El Museo de los Sentidos

El Museo de los Sentidos


Los museos se convertirán en espacios de percepción total. Hoy, visitar una exposición implica no solo mirar, sino también escuchar, oler, tocar e incluso sentir físicamente el conocimiento. En este nuevo paradigma, la experiencia multisensorial ya no es un recurso estético: es el eje central de una museología que entiende al visitante como un cuerpo que aprende, recuerda y se emociona.

De la Vista al Cuerpo: un Cambio de Paradigma.

Durante siglos, el museo ha privilegiado la mirada. La vista era la mediadora legítima entre el visitante y el conocimiento. Sin embargo, las investigaciones más recientes demuestran que aprender con el cuerpo entero amplifica la comprensión y el disfrute del patrimonio. Las emociones, la memoria y la cognición se activan de forma simultánea cuando los estímulos involucran varios sentidos.

Este cambio responde a una visión más amplia del conocimiento humano: la experiencia estética y la interpretación cultural no se producen en la mente aislada, sino en el encuentro dinámico entre cuerpo, entorno y emoción. El visitante deja de ser un observador pasivo para transformarse en un participante activo dentro de un ecosistema sensorial.

La Experiencia Multisensorial: Más Allá de los Cinco Sentidos.

La idea tradicional de los cinco sentidos – vista, oído, olfato, gusto y tacto – ya no basta para describir la complejidad de la experiencia humana. Hoy se reconocen también los sentidos internos o interoceptivos, como el equilibrio, el movimiento o la temperatura corporal, y fenómenos emergentes como la sinestesia o la sensación de presencia en entornos virtuales.

El visitante percibe el museo no solo a través de lo que ve, escucha o toca, sino también mediante sensaciones corporales que generan una implicación emocional más profunda. El cuerpo se convierte en un instrumento de interpretación.

Cada sentido cumple un papel distinto:

  • El tacto aporta autenticidad y pertenencia.

  • El olor despierta recuerdos y emociones.

  • El sonido orienta, envuelve y genera atmósferas.

  • El gusto, aunque poco explorado, vincula lo sensorial con lo simbólico.

  • La vista, nos pone en contacto con la realidad que nos rodea.

El desafío de la museografía contemporánea consiste en orquestar estos estímulos sin saturar al visitante, creando armonía entre lo que se percibe y lo que se comprende.

Tres Fases, Tres Mundos.

La experiencia museística no empieza ni termina en la sala de exposición. Podemos dividirla en tres etapas interconectadas:

  1. Pre-visita: el visitante imagina el museo antes de llegar. La publicidad, las redes y los contenidos digitales configuran expectativas y emociones previas. Un video con sonido envolvente o una visita virtual inmersiva puede despertar el deseo de acudir físicamente al museo.

  2. Visita: aquí entramos en el núcleo de la experiencia. El cuerpo se mueve, reacciona y se adapta a los estímulos del entorno. La luz, la temperatura, los sonidos o los materiales del suelo forman parte de la narrativa tanto como las piezas expuestas.

  3. Post-visita: la memoria sensorial prolonga el efecto del museo. Recordamos lo que vimos, pero también lo que sentimos, y esa huella emocional influye en la decisión de volver o recomendar la visita.

En cada fase intervienen tres modos de interacción: real, virtual y mixto. Este último – conocido como «on-life»- combina el entorno físico y el digital mediante tecnologías de realidad extendida (RX), que fusionan el espacio tangible con entornos virtuales envolventes. Así, el museo puede proyectarse más allá de sus paredes y acompañar al visitante antes, durante y después del recorrido.

El Papel de la Tecnología: Cuando la Emoción es Inmersiva.

La expansión tecnológica ha transformado el modo de diseñar experiencias. Las herramientas RX – realidad aumentada, virtual y mixta – permiten construir entornos donde el visitante puede atravesar una pintura, escuchar el eco de una ruina desaparecida o percibir el aroma de un objeto histórico.

Estas tecnologías actúan sobre el cuerpo: capturan gestos, movimientos o voz, y los convierten en parte del relato museográfico. Se trata de una nueva forma de «corporeidad técnica», en la que el visitante participa físicamente en la creación de significado.

Durante la pandemia, muchos museos descubrieron el valor de estos recursos como vías de accesibilidad y participación. Hoy, más allá de la emergencia sanitaria, se consolidan como estrategias de comunicación que amplían la memoria, la emoción y la conexión del público con el patrimonio.

No obstante, los estudios advierten que la tecnología debe acompañar, no sustituir. Su eficacia depende de su capacidad para reforzar la dimensión sensorial y humana, evitando el exceso de estímulos o la pérdida de autenticidad.

Seis Cualidades para Medir una Experiencia Sensorial.

Comprender cómo perciben los visitantes es esencial para diseñar experiencias más completas. Las investigaciones recientes nos proponen seis parámetros que definen la calidad sensorial de una exposición:

  1. Dimensionalidad: grado de complejidad de la experiencia (visual, auditiva, táctil, olfativa…).

  2. Duración: tiempo de atención o permanencia del visitante.

  3. Atención: nivel de concentración e interés.

  4. Intensidad sensorial: impacto o sutileza del estímulo.

  5. Valor emocional: tipo de emoción generada (positiva, neutra o negativa).

  6. Implicación: participación activa o pasiva del visitante.

Estos indicadores sirven para evaluar si una exposición logra lo que promete: generar conocimiento, emoción y recuerdo. No se trata solo de atraer, sino de transformar la experiencia en vivencia.

Museos para Todos los Cuerpos.

Uno de los campos más fértiles de la museología sensorial es la atención a públicos diversos. Los niños y niñas, por ejemplo, aprenden mejor mediante experiencias corporales: moverse, oler, tocar, construir. Las exposiciones inclusivas utilizan sonidos, texturas y olores para facilitar la participación de personas con discapacidad sensorial o neurodivergente.

Diseñar desde la pluralidad sensorial implica asumir que no existe un visitante estándar, sino una diversidad de cuerpos que sienten, perciben y aprenden de manera distinta.

Hacia el Museo Total.

El museo multisensorial propone una síntesis entre conocimiento, emoción y tecnología. Ya no se trata de añadir efectos espectaculares, sino de crear experiencias coherentes, donde cada sentido contribuya al relato global.

Los sentidos, bien empleados, son un lenguaje universal. Pueden hacer visible lo invisible, reactivar la memoria y conectar pasado y presente de una manera que las palabras solas no consiguen. El reto está en diseñar exposiciones que no solo se comprendan, sino que se sientan.

El futuro del museo pasa por asumir que tocar, oler o escuchar también es una forma de pensar.


Recursos Bibliográficos:

Bitgood, S. (2016): Attention and Value: Keys to Understanding Museum Visitors. Routledge.

Classen, C. (2007): Museum Manners: The Sensory Life of the Early Museum. Journal of Social History, 40(4), 895–914.

Damasio, A. (2003): Feelings of Emotion and the Self. Annals of the New York Academy of Sciences, 1001(1), 253–261.

EVE Museos e Innovación (2023): Museografía inmersiva: emoción, cuerpo y tecnología en el espacio expositivo. Disponible en: https://evemuseografia.com

Falk, J.H. y Dierking, L.D. (2018): Aprender de los museos: el contexto de la experiencia. Rowman & Littlefield.

Fors, V. (2013): Teenagers’ Multisensory Routes for Learning in the Museum. The Senses and Society, 8(3), 268–289.

Hein, G. (2012): Práctica museística progresiva: John Dewey y la democracia. Left Coast Press.

Levent, N.S., Pascual-Leone, A. y Lacey, S. (2014): El museo multisensorial: perspectivas interdisciplinarias sobre tacto, sonido, olor, memoria y espacio. Rowman & Littlefield.

Marto, A. et al. (2022): A Survey of Multisensory VR and AR Applications for Cultural Heritage. Computers & Graphics, 102, 426–440.

Pine, B.J. y Gilmore, J.H. (1999): The Experience Economy: Work is Theatre and Every Business a Stage.Harvard Business Press.


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Imagen: Ignant – Tezi Gabunia


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El Museo de los Sentidos.

BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA – INTERNATIONAL STANDARD SERIAL NUMBER – ISSN 3020-1179  – EVE MUSEOS E INNOVACIÓN – SPAIN.

 

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