Regiones de Economía Desolada: El Ejemplo del Ruhr

 

Este tema nos parece muy importante por las aplicaciones e implicaciones que tiene con la industria cultural, y sus posibilidades como elemento de valor para la ayuda al crecimiento de regiones y comunidades económicamente desoladas.

La política gubernamental, así como un programa destinado a reducir la crisis para ayudar a la reestructuración económica en el Ruhr, determinaron el apoyo de las administraciones municipales, del estado de NRW, del gobierno federal alemán y de, cada vez más, la Unión Europea. En términos generales, la política del gobierno alemán siempre ha tratado de mitigar las dificultades económicas entre sus ciudadanos, promover una buena medida de la igualdad económica y apoyar el desarrollo in situ en regiones que atraviesan dificultades, intentado evitar la migración hacia el exterior. Esta tendencia general difiere de los enfoques de algunos países (como España), en los que la movilidad laboral se recomienda activamente como una forma de salvar las recesiones económicas regionales.

Hasta bien entrados los años 70, las políticas nacionales y de NRW abarcaban una gran variedad de medidas de protección social destinadas a reducir las dificultades que vivían los trabajadores por la pérdida de sus empleos. Los principales programas contemplaban «pagos redundantes» del gobierno cuando desaparecían esos empleos, programas de compensación por dificultades económicas, pagos de readaptación para contribuir a la reinserción laboral y otros costos asociados a los cambios de empleo, financiación para iniciativas de jubilación anticipada y aportes a las pensiones mineras. De todo esto, los dos programas más importantes para los mineros del carbón fueron los fondos públicos destinados a programas de jubilación anticipada y a fondos de pensiones (Storchmann, 2005).

Los años sesenta y mediados de los ochenta: la presión para cambiar.

Si bien se emprendieron nuevas e importantes iniciativas de desarrollo para la infraestructura y la educación, y se introdujeron políticas de protección social más profundas, las políticas de los años sesenta y setenta mostraban la negación de un cambio en la región, y mantenían la esperanza de que «los buenos días regresasen». Un experto local observó: «hay un lapso de tiempo entre el comienzo del declive económico y las estrategias regionales para enfrentar el cambio estructural de manera activa» (Rehfield, 2014). La desaceleración en la industria del carbón en la década de los 60 fue compensada, en cierta medida, por un período de auge en la producción de acero. Las dos crisis petroleras de los años 70 trajeron consigo el sueño de la reaparición del carbón como alternativa energética que salvara la situación. Pero los comienzos de una brusca desaceleración en la industria del acero y los aumentos adicionales de los costos en la producción de carbón en los 70, se convirtieron en un verdadero problema en la década de los 80 cuando estas tendencias continuaron.

A mediados de esta década, las grandes empresas siderúrgicas del Ruhr (Hoesch, Mannesmann, Thyssen, Kloeckner y Krupp) atravesaban una crisis financiera. Algunas se encontraron con la quiebra. La respuesta de las empresas fue cerrar una serie de acerías clave, invertir en la producción de acero en otros lugares y diversificar las oportunidades de negocio fuera del Ruhr. Aunque racional desde la perspectiva corporativa, la creciente retirada de estas compañías centrales de la industria tradicional de la región, dejó al Ruhr en una situación cada vez más desesperada.

La monoestructura de la economía del Ruhr, que había tenido éxito en décadas pasadas- centrándose en la producción de carbón y acero por parte de grandes empresas-, se encontraba ahora con un problema enorme. La economía necesitaba diversificarse. Sin embargo, la región tenía poca experiencia o fundamento para el desarrollo de nuevas pequeñas y medianas empresas (PYMEs) que pudieran ayudar a llenar el vacío dejado por las industrias centrales en declive. Si bien existían algunas pymes, muchas eran proveedoras de materiales, máquinas y servicios altamente especializados relacionados con las principales compañías de carbón y acero. Focalizadas en cumplir con los pedidos precisos de las grandes empresas, dichas pymes contaban con poca tradición innovadora. De alguna manera, las grandes empresas, aunque se retiraron de la región, presentaron ciertos obstáculos, como la resistencia a la venta de sus tierras desocupadas para otros usos, salvo que se compraran a precios desorbitadamente altos.

Las políticas y los programas del gobierno durante este período fueron, en gran parte, centralizados y liderados por el gobierno nacional, marcando detalles específicos del programa y con el apoyo de implementación del estado de NRW. Se trataba de programas diseñados y llevados a cabo a través de instituciones públicas a nivel estatal. Todas las medidas se basaban en la asignación directa de recursos a actividades y campos previamente definidos por el estado, con poca influencia por parte de los actores regionales y locales (Maggi, 2000, p. 13). Tres enfoques fueron particularmente notables, con una importante repercusión futura:

  • Inversiones en infraestructura, especialmente en sistemas y carreteras de transporte público intrarregional e interregional.
  • Inversión en nuevas instituciones de educación superior, creando nuevas universidades e institutos técnicos en el Ruhr, donde antes no existía ninguna.
  • Promoción de la inversión en protección del medio ambiente, aunque en este momento se centraba, principalmente, en soluciones técnicas de tratamiento de la contaminación al final de procesos.

En la década de 1980, los formuladores de políticas fueron reconociendo, cada vez más, la necesidad de desarrollar nuevas PYMEs y sectores empresariales  diversificados en la región. Las inversiones mencionadas anteriormente ayudaron a establecer condiciones más propicias. Sin embargo, el enfoque centralizado, basado en instituciones a nivel estatal para dirigir inversiones y proyectos predefinidos, no estaba produciendo nuevos resultados comerciales sobre el terreno.

Algunos expertos en el período inicial de la reestructuración económica del Ruhr escribieron sobre las «cargas mentales» que supusieron un obstáculo para el éxito. El largo dominio del carbón y del acero había determinado una estructura social específica, unos privilegios establecidos y una evidente influencia en la identidad de la región. Los trabajadores estaban acostumbrados a confiar en las grandes empresas, pues existía poca innovación fuera de ellas. A medida que las compañías comenzaron a retirarse y la industria del carbón y del acero decayó, la ira, el pesimismo y la pasividad se impusieron. La tendencia hacia nuevas empresas económicas más diversificadas y flexibles requeriría diferentes tipos de relaciones de intercambio social y económico (Bross, 2000 p. 23). Estas relaciones debían incluir vínculos sólidos con las instituciones educativas y técnicas que estaban comenzando a echar raíces, redes internacionales, familiaridad con la operación en un entorno de servicios de producción o negocios flexibles -interconectados y rápidos- y una mayor cooperación y coordinación regional. Para aquellos que se hallaban anclados a una cultura económica más antigua y tradicional, este tipo de transición resultó difícil. Se imponía, urgentemente, la aparición de nuevos enfoques.

Mediados de la década de 1980-1990: «Hagamos las cosas de manera diferente».

A finales de los años 80 y 90, aparecieron nuevos enfoques de desarrollo ascendente, guiados por la planificación regional y las instituciones clave del estado de NRW, pero diseñados e implementados por grupos locales. Un programa de desarrollo, actualmente famoso, a lo largo del río Emscher anunció el nuevo enfoque. Se centraba en programas generales que proporcionaban un marco general para iniciativas locales, un conjunto de recursos sobre una variedad de fuentes públicas y privadas, y nuevas redes de planificación y negocios. Se promovieron centros de tecnología e innovación, comenzando por el establecimiento del Parque Tecnológico de Dortmund, en la Universidad Técnica de Dortmund (fundada en 1965). Gradualmente, algunos nuevos grupos de negocios empezaron a asentarse, especialmente en el campo de la gestión ambiental.

La iniciativa de la Exposición Internacional de Construcción del Río Emscher (IBA, por sus siglas en inglés) fue mucho mayor de lo que su nombre podía sugerir: supuso un amplio programa de desarrollo para la región del Río Emscher, que se extendía de este a oeste a través de la parte central del Ruhr. Desde principios de 1900, el río Emscher se había convertido en un alcantarillado de aguas residuales para la industria local y los hogares. Considerado el río más contaminado de Alemania, era, vergonzosamente, poco saludable para los habitantes locales. Además de por la contaminación, el paisaje de Emscher en la década de los 80 se caracterizaba por presentar fábricas vacías, minas cerradas, muelles abandonados, un hundimiento de la minería, montones de residuos y represas (Schepelmann, 2013). El programa IBA de Emscher River estableció cinco premisas:

  1. Renovación del paisaje de Emscher en zonas verdes.
  2. Mejoramiento ecológico del río Emscher.
  3. Desarrollo de nuevos usos para edificios industriales abandonados.
  4. Desarrollo de nuevos lugares de trabajo.
  5. Desarrollo de nuevas formas de viviendas y distritos municipales.

El subtítulo oficial de la iniciativa fue el de «Taller para el futuro de las antiguas regiones industriales».

El enfoque de la iniciativa Emscher IBA resultó innovador. En 1988, el gobierno estatal de NRW estableció una pequeña y nueva empresa de planificación denominada Emscher Park GmbH. El estado proporcionó una financiación inicial a la compañía de aproximadamente 18 millones de euros, pero se le otorgó autonomía a la empresa sobre sus operaciones. La compañía hizo una llamada a las ciudades, compañías, arquitectos, ciudadanos y grupos de interés a lo largo del río Emscher, a fin de presentar propuestas de proyectos individuales que respaldasen los cinco asuntos del programa. Tanto la compañía como su junta brindaron coordinación para la planificación y control de calidad, al tiempo que los proyectos provenían de ideas desarrolladas competitivamente por muchos grupos participantes. La compañía empaquetó y organizó la financiación para los proyectos de otros programas gubernamentales y patrocinadores privados. El programa era, por lo tanto, un marco de participación local con control de calidad, y no un conjunto predefinido de proyectos. Uno de sus lemas era «revitalización desde adentro» (Hospers, 2004, sitio web de RVR, Schelepmann 2013, Maggi, 2000).

En un principio, se acordó que la Emscher Park Planning Company se mantendría solo 10 años y que en 1999, tanto el programa como la compañía, concluirían con la exposición final de los resultados. También se acordó que la compañía no financiase proyectos por sí misma y contase con poco capital propio. La empresa no tenía poder político, lo que de alguna manera podía amenazar a los municipios (entrevista de Schwarze-Rodrain, 2014).

La respuesta de los 17 municipios y de sus ciudadanos fue definitiva. Se implementaron más de 120 proyectos a lo largo del río Emscher, llevados a cabo por una amplia variedad de grupos. Se reunieron cerca de 2.500 millones de euros de diferentes fuentes para financiar los proyectos, con aproximadamente un tercio proveniente del sector privado. El proyecto aportó muchas mejoras visibles que se convirtieron en motivo de orgullo. El trabajo de limpieza y renovación del río Emscher se ha mantenido, más allá de la iniciativa IBA, en diferentes programas, incluido un programa de inversión a gran escala por parte de la empresa de servicios de agua de la región. Finalmente, y de un modo especialmente importante, el programa IBA fomentó una nueva dinámica de desarrollo, que abarcaba la implantación de proyectos ascendentes combinados con la coordinación de una planificación regional que ha continuado sirviendo a la región del Ruhr en muchos programas (sitio web de RVR, www.iba-emscherpark.de).

El Parque Tecnológico de Dortmund, creado en 1988, se expandió rápidamente para ayudar a enfocar las actividades basadas en la tecnología local, convirtiéndose en uno de los municipios más grandes del Ruhr. Este parque se desarrolló poco después que el nuevo Centro de Tecnología en la Universidad Técnica de Dortmund, diseñado para convertirse en una incubadora para empresas jóvenes y para los departamentos de investigación y desarrollo de empresas establecidas. Después de una fase de puesta en marcha de 5 a 7 años, las nuevas empresas debían abandonar el Centro. Tres cuartas partes fueron trasladadas al nuevo Parque Tecnológico, próximo a la zona, que creció para poder abarcar una gran variedad de empresas de investigación, desarrollo y fabricación involucradas en tecnologías de la información, biomedicina, logística, robótica y microsistemas, así como en tecnología de producción industrial y de gestión ambiental (RVR, 2013, Huggins y Thomalla en Cooke, 1995) .

Las conexiones cercanas entre la Universidad Técnica de Dortmund, varios institutos de investigación clave en el nuevo centro, las nuevas empresas ubicadas en el Parque Tecnológico y las empresas comerciales que participaban en la producción contribuyeron al éxito general. Cuando Thyssen-Krupp se movió para cerrar sus acerías en Dortmund, la ciudad promovió el concepto de «E-City Dortmund», utilizando los puntos fuertes desarrollados, con el objetivo de lograr una mayor transición de «steeltown to e-city» (Hospers, 2004). Ya en 2013, el Centro de Tecnología y el Parque Tecnológico contaban con casi 300 empresas y habían creado 8500 empleos (sitio web de RVR). Si bien las empresas tecnológicas de nueva creación ofrecían pocas oportunidades para los trabajadores mayores, las posibilidades para las generaciones más jóvenes- incluídos los recién graduados universitarios- eran enormes (Hospers, 2004).

A pesar de que el desarrollo de nuevas empresas- a través de centros tecnológicos y parques conectados con las nuevas universidades o entidades de investigación en la región- tuvo cierto éxito en Dortmund, el enfoque resultó difícil de aplicar a otras ciudades y pueblos. También se dieron ejemplos de nuevos centros de tecnología desarrollados como si de islas se tratara, con tendencia a producir resultados mediocres, ya que las conexiones con otras empresas y las fortalezas locales eran demasiado débiles (Rehfeld, entrevista, 2014).

El desarrollo de nuevos negocios empezó a funcionar cuando el mercado estableció relaciones con algún tipo de fortaleza regional, ventaja comparativa, valor diferenciador o base de experiencia, típicamente relacionados con el pasado industrial de la región. A medida que los mercados se globalizaban, las tendencias universales de demanda de productos y servicios se volvían cada vez más críticas. Aunque las nuevas líneas de negocios podían estar relacionadas con esas fortalezas de la región, necesitaban mercados más amplios. Finalmente, un cierto grado de apoyo de infraestructura pública y/o coordinación con las empresas industriales centrales- todavía presentes en la región- resultó útil en muchas ocasiones (Hospers, 2004, Rehfeld en Cook, 1995).

El desarrollo de una nueva industria de gestión ambiental se convirtió en un caso de éxito líder. La conciencia de las necesidades de protección del medio ambiente, sumada a un aumento de la acción y la inversión, comenzó a resurgir en el Ruhr a partir de la década de los 70. Si bien hubo mucha discusión sobre los costos de inversión recientemente impuestos para la protección del medio ambiente, pronto se reconoció que dichas acciones podrían crear nuevos mercados y empleos. Se organizaron innovadoras medidas ambientales que facilitaron la transformación de los problemas ambientales en oportunidades de mercado (Rehfeld in Cook, 1995).

Así pues, la proximidad de las actividades industriales, tanto causantes de problemas como de resolverlos, en el Ruhr, proporcionó una ventaja práctica. En los primeros años, casi la mitad de la inversión industrial alemana en tecnologías ambientales se produjo principalmente en el Ruhr. Aunque las nuevas habilidades locales en investigación, análisis y gestión estratégica dentro del área ambiental debían desarrollarse a largo plazo, existía una experiencia práctica relevante en la región que incluía, por ejemplo, una larga tradición en la gestión de residuos (especialmente la recolección de chatarra para reciclaje), una veteranía en la construcción de sistemas de ventilación (para minería) y en las tradiciones de cooperación entre empresa y gobierno local (especialmente en el suministro de energía y agua), y una experiencia en el transporte de residuos peligrosos (Rehfeld in Cook, 1995).

En la actualidad, el Ruhr y NRW se han convertido en un área líder en Alemania para la provisión de diseño y ejecución de proyectos de naturaleza ambiental y de diversas tecnologías y servicios de gestión del medio ambiente. Su raíz puede que haya sido local, pero el mercado para esta nueva industria es global.

Aunque la atención nacional se trasladó a Alemania oriental con la unificación, el mercado laboral en el Ruhr mejoró sustancialmente en la década de los 90, comparando con la de los 80. Una ola de nuevas empresas en la región constituyó un factor importante. A modo de indicador, la proporción de trabajadores por cuenta propia pasó del 8,4% al 13,4% de la población activa entre 1995 y 2000 (Hospers, 2004).

De 2000 hasta hoy: entrando en el nuevo milenio.

Desde el año 2000, ha habido varios ajustes en las políticas gubernamentales relacionadas con la economía de reestructuración. En 2007, se tomó una decisión histórica, a nivel nacional, sobre el cierre de las últimas minas subterráneas de carbón duro en Alemania y sobre la eliminación del subsidio a la venta de carbón. A nivel estatal, el gobierno de NRW se centra, actualmente, en el desarrollo de «agrupaciones» de negocios emergentes, que ayudan a canalizar diversos tipos de apoyo por parte de los sectores público y privado a iniciativas locales, para respaldar estas líneas de negocios. Sin embargo, a pesar de los ajustes, la combinación de la identificación, el diseño y la implementación del proyecto de abajo hacia arriba, con la orientación y coordinación regionales, sigue siendo el enfoque de desarrollo dominante en el Ruhr.
Existe acuerdo nacional sobre el cierre de minas de carbón. En febrero de 2007, el gobierno federal alemán, los gobiernos de NRW y Sarre (donde todavía se realizaba la minería del carbón), y RAG, la empresa minera de carbón que posee y opera todas las minas de carbón del Ruhr desde 1969, llegaron a un acuerdo sobre la eliminación definitiva de la minería subterránea del carbón en Alemania y sus subsidios hasta el 2018. El cierre final de la mina en 2018 se hizo en Prosper-Haniel en Bottrop, en el Ruhr. El sindicato de trabajadores mineros apoyó el acuerdo nacional, con una mayoría de miembros que alcanzaría su edad de jubilación en 2018.

Un aspecto particularmente notable del acuerdo y la posterior Ley de Financiamiento de Minería del Carbón Duro aprobada en diciembre de 2007, determinaron que dicho acuerdo estableciera un fideicomiso financiero para pagar y supervisar el cumplimiento de las obligaciones sociales de RAG en la gestión perpetua de legados ambientales y de otro tipo. El Grupo RAG se dividió en dos: la Corporación RAG y Evonik Industries AG, una corporación industrial global y rentable centrada en productos químicos especializados, formada por empresas químicas que anteriormente eran propiedad del Grupo RAG. Los activos de ambos se transfirieron a una nueva RAG-Stiftung (Fundación), que se convirtió en el único accionista de cada una de ellas. El RAG-Stiftung tiene la responsabilidad de cumplir con las obligaciones sociales acordadas por RAG, así como de financiar y supervisar de la gestión perpetua de los legados de la mina (en el Ruhr, un legado clave es la necesidad de un perpetuo bombeo de agua desde el minas subterráneas). Con activos por un total de 3.9 mil millones de euros en 2013, la solidez financiera de RAG-Stiftung para cumplir con sus obligaciones a largo plazo se debe principalmente a su participación en la mayoría de las acciones de Evonik Industries (RAG-Stiftung Informe anual, 2013, RAG.de, RAG -Stiftung.de, evonik.com).

El estado de NRW, así como los programas de desarrollo de mercados líderes, han estado en funcionamiento durante más de una década, tanto en el Ruhr como en otras partes de NRW. Gracias a la financiación y al respaldo político de la UE, del gobierno nacional, del gobierno estatal y de una variedad de grupos locales y empresas privadas, estas iniciativas apuntan a fortalecer las redes locales para la cooperación y el apoyo mutuo con vistas a una mayor innovación, a lo largo de la cadena de valor añadido de sectores empresariales clave mirando al futuro. Se hace especial hincapié en la cooperación entre instituciones universitarias, de investigación y empresas comerciales, para el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (principalmente en la participación en los mercados internacionales) y en el intercambio de conocimientos sobre nuevas tecnologías y oportunidades emergentes. La Agencia del Clúster NRW, del Estado de NRW, asesora y apoya a los distintos clústeres, cada uno de los cuales está gestionado por personal específico de las empresas y grupos del clúster (www.exzellenz.nrw.de).

A principios de 2015, dieciséis organizaciones del clúster estaban en funcionamiento en NRW, entre ellas: la economía de la energía, la investigación energética, las tecnologías químicas y la cadena de valor añadido de la industria química, industrias de fabricación y suministros para automóviles, logística, construcción de maquinaria y tecnologías de producción industrial, nanotecnología, materiales avanzados, microsistemas y tecnologías ópticas, materiales artificiales, biotecnología, tecnología ambiental, nutrición, salud, productos farmacéuticos, industria cultural y creativa, tecnología de la información y la comunicación, y medios digitales (www.exzellenz.nrw.de).

Los conglomerados (clusters) son redes en las que empresas, centros de investigación e instituciones políticas sin ánimo de lucro, cooperan a lo largo de la cadena de valor. El clúster automotriz, por ejemplo, describe su trabajo como «actuar a modo de nexo comunicativo para el intercambio de ideas innovadoras en tecnología de vehículos». Al combinar conocimiento y experiencia, se ayuda a conectar a los socios adecuados en la cadena de valor añadido automotriz, uniendo la universidad a la industria, proporcionando a esta el apoyo tan necesario desde los círculos económicos y políticos. La gestión de este clúster se realiza desde dos organizaciones miembros del mismo, que combinan habilidades: una organización miembro con experiencia en la gestión de redes empresariales y otra con amplia experiencia en investigación y desarrollo técnico (AutoCluster.NRW).

Algunos grupos son bastante grandes. Por ejemplo, 3300 empresas e instituciones pertenecen al de economía de la energía de NRW. Tres cuartas partes de las empresas involucradas son pequeñas y medianas. Alrededor de 5200 personas participan en los grupos de trabajo y redes del clúster. Las sub-redes dentro del clúster incluyen a aquellas relacionadas con la energía solar fotovoltaica, ingeniería de centrales eléctricas, celdas de combustible e hidrógeno, biomasa, combustibles y motores del futuro, construcción de edificios solares y energéticamente eficientes, energía geotérmica y energía eólica (EnergieRegion.NRW).

Muchos otros programas, proyectos y actividades están enteramente organizados fuera del gobierno. Encontramos tres ejemplos en la Asociación Regional Ruhr (Regionalverband Ruhr o RVR), en el Initiativkreis Ruhr, que está formado por empresas líderes en el Ruhr, y en programas locales como el InnovationCity Ruhr en Bottrop.

Desde hace más de 80 años, la Asociación Regional Ruhr (RVR) ha sido especialmente activa en la planificación regional y en el apoyo a la implementación de proyectos locales relacionados con el cambio urbano e industrial desde la iniciativa IBA de Emscher. El RVR promueve la identidad regional del Ruhr (ya que el Ruhr no es una unidad administrativa del gobierno), la cooperación de planificación y desarrollo entre los municipios y los distritos, y el desarrollo y la implementación de proyectos locales, con una visión positiva del futuro al ver el cambio como una oportunidad. El RVR es formalmente responsable de la planificación regional del Ruhr, así como de patrocinar algunos proyectos importantes. Recopila y difunde datos e información sobre el Ruhr. Todos los municipios y distritos del Ruhr son miembros. El RVR está financiado por los municipios, distritos y subvenciones de NRW, el gobierno federal y la UE (metropoleruhr.de).

Desde 2007, el RVR ha promovido un proceso de desarrollo de proyectos ascendentes guiado por temas regionales en el marco del programa Konzept Ruhr. La UE proporciona fondos para el esfuerzo general de la organización desde 2007-2013, al tiempo que la financiación de proyectos individuales se moviliza desde una variedad de fuentes públicas y privadas. En 2012, se habían completado 77 proyectos, 193 estaban en ejecución y se preparaban otros 172. Se habían movilizado aproximadamente 2.0 mil millones de euros en fondos públicos y 6.15 mil millones en fondos privados, para proyectos completados, o en curso, enumerados en el programa general (RVR Konzept Ruhr Statusbericht, 2011/2012). Se ha preparado un nuevo programa prospectivo para 2020, utilizando el mismo enfoque básico (RVR Konzept Ruhr y Wandel Als Chance Prospektive, 2014).

El InitiativKreis Ruhr es una asociación creada por 67 compañías líderes, nacionales o internacionales, que operan en el Ruhr. La Iniciativa Kreis Ruhr promueve proyectos de desarrollo social y económico focalizados en la innovación en el Ruhr para la responsabilidad social corporativa. Uno de los proyectos desarrollados y apoyados por InitiativKreis Ruhr es el «InnovationCity Ruhr» en Bottrop. Este proyecto brinda apoyo al sector privado en una de las áreas de enfoque que promociona la innovación y el desarrollo en el Ruhr: energía nueva y renovable y eficiencia energética, relacionada con la «Energiewende» de Alemania (Transición de la energía). El InitiativKreis organizó un concurso entre los municipios para su selección. Los requisitos exigían el compromiso de reducir a la mitad las emisiones de dióxido de carbono entre 2010 y 2020, aumentar la vivienda, una amplia participación de la población local y un programa que podría repetirse en otros municipios del Ruhr. El eslogan para la iniciativa fue «transición energética desde abajo». En 2010, la ciudad de Bottrop ganó la competencia.

Un municipio con una población de 116,000 habitantes, Bottrop,  se construyó alrededor de un grupo de minas de carbón y plantas industriales relacionadas. La ciudad se vio muy afectada por el colapso de la industria del carbón y el declive de la industria colateral. Sin embargo, ha hecho grandes esfuerzos para limpiar y redesarrollar siete antiguos sitios de minería de carbón, en o cerca del centro de la ciudad, en un nuevo entorno urbano más sostenible, creando así nuevos empleos. Si bien los desafíos continúan- especialmente con el cierre de la última mina de la ciudad en 2018- la tasa de desempleo en 2014 fue de solo un 8,2%, a pesar de la pérdida de muchas de las industrias principales anteriores de la ciudad (Alcalde Tischler, 2014).

Como parte de su aplicación ganadora para el concurso InnovationCity, los organizadores consiguieron 20.000 firmas de habitantes en un área piloto del proyecto de 70.000 personas, prometiendo apoyo. Se formó una compañía local para contribuir a los ambiciosos esfuerzos de la ciudad para reducir a la mitad las emisiones de carbono. Las operaciones de la compañía están siendo financiadas inicialmente con 500.000 euros de InitiativKreis y con 1.5 millones de euros de empresas relacionadas. Proyectos específicos también movilizan fondos de otras fuentes. Las empresas a menudo desarrollan proyectos para probar nuevas ideas o tecnologías. El desarrollo e implementación del proyecto implica un alto grado de participación de los habitantes locales, básicamente porque muchos proyectos involucran a edificios públicos y residenciales. Para 2014, se impulsaron más de 200 proyectos (Innovation City Management GmbH 2014, www.ir.de). En comparación con muchos otros esfuerzos a favor del desarrollo urbano respetuosos con el medio ambiente, InnovationCity Bottrop es especialmente notable por su enfoque de abajo hacia arriba, que implica una amplia participación de instituciones científicas, empresas, el gobierno de la ciudad y, principalmente, los habitantes locales. Curiosamente, las otras 15 ciudades del Ruhr que participaron en el concurso InitiativKreis han creado actualmente una red para aprender de los experimentos y soluciones desarrollados en Bottrop (Schelepmann, 2013).

La energía renovable y el aumento de la eficiencia energética en el uso final serán ahora probablemente áreas nuevas de actividad económica en crecimiento en el Ruhr, una zona que una vez fue conocida como centro de producción y uso de carbón. En 2013, NRW se convirtió en el primer estado alemán en aprobar una Ley de Protección del Clima. El Estado inició el desarrollo de un nuevo y progresivo Plan de Protección del Clima de NRW, que llevó dos años de trabajo intensivo y que fue aprobado por el Estado en abril de 2015. La Ley y el Plan requieren una reducción en las emisiones totales de gases de efecto invernadero en, al menos, un 25% para 2020, y en un 80% para 2050, en comparación con los niveles de 1990. Aunque el gobierno federal alemán ha pedido a otros estados que preparen planes de protección climática, el plan NRW es especialmente notable por la forma en que se desarrolló, con una amplia participación ascendente de más de 400 grupos. Coordinado por el Instituto Wuppertal para el Clima, el Medio Ambiente y la Energía cerca del Ruhr, la preparación del plan incluía un extenso debate con los participantes sobre áreas en las que es posible aplicar una nueva innovación científica, y que podría lograrse de manera realista. Aunque requerirá bastante tiempo, se espera que las perspectivas para la implementación de las muchas actividades y proyectos del plan mejoren en gran medida con la atención inicial a las características locales y con el aumento de la participación de todos los grupos involucrados (Fischedick, 2014).

Ciertamente, todavía hay muchos desafíos por delante para las continuas transiciones en el valle del Ruhr. El cierre final de la mina de carbón, el de la fábrica de Nokia y la de los automóviles Opel en Bochum, supuso un desafío para reducir el desempleo. Sin embargo, visto desde lejos, el éxito alcanzado en la navegación, de una caída tan dramática en la economía monoestructural de la región hacia una economía de servicios más diversificada, es notable. Para otras regiones en el mundo que se enfrentan o deben enfrentarse a retos similares, es útil redundar en la importancia de los elementos clave del enfoque adoptado por el Ruhr desde finales de la década de 1980: la creación de una visión inspiradora y concreta que sea compartida por la mayoría de los actores, el desarrollo de plataformas institucionales para el pensamiento estratégico, proyectos especiales de innovación que actúen como escalones para el proceso de transición, y el funcionamiento de instituciones especiales de transición en gran medida fuera del gobierno (Schelepmann, 2013). Dos de los proyectos más interesantes del Ruhr, el trabajo de Emscher River IBA y el InnovationCity Ruhr en Bottrop, se basan en el establecimiento de visiones positivas con resultados claramente definidos. Han reunido una amplia participación en torno a las visiones populares de cambio, actuando como soportes para que los habitantes locales desarrollen y propongan nuevos proyectos. Las entidades administradoras han ayudado a dirigir los esfuerzos desde abajo hacia arriba (en lugar de imponer proyectos en las localidades), desempeñando un papel clave al movilizar los fondos externos necesarios de muchas fuentes (Schelepmann, 2013).

Quizás una de las muchas propuestas de proyectos nuevos e innovadores que tipifican el lema «cambiar como oportunidad», haya sido el plan para utilizar minas de carbón abandonadas como centrales hidroeléctricas de almacenamiento por bombeo con reservas subterráneas- generando una red basada, más bien, en energía renovable y geotérmica para calefacción urbana- (Schelepmann 2013). Este plan fue desarrollado por investigadores de dos de las universidades relativamente nuevas del Ruhr que se fundaron al comienzo de la reestructuración económica.

RECURSOS PARA LA REDACCIÓN DE ESTE ARTÍCULO:

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