Conservación de Exposiciones

 

El propio entorno de una exposición puede presentar la mayor amenaza para la preservación de los objetos, especímenes o material de archivo. Incluso en aquellas exposiciones con una buena y responsable museografía, donde la luz, la temperatura y la humedad relativa se controlan adecuadamente, un objeto o artefacto en exhibición sufrirá más estrés que si estuviera en una reserva técnica. Muchas exposiciones, especialmente  las instaladas con anterioridad a los estándares de conservación actuales -sin el establecimiento de un programa de rotación de objetos-, no cumplen con las normas aceptables. Los objetos sensibles que se exhiben por largos períodos de tiempo sufrirán daños, sí o sí. Tened esto en cuenta cuando consideréis mostrar las mejores piezas de la colección de vuestro museo en una exhibición a largo plazo. Deberéis desarrollar una estrategia de conservación -bajo la supervisión de un conservador, si vosotros no lo sois- que incluya rotación y actualizaciones para las exhibiciones existentes y las que estén por venir.

En cuanto a los problemas de conservación y protección para una nueva exposición, siempre hay que consultar con expertos sobre la selección de objetos y el diseño de un programa de rotación para los mismos. Os recomendamos que sigáis los pasos que os indicamos a continuación, a fin de crear las condiciones óptimas para exhibición. Asegúrate de que todos los aspectos relacionados con la conservación se aborden al comienzo de la planificación. El personal del museo debe mantenerse involucrado durante todo el proceso, y han de corregirse los problemas existentes o heredados en la exposición. Asimismo, debemos establecer un calendario de rotación para las exposiciones más antiguas.

¿Cuál es el papel del especialista en conservación de exposiciones?

La preservación y el cuidado de los objetos de una exposición se ha convertido en un campo especializado dentro de la profesión de la conservación. El conservador, en cada uno de los casos, está especializado en el modo en que las técnicas y los contextos (ambientes) de la exposición afectan a la conservación de las colecciones. Asimismo, desarrolla los criterios de conservación y proporciona asistencia técnica a los curadores / museólogos y museógrafos de la exposición, revisando las decisiones y evaluando los prototipos y el trabajo después de cada instalación. Deberíamos incluir un conservador de exposiciones en todas sus fases de desarrollo, desde las primeras etapas de planificación y diseño, hasta los procesos de fabricación e instalación.

Debemos trabajar con un conservador para evitar los problemas de conservación desde el km 0. Si nuestro museo no dispone de conservador/a, podemos hacer una consulta al Colegio (en cada país) de los Profesionales de la Conservación (ACRE en España), para que nos ayuden a encontrar uno que se ajuste a nuestras necesidades.

¿Debería un conservador involucrarse en la selección de objetos de la exposición?

Sí, siempre que se haga lo más pronto posible en el proceso de planificación del proyecto, o antes de que se arruine definitivamente el que ya tengamos. La decisión de exhibir un objeto se basa, en parte, en su condición, en la susceptibilidad al daño y en la amabilidad del entorno de la exposición. Un conservador puede ayudarnos a decidir qué objetos y/o artefactos son los más adecuados para ser exhibidos, determinar qué conservación es necesaria para ellos y ofrecernos asesoramiento sobre el diseño de las vitrinas, control de la humedad relativa e iluminación.

Por otro lado, los objetos pueden necesitar una limpieza, estabilización o reparación antes de ser expuestos de forma adecuada y responsable. Algunos podrían resultar frágiles para ser exhibidos sin tratamientos extensivos, protecciones de diseño complejas o un programa de rotación. Estos problemas deben abordarse al inicio de todo proceso -incluso antes de abrir una vitrina- para garantizar que haya suficiente tiempo y fondos disponibles para encontrar las soluciones más adecuadas en cada caso. Finalmente, se puede decidir descartar un determinado objeto si el conservador considera que existen problemas de conservación y tratamiento.

¿Qué pautas de conservación debemos seguir en nuestras exposiciones?

Debemos seguir las normas de conservación de la exposición. Para empezar, y esto es insalvable, hemos de incorporar el plan de conservación y un proyecto de diseño y fabricación de las vitrinas que se ajuste a cada caso, con objeto de crear una exposición que, para empezar, incorpore los principios de preservación. Este tipo de documentos de planificación pueden estar disponibles en Internet (nosotros ya hemos publicado otros artículos relacionados con este tema, aquí). Al seguir estas pautas, nos aseguraremos de que los problemas de conservación se aborden en todas las fases de la planificación, desarrollo, diseño, producción e instalación de la exposición. Los pasos que mencionamos en este artículo están basados en esas pautas. Para obtener más detalles específicos de los materiales, las técnicas y el equipo, consultad con los propios conservadores y museógrafos conocedores de las prácticas de conservación.

¿Qué problemas de instalación deberemos tener en cuenta?

Además de lo relacionado con las vitrinas, de las que ya os hemos hablado en artículos anteriores, debemos asegurarnos de que los espacios entre ellas sean adecuados para la preservación y seguridad de los objetos y de las personas. Tenemos que contemplar que el área de la exposición, tanto si es nuevo como si se ha rehabilitado:

  • Sea lo suficientemente grande y espacioso como para acomodar todos los estantes y muebles.
  • Permita el flujo de visitantes con seguridad y siguiendo las pautas de accesibilidad.
  • Cumpla con todos los requisitos de una ambientación adecuada.
  • Cuente con sistemas mecánicos adecuados de control.
  • Se ajuste a las pautas de accesibilidad marcadas por la ley: adaptación razonable para empleados con discapacidades, y accesibilidad para visitantes con movilidad reducida y visión baja o nula.
  • Cumpla con los requisitos de seguridad del museo.

La lista de verificación para la protección de las colecciones del museo (ver artículo ya publicado anteriormente correspondiente a este tema) nos proporcionará información detallada sobre los estándares que deben cumplir las instalaciones de nuestra exposición y almacenamiento en el museo. Un estudio sobre las mismas, desarrollado y revisado por profesionales especializados, nos será de gran utilidad para conocer aquello que nuestras instalaciones necesitan, como seguridad, gestión o controles ambientales. Los donantes de objetos y los profesionales de seguros, generalmente utilizan los informes de las instalaciones para determinar si un museo está capacitado para pedir objetos prestados, asegurarlos, enviarlos, manejarlos e instalarlos de manera segura. Si vamos a solicitar préstamos  a otro museo o institución para nuestra exposición, es posible que debamos completar este informe.

¿Cómo planificamos el tratamiento de conservación de los objetos de nuestras exposiciones?

Cualquier tipo de tratamiento deberá identificar, con la ayuda de un conservador, qué tratamientos de conservación o estabilización son necesarios para los objetos que se han seleccionado. En general, la financiación para la conservación de objetos de exhibición proviene del presupuesto de producción de la exposición. Sin embargo, independientemente de la fuente, debe asegurarse de que la conservación esté incluida y financiada desde el presupuesto.

El museo, como iniciador o «propietario» de la exposición, determinará si un conservador contratado -si no está en plantilla- hará la conservación o el tratamiento de los objetos programados. El conservador podrá proporcionarnos una gama de servicios para el museo y sus exposiciones. Su participación incluye la consulta y el asesoramiento, el examen, el análisis, la redacción de la documentación, la estabilización y el tratamiento de las colecciones para extender la vida útil de un objeto. Como mencionamos anteriormente, el conservador puede participar activamente en el desarrollo de las exposiciones -esto es lo más aconsejable-, pudiendo hacer recomendaciones sobre el ambiente de las salas y la fabricación de los soportes más adecuados, dependiendo de las colecciones que se van a exhibir. El museo deberá redactar un acuerdo de proyecto con el conservador, donde describirá qué papel y responsabilidades tendrá el conservador contratado, así como el tipo de tratamiento que debería proporcionar a los objetos.

¿Cuánto tiempo deben estar expuestos los objetos?

Siempre debemos tener en cuenta la condición de cada objeto, la duración de la exposición, la iluminación de la vitrina (si se exhibe en vitrina), sus condiciones, la humedad relativa y el valor inherente del objeto, una vez se determine cuánto tiempo se debe dejar en exhibición. Aun cuando utilicemos vitrinas de exposición seguras para la conservación y mantenimiento de un ambiente interior adecuado, la mayoría de los elementos orgánicos y materiales sensibles a la luz, como las plumas, maderas, acuarelas, fotografías históricas originales o planos, no se deberían exhibir durante más de varios meses. Es aconsejable exponer reproducciones de los objetos particularmente sensibles, como las fotografías históricas o planos. Consultad con un conservador cuánto tiempo se debe exhibir un objeto. En algunos casos, los elementos más sensibles se exponen con una luz muy baja, por lo que prácticamente no se aprecian lo detalles, especialmente en el caso de las personas con una capacidad de visión reducida.

Planifiquemos la rotación frecuente de objetos cuando desarrollemos una exposición a largo plazo, o cuando utilicemos materiales frágiles o sensibles, independientemente de lo estructuralmente estables que nos parezcan. Siempre debemos emplear iluminación de baja intensidad -hasta cierto límite- pensando en el punto de vista de la accesibilidad de la exposición.

Podemos minimizar el daño causado por la exposición a largo plazo a la luz, y a otras variables, girando los objetos o sustituyéndolos por otros similares. Algunos museos eliminan materiales sensibles de la exposición durante los períodos de temporada baja en visitas. Trabajemos con un conservador para identificar los objetos que necesitan cuidados especiales. Debemos pensar en priorizar otras posibles alternativas cuando los objetos puedan sufrir cualquier mínimo daño, como la posibilidad de exhibir réplicas y copias -siempre que advirtamos al público de que lo son-.

Recurso:

NPS Museum Handbook, Part III (2001) 7:31.


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