Hacia un Museo Más Justo y Más Humano

Hacia un Museo Más Justo y Más Humano


Durante mucho tiempo, los museos han estado pensados casi exclusivamente para mirar. Todo gira en torno a lo que se ve: las vitrinas, las gráficas planas, las cartelas, los cuadros colgados, los textos explicativos. Pero no todas las personas se relacionan con el mundo de la misma forma, y no todos pueden – o quieren – acceder a la cultura solo a través de la vista.

Afortunadamente, esto está cambiando. Cada vez más museos se dan cuenta de que sus visitantes son muy diversos: hay quienes aprenden mejor tocando, escuchando o moviéndose por el espacio. Por eso, hoy más que nunca, los museos tienen la oportunidad – y también el deber – de ofrecer experiencias inclusivas que puedan disfrutarse con todos los sentidos, y que hagan sentir bienvenidas a todas las personas, sin importar cómo perciban el mundo.

Una de las vías más prometedoras para lograrlo es el desarrollo de estrategias multisensoriales, es decir, propuestas educativas y museográficas que integran no solo la visión, sino también el tacto, el oído, el olfato, e incluso el movimiento corporal y la memoria sensorial. Estas estrategias no solo benefician a las personas con discapacidades visuales o auditivas, sino que enriquecen la experiencia de todos los visitantes, generando vínculos más profundos, duraderos y afectivos con el patrimonio cultural.

Del Acceso a la Experiencia: una Mirada Inclusiva

Desde hace décadas, la accesibilidad en museos se ha centrado en eliminar barreras arquitectónicas o añadir recursos «compensatorios» (como audioguías, réplicas táctiles o textos en braille). Aunque estas iniciativas han sido fundamentales, muchas de ellas fueron concebidas como adaptaciones posteriores, añadidas a una propuesta general que seguía respondiendo a un visitante ideal vidente, alfabetizado y autónomo.

En cambio, las estrategias multisensoriales proponen un cambio más profundo: diseñar desde el inicio pensando en la diversidad sensorial y cognitiva de los públicos. No se trata de «incluir» a quienes no ven, sino de asumir que todas las personas experimentan el mundo a través de múltiples sentidos. La vista es solo uno de ellos.

Sentir para Comprender: el Rol del Cuerpo en el Museo.

El aprendizaje y la apreciación estética no ocurren únicamente en la mente. Nuestro cuerpo, con todos sus sentidos, es una puerta de entrada al conocimiento. Al activar simultáneamente el tacto, el oído, el olfato o la propiocepción, las experiencias museales se vuelven más intensas, memorables y significativas.

Por ejemplo, una maqueta táctil bien diseñada no solo permite conocer la forma de un edificio antiguo, sino que ayuda a comprender su escala, sus proporciones, su lógica estructural. Un paisaje sonoro puede transportar al visitante al ambiente natural o urbano del pasado. Una narrativa olfativa puede activar recuerdos o asociaciones que enriquecen la comprensión del contexto cultural. Incluso el movimiento dentro del espacio museográfico puede ser coreografiado para favorecer la orientación, la participación o la conexión emocional con el contenido.

Estas experiencias no son solo informativas: son afectivas. Generan empatía, placer, sorpresa, reconocimiento. Y sobre todo, permiten que cada visitante encuentre su propio camino de acceso al conocimiento.

Diseñar para Todos: Principios de una Museografía Multisensorial.

Aplicar una estrategia multisensorial en el museo implica repensar muchas de sus prácticas cotidianas: desde la forma de construir los relatos expositivos hasta la manera en que se recibe al público. A continuación, algunos principios clave:

  • No jerarquizar los sentidos: cada canal sensorial aporta una forma diferente de comprensión. El tacto no es «menos» que la vista, ni el oído menos que la lectura. Integrarlos en igualdad de condiciones es esencial.

  • Ofrecer opciones múltiples: permitir que las personas elijan cómo quieren interactuar con el contenido. Algunos preferirán escuchar, otros tocar, otros leer, y muchos querrán combinar varias formas.

  • Diseñar experiencias compartidas: evitar que las herramientas accesibles sean «individuales» o segregadas. Lo ideal es que las personas con y sin discapacidad vivan la experiencia juntas, con los mismos recursos.

  • Co-crear con las comunidades: involucrar a personas con distintas capacidades sensoriales en el diseño de las experiencias. Nadie mejor que ellas para identificar barreras, proponer soluciones y enriquecer el enfoque.

  • Formar a los equipos: la accesibilidad multisensorial no depende solo del diseño físico, sino también de las actitudes, el lenguaje y las prácticas del personal del museo.

Resultados Tangibles, Transformaciones Profundas.

La aplicación de estas estrategias ha demostrado beneficios concretos en distintos contextos. Estudios recientes indican que las experiencias multisensoriales aumentan la retención del conocimiento, favorecen la participación activa y mejoran la satisfacción general del visitante. Pero más allá de estos indicadores, lo más valioso es el cambio de paradigma que representan: pasar de un museo que «informa» a uno que «conecta»; de una institución que transmite a una que escucha, acoge y acompaña.

Esta transformación es también ética. Significa reconocer que el acceso a la cultura no puede depender de las capacidades sensoriales, económicas o educativas de las personas. Implica asumir que todos – sin excepción – tenemos derecho a emocionarnos, aprender, explorar y participar en igualdad de condiciones.

Hacia un Museo más Justo, más Humano.

Los museos tienen ante sí un desafío apasionante: convertirse en espacios de encuentro sensorial, afectivo y cognitivo para todos los públicos. Las estrategias multisensoriales no son una solución aislada ni una moda tecnológica. Son una vía poderosa para hacer del museo un lugar más justo, más vivo, más humano.

No se trata solo de diseñar para la inclusión, sino de comprender que en la diversidad está la riqueza. Cuando los museos abrazan la pluralidad de formas de sentir, pensar y conocer, amplían su misión social y fortalecen su relevancia cultural. Y lo hacen, además, ofreciendo experiencias más intensas, creativas y transformadoras para todas las personas.


Recursos Bibliográficos.

Classen, C. (2012): The Deepest Sense: A Cultural History of Touch. University of Illinois Press.

Candlin, F. (2010): Art, Museums and Touch. Manchester University Press.

Howes, D. (2014): Culture of the Senses: Multisensory Museums. In Museum Revolutions: How Museums Change and Are Changed (Macdonald & Basu, eds.).

Pye, E. (2007): The Power of Touch: Handling Objects in Museum and Heritage Contexts. Routledge.

Levent, N. y Pascual-Leone, A. (2014): The Multisensory Museum: Cross-Disciplinary Perspectives on Touch, Sound, Smell, Memory, and Space. Rowman & Littlefield.

Classen, C. y Howes, D. (2006): The Museum as Sensescape: Western Sensibilities and Indigenous Artifacts. En la publicación Sensory Worlds (Routledge).


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Imagen: Curved


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Hacia un Museo Más Justo y Más Humano.

ISSN 3020-1179

BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA – INTERNATIONAL STANDARD SERIAL NUMBER – EVE MUSEOS E INNOVACIÓN – SPAIN.

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