¿Para Mayores de 18 años?

borghese_hermaphroditus_louvre_ma231 ¿Existen museos que deberían ser exclusivamente aptos para mayores de 18 años? ¿Podemos encontrar museos que, siendo museos al uso, no es recomendable ir con los niños? ¿Debemos tener cuidado con lo que se pueden encontrar los críos en el museo sin que nosotros lo hayamos previsto? Hoy necesito escribir en primera persona, me vais a disculpar. Revisando mis memorias relacionadas con los museos, y que son de hace muchos, muchos años, han venido a mi mente experiencias al menos desconcertantes y relacionadas con los museos. Tuve la suerte de tener un padre viajero inquieto que me proporcionó la posibilidad, cuando era un crío pequeño, de enamorarme de los museos hasta el punto de haber convertido ese amor en una profesión. En realidad es una pasión a una profesión que espero poder seguir ejerciéndola siempre.

Nota previa: Hablar de menores de 18 años en relación a determinados museos, no tiene nada que ver con aquellas esculturas de desnudos que se pueden ver en los museos de arte como la que observáis en las fotos que adjunto, o parecidas. No me mal interpretéis. Os explicaré porqué.

En los museos podía ir a mi aire, pactando una hora razonable de encuentro en la salida para poder ver el museo sin la lengua fuera. Creo que era una manera muy inteligente por parte de mi padre de que me fuera aproximando a la consciencia de mi propio yo, aunque fuera solo en realidad un simulacro de “búscate la vida” en el mini-universo de los museos. En una visita al Louvre, con unos siete años, me encontré de bruces con una escultura que me dejo en estado de shock. Quizá esté exagerando un poco, pero realmente fue impactante para mi. La escultura era bellísima, pero… Se trataba de “La hermafrodita desnuda”, obra del famoso artista italiano Gian Lorenzo Bernini, año 1620. Proviene de la colección Borghese, siendo vendida posteriormente al Louvre (por si os interesa el dato) – http://www.louvre.fr/en/oeuvre-notices/sleeping-hermaphroditos -. Pues bien, era incapaz de entender que era aquello: una mujer con pene. En ese mismo momento necesitaba a mi padre para que me explicara lo que yo era capaz de asimilar en solitario. Me hubiera dirigido a uno de los guardas sin ningún reparo, pero no hablaba ni hablo francés. Casi mejor así, nunca se sabe. El caso es que la parálisis física y mental me duró hasta que mi padre casualmente apareció por allí y pude aclarar todas mis dudas, muchísimas, con una explicación convincente y, sobre todo, comentada a la medida de la capacidad de un niño de siete años. Hay gente que se ha cortocircuitado mentalmente con mucho menos.

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Con un par de años más, y ya habiéndome convertido en un semiproyecto de Indiana Jones, me volví a encontrar con algo que me dejó otra vez impactado, curiosamente otra vez en París. Esta vez lo que vi fue una enorme colección de bragas de castidad de todas las formas y tamaños. Ni idea de para que podía servir aquello, pero si pude saber por las ilustraciones donde iban colocadas. No os voy a cansar con más aventuras, pero creo sinceramente que hay que tener cuidado con determinado tipo de información que puede ser difícil de entender por la mente de un niño.

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Para terminar la entrada de hoy, recordar la visita a un museo que me encontré en Santillana del Mar. Era el Museo de la Inquisición, algo realmente escalofriante – http://www.santillanadelmarturismo.com/museo_inquisicion.php -. Se mostraban todo tipo de aparatos de tortura, a cada cual más salvaje que el anterior. Recuerdo que salí con el corazón en un puño por dos cosas: los propios artefactos malvados y porque había niños dentro de la exposición. No lo entiendo. ¿Realmente los niños deben saber desde pequeñitos hasta que punto de salvaje puede ser la raza humana? ¿Es razonable que un niño visite Dachau o Mauthausen? De visita muy recomendable, desgraciadamente, debe serlo para los adultos, creo, pero no aun para los niños. Si queremos aproximarles a lo que fue el holocausto les podemos llevar al museo de Anna Frank en Amsterdam, amable con los niños – http://www.annefrank.org/es/ -. Esa es la reflexión que me viene de la memoria y que está relacionada con las experiencias en los museos, la mayor parte de las veces el afán de saber sustituye a la curiosidad morbosa o lo que la realidad no puede explicar por si misma.

4 Respuestas a “¿Para Mayores de 18 años?

  1. Me ha parecido una entrada “extraordinaria” en todo el sentido de la palabra , ya que resulta extraordinario o ,cuanto menos, poco común,que alguien trata de forma tan explícita y con tanto sentido común el tema de la incoveniencia , o no de cierto tipo de arte atendiendo a la edad.Es cierto que no todos los niños maduran igual o comprenden igual ciertas manifestaciones artísticas , a unos les produce risa o vergüenza y a otros no, pero lleváis toda la razón en cuanto a la necesidad de que sus padres o acompañantes realicen las explicaciones oportunas con total naturalidad y sabiendo de la sensibilidad de sus hijos.Como siempre, y os sigo casi desde el principio, gracias por vuestra dedicación al tema de la infancia y gracias por tratar temas relacionados con la dificultad de culturizar no solo a nuestros hijos sino a nosotros mismos.Enhorabuena.Un saludo .Elena

    • Gracias Elena por tu amabilidad. Nos hace mucha falta saber si vamos en buena dirección, sobre todo pensando en ser útiles o al menos entretener. Esto es nuevo para nosotros y es una satisfacción leer respuestas como la tuya. Esperamos que sigas con nosotros. Saludos.

  2. Hola,completamente de acuerdo contigo,lo malo es que la mayoría de las veces, por desgracia, los que acompañamos a los niños no sabemos ni a lo que vamos.Parece que hay que cumplir con eso de “llevarles a ver un museo ” sin preocuparnos demasiado de qué o para qué o porque “he oído…..”. La información previa es fundamental y consensuar con ellos también ,más vale que vean uno solo y lo disfruten a que vayan de museo en museo para “cubrir expediente”.Un saludo.JORGE

    • Gracias Jorge por dejarnos tu comentario. Hoy por hoy, tenemos la suerte de contar con internet para informarnos sobre todo por lo que preparar una visita se simplifica mucho. Nosotros confiamos en aquello que hemos podido contrastar previamente, eso es verdad, pero solo es cuestión de dedicarle un poco de tiempo y dedicación a la búsqueda de información, merece la pena. El azar a veces es bueno y nos da alguna satisfacción, pero con niños es mejor “no jugársela”, fundamentalmente para que no se aburran aprendiendo. Saludos.

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