Conexión entre Museos y Escuelas

 

¿Cómo podemos construir un puente entre museos y escuelas? El punto de partida podría ser estimular y motivar a aquellos estudiantes de magisterio que vayan a convertirse en maestros, para que utilicen los museos como su entorno personal de aprendizaje y de acción futura. En cualquier caso, ¿cuáles serían los objetivos, los métodos y las implicaciones a largo plazo de un proyecto de este tipo?

Podemos poner un ejemplo interesante: The Learning Museum (El museo como espacio de aprendizaje), es un proyecto nacional danés para el desarrollo y colaboración dirigido a maestros, en el que participan 30 museos (museos de historia cultural, ciencia y arte) y 13 escuelas de formación de profesores. El objetivo de este proyecto es alentar a los futuros maestros de escuelas primarias a hacer uso de los museos como espacios de aprendizaje y, al mismo tiempo, profesionalizar y fortalecer los museos en el ámbito de la enseñanza de alumnos de primaria. A lo largo de tres años, los museos y los colegios de formación docente han colaborado en el desarrollo de ofertas educativas y programas de pasantías académicas para estudiantes en los museos adscritos al programa. El enfoque del proyecto ha sido la participación a través de la incorporación de los maestros- los que actualmente son estudiantes- como un recurso clave en los departamentos educativos de los museos.

A partir de esta idea, los museos han sido capaces de desarrollar un conocimiento crítico y de sus propias instituciones como espacios de aprendizaje. La evaluación y los resultados muestran que se suman a la participación de los maestros docentes, como actores clave en la elaboración de las prácticas educativas del museo, lo que conduce a un mejor intercambio de conocimientos y roles entre todos los involucrados. Este sistema de intercambio genera nuevas ideas y valores, algo de gran importancia para todas las partes implicadas.

El proyecto ha desarrollado un modelo organizativo que apoya un mecanismo de colaboración interinstitucional a través de programas de capacitación educativa para estudiantes docentes. Dicho modelo se centra en la perspectiva de la participación del usuario, en la que los estudiantes docentes han estado en el centro del desarrollo de los servicios educativos en los museos. El maestro docente trabaja en cada una de las instituciones colaborativas y trata de reunirlas a todas. Estas, a su vez, asumen un nuevo rol en la interacción con el educador del museo, de tal manera que diferentes disciplinas y prácticas didácticas pueden circular y desarrollarse dentro de la estructura de colaboración. Las barreras tradicionales que se establecen a menudo entre disciplinas e instituciones desaparecen, de este modo se acercan roles y posiciones.

«A través de la cooperación con las instituciones educativas, los museos han desarrollado un conocimiento crítico y una percepción de sus propias realidades como espacios de aprendizaje».

Desde un principio, el objetivo de esta dinámica era establecer una estrecha colaboración entre profesionales de museos y entidades especializadas en estudios educativos. Los resultados muestran que dicha colaboración tiene un impacto crucial en todas las partes cuando se logra el efecto deseado; en este caso concreto, el objetivo previsto fue mejorar el uso de los museos por las escuelas (las danesas) para sus actividades educativas. Se ha comprobado que los participantes del proyecto consideran la colaboración como algo esencial para el resultado final del proyecto. De acuerdo con los participantes, los factores clave son los encuentros interpersonales, la familia, el tiempo y el hecho de que las cosas se lleven a cabo entre todos. Sin embargo, la evaluación también muestra que no siempre es fácil entrar y salir de los diferentes espacios de trabajo. Hay que tener en cuenta que los talleres del proyecto y la colaboración específica en el desarrollo de cursos de enseñanza para estudiantes docentes parecen ser herramientas muy eficaces para la sostenibilidad.

Los análisis de los cursos de enseñanza y sus «productos» demuestran que se puede hablar de, al menos, dos formas en las que los estudiantes que van a ser maestros han aprendido a usar los museos: son:

  • Los profesores aprenden utilizando el museo.
  • Los profesores aprenden a usar el museo.

Por «aprender utilizando el museo» entendemos que los maestros, a través de ese uso, aprenden algo sobre un tema. En este contexto, las «asignaturas» puede referirse a temarios específicos, como arte, historia, geografía o matemáticas, o a otras asignaturas en colegios de capacitación de docentes como didáctica general. El hecho de que la enseñanza tenga lugar fuera del aula requiere que todos los involucrados reconsideren la planificación, ejecución y evaluación de su propia forma de enseñar. «Aprender a usar el museo» implica que los maestros aprendan a hacer uso del contenido que ofrecen estas instituciones para complementar sus lecciones. A fin de aprovechar al máximo el potencial del museo en su enseñanza, los docentes deben saber algo sobre el mismo; sobre el museo como institución y como espacio didáctico para el aprendizaje; y, finalmente, sobre cómo colaborar con otros sectores profesionales (educadores profesionales en el ámbito de los museos, por ejemplo).

Uno de los rasgos característicos de muchos de estos procesos de colaboración ha sido que los educadores de museos y las entidades educativas- como pueden ser las universidades-, han organizado cursos de enseñanza que requieren que los estudiantes docentes desarrollen material educativo o un curso de enseñanza / sesión educativa para alumnos, basándose en un exposición, un objeto de colección expuesto, o un entorno museológico específico. Los materiales didácticos creados deben referirse a uno o más de los principios descritos anteriormente, invitando, por ejemplo, a generar un diálogo activo o estableciendo procesos de aprendizaje estético para los alumnos. Si examinamos los materiales y cursos creados por los estudiantes docentes se puede comprobar que adoptan esta estrategia de diseño, lo que exige que, a su vez, elaboren cursos donde los alumnos tengan que hacer algo similar.

El modelo y el plan de organización de Learning Museum se pueden implementar con una flexibilidad que permita que un mayor número de instituciones diversas, partes interesadas y disciplinas trabajen en colaboración. La(s) persona(s) vinculada(s) a las instituciones (en el caso del proyecto del Museo de Aprendizaje, los maestros de los estudiantes) apoyan la participación de los usuarios, ya sean alumnos de la escuela primaria, niños en edad preescolar, familias, maestros profesionales, adolescentes, o similares. Los museos y las escuelas de formación docente podrían ser reemplazados por otras instituciones educativas, así como por asociaciones, bibliotecas, galerías o asociaciones de artistas.

RECURSO:

Tine Seligmann (2015): El museo como espacio de aprendizaje: asociaciones de colaboración entre museos, escuelas de formación de profesores. Revisiting the educational value of Museums. Connecting to Audiences. NEMO XXIII Conferencia Anual, 5 al 7 de noviembre dice 2015 en Pilsen, República Checa.


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