COVID-19: Museos que Desaparecen

 

Como resultado de la crisis generada por la pandemia, algunas instituciones museísticas deberán afrontar cuestiones éticas, y en ocasiones legales, para transferir sus colecciones a otros lugares. Los expertos aseguran que el proceso puede ser costoso y lento.

El Museo Charles Dickens en Londres ha sido uno de los primeros en caer. Durante 95 años, la colección, ubicada en el hogar del autor de «Oliver Twist» y «Great Expectations», estuvo financiada a través de la venta de entradas y otros ingresos obtenidos fundamentalmente del merchandising. Pero desde Marzo es un museo sin visitantes; su director teme que el cierre temporal se convierta en permanente.

«Tenemos fondos para sobrevivir hasta fines de abril, y disponemos de algunos ahorros para un poco después», explica Cindy Sughrue, quien dirige el museo, desde su oficina, en el ya edificio vacío. «Puedo confiar en que podamos llegar hasta septiembre. Pero si las medidas de distanciamiento social se prolongan más allá, existe un peligro real de que no sobrevivamos».

Todos, salvo entre un 5 y un 7% por ciento de los museos del mundo, están actualmente cerrados debido a la pandemia del coronavirus, ha declarado Peter Keller, director general del Consejo Internacional de Museos (ICOM). Según una investigación del propio consejo, uno de cada 10  museos no podrá volver a abrir sus puertas, añadió.

Más de 30 encuestados en un estudio realizado en 41 países, llevado a cabo por la Red de Organizaciones de Museos Europeos (NEMO), temen tener que cerrar para siempre, entre ellos el Museo de La Rioja y el Museo de las Américas en España. Por otro lado, al borde del cierre definitivo se hallan el Castillo de Kornberg en Austria, el Centro de Fotografía Contemporánea Robert Capa en Hungría y el Museo Histórico Nacional de Albania.

La gravedad de la situación varía en función del país, del número de museos que dependen de la venta de entradas y del turismo, y de la cantidad de fondos gubernamentales que reciben. Los museos de los Estados Unidos que sobreviven gracias a sus ingresos y la filantropía son más vulnerables que las instituciones europeas subsidiadas por los gobiernos. La Alianza Estadounidense de Museos (AAM) informó al Congreso el pasado mes de marzo que hasta el 30 por ciento de los museos podrían cerrar definitivamente a causa de la crisis, a menos que se produzca una intervención inmediata por parte del gobierno de Trump.

Pero cerrar un museo no consiste únicamente en apagar las luces y echar el cerrojo. Las instituciones museísticas con importantes colecciones están sujetas a obligaciones éticas y, a veces, a normativas legales que garantizan que sus objetos se transfieran a otro lugar.

«Sería un proceso terriblemente complejo para nosotros», afirma Sughrue. «Una de las piezas más grandes de nuestra colección es la casa en la que vivía Dickens. Ni siquiera podemos pensar en cómo sacar la colección para ubicarla en otro museo «.

El Sr. Keller, del consejo del museo, explica que no existe un código internacional para manejar una disolución así: «En Francia, por ejemplo, las colecciones nacionales son» inalienables», lo que significa que no se permite su venta sin una aprobación de ley del Parlamento». «Los términos y límites legales varían de país a país».

En los Países Bajos, la «Guía para la eliminación de objetos de museo», compuesta por 35 páginas, aconseja a los museos hacer primero un inventario completo de sus colecciones, determinando si cada objeto o contenido fue donado, prestado o comprado. En caso de donación, el museo deberá ofrecérselo al donante; y si fue adquirido con fondos del gobierno, primero se hará la oferta a otro museo holandés.

En Gran Bretaña, el manual «Clausura de museos» de la Asociación de Museos (MA) advierte que «la clausura abrupta es extremadamente perjudicial tanto en términos prácticos como de reputación». Sugiere formas de asegurar un edificio vacío y evitar desacreditar una colección. Por lo general, un museo necesitará mantener, al menos, a un miembro del personal general como «curador de proyectos» para gestionar la eliminación de arte, objetos y artefactos, según aconseja el manual.

«En circunstancias normales, es un proceso largo», declara Alistair Brown, un oficial de políticas de la MA. «Los museos necesitan reservar recursos suficientes para afrontar el proceso de liquidación adicional. El riesgo en este momento, para muchos museos que se vuelven insolventes muy rápidamente, es no tener una opción para pasar indemnes por este proceso».

Julia Pagel, secretaria general de la Red de Organizaciones de Museos Europeos, explica que, al margen de las preocupaciones técnicas, una institución debe considerar su papel en la preservación de la historia: «Un museo no es solo un depósito de objetos individuales». “Los objetos, artefactos y obras hablan entre sí en su propio contexto. Si los separas y los vendes ¿cómo recuperas ese contexto y esa historia?»

Esperemos que todo esto pase pronto, y que sea lo menos traumático para nuestros queridos museos y sus profesionales.

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4 Respuestas a “COVID-19: Museos que Desaparecen

  1. Luego de leer el interesante artículo sobre la situación de los museos a causa de la pandemia, no entiendo porqué el ICOM celebra el Día Internacional de lo Museos 2020, bajo el tema «Diversidad e Inlcusión» en lugar de enfocarnos y unirnos en la procura de soluciones o crear conciencia sobre la sobrevivencia de los Museos.

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