Museo Virtual

EVEMuseografia1ANo podemos dejar de sentir cierta intranquilidad cada vez que se cruza en nuestro camino la denominación “museo virtual”, cuando lo que verdaderamente se pretende nombrar es al museo que tiene presencia en internet con un sitio web. El término “museo”, tal y como lo conocemos todos, es contrario al término “virtual”. El desarrollo tecnológico que vivimos – y en ocasiones sufrimos -, está invadiendo nuestra realidad cotidiana incorporando conceptos y denominaciones muy confusas y que finalmente nos conducen a la equivocación. Si nuestra realidad material no responde a una denominación clara se convertirá en una realidad material difusa, confusa y, por si esto no fuera poco, desde el punto de vista pedagógico, es negativo. La denominación de museo, si nos atenemos a la definición del término “museo” del Consejo Internacional de Museos, queda claro que lo virtual queda excluido como concepto relacionado. Intentaremos explicarlo.

vmiraq“La palabra virtual proviene del latín virtus, que significa “fuerza” y “energía”. Así virtus no es una alusión ni una fantasía, ni siquiera una simple eventualidad, más bien es real y activo. Lo virtual, pues, no es ni irreal ni imaginario: lo virtual está en el orden de lo real”. Phillipe Quéau (1995) “Virtudes y vértigos de lo virtual”.

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De «mundo virtual» a «realidad artificial», de «entorno sintético multisensorial» a «ciberespacio», no faltan las expresiones de todo tipo para designar uno de los avances más recientes y prometedores de la infografía que no mundo virtual. Las imaginerías «virtuales», basadas, por un lado, en las técnicas de síntesis de imágenes en tiempo real y, por otro, en las de visualización estereoscópica, constituyen una herramienta de representación del mundo capaz de ejercer una influencia profunda en nuestra forma de trabajar, de informarnos y de distraernos. La influencia de lo «virtual» en nuestra civilización de flujos de información irá creciendo y acabará, sin duda alguna, alterando para siempre nuestra «visión del mundo»; algo que, por otra parte, no está exento de una gran confusión, como mencionábamos anteriormente. Sí es cierto que con la recreación infográfica de la realidad los museógrafos disponemos de una herramienta fundamental en nuestro trabajo. Podemos crear zonas expositivas adelantando a la vista detalles infográficos que antes de la aparición de esta solución tecnológica era imposible preveer. Solíamos hacer ilustraciones realistas que llevaban mucho tiempo realizar, encareciendo el proyecto en muchos casos hasta límites imposibles de asumir por los museos. Eso ya no es así para beneficio de todos.

uwvw12-mvm2012_001La creación de mundos ficticios como puede ser Second Life en los que nos podamos desenvolver, ya no como personas, sino como avatares, con la pretensión de sustituir nuestra realidad del día a día para mejorarla, se acerca más al concepto de juego que a algo más serio

Volviendo al concepto de museo como lo conocemos coloquialmente, para entrar en “contacto” con el patrimonio histórico que exhibe, que para eso lo visitamos, lo haremos siempre en un plano físico y no en la quinta dimensión. El museo pertenece al mundo real, por lo que es imposible de trasladar a la fantasía del byte. El patrimonio histórico es un legado para el conocimiento de la realidad que nos rodea, y que en el museo aparece ante nuestros ojos no teniendo nada de virtual porque es absolutamente material, afortunadamente. Las modas y modismos en esta “Era High Tech” que nos está tocando vivir, sigue buscando transformar realidades valiosas que son incuestionables e insustituibles por lo digital que parece valer para todo lo que no se puede tocar. Desde nuestro punto de vista, es algo incomprensible que se pretenda complicar aun más las cosas cuando el gran esfuerzo debería estar encaminado a que todo nos resulte mucho más sencillo para acercarnos al museo físico. Tampoco lo entendemos desde el punto de vista del esfuerzo de la innovación para la mejora aplicada a los museos. Los museos necesitan visitas de personas reales, las necesitan urgentemente. Lo último que deberían pretender los museos es que los “visitemos convertidos en avatares” navegando por sus páginas web. Se genera una gran contradicción porque es el museo el primero que usa la denominación “visita virtual”, clamando al mismo tiempo para que las personas los visiten en el plano real. Qué pretenden los museos con esta estrategia contradictoria, ¿ser innovadores? Pongamos un ejemplo: la industria del cine ofrece las películas gratis colgándolas en la red para que la gente las vea en el ordenador de casa y así no tenga que ir al cine pagando una entrada. ¿Tiene sentido? Lo que si tiene sentido es que la industria del cine ofrezca información sobre las películas en forma de trailers o pressbooks. Pues creemos que en el caso de los museos debería ser así también y no propiciar su desdoblamiento en eso que denominan su “museo virtual”. Un museo es un enorme tesoro físico al que hay que mimar y preservar para nosotros y para todos los que que vengan por los siglos de los siglos, si es posible. Hay actitudes y decisiones mercadotécnicas en la gestión de muchos museos que no tienen sentido para nosotros, que son muy contradictorias. Para empezar, intentemos llamar a las cosas por su nombre y no generar confusión en el público, en todos nosotros. Al pan, pan, y al vino, vino.

space-1Las páginas web de los museos del mundo deberían tener la obligación de facilitar información detallada sobre el patrimonio que exponen en sus salas sin pretender ofrecer a quien las visita mundos artificiales que distorsionan la percepción de la realidad, todo ello para hacernos creer que lo que estamos haciendo en el ordenador es una “visita virtual” a su museo. Error

Ilustración principal: Art and Design Studios

2 Respuestas a “Museo Virtual

  1. Hola. Estoy totalmente de acuerdo con vosotros, la palabra virtual aplicada a museos creo que no es nada acertada. Sí puede ser interesante, como comentáis, el uso de la tecnología para “completar” contenidos, pero no para sustituir la verdadera esencia de lo que se pretende mostrar. Creo, además, que “virtual” se ha convertido casi en una palabra mágica que atrae, que engancha, que hace pensar que todo está más cercano, que es más “real”, cuando la verdad es más bien lo contrario. Y ya en el mundo infantil ni que decir tiene lo atractivo que resulta el campo de lo virtual, que está acabando por convertirse en una parte de la propia realidad. Supongo que hay que evolucionar en el concepto de museo, darle nuevos enfoques, hacerlo más atractivo al visitante, pero trabajar sobre todo en buenas ideas que canalicen el arte a través del arte, y así conseguir que el espectador no se convierta en un elemento pasivo. Enhorabuena por vuestros artículos y por vuestras reflexiones. Me sumo también al comentario de felicitación por el último Agendas Mundi. Un saludo. Fernando.

    • Muchas gracias por tu comentario Fernando. Propicias de alguna manera una reflexión y es que a veces podemos sonar un tanto demasiado críticos o “tiquismiquis” pero, aunque parezca difícil de asimilar y no nos acostumbraremos nunca, a nosotros las denominaciones confusas nos causan muchos problemas en el desarrollo de nuestro trabajo. Por eso somos críticos con determinadas etiquetas que no corresponden con la realidad. Lo real no es virtual, y lo virtual no es real. Un museo es algo muy real que, en ocasiones, se vale de “recreaciones” para explicar un contenido que sea entendido por todos los públicos, incluidos los más pequeños. Eso es lo que pretende la entrada de hoy, dejar claro que no podemos denominar alegremente las cosas porque, de esta manera equivocada, estaremos alejándonos de la realidad. Gracias Fernando. Un abrazo.

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