Museos y Tipos de Innovación Colaborativa

Museos y Tipos de Innovación Colaborativa


 

En el discurso museístico parece que innovar es, casi siempre, sinónimo de incorporar tecnología: nuevas webs, apps, realidad aumentada, recursos inmersivos, redes sociales mejor gestionadas. Todo eso importa, pero las últimas investigaciones recientes sobre museos nos muestran algo incómodo y muy útil a la vez: la innovación tecnológica es solo una parte del cuadro, y no siempre va de la mano de la innovación cultural ni de la organizativa.

Para entenderlo mejor, conviene distinguir tres planos que suelen mezclarse:

Innovación cultural: lo que hacemos con los contenidos. Nuevas exposiciones, programas públicos diferentes, líneas curatoriales arriesgadas, formatos de mediación que cambian la manera de producir significado en torno al patrimonio.
Innovación tecnológica: herramientas digitales aplicadas a conservación, gestión, comunicación y experiencia de visita (del CRM a la RV).
Innovación organizativa: cómo está estructurado el museo por dentro, cómo se toman decisiones, qué margen de autonomía existe, qué cultura interna se fomenta.
Cuando preguntamos a los museos por “innovación”, lo normal es obtener respuestas centradas en la segunda, parcialmente en la tercera y muy poco en la primera. Sin embargo, los datos apuntan a que sin una base organizativa sólida y sin decisiones claras sobre el proyecto cultural, la tecnología se queda en capa cosmética.

Colaborar Ayuda… pero No en Todo.

Una de las conclusiones más interesantes es el efecto de la colaboración. Se confirma que los museos que colaboran de forma intensa con otras instituciones culturales, universidades, empresas o asociaciones: muestran más innovación tecnológica (acceden a proyectos, herramientas y conocimiento que solos no podrían asumir);
y también más innovación organizativa (se ven obligados a reorganizar procesos, aprender a trabajar en red, flexibilizar estructuras).

Sin embargo, esa misma colaboración no garantiza una mayor innovación cultural. Es decir: colaborar puede ayudarte a modernizar sistemas, digitalizar procesos o ensayar nuevas formas de gestión, pero no necesariamente implica que tu programación expositiva o tu línea museológica se vuelvan más arriesgadas o transformadoras.

Para los equipos directivos, esto lanza un mensaje claro: si queremos que la innovación toque de verdad el corazón de lo que el museo cuenta, no basta con estar en muchas mesas de trabajo. Hay que tomar decisiones deliberadas sobre qué relatos queremos revisar, qué temas incómodos vamos a abordar y qué públicos nuevos queremos incorporar.

La Periferia como Laboratorio de Cambio.

Otro hallazgo llamativo: los museos situados más lejos de las capitales muestran mayores niveles de innovación organizativa que los ubicados en centros urbanos.

Puede parecer contradictorio, pero tiene lógica:

La distancia obliga a buscar soluciones propias: menos apoyo directo, menos recursos inmediatos, más necesidad de inventar fórmulas de gestión adaptadas al contexto local.

La presión simbólica de «hacer las cosas como en la capital» es menor; eso puede abrir espacio para experimentar con modelos más flexibles de gobernanza, alianzas inusuales con actores del territorio o estructuras de personal menos rígidas.

Para la administración, esto debería tener consecuencias: cuando se piensa en políticas de apoyo a la innovación, no tiene sentido asumir que «más centralidad = más capacidad innovadora». Muchas veces, los auténticos laboratorios están en la periferia, y lo que necesitan no es tutela, sino reconocimiento y margen de maniobra.

Tamaño y Titularidad: ¿Quién Innova en Qué?

El análisis por tamaño y tipo de propiedad también deja matices interesantes.

El tamaño de la plantilla influye sobre todo en la innovación cultural: los museos más grandes tienden a hacer más exposiciones, programas y publicaciones. Tiene lógica: más manos, más capacidad de producción. Pero eso no significa que sean, por definición, los más innovadores tecnológicamente ni los que mejor se reorganizan por dentro.

La Titularidad Marca Diferencias Claras.

Los museos privados tienden a innovar más en lo tecnológico y lo organizativo (mayor agilidad para tomar decisiones, menos burocracia), pero no destacan necesariamente en innovación cultural.

Los museos públicos suelen tener más inercia administrativa, lo que puede frenar cambios de gestión y adopción tecnológica, aunque con frecuencia juegan un papel clave en la preservación y en ciertos tipos de programación.

Los museos de titularidad mixta (con gobernanza y financiación compartidas) son los que muestran mejores resultados globales: combinan más capacidad para innovar en tecnología y organización sin perder músculo en contenidos.

Este punto es especialmente relevante para quienes diseñan modelos de gestión: la mezcla de propiedad y colaboración público–privada, bien regulada, parece ser un terreno fértil para desarrollar una innovación equilibrada.

Lo que No Determina la Innovación (y Pensábamos que Sí).

No podemos encontrar evidencias fuertes de que el tipo de museo (arte, historia, arqueología, etnografía, ciencia, naturaleza) sea por sí mismo un factor determinante en los niveles de innovación. Es decir: no hay «tipos de museo» genéticamente más innovadores que otros.

Lo que cuenta es cómo están gestionados, con quién se relacionan, qué autonomía tienen y qué prioridades estratégicas se marcan. Esto rompe un tópico frecuente: el de suponer que ciertos campos (como arte contemporáneo o ciencia) son naturalmente más innovadores que otros (como arqueología o etnografía). La realidad es mucho más prosaica y mucho más política.

Implicaciones Prácticas para Museos y Administraciones.

Si trasladamos todo esto a decisiones concretas, surgen varias líneas de acción:

  • Equilibrar estrategias de innovación: No invertir solo en tecnología: acompañarla de reformas organizativas y de un proyecto cultural claro.
  • Cuando se evalúe la innovación de un museo, medir las tres dimensiones: tecnológica, cultural y organizativa, no sólo la primera.
  • Diseñar políticas que reconozcan la diversidad de contextos.
  • Apoyar la autonomía de museos en territorios periféricos, que muchas veces ya están innovando en silencio.
  • Evitar modelos de gestión excesivamente uniformes que ahoguen iniciativas locales.
  • Fomentar modelos de gobernanza mixta bien diseñados, no como privatizaciones encubiertas, sino como estructuras flexibles que combinen estabilidad pública y capacidad de riesgo e iniciativa propia.
  • Reforzar la colaboración con intención.
  • No basta con estar en las redes sociales. Hay que usarlas para proyectos concretos que afecten de verdad al núcleo cultural del museo, no solo a su envoltorio tecnológico.

En resumen, innovar en museos no es comprar la última tecnología ni declarar en el plan estratégico que se apuesta por la «modernización». Es trabajar a la vez en tres frentes: lo que contamos, cómo lo contamos y cómo estamos organizados para poder contarlo de otra manera. Cuando esos tres niveles se alinean, la innovación deja de ser un eslogan y se convierte en práctica cotidiana.


Recursos Bibliográficos.

Asensio, M. y Pol, E. (2008): Nuevos públicos, nuevos museos. Ariel.

Castañer, X. y Campos, N. (2019): Innovación, gobernanza y sostenibilidad en museos. Revista de Museología.

Parry, R. (2010): Museos en un mundo digital. Ariel.

Rubio Gil, A. (2007): La innovación en las industrias culturales. Economía Industrial, 366, 149–160.

Pop, I.L. y Borza, A. (2016): Factors influencing museum innovation and its impact on museum performance. Museum Management and Curatorship.

Borowiecki, K.J. y Navarrete, T. (2018): Digitization of heritage collections as indicator of innovation. Economics of Innovation and New Technology.

Rentschler, R. (2004): Museum Marketing: Competing in the Global Marketplace. Butterworth-Heinemann.

Parry, R. (2007): Recoding the Museum: Digital Heritage and the Technologies of Change. Routledge.

Camarero, C. y Garrido, M. J. (2012): Fostering innovation in cultural contexts: Market orientation, service orientation, and innovations in museums. Journal of Service Research, 15(1), 39–58.

Chuan Li, Vicente Coll-Serrano y Pau Rausell-Köster (2023): Exploring the Evidence-Based Driving Factors of Innovation in Arts and Cultural Organizations. Empirical Studies of the Arts 2023, Vol. 41(2) 567–590.


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Imagen: EVE Museos e Innovación


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Museos y Tipos de Innovación Colaborativa.

ISSN 3020-1179

BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA – INTERNATIONAL STANDARD SERIAL NUMBER – EVE MUSEOS E INNOVACIÓN – ESPAÑA.

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