Museos y Juegos de la Imaginación

 

Hoy, ya final de semana, nos lo vamos a tomar con un poco calma. Vamos a intentar realizar un ejercicio de «Dibujo Aéreo» con la participación de un amigo. Cada uno de los dos deberá hacer un dibujo sobre algo, interpretando la descripción que vamos a explicar a continuación. Pero no lo vais a dibujar sobre un papel, lo haréis en el aire. Seguramente penséis que «no se puede dibujar en el aire»… Bueno, ahí radica la belleza del dibujo aéreo»: solo tú sabrás lo que estás dibujando y lo bien que lo estás haciendo. Poneos cómodos, relajaos e imaginad el dibujo mientras se va formando en el aire.

Comencemos con la descripción de lo que vamos a dibujar. Lo primero que vas a hacer es trazar un rectángulo grande – frente a ti -. En la esquina superior izquierda del rectángulo, dibuja un círculo… Hazlo un poco más grande… Así está bien. Traza algunas líneas onduladas, de diferentes longitudes, saliendo del círculo. Ahora un semicírculo, una especie de arco de aproximadamente un tercio del tamaño del rectángulo. Dibuja una línea recta vertical perpendicular al semicírculo. A continuación, un triángulo grande unido a la parte superior de la línea vertical. En la esquina superior derecha del rectángulo, dibuja tres grandes bolas hinchadas, ligeramente superpuestas. Y ahora, una línea ondulada a través de todo rectángulo, a aproximadamente un cuarto del trazo desde la parte inferior.

Seguidamente, pinta el círculo y las líneas onduladas en la esquina superior izquierda de color amarillo brillante. Colorea las tres grandes bolas hinchadas en la esquina superior derecha de blanco. Todo lo que hay debajo de la línea ondulada horizontal, de azul oscuro; y el triángulo y el semicírculo, blanquecinos. Colorea todo lo demás de color azul claro…

¿Qué dirías que has dibujado? Para terminar esta obra de arte aérea, dibuja a alguien a quien quieras mucho y colócale dentro del semicírculo. Gira el borde del rectángulo de lado y envía a ese ser querido tu obra maestra, soplando muy fuerte y diciendo adiós al dibujo mientras viaja por el cielo. Ahora, reflexiona sobre lo siguiente: ¿has dibujado lo que te hemos dicho que dibujes o lo que tu te has imaginado?

En el mejor ejercicio museográfico, la imaginación del visitante impulsa el éxito de la experiencia en el museo. A partir de aquí, ¿qué lecciones podemos aportar, en nuestros diseños de exposiciones, de modo que involucren a los visitantes para que abran su imaginación?

En realidad hay varias formas de hacerlo, pero las siguientes cinco estrategias son la base de un enfoque de diseño que prácticamente garantizará la apertura de imaginación del público:

  1. Crear un contexto: Hazlo simple, y deja claro de qué trata la exposición y a quién va dirigido el contenido.
  2. Proporciona un conjunto de herramientas intuitivas: Trata de que los visitantes sepan cómo pueden participar fácilmente en tus exposiciones.
  3. Crea algo emocionalmente deslumbrante: Intenta diseñar belleza, algo sorpresivo, inesperado, divertido…
  4. Proporciona una invitación: Asegúrate de que los visitantes responden «¡Sí!» a la pregunta, «¿es esto para mí?»
  5. No interfieras: Permite que los visitantes generen su propio recorrido, para bien y para mal.

Los siguientes ejemplos corresponden a tres exposiciones que emplean estas cinco estrategias. Hacen uso de diferentes temas y herramientas, empleando una gran variedad de diseños ambientales emocionalmente impactantes para fomentar la contemplación, descubrimiento, fantasía y juego; todo con el propósito de invitar a los visitantes a que exploren mediante la imaginación. En todos los casos, el objetivo es proporcionar al público múltiples formas de abordar el tema, o los temas, de la exposición, a partir de los cuales los visitantes poder crear su propia experiencia.

El Centro de Interpretación del Cementerio Africano , en la ciudad de Nueva York, conmemora el lugar de enterramiento de unos 15.000 africanos esclavizados que vivieron y trabajaron, en condiciones indescriptiblemente crueles, en dicha ciudad entre los siglos XVII y XVIII. La museografía comunica el sentido y significado de toda la exposición a partir de la reproducción de una escena de entierro que invita a los visitantes a unirse a ella. Este espacio proporciona un punto focal desde el cual es posible iniciar una exploración personal de la exposición, reforzando el sentido de humanidad de los africanos esclavizados enterrados allí.

La exposición de la Sociedad Histórica de Connecticut, «History is All Around Us«, en Hartford, Connecticut, está dirigida a estudiantes con la idea de explorar la historia evidente de las cosas cotidianas de todo Hartford. En la galería de presentación, los visitantes son recibidos por ambientes contextualizados en los que se observa una habitación, un ático, una persona que lee un libro, retratos y otros elementos de la cultura popular. Estos elementos muestran las historias cotidianas de la que los visitantes forman parte, creando, a la vez y de un modo continuado, la historia de todos nosotros, cada uno en su lugar de vida.

El último ejemplo es elegantemente sencillo y genera alegría. La Galería Infantil del Museo de Historia de Chicago, «Sensing Chicago», permite a los niños explorar la historia de Chicago utilizando sus cinco sentidos. Mientras que la exposición genera experiencias táctiles, auditivas, olfativas y visuales que despiertan cuatro de nuestros cinco sentidos, el desafío con el quinto, el gusto, es expresar algo único sobre las delicias culinarias de Chicago, sin necesidad de visitar un restaurante. El resultado: actúa como si fuera un perrito caliente al estilo de Chicago.

Al seguir pautas simples y permitir que los visitantes controlen gran parte de lo que hacen y cómo lo hacen, se intensifican las posibilidades de obtener resultados imaginativos. Para finalizar, volvamos al ejercicio de «Dibujo Aéreo». Imagínate si lo hubieras hecho en una hoja de papel en vez de usar el aire como lienzo. ¿Cómo de diferente hubiera sido la experiencia? Quizás muchos se hayan preocupado por lo «bueno» que era su dibujo, o por si estaban dibujando «con suficiente precisión» lo que se describía; tal vez, sobre papel se hubieran mostrado mucho menos inclinados a aplicar al dibujo su propia interpretación. Esto no se debe a nuestra falta de imaginación, sino a que estamos limitados por conceptos convencionales establecidos cuando se nos pide dibujar sobre papel, algo que no ocurre cuando lo hacemos en el aire. Ahora, traslademos esta idea a un ambiente de museo. Lógicamente, cuanto más invitemos a los visitantes a generar una experiencia basada en su imaginación, mucho más probable será que la visita resulte memorable y significativa.

Reflexión final: piensa en tu propio dibujo aéreo. Cuando inflaste las velas de tu velero imaginario, enviando a tus seres queridos en un maravilloso viaje. ¿A dónde los enviaste? ¿Dónde están ahora? Si los visualizas en un lugar de aventura y exploración, es que empleaste tu imaginación para crear un universo que es la esencia de todo gran museo… Mantén siempre esa forma de pensar.

Recursos bibliográficos:

D. Lynn McRainey, Leslie Bedford, Daniel Spock y Andrew Anway (2007): Imaginando posibilidades. The Exhibitionist Magazine.

Egan, K. (2006) «Una historia muy breve de la imaginación, http://ierg.netiabout/imagi.html

Gibson, J. (1977) Una teoría de las posibilidades. En Shaw, R.E. & Bransford, J. (Eds) Percepción, actuación y conocimiento. Mahwah, Nueva Jersey: Lawrence Erlbaum Associates.

Ryan, M-L. (2004) Narrativa en todos los medios: los idiomas de la narración. Lincoln, Nebraska: University of Nebraska Press.
Weil, S. (1990) El negocio propio del museo: Ideas o cosas, Al repensar el museo y otras meditaciones. Washington, DC: Institución Smithsonian.

Bedford, L. (2001). Cuentacuentos: el verdadero trabajo de los museos. Curador. 44 (1), 27-34.

Booth, E, (1997). La obra de arte cotidiana: cómo la experiencia artística puede transformar tu vida. Naperville, IL: Libros de consulta, Inc.

Braden, D., Rosenthal, E. y Spook, D. (2005). ¿Qué diablos es el diseño de experiencia? Exhibicionista. 24 (2), 14-20.

Damasio, A. R. (1994). Error de Descartes: emoción, razón y cerebro humano. Nov York: Putnam.

Dewey, J. (1959). El arte como experiencia. Nueva York: Capricorn Books.

Fotografía: Rereeti, Revitalising Museums.


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