El Futuro de Nuestros Museos

El Futuro de Nuestros Museos

 

Los museos tienen el poder de emocionar, educar y conectarnos con el conocimiento universal. La forma en que esta capacidad debe usarse y compartirse es un tema importante en una sociedad cada vez más diversa y pluralista. Los museos de hoy se enfrentan a desafíos evidentes pero también sutiles: las misiones institucionales deben negociarse pensando en una demografía cambiante, en las diferentes expectativas de los visitantes, en la reasignación de fondos y en las tecnologías en constante evolución. Idealmente, esto conduce a una experiencia de visitante más rica y memorable, y anima a éste a convertirse en defensor de los museos.

El modelo tradicional de la experiencia del museo como observación pasiva está cambiando hacia un compromiso interpretativo activo. Las exposiciones ya no aparecen enmarcadas por la valoración y rigor de expertos; se reconoce la subjetividad de múltiples perspectivas. Este modo emergente es particularmente evidente en la popularidad de las colaboraciones interdisciplinarias e interinstitucionales.

Los museos están reconsiderando y reelaborando sus espacios para promover una comprensión más profunda de sus colecciones y misiones. Por ello, recurren a una mayor interactividad – que ya nada tiene que ver con pulsar un botón o accionar una palanca -, con una gama más amplia y completa de actividades, y buscan una mayor estabilidad en sus ingresos. En abril de 2014, Gensler Research publicó un estudio de un año de duración sobre las relaciones entre los museos y sus comunidades, con un enfoque en las estrategias para construir y reforzar las audiencias, incluyendo la organización de mesas redondas con influyentes líderes de museos de Chicago, Houston, Nueva York, Londres, Los Ángeles y Costa Rica. Se exploró cómo las innovaciones en la participación de los visitantes están generando mayor entusiasmo, relevancia y sostenibilidad, y cómo estos cambios van modificando los roles de los museos en sus comunidades. Las mesas redondas brindan la oportunidad de considerar el estado actual y el futuro en la creación de museos.

Lo que recogemos a continuación es un resumen de las principales cuestiones y tendencias que surgieron de aquellas mesas redondas organizadas a finales de 2014 y principios de 2015 y que nos conviene recordar. Los museos están en una posición única para combinar la educación y la recreación de tal manera que puedan desafiar y catalizar a las comunidades.

Audiencias.

Los museos estimulan nuestra curiosidad y crean experiencias educativas al brindar acceso a sus colecciones, fomentando una gran variedad de interpretaciones. La participación del público es un aspecto fundamental del valor del museo como depósito y transmisor de conocimientos.

Muchos participantes de aquellas mesas redondas propusieron que los museos deberían estar en condiciones de asumir mayores riesgos sobre sus contenidos para promover su misión institucional, y que la presentación de esos contenidos – en formas recientemente consideradas y que invitan a la reflexión – es clave para alcanzar la relevancia y participación de la audiencia. Uno de los aspectos destacables fue que los museos no deben reducir sus esfuerzos para abordar el «mínimo denominador común» sino, más bien, creer en la capacidad de sus públicos para ser relevantes.

Más allá de las experiencias educativas cuantificables, se considera que el asombro, las emociones y las conexiones personales significativas animan a los visitantes a regresar. Muchos profesionales de los museos comparten la sensación de que su oferta de atracciones meramente culturales tiene una audiencia finita y están preocupados por aumentar ésta y llegar a la próxima generación.

Métricas.

Algunos museos se han unido para aumentar su visibilidad y poder de convocatoria. Presentar historias más impactantes sobre lo que hacen y establecer conexiones más sólidas con las comunidades próximas se considera el medio principal para reforzar su presencia pública. La misión institucional es el núcleo de la identidad del museo y debe informar de las expectativas filantrópicas, las métricas de éxito y las estrategias de participación de la audiencia.

Por otro lado, los donantes filantrópicos esperan, cada vez más, resultados cuantificables de sus inversiones en instituciones culturales. A los participantes les preocupaba que tales expectativas a menudo conduzcan a métricas improductivas (asistencia bruta, adquisición constante, crecimiento insostenible), ya que deben reflejar las misiones institucionales.

Las métricas alineadas con la misión pueden ser tanto cualitativas como cuantitativas. Por ejemplo, una audiencia  pequeña pero comprometida con entusiasmo probablemente muestre más éxito que un gran volumen de visitantes atraídos por ofertas de misión tangencial. Existe la preocupación adicional de que la dependencia de métricas desalineadas restringe la espontaneidad y complica las respuestas rápidas y ad hoc sobre las reacciones del público. La discusión, a menudo, plantea cuestionar el rol social de los museos. Muchos luchan por conciliar su potencial de acción como defensores de la comunidad con sus misiones institucionales declaradas. Unas iniciativas demasiado ambiciosas y/o inapropiadas diluyen las misiones principales y decepcionan a los potenciales beneficiarios. Los museos deben ser capaces de cumplir con el apoyo comunitario prometido y asegurarse de que las acciones que emprendan aumentan su nivel de atención social.

Gestión.

En lugar de esperar un crecimiento continuo, los museos deberían mirar hacia sí mismos, hacia sus activos infrautilizados y a la revisión de las colecciones permanentes. La financiación es, como se esperaba, una preocupación fundamental para todos. Algunos especialistas afirman que los modelos administrativos y de financiación actuales para las organizaciones sin ánimo de lucro están pasados de moda y necesitan un replanteamiento completo para alinearse con las realidades económicas actuales.

Los museos deben enfrentarse a la creencia de que las actividades culturales han de ser gratuitas; pero las respuestas varían. Si bien existe un acuerdo general en que los costos de admisión nunca deben ser una barrera, algunos profesionales proponen que es importante y productivo asignar valor a la entrada al museo, señalando que la admisión al mismo está, en gran medida, en línea con el de las películas, clubes y actividades recreativas similares.

Visibilidad.

Las imágenes de colecciones digitalizadas han ampliado enormemente la presencia online de los museos, generando nuevos medios para experimentar e investigar las colecciones. La disponibilidad de estas imágenes también ha aumentado las oportunidades de préstamos entre las propias instituciones. Sin embargo, los museos más grandes cuestionan el préstamo de obras importantes, ya que los visitantes acuden específicamente para ver esas obras.

Los museos buscan reformular las exhibiciones permanentes por varias razones: mayor claridad, cambios de perspectivas históricas, presentaciones más completas, inclusión de múltiples puntos de vista. Además, la mayoría de las instituciones culturales cierran al final de la jornada laboral, lo que dificulta la visita de los adultos que trabajan. Los museos que abren hasta altas horas de la noche se han vuelto abrumadoramente populares.

Experiencia.

Hacer que los museos sean más atractivos y accesibles es esencial para cultivar el público. Existe una fuerte tendencia hacia la accesibilidad del conocimiento, tanto para atraer visitantes como para hacer que su experiencia sea más intuitiva. La primera impresión de un visitante es fundamental para la buena experiencia del museo. Los participantes están repensando la orientación, la ubicación de los momentos de descanso, las oportunidades para enseñar a través de la curación de exposiciones y colecciones permanentes, y los puntos de contacto con el personal. Esto se extiende a sitios web/medios digitales, enfatizando que las experiencias digitales y en persona deben ser consistentes.

Tecnología.

Existe un fuerte consenso expresado en que el énfasis excesivo en la tecnología en la localización de recorridos de las exposiciones está desplazando la interacción humana en detrimento de la experiencia personal del visitante. Una bienvenida personal es a menudo más importante que el factor sorpresa. Los profesionales se interesan por descubrir cómo aumentar los contactos iniciales con los visitantes para conseguir una participación más profunda en las propuestas de los museos. Se produce debate en cuanto a cómo sacar provecho de los grandes eventos: conseguir que los asistentes se involucren en eventos populares, pero de misión tangencial, regresando para vivir las ofertas alineadas con la misión. Una vez más, se considera que las conexiones personales son clave. Estas varían según la edad e incluyen demostraciones, debates, juegos de roles, actividades prácticas y escuchar e involucrar a los visitantes en el sitio.

Acción / Actividades.

Los museos reconocen que esperar pasivamente a los visitantes ya no funciona. Deben llegar de manera activa y estratégica. Los expertos plantean llevar las exposiciones fuera del museo para acceder a nuevos grupos, con una programación no tradicional, como las búsquedas del tesoro, campañas publicitarias enfocadas, alentar a los visitantes a resaltar su experiencia en las redes sociales, asociarse con servicios cercanos, organizar eventos relacionados con exhibiciones o comunicarse con poblaciones de estudiantes y profesores. Muchos profesionales coinciden, en gran medida, en que ofrecer una mayor combinación entre programación y experiencias (si está respaldado por el tamaño y la misión de la institución) atrae a más visitantes.

Juventud.

La generación más joven está desafiando el «qué» y el «cómo» de las ofertas de los museos. Los visitantes en edad escolar, conocedores de la tecnología, necesitan razones convincentes para ir a un museo en lugar de conectar con el material en línea. Hay profesionales que sugieren crear dos estrategias principales: la primera, enfatizar que la mayoría de las colecciones se experimentan mucho mejor en persona, y la segunda, programar experiencias significativas compartidas adaptadas a la tendencia de los visitantes más jóvenes a viajar en grupos.

Los modos de aprendizaje están evolucionando y los museos ven la necesidad de incorporar nuevos modelos para satisfacer mejor las necesidades del público joven, que tiende más que los mayores a buscar una gratificación instantánea y es menos probable que sigan un recorrido o utilicen guías de audio para su visita. Los gustos juveniles por el ritmo y las formas de absorber información están ofreciendo valiosa información para la programación y diseño de las exposiciones de los museos.

Familias.

Son muchos los museos interesados ​​en involucrar a las familias en su conjunto, por razones que van desde los ingresos hasta el cultivo de audiencias futuras. Una estrategia propuesta es enriquecer los programas K-12 y ofrecer actividades familiares asociadas. Existe un acuerdo general en cuanto a que los niños deberían experimentar los museos como algo estimulante, no intimidante, y regresar con sus familias. Idealmente, esto respaldaría una apreciación de los museos de por vida.

Espacio.

El diseño de un museo es siempre una oportunidad para mejorar la experiencia transformadora del visitante. La arquitectura enmarca el recorrido y las exposiciones y, como tal, debe participar orgánicamente en las misiones institucionales. En general, se enfatiza que los nuevos museos no deberían repetir sin cuestionar diseños y expresiones existentes. Los arquitectos y las instituciones han de considerar de cerca qué es lo que mejor para las colecciones, visión, misiones, personal y comunidades, incluso cuando esto se produce en direcciones no convencionales. Los arquitectos también deben mantener una visión global de la historia y la cultura para respaldar estas investigaciones, dejándose asesorar por expertos que saben de museos mucho más que ellos.

Dadas las limitaciones de espacio y las exposiciones cambiantes, muchas veces debería acomodarse una gran variedad de actividades y usos. Los diseñadores tienen que equilibrar los modos activo y silencioso, curatorial creativo y receptivo, que son enfoques que involucran a los visitantes, con experiencias comunitarias y personales, orientación y elección en el recorrido del visitante, y con contenido familiar y desconocido.

Criticamos el diseño arquitectónico demasiado demostrativo, pero podemos estar de acuerdo en que el edificio del museo juega un papel importante en el establecimiento de la identidad institucional y debe verse, en términos comerciales, como una parte integral de la Marca Institucional. El edificio del museo es fundamental para la percepción de la institución en su comunidad. Existe consenso en que debe transmitir un sentido lo más claro posible sobre el contenido y la oferta del mismo. Si bien un edificio emblemático o histórico puede atraer visitantes, podría resultar un tanto intimidante o poco atractivo. Destacamos la importancia de desarrollar una fuerte conexión con la audiencia mediante la programación, los eventos y la experiencia del visitante, así como en línea, para que el atractivo de la institución supere cualquier sentimiento de intimidación.

Un enfoque intuitivo y atractivo a través del lugar y dentro del edificio es fundamental para dar la bienvenida a los visitantes. La entrada y el vestíbulo deben ser particularmente claros y fáciles de recorrer, con una reflexión abierta sobre si las áreas de recepción han de incorporar exposiciones, objetos y/o otras instalaciones. Un punto de contacto de recepción / admisiones amigable, visible y bien dotado de personal es clave. Podemos debatir sobre cuán sencillos deberían ser los diseños del área de exposiciones, existiendo una gran preocupación por diseñar el potencial de los «descubrimientos sorpresa» mediante múltiples narrativas.

El espacio necesita cambiar, con un edificio que puede funcionar a favor o en contra de la evolución del público. En cualquier caso, se puede evaluar activamente la experiencia del visitante para determinar qué áreas mejorar; las soluciones van desde la simple revisión de la señalización hasta las renovaciones o ampliaciones. También es importante una comprensión clara de los objetivos de utilización del espacio.

Comunidad.

A medida que las exposiciones y los programas de actividades se expanden fuera de las paredes del museo y el ámbito público se infiltra en el mismo, se revelan nuevos potenciales para una participación significativa de la audiencia. Podemos interesarnos ​​en cómo los museos pueden crear un sentido de lugar. Sin embargo, reconocemos que los museos por sí solos no son suficientes para crear un estímulo, ya no. Existe la llamada a un enfoque integral de la experiencia del visitante que incluya estacionamientos gratuitos, parques, restaurantes, otras comodidades sinérgicas, buena señalización y orientación, y conectividad a través del transporte público. Colaborar para crear eventos que atraigan a visitantes entre los museos de la comunidad también ayuda a crear un sentido de lugar perdurable, particularmente cuando esos eventos se repitan.

Sentimos un gran interés sobre cómo responde el público a los eventos programados por el museo en entornos nuevos e inesperados. Los programas de exposiciones temporales fuera del lugar pueden respaldar un mayor nivel de experimentación y requerir menos presupuesto operativo que lo realizado internamente. Los visitantes que viven en las afueras de las ciudades aún pueden visitar un museo central para obtener ofertas únicas y atractivas, pero se puede generar el interés de acudir a museos sucursales y emergentes en áreas periféricas y analizar cómo afectarán a las visitas a los museos cercanos, así como a sus instituciones matrices. Se está estudiando de cerca el potencial de las sucursales/filiales o las ventanas emergentes para llegar a una comunidad geográfica más amplia.

Existe la necesidad de otorgar una mayor consideración a los espacios al aire libre alrededor de los museos. Para esto, se destaca tanto la calidad del diseño en sí como la posibilidad de conectarse a servicios cercanos. La creación de espacios agradables, transitables y conectados al tránsito mejora la accesibilidad de los museos.

Al crecer más allá de la noción del tercer lugar, los museos están sirviendo cada vez más como un ámbito público de facto, acogiendo eventos comunitarios y programas culturales. Debemos reconsiderar cómo funcionan los museos en cuanto a parte del tejido urbano y comunitario que son, con el objetivo de crear una continuidad vibrante en la experiencia pública que va desde el mundo exterior hasta el interior de cada institución.

Referencia bibliográfica:

Gensler Research (2015): Engage: The future of museums. Interim findings from roundtable discussions on audience engagement and the role of the museum in the community.


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