El concepto de museo ya no es lo que era. La definición de esta institución, antaño anclada en la idea de un «templo sagrado» de conservación y contemplación pasiva, coto privado de la erudición, ha mutado a lo largo de los años hasta convertirse en un espacio relacional, participativo y dinámico. O así debería ser en el mejor de los casos. La última revisión del concepto de museo por parte del Consejo Internacional de Museos (ICOM), formalizada en agosto de 2022, representa un avance teórico en esta transformación.
Vamos a dibujar un recorrido por este proceso de redefinición, analizando tanto sus fundamentos teóricos como sus controversias institucionales. A partir del seguimiento del proceso participativo global impulsado por ICOM y de una revisión crítica de modelos museales contemporáneos, se propone una lectura compleja, pero necesaria, del museo como institución en constante mutación.
Un Concepto en Tensión Permanente.
Históricamente, el concepto de museo ha reflejado los valores dominantes de su época. La definición de ICOM ha sido actualizada siete veces desde 1951, aunque ninguna de ellas generó tanto debate como la tentativa de 2019 y la resolución final de 2022. Este largo intervalo de quince años (2007–2022) entre versiones refleja no solo la resistencia institucional al cambio, sino también la creciente complejidad de lo museal en el siglo XXI.
La propuesta de 2019 – con términos como «polifonía», «diálogo crítico», «igualdad global» y 2bienestar planetario» – fue rechazada en la Asamblea General de Kyoto por su tono ideológico y falta de consenso. Sin embargo, este intento evidenció un deseo de ampliar la mirada sobre el museo y su rol en las sociedades contemporáneas.
El proceso posterior culminó en una definición aprobada en 2022, más consensuada pero también más contenida. Esta versión reconoce funciones clásicas (conservación, investigación, exposición) e incorpora otras contemporáneas (inclusión, sostenibilidad, participación), proponiendo un modelo más abierto, relacional y ético, sin renunciar a su misión educativa.
Las Siete Dimensiones del Concepto Museal.
Posemos descomponer la definición oficial del museo en siete dimensiones clave, que permiten comprender su naturaleza como institución compleja, relacional y contextual:
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Entidad Institucional: El museo es una organización permanente, sin ánimo de lucro y abierta al público.
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Calificadores Ético-Políticos: Compromiso con la sostenibilidad, la inclusión, la accesibilidad y la diversidad.
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Funciones Esenciales: Investigar, conservar, interpretar y exhibir el patrimonio.
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Relación con el Público: Participación activa, disfrute, educación.
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Experiencia Museal: Más allá de la contemplación, se valora la interacción, la co-creación y la inmersión.
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Objeto Patrimonial: Ampliación del patrimonio a lo intangible, lo emocional y lo colectivo.
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Sujeto Museal: El museo como actor social, con responsabilidades culturales, sociales y políticas.
Esta estructura permite pensar el museo como una plataforma viva y flexible, donde conviven prácticas tradicionales y formas emergentes de comunicación cultural.
Nuevas Formas Museales: Experiencias Híbridas y Modelos Experimentales.
Muchos museos contemporáneos ya no se ajustan a la lógica clásica de colección-exposición. Ejemplos como los museos inmersivos (Van Gogh Experience), los museos sin objetos (centrados en narrativas o testimonios), los centros de ciencia interactivos o los laboratorios urbanos de arte y ciudadanía están redefiniendo lo que entendemos por «institución museística».
Este panorama plantea preguntas fundamentales: ¿Debe un museo tener objetos físicos? ¿Es necesaria una colección permanente? ¿Qué lugar ocupan la emoción, el juego o la experimentación sensorial en el espacio museal? ¿Hasta dónde puede o debe llegar el museo en su compromiso social y político?
Estas preguntas no tienen respuestas únicas, pero nos obligan a repensar los marcos normativos, financieros y curatoriales con los que operan las instituciones.
El Museo como Agente de Cambio.
El museo actual debe asumir un papel activo en los procesos de transformación social. Esto implica tomar postura frente a problemáticas como el racismo, la violencia de género, la emergencia climática o las memorias traumáticas. En este sentido, el museo no es un espacio neutral, sino una infraestructura cívica donde se negocian significados, derechos y futuros posibles.
Al adoptar esta postura, el museo se convierte en actor político y educativo, lo cual requiere una gestión basada en valores como la transparencia, la participación y el diálogo intercultural.
Este enfoque se alinea con las corrientes que conciben al museo como:
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Espacio de justicia social (Sandell).
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Plataforma colaborativa (Simon).
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Entorno emocional y afectivo (Message).
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Territorio en disputa simbólica (Janes).
Entre la Definición y la Práctica.
Advertimos que las definiciones institucionales – como la de ICOM – son necesarias, pero no suficientes ni mucho menos. Sirven como marco de referencia, pero deben ser interpretadas y aplicadas con flexibilidad y sentido contextual. La práctica museológica suele y debe ir por delante de las declaraciones formales.
Por ello, se propone una lectura dinámica del concepto de museo, donde la norma no impone límites, sino que abre posibilidades. La diversidad de formas museales existentes – desde grandes instituciones nacionales hasta museos comunitarios, móviles o digitales – confirma que el museo es, ante todo, una herramienta cultural adaptativa.
Declaración de Intenciones.
La definición de museo no es solo una cuestión semántica o académica: es una declaración de intenciones, una brújula ética y una guía para la acción. Detrás de cada intento de definición se libra una disputa por el sentido de lo cultural, lo patrimonial y lo común.
En este contexto, el museo debe abandonar cualquier pretensión de neutralidad y asumirse como espacio de mediación, controversia y transformación. El reto consiste en construir instituciones capaces de escuchar, aprender, imaginar y actuar desde la complejidad del presente.
El museo, en definitiva, no es lo que era. Pero tampoco sabemos aún todo lo que puede llegar a ser.
Recursos Bibliográficos.
Camacho Cordón, H. (2021): Repensar el museo: definiciones, tensiones y futuros posibles. Revista de Museología, (78), páginas 12–28.
García López, M. (2020): Museografía crítica y participación ciudadana. Editorial Complutense.
Pastor Pérez, A. (2019): El museo como espacio social. Cuadernos de Patrimonio Cultural, 18(1), páginas 35–47.
Zbuchea, A. (2022): The Dynamics of the Museum Concept. Culture. Society. Economy. Politics, 2(2), páginas 72–78.
Janes, R. R. (2013): Museums and the Paradox of Change. Routledge.
Simon, N. (2010): The Participatory Museum. Museum 2.0.
Sandell, R. (2007): Museums, Prejudice and the Reframing of Difference. Routledge.
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Siete Dimensiones del Concepto de Museo.
| ISSN | 3020-1179 |
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