Tacto e Interpretación en Museos

Tacto e Interpretación en Museos


 

Los museos han sido espacios en los que la percepción visual ha jugado un papel central en la interpretación del conocimiento. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una creciente tendencia a explorar la experiencia multisensorial como un recurso que enriquece el proceso interpretativo. En este contexto, el tacto ha comenzado a ganar relevancia como una herramienta que permite a los visitantes interactuar de manera más profunda y significativa con todo tipo de contenido. Este enfoque abre nuevas posibilidades para la curaduría y el diseño expositivo, y pone de manifiesto cómo los museos pueden ofrecer experiencias más inclusivas y participativas.

Breve Historia del Tacto en Museos.

Históricamente, el tacto ha sido una parte importante de la experiencia en los museos. Durante los siglos XVII y XVIII, era común que las personas de las clases altas interactuaran esencialmente con los objetos expuestos, tocándolos y manipulándolos. Sin embargo, con el tiempo, a medida que los museos se democratizaron y recibieron más visitantes, las restricciones sobre el contacto físico con los objetos se volvieron más estrictas, por razones de preservación y cuidado de las colecciones.

Hoy en día, la mayoría de los museos prohíben tocar objetos, salvo en circunstancias excepcionales, como en las sesiones táctiles organizadas para personas con discapacidades visuales. Estas experiencias sensoriales suelen centrarse en la interacción con réplicas, lo que limita la experiencia táctil directa con las obras originales. A pesar de estos desafíos, se ha demostrado que el tacto puede mejorar la percepción visual, convirtiendo la mano en una herramienta adicional para la exploración sensorial.

Enfoques Multisensoriales en Museos.

Los enfoques multisensoriales en los museos promueven la integración de varios sentidos en la experiencia del visitante, desafiando la idea de que los contenidos museísticos solo puede ser apreciados a través de la vista. El tacto, en particular, se considera una herramienta clave para ampliar la comprensión, ya que proporciona información que no siempre es accesible solo a través de la vista. Esta información incluye aspectos como la textura, la temperatura y la forma, lo que permite a los visitantes establecer conexiones más profundas con los objetos.

Al permitir que los visitantes toquen algunos objetos, se genera un «pluralismo sensorial» en el que los sentidos se integran para crear una experiencia perceptual más rica y compleja. El tacto no se limita a la piel o a las manos; también incluye la «propiocepción», es decir, la capacidad de percibir la posición y el movimiento del propio cuerpo en relación con los objetos. Esta dimensión del tacto permite que los visitantes experimenten los objetos tridimensionales de una manera más completa, a través de una exploración física que complementa la percepción visual.

Un Experimento.

Una exposición que permitió a los visitantes tocar esculturas originales (siempre muy controlados por mediadores)  brindó una oportunidad única para investigar cómo el tacto mediatiza los procesos interpretativos en los museos. Se recopilaron datos a través de una combinación de observaciones, grabaciones en video y cuestionarios. Los investigadores dividieron la experiencia en dos fases: una en la que los visitantes podían observar las esculturas solo con la vista, y otra en la que también se les permitía tocarlas.

El estudio involucró tanto al público general como a grupos de estudiantes, con el fin de capturar una variedad de interacciones y enfoques hacia el uso del tacto en la interpretación del arte. Las observaciones se centraron en cómo los visitantes tocaban las esculturas, cómo movían sus cuerpos alrededor de las obras y cómo comunicaban sus experiencias a través de gestos y conversaciones con otros miembros del grupo.

Los resultados del estudio revelaron que el tacto desempeña un papel crucial en el proceso de interpretación del arte. Cuando los visitantes pudieron tocar las esculturas, no solo confirmaban o contradecían lo que veían, sino que también exploraban nuevas dimensiones de las obras. El tacto ofrece información adicional sobre las formas, los materiales y las texturas que no era fácilmente perceptible solo a través de la vista.

Los visitantes, al tocar las esculturas, podían percibir características como la suavidad, la temperatura y la densidad del material, lo que les permitía interpretar mejor las intenciones del artista. Por ejemplo, en el caso de las esculturas abstractas basadas en la cinta de Möbius, los visitantes podían seguir con sus manos (siempre muy controlados por mediadores) las complejas curvas y giros de las formas, lo que facilitaba una comprensión más intuitiva de los conceptos abstractos como el infinito y la eternidad, que eran centrales en la obra.

Funciones Clave del Tacto en los Museos.

El estudio identificó tres funciones clave del tacto en los procesos interpretativos dentro del museo:

  1. Función Interactiva: El tacto se utilizaba como un medio para describir y comparar las características de los objetos (siempre muy controlados por mediadores). Los visitantes tocaban las obras para comprender mejor su estructura y luego compartían sus observaciones con otros, utilizando tanto el lenguaje como los gestos para comunicar sus descubrimientos.
  2. Función Interpersonal: El tacto no solo sirve para la interpretación personal, sino que también facilitaba la interacción entre los miembros del grupo. En muchos casos, los visitantes observaban cómo otros tocaban las esculturas y usaban esa experiencia compartida para guiar su propia interpretación. Este proceso de «tacto vicario» permitía que los gestos y movimientos de una persona se convirtieran en recursos interpretativos para los demás.
  3. Función Ideacional: El tacto ayudaba a los visitantes a conectar las formas escultóricas con conceptos abstractos. Al tocar las esculturas, los visitantes podían percibir de manera más clara las intenciones del artista y cómo las formas físicas reflejaban ideas complejas. Por ejemplo, la exploración táctil de las superficies lisas y continuas de las esculturas permitió a los visitantes relacionar estas características con conceptos de fluidez, eternidad y movimiento perpetuo.

El Acompañante de la Percepción Visual.

Una de las conclusiones más interesantes del estudio fue que el tacto accionaba como un contrapunto a la percepción visual. En muchos casos, los visitantes utilizaban el tacto para confirmar lo que veían, pero en otros, el tacto desafiaba sus expectativas visuales. Por ejemplo, lo que una simple vista parecía ser una superficie suave podía sentirse rugosa al tacto, lo que llevaba a los visitantes a reconsiderar su percepción inicial.

Este contraste entre lo visual y lo táctil enriquecía el proceso interpretativo, ya que obligaba a los visitantes a integrar múltiples fuentes de información en su comprensión de las obras. En lugar de confiar únicamente en la vista, los visitantes utilizaban el tacto como una herramienta para obtener una comprensión más completa y matizada de las esculturas.

Tacto y Experiencia.

El estudio sugiere que la integración del tacto en las exposiciones ofrece un potencial significativo para enriquecer la experiencia del visitante. Aunque la mayoría de los museos de arte se centran en la percepción visual, este enfoque limita las formas en que los visitantes pueden interactuar con las obras y comprenderlas. Al permitir el tacto, los museos pueden ofrecer una experiencia más inclusiva y accesible, en la que los visitantes puedan utilizar todos sus sentidos para interpretar el arte.

Además, el estudio destaca la importancia de diseñar exposiciones que fomenten la interacción multisensorial de estructura manerada. No se trata simplemente de permitir que los visitantes toquen los objetos, sino de crear un entorno en el que el tacto se integre de manera coherente con otras formas de interpretación, como el uso de textos explicativos, videos y otras herramientas educativas.

Nuevos Horizontes.

La inclusión del tacto en las exposiciones abre nuevas posibilidades para los museos. El tacto no solo permite a los visitantes una comprensión más profunda de algunos objetos, sino que también fomenta una mayor interacción social y un proceso interpretativo más dinámico y colaborativo. En un mundo donde la experiencia multisensorial está ganando cada vez más relevancia, los museos tienen la oportunidad de reinventar la manera en que presentan los contenidos, creando espacios donde los visitantes puedan explorar, tocar y sentir, en lugar de solo mirar. Al integrar el tacto y otros sentidos en el diseño de sus exposiciones, los museos pueden ofrecer experiencias más ricas, inclusivas y significativas para todos los visitantes.


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Tacto e Interpretación en Museos.

ISSN 3020-1179

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