Museos, Aprendizaje y Discusiones Profesionales

Museos, Aprendizaje y Discusiones Profesionales

 

Como profesionales de museos, no debemos dejar nunca de buscar nuevas ideas, conservar la ilusión, incentivar el desafío intelectual, aspectos éstos invaluables para nuestro desarrollo personal y fundamentales para el avance en el campo profesional. A partir de esta reflexión se plantean otras cuestiones: ¿qué es lo que realmente podría potenciar y enriquecer nuestra práctica como profesionales de museos? ¿Qué podemos hacer desde la formación para estimular nuestro campo profesional?

Mi experiencia proporciona una constante plataforma de opinión para el estudio y la exploración, convirtiéndose en un campo de juego fértil para la creatividad y las ideas. Accedemos a críticas, comentarios, opiniones, y contactamos con profesionales expertos en diversas áreas museísticas, de los que es posible obtener respuestas a múltiples planteamientos. Nuestras propias ideas siempre son cuestionadas, probadas y, en ocasiones, refrendadas. Este es el tipo de discusión útil que todos los profesionales demandamos. No hablamos de conflictos, ni mucho menos, se trata de un toma y daca, apoyados por el espíritu de crítica positiva y constructiva, y en un ambiente de colaboración ya generado en nuestros días de estudiante; una fórmula de comunicación con un papel fundamental en nuestro desempeño como profesionales.

Si recordamos la época de universidad, nos damos cuenta de que las críticas siempre fueron un elemento básico e inherente a nuestra experiencia formativa. En la facultad proliferaban las reuniones donde exponer ideas; darle a los codos propiciaba la creatividad. Mirando atrás, visualizamos una pared llena de bocetos, imágenes, lo que fuera. También había una pizarra en la que se escribían y dibujaban nuevos conceptos como propuesta hacia el grupo. Todos tenían la misma voz e inversión de tiempo para el desarrollo de los proyectos. Se hacían revisiones constantes, y era tremendamente inspirador escuchar las opiniones, desafíos y contribuciones a través de una discusión abierta a los participantes. Se compartía un mismo entusiasmo por avanzar, algo vital para ayudarnos a intercambiar ideas y evaluar el trabajo de cada cual antes de llegar a la propuesta final. La revisión por pares era parte fundamental en nuestra forma de trabajar. Podríamos hoy crear más oportunidades para este tipo de revisión en nuestro proceso profesional – si el presupuesto y el cronograma nos acompañan -. Lamentablemente, lo único que solemos hacer en equipo son las revisiones al final de un proyecto, cuando ya es demasiado tarde para proponer cambios sustanciales que lo mejoren.

Sin embargo, como profesionales que somos, ¿cuál sería el momento más adecuado de presentar nuestras ideas generales para que las revisen otros? ¿Cómo podríamos comenzar a incorporar una revisión más informal en nuestro proceso de desarrollo de proyectos con los demás?.

Nosotros sugerimos lo siguiente:

  • Invitar a compañeros de otros museos a revisar nuestro proyecto a fin de obtener nuevas perspectivas e ideas. Las sesiones de revisión pueden incluir a grupos de estudiantes, profesionales y profesores. Este tipo de encuentros podría hacer saltar chispas, pero también fomentar discusiones muy interesantes y constructivas.
  • Asegurarnos de que las ideas se transmiten hacia arriba y hacia abajo. La revisión crítica debería producirse a todos los niveles, ser transversal, desde la entrada del museo hasta su cabeza gestora. Las experiencias que permiten intercambiar ideas informalmente, con una gran variedad de personal, resultan fundamentales para el proceso de aprendizaje profesional.
  • Camina por tu museo un día ocupado; o si no trabajas en uno, acude a donde seas responsable de un proyecto o programa. Observa y escucha a tus visitantes: siempre aportan una visión que a menudo pasamos por alto cuando estamos inmersos en los detalles de un proyecto. Por supuesto, la participación del visitante y / o la retroalimentación en cualquier etapa es esencial para lograr el éxito.
  • Piensa que los proyectos dependen del capital intelectual de todo tu equipo: la química del grupo, los intereses y la experiencia también son importantes. Profesionalmente, los equipos que trabajan en los proyectos de exposiciones varían según la institución y el tamaño de los mismos. Hay que tener en cuenta que algunos equipos de museos no trabajan la museografía, la evaluación u otros recursos no disponibles a nivel interno, por lo que se contratan externamente. No todos los profesionales disponen de un equipo para intercambiar ideas; pero se debe buscar la forma de conseguirlo.

Es importante, pues, que nuestro campo profesional fomente el intercambio de ideas de manera no competitiva. Recursos tipo blogs como el nuestro, plataformas de opinión como la de la Alianza Americana de Museos o list-servers como Museum 2.0 y Museum-L, se han creado para poder conectarnos con una o más personas y promover el libre intercambio de ideas. ¿Qué pasaría si todos trabajáramos en la misma clase, por decirlo de algún modo? Blogs y servidores de listas son excelentes ejemplos de la posible ruptura de barreras, lo que permite una mayor colaboración en nuestro campo profesional. Pero ¿existen más formas de alentar este esfuerzo?

  • ¿Conoces a alguien más que haga tu mismo trabajo? Comunícate con esos profesionales y comparte ideas – de manera formal e informal -. Genera una comunicación fluida que pueda convertirse en una futura asociación para el desarrollo de proyectos.
  • Para los que empezáis en esto, ahora que se supone que disponéis de más tiempo, haced prácticas como voluntarios en museos. Pensad en ello como un desarrollo profesional «gratuito» con la oportunidad de expandir vuestros contactos profesionales, recibiendo conocimiento sobre la planificación y los procedimientos de un museo. Como estudiantes, se espera que construyáis el currículum enriqueciendo vuestra perspectiva profesional participando en este tipo de experiencias.
  • Genera ideas para proyectos de museos donde éstas puedan convertirse en exposiciones reales. Muchos de los proyectos reales parten de ideas viables de los museos. Se trata de un ejercicio enormemente creativo, lleno de energía e impulso para todos. La lluvia de ideas y la colaboración profesional a este nivel son muy necesarias y generan enromes beneficios para todos.

La mayoría de los estudiantes dedican una gran cantidad de tiempo y recursos a pensar dónde quieren/pueden trabajar en el futuro. Parte de ese tiempo debe invertirse en la investigación sobre museos, la creación de sólidos currículums y la búsqueda de asesoramiento individual. En ese ejercicio no deben faltar las conversaciones con profesionales sobre la pasión y el apego personal al trabajo al que queremos dedicarnos. Si no hay pasión no hay evolución. El liderazgo con el que os encontraréis puede no ser el ideal en cada caso; los profesionales no siempre compartirán el mismo entusiasmo por los proyectos, y los recursos de que vais a disponer pueden ser limitados. En un principio podemos estar sobrecargados de trabajo, infravalorados o mal compensados ​​por nuestras contribuciones. Puede que, incluso, llegues a pensar que el trabajo sería más fácil de no sentir esa pasión. Tanto si es así, como si no, el compromiso con lo que hacemos desafiará siempre a nuestro trabajo para hacerlo cada vez mejor; sin la pasión, la calidad de nuestros proyectos caerán en picado. Pero si consideramos el aspecto negativo de la pasión, ¿cómo podremos controlarla?

  • Aléjate siempre de un lugar que no te involucre, donde no se tenga en cuenta tu opinión o tu talento. Se espera de los neófitos que tengan una visión y aspiraciones serias, y para ello necesitarás aplicar plenamente tu talento – si es que quieres llegar a ese objetivo -. Ellos deben apoyarte y ayudarte a moldear tu carrera.
  • Ponte en contacto con personas que ocupen los puestos a los que aspiras llegar. Es un concepto muy comercial, pero las relaciones con los mentores te ayudarán a conseguir información muy valiosa y a dirigir tus objetivos a largo plazo como profesional. Con los años, deberás buscar personas con ideas que, a su vez, sean críticas. No siempre podrás confiar en aquellos con quienes trabajas para llegar a tus metas.
  • Intenta mantener en todo momento la ilusión y la pasión. Para tener éxito en tu trabajo debes permanecer en «modo estudiante». Lee, diviértete mientras complementas, y utiliza siempre tu formación y conocimientos profesionales; todo esto te dará energía; es lo más importante que puedes hacer para crecer. Como profesionales, se espera que sigamos aprendiendo y avancemos intelectualmente, así es como uno logra el éxito.

¿Dónde está, pues, el terreno fértil para que crezcan la creatividad y las ideas? ¿Dónde se halla el camino para tomar riesgos y explorar? ¿Cómo podemos introducir estos ideales en nuestro campo profesional para desafiar lo que hacemos y mejorarlo? Todas estas lecciones resultan invaluables en cualquier carrera, empujando a buscar oportunidades que nos brinden una exploración creativa y un crecimiento útiles como profesionales de museos que somos.

Según John Robinson, del Museo de los Niños de Madison, deberíamos estar «aprendiendo junto a nuestros visitantes», del éxito de las experiencias de nuestro museo, de los procesos en evolución y de los demás. Busquemos oportunidades para expandir la creatividad y la innovación en lo que hacemos. Los museos son entornos de aprendizaje, y es importante cultivar un proceso que incorpore la mentalidad de los estudiantes en nuestro crecimiento como profesionales.

Recurso bibliográfico:

Dottie Miles (2010): Estudios de exposiciones: cuestiones e ideas. Discusión útil en el aula: la mentalidad del estudiante. The Exhibitionist Magazine, Spring’10.


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