Museo y la Creación de una Idea

Tenemos el encargo de diseñar una nueva exposición permanente para un museo. Observamos la hoja en blanco; las mariposas que se han introducido en nuestro estómago parecen estar en pleno dog-fight. El terror que genera esa sensación de que esta vez no va a funcionar retorna a la base de lo inoportuno, formando parte del proceso. A todos, tarde o temprano, nos ha ocurrido en la vida. Debemos tomar una decisión, encontrar un camino, ¿rojo o negro? ¿Ahora o más tarde? ¿Italia o Grecia? La vida está llena de momentos en los que debemos señalar al destino y decir: es mío. Pero, en cualquier caso y, volviendo al proyecto de la exposición del museo, el papel sigue en blanco y se va desplegando hasta alcanzar dimensiones estratosféricas. Nada fluye por el momento; seguimos teniendo miedo, mucho miedo.

big-e6cc48e3a8db9b618592a86a57960164Zeren Badar, artista gráfico

Como para todo en la vida, el proyecto responde a un proceso; existe una determinada metodología que nos ayudará a encontrar el camino. Cuanta más información tengamos y podamos utilizar para generar esa idea, menos posibilidades de fracaso sufriremos. Todo parte de saber formular las preguntas adecuadas a las personas indicadas. Y no debemos tener miedo a preguntar; preguntar no nos hace parecer tontos, todo lo contrario. Antes de enfrentarnos al papel en blanco hemos tenido que pasar por un largo y veces realmente tedioso proceso de recopilación de información. Nos hemos reunido con diferentes personas, en ocasiones con las dificultades propias que generan aquellos que no quieren o nos le apetece colaborar y haya que tirarles literalmente de la lengua, aunque sean los menos. Mucha información, a veces demasiada, para elegir el camino correcto y ganador. Saber filtrar la información nos pondrá en el camino a ese éxito. A priori, pueden crearse múltiples posibilidades y deberemos elegir solo una de tantas. Sí, eso está muy bien pero, ¿cuál?

banana_caution_470_470“Banana Caution”, Alickel

¿Cómo empieza todo? ¿Cómo nace una obra creativa? Sin temor a equivocamos, no teniendo miedo a hacer una elección, disfrutando de los efectos multiplicadores, porque es en este momento donde se empieza a gestar todo aunque no lo percibamos con claridad, no dando demasiado valor a las primeras ideas que suelen ser las buenas. Por ello es necesario registrarlo todo, por muy insignificante que te parezca, porque muchas de estas primeras ingenuas ideas pueden resultar vitales más adelante. El inicio del proceso creativo se parece más a un juego que a una metodología científica y ordenada. Aunque con el tiempo cada uno tiene sus propios procedimientos, la experiencia y los proyectos bien hechos trazan el camino, aunque cada experiencia creativa es única. Nunca hay respuestas certeras que podamos reutilizar; lo que nos vale para un proyecto pierde su eficacia en otro. Pero en esto mismo encontramos su atractivo, porque supone un reto continuado en el que cada proyecto nos exige lo mejor de cada uno de nosotros.

915512725436_9B10NfuJ_l“45 Cool Tatoos”, Cuded

Todo proceso creativo es un fenómeno íntimo, se desarrolla en nuestro interior, aunque podamos lanzar nuestras ideas a un grupo de trabajo, todo es gestado en las profundidades de nuestro ser. Después el proceso se colectiviza con la esperanza de que mejore con la multiplicidad de opiniones e ideas auxiliares construyan un proyecto universal, conjunto y coral. Pero la idea detonante, esa que hace activar toda la secuencia, es personal e individual; es nuestra idea y pelearemos a muerte para que no se desvirtúe con el manoseo.

becomesomebodyelse6-550x405“Read and become somebody else”, Fubiz

¿Damos un consejo? Dedícate todo el tiempo que sea necesario a soñar; la ensoñación es el momento fundamental en toda obra creativa, para este proyecto tendremos que visitar una exposición que aun no existe. Ahora es cuando fabricar locuras se justifica, siempre y cuando seamos capaces de procesar ese sueño, esa visita virtual que solo está en nuestra mente; de esta forma, hay ideas que sabremos son imposibles de materializar, pero otras tendrán el valor de convertirse en el pilar de nuestro proyecto final. Estas ideas iniciales no pueden verse y valorarse desde una óptica metodología corriente, es vital que crezcan en la espontaneidad. Nunca sabemos dónde nos esperan los logros, el éxito. Las “horas basura” son necesarias para pensar, para investigar y para dejar que la imaginación viaje a dónde le de la gana. Este es un momento para formularnos preguntas; es hora de tomar la iniciativa para la resolución de un determinado problema expositivo, con decisión y valentía, pero la espalda cubierta con esas respuestas adecuadas.

90227560995_DXL1rVuz_lArchivo EVE

Llegarán momentos en los que el miedo vuelva a ser una emoción excitante o un desastre que nos paralice cuando ya galopábamos por las verdes praderas de Montana. Nos asalta la certeza de que hay demasiadas buenas ideas que contar en el mundo de la exposición, reflexionando sobre la idea de que todo está dicho hasta que, de repente, un soplo de aire fresco entra en nosotros y nos infla las velas de nuevo. Es un tira y afloja agotador pero estimulante. Es el momento, no tanto de dibujar, sino de escribir abusando de los límites del lenguaje con plena libertad para la creación, para penetrar así en el alma de la exposición. Qué hacer es más importante que cómo hacerlo. Quién tiene claro el guión de la historia siempre encuentra los recursos adecuados para poner el proyecto en marcha y convertirlo en ganador.

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Fotografía principal y para redes sociales: “Wax figurines”, de Hoang Tran

 

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