¿Un Museo Memorable?

Algunos museos están haciendo un gran esfuerzo para adaptarse a la manera en que la sociedad de hoy se relaciona con la realidad. Son museos cuyas exposiciones exhiben objetos que han sido completamente replanteados, reinstalados y reinterpretados. Museos cuyos especialistas educadores han estado muy involucrados en la toma de decisiones, el diseño, la planificación y la redacción del guión narrativo de la exposición (una práctica muy poco común en muchas instituciones). Y no solo ésto, a lo importante en el contexto particular del hoy, hay que sumar que la exposición debe estar ineludiblemente construida desde la perspectiva del estudio profundo del visitante potencial. Lo que queremos mencionar hoy aquí, entre otras cosas, es que ya no se trabaja para que los visitantes se dejen los ojos leyendo etiquetas, ni deambulando entre vitrinas atiborradas de cosas, ni cogiéndole manía al museo tras haber tenido una experiencia frustrante…


This is my house

Pero, concretando. ¿Qué debe hacerse para que el visitante tenga una agradable experiencia en el museo? Son varios los factores que pueden lograr que una visita al museo sea una experiencia grata y formativa. Mencionemos los que consideramos más importantes:

  1. La segmentación y variedad hacen que el contenido de la exposición sea manejable. Las galerías de algunos museos de todo el mundo cubren una considerable franja de tiempo, albergando miles de objetos que ocupan una enorme cantidad de espacio físico. Para contrarrestar este tamaño intimidante, el marco cronológico de la exposición se puede distribuir en salas de escala humana evitando que los visitantes se sientan abrumados.
  2. En Los diferentes espacios temáticos, los visitantes podrán asimilar contenidos si éstos están contextualizados y no son cientos. Estas salas deben incluir el tipo de objetos que realmente atraen nuestra atención, el interés de todos, de personas comunes y no solo de los eruditos. Las salas deben ofrecer un equilibrio agradable mediante el uso de una gran variedad de estrategias interpretativas.
  3. Las etiquetas de texto, los videos, los elementos con capacidad de ser tocados y los interactivos digitales ofrecen interesantes combinaciones para la observación y para la implicación activa del visitante. De esta forma, el público será capaz de navegar por la exposición fácil y fluidamente, sin perderse.
  4. Cuando la exposición está bien planteada, nos movemos entre los objetos y el contenido de forma abstraída; si se va en grupo uno puede alejarse atraído por diferentes objetos y elementos de las salas, pero acaba por regresar con los demás, obligado a experimentar aspectos de la exposición como un grupo social. Esta experiencia es una feliz circunstancia a través de la cual un grupo de visitantes viajan  juntos a lo largo de la exposición perfectamente entretenidos. Podría ser el resultado de una exposición de un museo diseñada por expertos que priorizan intencionalmente el descubrimiento conducido por los visitantes, así como la interacción significativa en grupo. Lo que queremos destacar es que el creativo y los diseñadores del museo logran sus objetivos cuando los visitantes se muestran energizados, y no agotados, por las vastas opciones que se ofrecen a lo largo de lo que denominamos exposición expansiva.
  5. Las etiquetas (cartelas, si las hubiere) se deben escribir en un lenguaje sucinto pero evocador. Parte de la razón por la que se puede experimentar la exposición tanto de forma individual como en grupo se debe a la interpretación textual bien hecha y accesible.
  6. Los paneles de introducción a la exposición y las etiquetas de los objetos deben ser breves y muy legibles.
  7. No hay nada peor para un visitante comprometido que la sensación de culpa que a menudo se experimenta en los museos cuando se pierde fuelle a mitad de la lectura de un gran bloque de texto. En lugar de éso, el visitante debería sentirse bien al leer una oración o dos y luego poder disfrutar del objeto que le llamó la atención. Debemos reflexionar si el visitante debe pasarse horas leyéndolo todo o, por el contrario, si los textos están bien escritos y situados, emplear mucho menos tiempo en su lectura.

CJWHO

Las directrices para escribir el texto de las exposiciones deben atender a esta máxima: “Los visitantes han venido a mirar objetos, no a leer libros en la pared”. Además, las decisiones sobre la disposición de los elementos de la exposición han de estar basados en la investigación realizada sobre los visitantes, como hemos mencionado en numerosas ocasiones. Dichas directrices, resultantes de la investigación, deberán aplicarse en todo el museo.

Rich Works

Podemos mencionar algunos de los puntos que nos parecen imprescindibles para que el visitante realmente tenga una experiencia satisfactoria en su visita:

  • El contenido se adapta a su audiencia: “No asumamos que el visitante sea muy culto apabullándole con información.
  • Hagámosle participar con el objeto: El contenido debe animar a los visitantes a mirar, para entender y encontrar su propia respuesta, ya sea estética, intelectual o personal… Para ayudar al visitante a apreciar el objeto, hemos de tener cuidado de no robarles la oportunidad de hacer sus propias observaciones.
  • Debemos introducir el elemento humano: vincular el pasado con el presente, lo familiar con lo desconocido… Otra forma de vincular los objetos a nuestras propias vidas y experiencias es evocar los sentidos del tacto, del gusto, del sonido y del olfato.
  • Escribe como lo dirías: el entusiasmo es muy importante para todo. Nuestro texto debe ser amable, y si queremos que los visitantes respondan positivamente a nuestras exposiciones, tenemos que mostrar nuestro propio amor por las colecciones.
  • El contenido debe ofrecer significado, invitando a la conversación. En nuestra opinión, el diseño de los contenidos con relación a la grata experiencia del visitante, no se puede subestimar. Aquí se aplicaría el punto anterior en lo referente a considerar el elemento humano a través de la escritura, que enlaza lo familiar y lo desconocido.
  • Cuidar al máximo todos los detalles de la exposición: la iluminación, el diseño del recorrido, el uso equilibrado de la tecnología multimedia, la selección racional de los objetos en exposición (conviene evitar el maremagnum de cosas), utilización de vitrinas bien diseñadas y accesibles, etcétera.

Archivo EVE

La investigación sobre el aprendizaje en los museos (Packer y Ballantyne, 2005) ha demostrado que aquellos que los visitan acompañados valoran poder compartir la experiencia y discutir ideas con los miembros de su grupo. Hay objetos que promueven el diálogo, que lo estimulan, y otros que no lo hacen en absoluto, por resultar anodinos e irrelevantes (la quinta jarra idéntica expuesta, y las demás decenas con sus correspondientes cartelitos, se convierten en algo cansino), tengámoslo en cuenta. De hecho, estas conversaciones pueden ser cruciales para el grupo en el intento de encontrar un significado compartido en los museos (Falk y Dierking, 2013). Las conversaciones inspiradas en los objetos generan aprendizaje y disfrute en el museo, ésto es algo que se recoge en los estudios de visitantes.

Por otra parte, los elementos prácticos (talleres) e interactivos estimulan el compromiso del museo entre los visitantes. Un buen ejemplo de contenido que se “mira” es el que anima a observar de cerca y participar con el objeto, algo tan simple como “levantar el panel” tipo interactivo. El juego “siguiendo pistas” también es un excelente recurso, sobre todo para los más jóvenes, aunque también divierte a los mayores. Sin este tipo de dispositivos interpretativos, fácilmente se podría llegar a ignorar los objetos, pues el visitante probablemente no se sentirá particularmente inspirado ni suficientemente interesado como para entrar en contacto con el contenido. Los objetos deben invitar a que nos acerquemos a ellos.

Kazuki Guzmán

El poder que los interactivos de “toque sencillo” tienen es una gran capacidad para atraer a los visitantes. Algunos museos ofrecen una gran cantidad de interactivos con pantalla táctil por computadora, pero no suelen ser particularmente convincentes en comparación con otras experiencias más sencillas y analógicas que pudieran estar disponibles en la exposición (mucho de lo digital no suele estar en buen estado de funcionamiento, una hazaña que no se logra fácilmente después de un tiempo de uso).

World full of Art

Tengamos en cuenta que nos encanta compartir un buen recuerdo de nuestra experiencia social con el museo. Un “agradable” paso por el mismo se grabará en nuestra memoria como una experiencia grata que queramos repetir. Dejaremos así de valorar los museos como mausoleos de objetos amenazantes y agotadores.  Los estudios de audiencia y la investigación deben sentar una nueva base interpretativa. Para el diseño de cualquier exposición, claramente se tienen que entender las necesidades del aprendizaje y de la mente de los públicos, y han de asignarse recursos significativos a este tipo de investigación. Además, conviene llevar a cabo evaluaciones formativas, prototipos y evaluaciones de retroalimentación. La comunidad de museos deberá usar estos recursos para planificar y diseñar experiencias de exhibición que tengan éxito, con la intención de atraer a los visitantes del presente y del futuro, y lograr que los museos no acaben siendo vacíos y olvidados templos sagrados del conocimiento.


RECURSOS:

  • Packer, J., y Ballantyne, R. (2005): Solitary vs. shared: Exploring the social dimension of museum learning. Curator, 48(2), 177-192.
  • Falk, J. y Dierking, L. (2013): The museum experience revisited. Pag.150-151. Walnut Creek, California (EEUU): Left Coast Press.

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