Norman Rockwell, Te Queremos

Saying-Grace En alguna ocasión hemos querido participar en la “discusión” sobre la aparente línea de separación que algunos quieren dibujar entre lo considerado arte en la pintura y el trabajo de ilustración, para algunos “obra menor”. Nosotros siempre hemos defendido que la ilustración no es un “arte pequeño” en absoluto, solo hay que asomarse a la historia de esta rama del Arte y sus portagonistas, sobre todo desde finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX. Por lo tanto decir de nuevo, si nos lo permitís y pecando de ser un poco pesados, que no estamos en absoluto de acuerdo con esa hueca diferenciación, lo mismo que nosotros, imaginamos, opina la persona que ha pagado hace unos días casi 30 millones de euros por “Saying Grace” en una subasta de Sotheby’s, obra del “ilustrador” americano Norman Rockwell (para quien no la conozca, obra que reproducimos en la cabecera de la entrada). – http://www.sothebys.com/es/news-video/videos/2013/11/Norman-Rockwell-Stuart-Family-Collection.html –

Self Portrait - Norman Rockwell - 1960 Norman Percevel Rockwell, nacido el 3 de febrero de 1894 en Nueva York, se hizo famoso como ilustrador de las portadas del Saturday Evening Post, trabajando para la revista hasta el año 1963

Pocos artistas han expresado en su obra tanta destreza en la combinación del humor y la crónica social-histórica. Rockwell, absoluto maestro del dibujo de la figura humana y, por encima de todo, su absoluto dominio de las expresiones de los rostros de los retratados, donde queda perfectamente plasmada la atmósfera anímica que le quería dar al momento reflejado en cada pintura. Si ayer decíamos que Hergé era un maniático del dibujo detallado, apoyándose siempre en modelos para plasmar la realidad, Rockwell supera de largo esa obsesión por el detalle. Cada cosa en su pintura obedece a alguna razón, fundamentalmente para apoyar su significado. Con un solo dibujo era capaz de relatar una larga historia, una situación, un estado de ánimo, un lugar en el tiempo. Además, tenía un humor muy fino y elegante que gustaba a todos. Incluso en los momentos más complicados que le tocó vivir como cronista de la historia americana, como fue la Segunda Guerra Mundial, siempre encontraba la forma de relatar dejando en el espectador una sonrisa. Era un artista excepcionalmente amable con el ojo crítico.

The Homecoming G.I. - Norman Rockwell - 1945 La guerra fue uno de los temas que más ha interpretado con su inconfundible tono para disipar, en la medida de lo posible, el drama

Rockwell es un ejemplo de excepcional talento vocacional. Supo desde muy joven que el dibujo era lo suyo; disfrutaba dibujando barcos que le pedían sus amigos. Tuvo la suerte de vivir en Nueva York, donde pudo asistir a la escuela de arte Chase de Manhattan, hoy conocida como Parsons School of Design, una de las escuelas de diseño más prestigiosas de mundo. Sus padres siempre lo apoyaron en su vocación y tuvo una infancia y juventud muy felices, algo que se nota invariablemente en el positivismo de su obra. Siempre veía el lado bueno de las cosas y las sabía trasmitir, algo que lo hizo muy querido y popular en esa etapa de la historia americana. Durante la mayor parte de su juventud se dedicó a estudiar anatomía y a trabajar sobre vaciado de yeso y carboncillo, sin duda una de las técnicas de dibujo más difíciles y frustrantes, como bien sabemos los que hemos pasado por escuelas de arte. Él dominaba esta técnica sin problema.

6a00d8341c10fd53ef00e54f318ad08833-640wi Rockwell era especialmente fino como cronista de la historia, donde hacía siempre todo lo posible para esquivar el drama implícito del momento que le tocó vivir usando el humor

Rockwell trabajó mucho en publicidad, ilustrando anuncios para todo tipo de marcas como Coca-Cola e incluso MacDonalds, por mencionar un par de ellas de otras muchas. Fue muy imitado por los artistas de la época sin demasiado éxito. Fue capaz de marcar una tendencia en la forma de afrontar el mensaje publicitario en un momento de ebullición en la industria creativa. Rockwell era un virtuoso a la hora de narrar visualmente cualquier tipo de mensaje, aunque se especializó, o mejor dicho, lo especializaron las marcas, para crear mensajes amables donde dichas marcas publicitándose con sus ilustraciones, se pudieron posicionar en el marco de lo entrañable. Por eso la obra de Rockwell ha estado tan ligada siempre al concepto de familia, navidad, celebración, momentos divertidos, etc. Nosotros siempre que repasamos su obra lo hacemos con una sonrisa en el rostro que él ha provocado con sus imágenes.

Teacher's Birthday - Norman Rockwell - 1956 Todos los detalles forman parte de la historia

Es muy importante señalar que contribuyó en la medida que fue capaz en la lucha contra el racismo. Rockwell desarrolló una visión crítica con la sociedad. Rockwell, quien siempre abogó por la multiculturalidad, la integración y sobre todo, la defensa al débil y el apoyo a los negros perseguidos o insultados. En este período destacan obras impactantes como “El problema con el que convivimos todos”, de 1964, donde representa con delicada intensidad a una niña negra que tiene que ir escoltada a la escuela, víctima de los insultos y agresiones de otros ciudadanos; o la maravillosa pintura “La regla de oro”, de 1961, donde queda patente su pasión por la defensa de los derechos humanos, su religiosidad y su respeto a todas las razas. ¿Cómo no vamos a querer y admirar a este fantástico artista?

The Problem We All Live With - Norman Rockwell - 1964 A él más que a ningún otro se le puede aplicar lo de “una imagen vale más que mil palabras”, en este caso para narrar su desprecio absoluto hacia el racismo

Una persona tan sensible tuvo que sufrir mucho. Se sabe que sufría depresiones constantes contra las que luchaba denodadamente. Norman Rockwell fue una persona de talante sereno y profundamente reflexivo; sin embargo, pasaba ocasionalmente por hondas crisis de autoconfianza con respecto a su arte, incapaz de sentirse ubicado o integrado entre las corrientes artísticas de entonces; no hay que olvidar que a principios del siglo XX, la ilustración era considerada un arte menor y la pintura figurativa había dejado paso a las corrientes modernas; de hecho, Norman Rockwell se quejaba habitualmente de que “nunca iba a poder crear una gran obra, una obra maestra”, y que se sentía sobrecogido por otros artistas a los que él admiraba, siendo en realidad él el maestro de todos ellos sin saberlo (lo consideramos así).

Os mostramos algunas de sus obras que más nos gustan y que seguro ya conoceréis:

Girl at Mirror - Norman Rockwell - 1954
Girl with a Black Eye - Norman Rockwell - 1953
Soda Jerk -  Norman Rockwell - 1953
The Art Critic - Norman Rockwell - 1955
The Runaway - Norman Rockwell - 1958
April Fool Girl with Shopkeeper - Norman Rockwell - 1948

El museo Norman Rockwell: http://www.nrm.org/?lang=es

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