El interés por cómo las obras de arte enriquecieron la experiencia devocional en la Europa medieval y renacentista va en aumento, especialmente en relación con la activación sensorial de los objetos. Tradicionalmente, la práctica museística ha limitado esta experiencia a lo visual, dejando a curadores y visitantes depender casi exclusivamente de esta percepción. En las galerías de museos, es común ver señales de «Por favor, no tocar», justificadas por la necesidad de preservar las obras de arte. Estas precauciones incluyen cuadros protegidos por vidrios, esculturas inaccesibles en pedestales o tras cordones y piezas delicadas resguardadas en vitrinas de vidrio o plexiglás.
Sin embargo, los museos contemporáneos están reevaluando la importancia de las experiencias sensoriales de los visitantes. Se está desarrollando un enfoque centrado en el visitante, gracias al trabajo conjunto de curadores, museólogos, educadores, especialistas en interpretación, diseñadores de exposiciones y arquitectos. Este equipo interdisciplinario busca potenciar una experiencia multisensorial en el entorno museístico, donde los visitantes puedan interactuar de forma más íntima y completa con las obras de arte.
La creación de experiencias inmersivas y participativas en los museos no solo enriquece el conocimiento del público, sino que también promueve una conexión más profunda con las obras de arte. Esta tendencia hacia una experiencia más integral y multisensorial en los museos representa un cambio significativo en la manera en que interactuamos y apreciamos el arte, abriendo nuevas posibilidades para la educación y el disfrute cultural.
Enriqueciendo la Experiencia en Museos Más Allá de la Vista.
En el mundo de los museos, ya no es suficiente priorizar la vista por encima de otras experiencias sensoriales. Se está volviendo crucial acercar al público a los objetos y, en ocasiones, seleccionar obras específicamente por su capacidad para atraer los sentidos. Muchas piezas de arte demandan interacción para ser plenamente apreciadas. Por ello, se redactan descripciones que invitan a los visitantes a imaginar las dimensiones sensoriales de las obras, buscando desencadenar una respuesta emocional o evocar recuerdos que enriquezcan la experiencia.
Aunque no siempre es posible tocar los objetos, la observación detallada, complementada con descripciones detalladas, guías y elementos visuales, puede ayudar a los visitantes a imaginar cómo sería interactuar con ellos. Los propios objetos a menudo revelan cómo pudieron haber activado diferentes sentidos en el pasado: desde el aroma que desprendían los pomos y recipientes de especias, hasta la textura de joyas y pequeñas esculturas de bronce destinadas a ser sostenidas y manipuladas, e incluso el sabor que evocan utensilios como chocolateras o tarros de miel.
La presentación de los objetos en escenas realistas, como una mesa preparada para la cena, puede dar vida a platos, vasijas, utensilios, candelabros y objetos decorativos, creando una sensación de inmediatez incluso cuando el visitante no puede tocarlos físicamente. Estas activaciones sensoriales buscan proporcionar una experiencia más completa y rica de los objetos, incluso cuando están protegidos por barreras.
Museos que Enganchan Todos los Sentidos: Más Allá de Ver y Escuchar.
Los museos están evolucionando para ofrecer experiencias multisensoriales que van más allá de la vista y el oído. Por ejemplo, el Museo de Bellas Artes de Boston (MFA) enriquece su galería con paisajes sonoros, música y audioguías, brindando acceso a sonidos que complementan las obras de arte. Un ejemplo destacado es su colección de instrumentos musicales, que se tocan en las galerías permitiendo a los visitantes escuchar su música, con grabaciones disponibles en el sitio web del museo y videos en YouTube.
La incorporación de música en las galerías mejora significativamente la experiencia del visitante, creando una atmósfera que realza las obras circundantes. El sonido es tan esencial para el significado de estos objetos que su uso se ha convertido en una práctica habitual.
Sin embargo, activar objetos que dependían de experiencias sensoriales más allá de la vista y el oído presenta mayores desafíos. Los museos etiquetan los objetos que se pueden tocar y, en ocasiones, introducen reproducciones manipulables y muestras de materiales para transmitir la textura de las obras. También se utilizan aromas, como el incienso, para complementar prácticas rituales y animar incensarios o frascos de perfume. En eventos especiales, los museos a veces introducen el sabor mediante la presentación controlada de alimentos o bebidas, aunque estas intervenciones suelen ser limitadas debido a los desafíos que implican, incluida la sensibilidad de los visitantes a estímulos intensos.
Las exposiciones especiales ofrecen oportunidades únicas para transmitir aspectos sensoriales. Un ejemplo es la exposición «Un festín para los sentidos: Arte y experiencia en la Europa medieval» del Museo de Arte Walters, que seleccionó objetos específicos por su capacidad para involucrar a los sentidos, incluyendo el olfato, el gusto y el tacto, y se basó en estudios actuales sobre la historia de los sentidos.
El arte figurativo ofrece una experiencia sensorial única que va más allá de la simple observación: la respuesta cinestésica. Esta sensación se produce cuando al observar otro cuerpo realizando una acción, el espectador siente esa acción en su propio cuerpo, casi como si él mismo estuviera realizando el movimiento o gesto. Esta reacción no solo se limita al arte, sino que también se experimenta al ver bailarines en acción o eventos deportivos.
Cuando los visitantes contemplan una escultura expresiva, como la «Eterna Primavera» de Auguste Rodin, pueden responder a un nivel elemental y visceral. Rodin, conocido por explorar posturas y movimientos expresivos del cuerpo, logra que el espectador sienta el movimiento y la emoción en su propio ser. Esta sensación de movimiento también se percibe en el arte abstracto, donde se pueden sentir las señales direccionales, espaciales y emocionales de una obra.
Este reconocimiento de la respuesta cinestésica también ha llevado a la inclusión de performances en espacios de galería. Cuando se invita a los visitantes a observar a personas reales bailando y moviéndose cerca de las obras de arte, las respuestas cinestésicas a estos movimientos reales pueden generar respuestas similares al mirar las obras de arte. Actividades como la danza, el yoga, el dibujo natural, la poesía, la escritura creativa y la narración de cuentos en el entorno del museo son programas populares que involucran múltiples sentidos, ideas, emociones y estimulan la creatividad del visitante.
Experiencias Multisensoriales en Museos.
El arte tiene el poder de provocar en el espectador respuestas somáticas y cinestésicas profundas. La mente humana es capaz de proyectarse en la postura de una figura de un cuadro, transportándose a esa escena. Este reflejo, arraigado desde la infancia, se aprende mediante la emulación y el tacto. En el arte religioso, por ejemplo, los sentidos juegan un papel clave para despertar emociones y experiencias espirituales. Los manuales de oración de la época medieval y renacentista animaban al devoto a imaginar su presencia en eventos sagrados, lo que generaba sentimientos piadosos y una conexión emocional con lo divino.
Las obras de arte religioso, dependiendo de las respuestas cinestésicas de los devotos, fomentaban una interacción similar para inspirar espiritualidad. Los objetos tangibles, como las figuras del niño Jesús en cunas improvisadas, flores y velas en altares caseros, fomentaban esta conexión desde la infancia hasta la edad adulta. Un ejemplo de ello es una mayólica del siglo XVI de San Francisco en la colección del MFA, diseñada para recibir flores y contener agua, invitando a una interacción más íntima.
Para involucrar aún más al espectador, se puede destacar el aspecto técnico de las obras de arte. Ofrecer explicaciones sobre cómo se crearon los objetos permite abrir la experiencia creativa al espectador, quien se convierte conceptualmente en uno con el artista o artesano. Esta aproximación a las obras de arte proporciona no solo un conocimiento profundo sobre su creación, sino también una conexión personal y sensorial con piezas que han resistido el paso del tiempo.
Accesibilidad en Museos para Personas con Discapacidad Visual.
Los museos se están transformando en espacios donde los visitantes pueden vivir experiencias significativas y multisensoriales. Alentando a los visitantes a «sentir» la colección de manera integral, se abren nuevas formas de apreciar el arte. Este enfoque es especialmente valioso para visitantes ciegos o con visión limitada, permitiéndoles experimentar las obras a través del tacto y la sensación somática.
Conclusión.
Una visita al museo idealmente generará sensaciones únicas, ideas frescas, emociones nuevas y recuerdos duraderos, estimulando la creatividad. Es importante reconocer y valorar las diversas maneras en que las personas pueden conectar con el arte, asegurándonos de que estas experiencias enriquecedoras permanezcan con el visitante mucho después de abandonar el museo.
Recursos bibliográficos:
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Experiencias Sensoriales en los Museos de Arte.
| ISSN | 3020-1179 |
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Imagen: Benhance
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