Las personas con discapacidad visual enfrentan grandes desafíos en los museos, que tradicionalmente han estado diseñados casi exclusivamente para el sentido de la vista. A menudo, las iniciativas de accesibilidad se han centrado más en eliminar barreras físicas que en atender las necesidades sensoriales.
Sin embargo, con los avances en tecnología y un creciente enfoque en la inclusión durante las últimas cuatro décadas, los museos han comenzado a cambiar. Estos cambios han mejorado el acceso para personas con discapacidades, marcando un progreso significativo en la evolución de la museología. Gracias a las aplicaciones multimodales que incorporan el tacto, el oído, el olfato y el gusto, la accesibilidad en los museos ha pasado de centrarse en lo físico a lo sensorial.
La museología sensorial, que facilita el acceso a las exposiciones a través de un enfoque más inclusivo, es especialmente valiosa para los visitantes con discapacidad visual. Estos estudios son cruciales para fomentar la asistencia de personas con dificultades visuales a los museos.
Las personas con discapacidad visual pueden ser aquellas que nacieron ciegas, perdieron la vista por diversas causas o tienen una visión significativamente reducida. Según Jun Dong Cho (2021), un experto en interacciones sensoriales y tecnología, las personas sin discapacidad visual obtienen un 60% de su información a través de la vista, un 20% por el oído y el 20% restante a través del tacto, el gusto y el olfato. Es evidente, entonces, que las personas con discapacidad visual enfrentan barreras considerables para acceder a la cultura visual. Para abordar esta desigualdad, Richard Sandell, un profesor de la Escuela de Estudios de Museos de la Universidad de Leicester, ha propuesto que los museos desarrollen soluciones efectivas para superar estas barreras culturales.
A pesar de estos avances, las investigaciones sobre la accesibilidad en los museos indican que las personas con discapacidad visual son uno de los grupos menos estudiados en relación con otras discapacidades sensoriales. Jonathon Rix y otros investigadores (2020) señalan que la participación de estas personas en los museos a menudo se considera menos relevante. Valeria Donnarumma (2010) compara la experiencia de una persona con discapacidad visual en un museo a la de una persona con discapacidad auditiva en un concierto, destacando el desafío perceptual que representa. Sin embargo, investigadores como Roberto Vaz, Diamantino Freitas y Antonio Coelho (2020) han destacado que los museos están empezando a mejorar su accesibilidad para refutar esta noción y cumplir con sus responsabilidades sociales.
Históricamente, la accesibilidad en los museos ha sido vista como un aspecto secundario. Tazuru Harada y otros (2018) sostienen que esta limitación ha fomentado una interacción pasiva y visualmente centrada entre los visitantes y las exposiciones. Fiona Candlin (2003) sugiere que los museos deberían priorizar soluciones que satisfagan las necesidades de todas las personas con discapacidad, garantizando una experiencia rica y completa para todos los visitantes.
Para las personas con discapacidad visual, el tacto y el oído son cruciales para aprender y disfrutar de las exposiciones en los museos (D’Agnano et al., 2015). Históricamente, los museos se han centrado en la vista, pero los recorridos táctiles y las descripciones auditivas son métodos probados para hacer las exposiciones accesibles a quienes no pueden verlas.
En los primeros museos, los visitantes tenían la oportunidad de tocar las obras para aprender y apreciar su belleza estética (Howes, 2014). Sin embargo, con el tiempo y el aumento de la cantidad de visitantes, estos recorridos táctiles se volvieron exclusivos para la clase alta, y el tacto empezó a combinarse con explicaciones auditivas durante las visitas guiadas.
Actualmente, aunque los museos modernos son predominantemente visuales, se está redescubriendo la importancia del tacto, especialmente para las personas con discapacidad visual. Estos métodos no solo mejoran la accesibilidad, sino que también enriquecen la experiencia de todos los visitantes, permitiéndoles conectarse de manera más íntima y profunda con el arte (Peng, 2021; Kastrup y Sampaio, 2012).
Estas prácticas, que en el pasado eran comunes, demuestran que la inclusión no solo beneficia a las personas con discapacidad visual sino que potencia la experiencia museística para todos, fomentando una relación más personal y profunda con las obras de arte.
Desde principios del siglo XX, los museos han reconocido la importancia de adaptarse a las necesidades de las personas con discapacidad visual. El Museo Americano de Historia Natural fue pionero en 1909, al organizar lecciones especiales de historia natural para personas con discapacidad visual, creando espacios dedicados para estos visitantes. Aunque la tradición de los recorridos táctiles continuó hasta la década de 1950, su disponibilidad era limitada.
En los años 70, el Museo de Arte de Nueva York innovó al permitir que personas con discapacidad visual tocaran esculturas con guantes protectores. Esta iniciativa, junto con el uso de descripciones verbales, marcó un progreso significativo en la inclusión museística. Además, la exposición ‘Escultura para ciegos’ de la Tate Gallery en 1976 fue un hito en Inglaterra, influyendo en la proliferación de exposiciones táctiles en todo el mundo.
En la década de 1980, estos esfuerzos fueron impulsados aún más por el movimiento global por los derechos de las personas con discapacidad, destacándose la declaración de 1981 por las Naciones Unidas como ‘Año Internacional de las Personas con Discapacidad’, que promovió regulaciones para mejorar el acceso cultural.
Hoy en día, los museos continúan evolucionando de enfocarse en las colecciones a centrarse en el público. Se están desarrollando réplicas tridimensionales e interfaces táctiles para mejorar aún más la accesibilidad, permitiendo a las personas con discapacidad visual interactuar con las obras de arte de manera segura y significativa. Estas innovaciones están abriendo nuevos caminos para que todos los visitantes disfruten de una experiencia museística más rica y multisensorial.
Recursos Bibliográficos:
Cano, L. (2018): Museos accesibles: Estrategias para la inclusión en el ámbito cultural. Madrid: Síntesis.
García Carrizosa, H., Rix, J., Seale, J., Sheehy, K. y Hayhoe, S. (2020): Accesibilidad en los museos: Aproximaciones desde la práctica y la teoría. Barcelona: Octaedro.
Gómez, M. (2019): El arte de incluir: Accesibilidad en museos y lugares de patrimonio. Sevilla: Universidad de Sevilla.
Hernández, F. y Sanz, P. (2014): Museología crítica y arte contemporáneo: El desafío de los públicos invisibles. Valencia: Universidad de Valencia.
Martínez, R. (2016): Diseño universal en los espacios de cultura: Hacia museos para todos. México D.F.: Trillas.
Navarro, M. y Llopis, J. (2021): Tecnologías y herramientas para la accesibilidad en museos. Barcelona: UOC.
Vázquez, E. y Rodríguez, C. (2017): La inclusión de las personas con discapacidad en los museos: Un enfoque práctico. Madrid: Alianza Editorial.
Aktop, Z., (2023): Uses of Multiple Senses for The Visually Improved Museum Visitors, Turkish Journal of Archaeology and Ethnography, 86, páginas 133-147.
Candlin, F. (2004): Touching the museum: A study of tactile learning in museums. Leicester: University of Leicester Press.
Cho, J. D. (2021): Sensory integration and technological innovations in museums. Seúl: National Museum of Korea.
D’Agnano, F., Housen, A. y DeSantis, K. (2015): Access for all: Museums and the challenges of accessibility. Londres: Routledge.
Donnarumma, V. (2010): The role of tactile exhibitions in understanding art. Rome: Vatican Museums.
Hayhoe, S. (2017): Blind visitors, touch and the National Gallery. Londres: Trentham Books.
Howes, D. (2014): The sensory museum: Design and perception. Montreal: Concordia University Press.
Kastrup, V. y Sampaio, E. (2012): Tactile learning in museums. Porto Alegre: Federal University of Rio Grande do Sul.
Sandell, R. (2002): Museums, society, inequality. Londres: Routledge.
Weisen, M. (2018): Towards an accessible museum culture. Geneva: International Museum Association.
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Museología Sensorial.
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