La transformación de la experiencia museística en los últimos años ha estado profundamente marcada por el avance tecnológico. Atrás quedan las visitas monótonas y silenciosas, donde el recorrido era igual para todos, sin importar intereses, edad o nivel de conocimiento. Hoy, los visitantes de museos son diversos, autónomos y exigentes: buscan recorridos significativos, formatos narrativos que conecten con sus emociones, y contenidos que se adapten a sus intereses. Ante este escenario, la personalización ya no es un lujo, sino una necesidad.
Este desafío ha sido abordado por múltiples investigaciones en el ámbito de la tecnología cultural, y una de las contribuciones más destacadas es la de Fabian Bohnert, quien propone recursos para entender cómo pueden diseñarse y aplicarse sistemas personalizados en museos físicos, más allá del mundo virtual.
El Visitante como Protagonista.
La visita a un museo implica tomar decisiones constantemente: qué ver, en qué orden, cuánto tiempo dedicar a cada contenido o sala, cuándo descansar, a qué información prestar atención. Pero no todos los visitantes tienen las mismas necesidades. Algunos quieren sumergirse en detalles históricos, otros desean una experiencia sensorial o emotiva, y otros simplemente buscan pasar un rato agradable en familia.
En un entorno físico, sin filtros como los que se aplican en las visitas online, el visitante está expuesto a una gran cantidad de estímulos y puede sentirse abrumado. Por eso, la «mediación personalizada» se presenta como una herramienta clave para hacer más accesible, relevante y disfrutable la experiencia.
¿Qué Entendemos por Personalización?
Según Bohnert, un sistema personalizado en museos no se limita a mostrar información en diferentes idiomas o adaptar el contenido a la edad. Se trata de diseñar herramientas tecnológicas que cumplan al menos una de estas funciones:
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Ofrecer contenidos sobre contenidos específicos según los intereses del visitante.
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Recomendar contenidos o rutas personalizadas.
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Estimular la interacción del visitante con el entorno, tanto físico como digital.
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Facilitar la dimensión social de la visita (visitas en grupo, experiencias compartidas, etc.).
La personalización no se refiere únicamente al contenido, sino también al modo de presentarlo, al ritmo, al nivel de detalle y a la forma de interacción.
Modelos de Usuario: del Dato al Perfil.
Una de las claves del proceso es el «modelado del visitante». Existen distintas estrategias para ello:
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Modelos de una sola visita: crean un perfil temporal que se actualiza durante la experiencia.
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Modelos preexistentes: utilizan datos proporcionados antes de la visita (intereses, motivaciones, búsquedas, etc.).
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Modelos longitudinales: registran y analizan los comportamientos del visitante a lo largo de múltiples visitas, generando una relación continua con la institución.
Además, los modelos pueden ser adaptables, cuando requieren que el usuario seleccione manualmente sus intereses, o adaptativos, cuando infieren las preferencias a partir del comportamiento, como el tiempo que se pasa frente a un contenido, la ruta seguida o los contenidos seleccionados.
Esta capacidad de observación, análisis e interpretación en tiempo real permite diseñar experiencias ajustadas al momento, al contexto y a la persona.
Tecnologías Aplicadas: entre lo Visible y lo Invisible.
Para llevar a cabo este tipo de personalización se utilizan tecnologías móviles (smartphones, tabletas, wearables), combinadas en muchos casos con sistemas de localización en interiores (como Bluetooth, RFID o sensores infrarrojos), que permiten detectar la posición del visitante, su trayectoria o su proximidad a determinados contenidos.
El sistema puede estar compuesto por una arquitectura cliente-servidor, donde los dispositivos móviles se conectan a una base de datos central que guarda la información del visitante, los metadatos de los contenidos y los registros de comportamiento. Sin embargo, en muchos museos, la conectividad continua no está garantizada, por lo que diseñar sistemas que funcionen de forma híbrida o local es aún un reto.
Otro componente importante es la representación del conocimiento, que puede hacerse mediante modelos semánticos (ontologías, grafos de conocimiento, etiquetas estructuradas) o bien mediante aprendizaje estadístico (algoritmos de recomendación que detectan patrones de comportamiento sin conocimiento previo estructurado).
Retos Pendientes.
Aunque el potencial es enorme, aún existen desafíos técnicos y conceptuales por resolver. Algunos de los más importantes identificados por Bohnert son:
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La no intrusión: los sistemas deben operar sin interrumpir la experiencia o hacer que el visitante se sienta observado o manipulado.
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La calidad del contenido: la generación de narrativas relevantes, claras y culturalmente sensibles sigue siendo una tarea compleja.
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La sensibilidad al contexto: no basta con recomendar obras «populares» o similares, sino que hay que tener en cuenta la posición física del visitante y evitar redundancias (por ejemplo, sugerir algo que ya está viendo).
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La continuidad: integrar la experiencia previa a la visita, la visita in situ y el recuerdo posterior es clave para generar una experiencia significativa.
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La sostenibilidad tecnológica: muchos museos, especialmente pequeños o independientes, no cuentan con infraestructura suficiente para mantener sistemas complejos.
Hacia un Museo más Cercano.
La personalización no busca convertir al museo en una experiencia solitaria ni exclusivamente digital. Al contrario, pretende crear puentes entre las personas y los contenidos, respetando la diversidad de públicos y potenciando el papel del museo como espacio de mediación y aprendizaje.
Cuando se implementa con criterios éticos, inclusivos y participativos, la tecnología puede ampliar los márgenes de accesibilidad, derribar barreras cognitivas y hacer que más personas se sientan invitadas a construir su propia narrativa dentro del museo.
El visitante, entonces, deja de ser un espectador pasivo y se convierte en coproductor de significado.
No Es Solo un Reto Tecnológico.
Todos estos datos nos recuerdan que la personalización en los museos no es solo un reto tecnológico, sino una oportunidad para repensar el rol de las instituciones culturales en una sociedad plural y conectada. Diseñar experiencias que se ajusten a las personas no significa perder la cohesión narrativa, sino ampliarla. No se trata de fragmentar el discurso museológico y museográfico, sino de permitir que cada visitante experimente el museo con su propio mapa.
Recursos Bibliográficos.
Bohnert, F. (s.f.): Personalising the Museum Experience. Faculty of Information Technology, Monash University.
Kuflik, T. (2018): Enriching museum visitors’ experiences using mobile computing technologies. Future Generation Computer Systems, 81, 372–381.
Ardissono, L., Kuflik, T. y Petrelli, D. (2012): Personalization in cultural heritage: the road travelled and the one ahead. User Modeling and User-Adapted Interaction, 22(1), páginas 73–99.
Ricci, F., Rokach, L. y Shapira, B. (2015): Recommender Systems Handbook. Springer.
Falk, J.H. y Dierking, L.D. (2013): The Museum Experience Revisited. Left Coast Press.
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Imagen: EVE Museos e Innovación
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El Visitante como Protagonista.
| ISSN | 3020-1179 |
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