15 Consejos para el Trato a los Niños y Niñas en Museos

“Si deseas que tus hijos sean inteligentes, cuéntales cuentos de hadas”. – Albert Einstein

No se puede tratar a todo el mundo de igual manera, la edad es uno de los elementos diferenciadores importantes que hay que tener en cuenta en el trato a las personas dentro de los museos. Los más pequeños son muy importantes, que se lleven una experiencia grata del museo a casa es algo que no tiene precio. Los museos pequeños deben diferenciarse por el trato que ofrecen a sus visitantes; serán más pequeños en recurso y objetos de la colección, pero deben ser muy grandes en su relación con las personas. Podemos pensar que si estamos ofreciendo un trato exquisito a todo el que tiene a bien cruzar la puerta de nuestro museo, lo estaremos haciendo bien, pero eso no es del todo cierto, podemos estar cayendo en un grave error. Los niños/as y jóvenes son un sector del público visitante muy específico y especial, tanto o más que el perfil que repasábamos ayer. Los niños son numerosos, son previsibles, en su vida escolar se agrupan por niveles y edades, por lo que establecer una buena didáctica del objeto es muy importante para ellos. Veamos a continuación lo que nosotros creemos que el museo debe hacer para tratar a los más pequeños de una manera adecuada…

1600173820457_Rjv8QSVS_lRetrato de niño de Jaqueline Roberts

1. Los mensajes deben ser sencillos y claros. Debemos definir lo que queremos que aprendan en la visita. No hay que tenerles miedo aunque alguno sea potencialmente temible; los niños son como los perros en un sentido, huelen el miedo. Si lo hacemos bien vamos a conseguir una nueva categoría de público fiel.

2. Preparar el museo para los niños/as significa que deben poder tocar cosas, el ya sabido “prohibido no tocar” pero con orden y concierto. Si no queremos que pongan las manitas en las vitrinas, deberemos tenerlo en cuenta. Nosotros opinamos que no hay nada peor que reñir a un niño a la vista de los demás. Si no pueden tocar cosas, el museo los dejará fríos.

3. Si lo de las vitrinas es imposible de evitar, deberemos adecuar espacios para ellos; si esto tampoco es posible, debemos crear kits móviles susceptibles de ser desplazados por las salas.

4. Los niños/as se distraen con facilidad y su visión y comprensión no lo abarca todo. Por ello, debemos seleccionar diez objetos, si se trata de niños y de quince si se trata de adolescentes. Proponed puntos trampa para “cazarlos” en un trivial divertido, o la búsqueda del tesoro, que al final es el punto de encuentro con el conocimiento.

5. Hay que elegir con sumo cuidado los objetos que les vamos a mostrar, sin eliminar los que pueden ser más conocidos o emblemáticos (una momia, por poner un ejemplo, pero evitando los frascos de formol con cosas dentro). Buscad cosas curiosas y rodeadlas de una narración que les anime a reflexionar y a despertar su curiosidad, a la medida de su edad. Nosotros fuimos niños, hay que apoyarse en la memoria también.

funny-elephant-pet-little-kidImagen: Archivo EVE

6. Si en el museo se muestran textos en paneles o cartelitos – nuestros grandes enemigos -, hay que dirigirse a los niños con mensajes a su medida, que siempre son diferentes que los de adultos. No hay que descartar el humor, no temiendo intercalar mensajes de estética juvenil (graffiti) y desenfadada (cómic). Existen muchas opciones, solo hay que dar con la adecuada en cada caso.

7. Los niños/as tienen una naturaleza curiosa; por ello siempre funciona jugar con la información, esconder textos, hacer agujeros por donde mirar algo. Todo puede convertiste en un tesoro que hay que descubrir.

8. Hay que mostrar la información usando el menor número de palabras posible, lo mismo que hacemos en publicidad gráfica. Nunca emplear más de cincuenta palabras, unos doscientos cincuenta espacios. No uséis palabras técnicas, el museo no es un colegio de lingüística.

9. Es muy importante usar signos de interrogación en los titulares de los textos: hacer preguntas y dejarlas en el aire. Se trata de que busquen ellos mismos las soluciones.

10. Una imagen vale más que mil palabras, ¿os suena?

28405091e92f46f7bae25096e4b1d4e1Imagen: Kenziepoo

11. No es suficiente mirar para ver. Debemos hacer que usen todos sus sentidos demás de la vista: el tacto, el oído, el olfato, incluso el gusto si se justifica. No entendemos porque la mayoría de los museos creen que solo somos ojos. ¿A qué huele un cuadro de un bodegón con flores?

12. El museo debe ser juegos, zona lúdica, museo-ludoteca: cuestionarios, enigmas, los siete errores, verdadero o falso, pregunta o acción, se busca a Wally… ¿Porqué los museos locales no organizan fiestas de cumpleaños para los niños/as?

13. La señalización debe estar adaptada a la comprensión de la mente de un niño/a. Los colores son muy importantes. Seguir líneas de colores es lo ideal.

14. Los muebles no deben superar los 65 cm. de altura. ¡Cuidado con los cantos y esquinas de los muebles¡ Los enchufes siempre sellados.

15. Las visitas comentadas con los peques niños y niñas sobre los objetos de la exposición, éstos no deben superar los 30 cm. de altura. Hay que organizar la bienvenida y prever que se vayan con algo en las manos, un regalín, un detalle pero, sobre todo, que se lleven un buen recuerdo. Si estas premisas se cumplen ¡querrán volver!

marco-sodano-pixelated-masterpieces-lego-highlightCuadros pixelados de Marco Sodano para Daily Mail

Son recomendaciones para un perfil homogéneo de niño/a, que se pueden derivar a otras nociones si son niños/as con alguna disfunción ya sea corporal o mental, o ambas. Hay que tener en cuenta que los niños normalmente o casi nunca van voluntariamente a un museo, son un público cautivo, los educadores tienen aquí un papel fundamental. Los profesores deben promover la visita al museo en complicidad con los responsables de las entidades museísticas. Los niños/as son muy importantes para los museos, lo mismo que los museos son fundamentales para la educación de los niños/as.

6 Respuestas a “15 Consejos para el Trato a los Niños y Niñas en Museos

  1. No cabe duda, luego nos preguntamos porqué los niños se resisten a ir a los Museos, una mala experiencia, un regaño o la cara seria de un vigilante determinan toda una vida sin museos, en consecuencia, sin arte o conocimientos. Ésta es una jalada de orejas para los museógrafos gruñones e insensibles. Lo tomaremos muy en cuenta. Mil Gracias.

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