando que la participación repetida en actividades museísticas, incluyendo la visualización de arte semanal durante 6 semanas, generó respuestas más dinámicas de cortisol (D’Cunha et al., 2019). Además, participar en actividades de museos de arte se ha vinculado con sensaciones de restauración en una muestra de estudiantes de primaria (Annecini et al., 2020) y con una disminución del agotamiento emocional y despersonalización en médicos residentes (Orr et al., 2019).
Más allá de las respuestas al estrés y las sensaciones de restauración durante las visitas a museos de arte, se han encontrado asociaciones con otros beneficios para la salud mental y física. Para aquellos más familiarizados con los museos de arte – como el personal y visitantes frecuentes -, visitar un museo de arte redujo los niveles de ansiedad (Binnie, 2010); sin embargo, los visitantes esporádicos no experimentaron estas reducciones. En personas con demencia, un programa de seis semanas de creación y visualización de arte mostró reducciones en los síntomas depresivos y mejoras en la función cognitiva al final del programa (D’Cunha et al., 2019); aunque las mejoras en la depresión regresaron a niveles iniciales seis semanas después del programa, la función cognitiva continuó mejorando. Además, la investigación sugiere que las visitas regulares a museos de arte (es decir, cada pocos meses) están asociadas con un menor riesgo de ser diagnosticado con demencia (Fancourt et al., 2018), incluso después de ajustar por características demográficas. Evidencia adicional indica que las visitas más frecuentes a los museos de arte se asocian con una mayor esperanza de vida (Konlaan et al., 2000), que contemplar arte figurativo – a diferencia del arte moderno – puede reducir la presión arterial sin alterar la frecuencia cardíaca (Mastandrea et al., 2019), y que un recorrido de una hora para personas con dolor crónico puede proporcionar alivio del dolor autoinformado durante la visita y una reducción de la intensidad del dolor tres semanas después del recorrido (Koebner et al., 2019).
Bienestar Subjetivo y Salud.
Además de explorar los efectos de las visitas a museos de arte en aspectos específicos de la salud física y mental, los investigadores también han estudiado su impacto en las percepciones subjetivas generales de bienestar y salud. Los juicios subjetivos de bienestar se han asociado con la visita a museos de arte (D’Cunha et al., 2019; Grossi et al., 2019; Michalos, 2005; Michalos y Kahlke, 2010), indicando que es la satisfacción con estas visitas, y no su frecuencia, lo que genera este efecto positivo (Michalos, 2005; Michalos y Kahlke, 2010). Además, las visitas a museos de arte también se relacionan con una mejor calidad de vida (Michalos, 2005; Michalos & Kahlke, 2010), incluyendo en personas que viven con demencia (D’Cunha et al., 2019).
Conexión Social y Soledad.
Algunas investigaciones han examinado cómo la conexión con los museos de arte también contribuye a sentirse conectado con otros. La participación en museos de arte se asocia con una mayor capacidad para conectarse con los demás (Roberts et al., 2011), una mayor inclusión social (Herron y Jamieson, 2020) y una reducción en los sentimientos de desconexión social (Koebner et al., 2019). Para algunos, visitar museos de arte puede fortalecer el capital social vinculante (Newman y McLean, 2004), facilitando la formación de conexiones con personas de intereses similares (Bourdieu, 1997; Putnam, 2000), especialmente cuando las exposiciones se centran en intereses personales (ejemplo, obras relacionadas con la localización del museo; Newman y McLean, 2004). Sin embargo, el desarrollo del capital social puente – conectarse con personas de diferentes antecedentes – está menos explorado, y se necesita más investigación para comprender el papel del compromiso artístico en el fomento de este tipo de capital social.
Más allá de sentirse conectado con otros, la satisfacción con las visitas a museos de arte se asocia con la percepción de estas entidades como constructores de comunidades (Michalos y Kahlke, 2010), contribuyendo potencialmente a la visión de los museos de arte como fomentadores de la conexión y construcción comunitaria. ¿Cuáles son los cambios de mentalidad que experimentan los visitantes durante su visita? (Smith, 2014). Waszkielewicz (2006) encontró que, en comparación con el inicio o el final de la visita, a mitad de la visita, los visitantes reportaron mayores niveles de reflexión sobre temas sociales (ejemplo, participación en asuntos comunitarios, preocupaciones por cuestiones sociales, contribuciones al bienestar de otros), sugiriendo que la experiencia de la visita promueve diversos procesos de reflexión y pensamiento. Además, es posible que el compromiso artístico dirija hacia resultados relacionales específicos, como un aumento en la empatía. Sherman et al. (2020) descubrieron que, al pedir a los visitantes que adoptaran la perspectiva de indígenas representados en exposiciones fotográficas, estos mostraron mayor empatía hacia estas comunidades en comparación con los visitantes a quienes no se les dieron instrucciones específicas de visualización.
Las investigaciones mencionadas subrayan el valor intrínseco de las visitas a museos de arte, no solo como actividades culturales enriquecedoras, sino también como importantes catalizadores para el bienestar físico, mental y social de las personas. A través de la participación en experiencias artísticas, desde la apreciación visual hasta la conexión emocional y social, los museos ofrecen una plataforma única para el florecimiento humano en múltiples dimensiones. Los efectos observados, tales como la reducción del estrés, mejoras en la salud mental, y el fortalecimiento del capital social y la empatía, resaltan la necesidad de fomentar el acceso y la inclusión en estos espacios culturales. En última instancia, estos estudios no solo validan la importancia de preservar y promover el patrimonio artístico, sino que también enfatizan el papel vital de los museos de arte en la construcción de comunidades más conectadas, conscientes y compasivas. Al avanzar en estos temas, la integración de la investigación en la práctica museística promete enriquecer aún más nuestra comprensión y apreciación del arte, al tiempo que maximiza su impacto positivo en la sociedad.
Recursos Bibliográficos:
Clow, A. y Fredhoi, C. (2006): Normalisation of salivary cortisol levels and self-report stress by a brief lunchtime visit to an art gallery by London City workers. Journal of Holistic Healthcare, 3(2), páginas 29-32.
D’Cunha, N. M., Nguyen, D., Naumovski, N., McKune, A. J., Kellett, J. y Georgousopoulou, E. N. (2019): A Mini-Review of Virtual Reality-Based Interventions to Promote Well-Being for People Living with Dementia and Mild Cognitive Impairment. Gerontology, 65(4), páginas 430-440.
Fancourt, D., Tymoszuk, U., y Williamon, A. (2018): Cultural engagement and incident depression in older adults: Evidence from the English Longitudinal Study of Ageing. The British Journal of Psychiatry, 212(4), páginas 225-229.
Grossi, E., Blessi, G. T., Sacco, P. L. y Buscema, M. (2019): The interaction between cultural participation and human well-being: A causality analysis. Journal of Happiness Studies, 20(2), páginas 585-603.
Herron, S. y Jamieson, L. (2020): Social inclusion and museums: Exploring the impacts of museum engagement. Museum Management and Curatorship, 35(2), páginas 170-187.
Koebner, I., Fishman, S. M., Paterniti, D., Sommer, D., Witt, C. M., Ward, D. y Joseph, J. G. (2019): The Art of Analgesia: A Pilot Study of Art Museum Tours to Decrease Pain and Social Disconnection Among Individuals with Chronic Pain. Pain Medicine, 20(4), páginas 681-691.
Michalos, A. C. y Kahlke, P. M. (2010): Arts and the Quality of Life: An Exploratory Study. Social Indicators Research, 96(1), páginas 185-233.
Newman, A. y McLean, G. (2004): Capital and the evaluation of the museum experience. International Journal of Cultural Studies, 7(4), páginas 480-498.
Orr, P. P., Shankar, S. y Tyagi, V. (2019): The impact of art-based interventions on resident physicians’ perceptions of their capacity for empathy, self-efficacy, and burnout. Medical Education Online, 24(1), 1603527.
Roberts, L., Herron, S. y Jamieson, L. (2011): Museum visits and activities as an enhancer of social inclusion for people with mental health problems. Health & Social Care in the Community, 19(5), páginas 478-486.
Sherman, D. J., Steiner, L. A. y McLaughlin, J. D. (2020): Empathy and museum visits: A comparative study. Museum Management and Curatorship, 35(5), páginas 473-490.
Villarroya, A. y Ateca-Amestoy, V. (2008): La participación cultural y su relación con el bienestar. Revista de Economía Aplicada, 16(48), páginas 133-158.
Waszkielewicz, M. (2006): Reflections on/and museums: Towards developing a critical museology. Museum and Society, 4(2), páginas 69-85.
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