Concepto de Post-Museo

 

Independientemente de la definición, más o menos aceptada, de lo que es la “globalización”, es innegable que la era actual está cada vez más influenciada por la creciente relevancia de una serie de fenómenos “globales”, que abarcan una movilidad más abierta en la circulación de personas, culturas, ideas, información y bienes, con el consiguiente alto grado de encuentros culturales. Aunque el movimiento de personas y conocimiento siempre ha acompañado y fomentado la evolución de cada civilización y cultura en cualquier período histórico y político, hoy en día estos movimientos se producen a un ritmo sin precedentes y con resonancia mundial. Como muchos autores ya han mencionado, esta situación tiene implicaciones de gran alcance en varios aspectos que afectan a nuestra sociedad contemporánea, provocando impactos tanto a nivel macro-cultural, como individual, en cada uno de nosotros (Rutherford, 1990; Bhabha, 1994; Appadurai, 1996; Welsch, 1999; Chambers, 2012). Estas cambiantes condiciones culturales representan un desafío para los museos y las instituciones históricamente implicadas en el trabajo de identidad, e inherentemente entrelazadas con la sociedad y su evolución (Macdonald, 2003; Karp et al., 2006; Message, 2006; Basso Peressut, Lanz y Postiglione, 2013; Chambers et al., 2014; Gourievidis, 2014).

Miss Design

En los últimos veinte años, se ha cuestionado radicalmente la comprensión tradicional de los museos y sus roles sociales. La interpretación de los museos como depósitos estáticos de tesoros históricos y artísticos, lugares para la contemplación pasiva, está siendo desbancada gradualmente por una nueva visión y valoración de estas instituciones como servicios públicos, que no solo tienen una función de conservación preeminente, sino también, y principalmente, educativa, además del rol político y social (por ejemplo, Vergo, 1989; Macdonald y Fyfe, 1998; Sandell, 2002; Marstine, 2006; Macdonald, 2006; Watson, 2007; Marstine et al., 2013). En este contexto, hoy por hoy se pide cada vez más a los museos que se mantengan al lado de la sociedad en la que se encuentran y, en particular, que sean relevantes a la hora de aportar soluciones a problemas contemporáneos. Abandonando la idea de su supuesta objetividad y universalismo, se espera que adopten y declaren una postura política, no solo como reacción a los asuntos actuales sino también contribuyendo a dar forma a la sociedad y convirtiéndose en lugares para el diálogo, capaces de asimilar y construir realidades útiles.

Appricot Office Walls

Podemos reconocer en esta evolución la idea de Clifford de los museos como “zonas de contacto”, centrada en las teorías de Mary Louise Pratt (Clifford, 1997), así como la noción de “tercer espacio” que, según analiza Homi Bhabha, “permite otras posiciones para emerger” (Rutherford, 1990, p. 211). En su compendio New Museum Theory, basado en el trabajo de Hooper-Greenhill (2000), Janet Marstine se refiere a la implementación de este nuevo tipo de museo denominándolo “post-museo”:

El post-museo articula claramente sus agendas, estrategias y procesos de toma de decisiones y los reevalúa continuamente, reconociendo así la política de representación; el trabajo del personal del museo nunca se naturaliza, sino que se considera que contribuye a estas agendas. El post-museo busca activamente compartir el poder con las comunidades a las que sirve, incluidas las comunidades de origen. Reconoce que los visitantes no son consumidores pasivos y conoce a sus constituyentes. En lugar de transmitir el conocimiento a una audiencia masiva esencializada, el post-museo escucha y responde con sensibilidad, ya que alienta a diversos grupos a participar activamente en el discurso del museo. No obstante, en el postmuseo, el museólogo no es un mero facilitador, sino que asume la responsabilidad de la representación cuando se dedica a la investigación crítica. El post-museo no escapa a los problemas difíciles, sino que se expone al conflicto y la contradicción. Afirma que la institución debe mostrar ambigüedad y reconocer múltiples identidades en constante cambio. Lo más importante es que el post-museo es un sitio desde el cual se pueden corregir las desigualdades sociales. […] el postmuseo puede promover el entendimiento social (2006, p. 19).

Roy David

La mejora de la misión y la razón de ser de los museos, y su mayor papel en las sociedades y las comunidades en las que se encuentran, son temas importantes para el reciente avance de ambas teorías y prácticas. Por un lado, varias publicaciones científicas, programas de investigación nacionales e internacionales, conferencias y seminarios buscan explorar la parte real y potencial de los museos en la sociedad contemporánea, así como evaluar las implicaciones de la transformación social y cultural en curso, con sus narrativas, actividades y programas. Por otro, tenemos museos que ya están reaccionando a las oportunidades y desafíos planteados por el contexto político, social y cultural actual y por el debate teórico que mantenemos. Varias instituciones pioneras están reevaluando sus propósitos, enfoques y prácticas para cumplir con la misión de apoyar proactivamente, e incluso impulsar estos cambios, reconociendo su potencial para construir valores sociales y asumir responsabilidades políticas más claras.

Designer Fund

Este cambio se está implementando de diferentes maneras de acuerdo con la visión, la misión, las tareas, el contexto y los recursos de las diferentes instituciones, y en gran parte como consecuencia de la experimentación de nuevas prácticas museológicas. Estas experiencias a menudo involucran a las colecciones del museo, fomentando el replanteamiento de las políticas de conservación y promoviendo la implementación de nuevas prácticas de catalogación y archivo. Los nuevos proyectos promueven una revisión de las prácticas curatorial-museológicas del museo a través del desarrollo de modelos y métodos basados ​​en actividades participativas, de arriba a abajo, de divulgación y focalizadas en la comunidad, así como de programas y estrategias innovadoras dirigidas a ampliar los espacios del museo. Están surgiendo nuevas ofertas y audiencias culturales, incluidas actividades educativas diseñadas para atender a audiencias muy diversas, cooperación con escuelas, programas de aprendizaje permanente, exposiciones temporales y eventos. Este ímpetu de revisión también se concibe en concierto con una renovación espacial y emprendimientos de reorganización administrativa.

Woods Bagot

Al observar los proyectos pertenecientes a algunos museos europeos recientemente construidos o renovados, ejemplos pioneros de la evolución en curso de los museos contemporáneos, vemos con claridad el impacto de la implementación de nuevas prácticas y enfoques sobre los espacios de los museos. En particular, hacemos referencia a la recurrencia de un tipo especial de espacios, que no solo tienen la intención de adaptarse, sino también de fomentar el desarrollo de nuevas actividades y prácticas museológicas. Se trata de la creación de espacios proactivos – el adjetivo “proactivo”.sugiere su capacidad para reaccionar conscientemente a los eventos, para adaptarse oportunamente, e incluso para conducir y alentar cambios -. Los espacios proactivos son flexibles, adaptables, de usos múltiples y en progreso, que permanecen “abiertos” en su forma, función y significado para responder mejor a los requisitos cambiantes de los museos del siglo XXI, fieles a su evolución hacia el concepto de “Post-museos”.

Viendo la evolución de los museos contemporáneos en respuesta al impacto de la complicada situación sociocultural actual, es posible afirmar que, a pesar del impulso de renovación en curso, es fundamental la revisión de las prácticas curatoriales convencionales, de las actividades educativas y de las estrategias de comunicación. Es muy importante que se revisen los espacios de los museos, el replanteamiento de los contextos museográficos y la experimentación con programas espaciales innovadores que pueden desempeñar un papel crucial en este proceso; hay mucho que hacer.

A pesar de que el debate sobre la importancia del papel político y social de los museos a menudo provoca que lo fundamental se olvide o pase a un segundo plano, en el caso de los espacios museísticos -asumiendo, por lo general,  un rol pasivo-, debe reconocerse que la arquitectura y el diseño de la exposición siempre han tenido una parte crucial en la construcción y transmisión de los mensajes, y, en gran medida, en la relación con sus visitantes y el contexto interpretativo de las colecciones. La interacción entre el edificio, sus contenidos y los medios y estrategias comunicativas es, y siempre debe considerarse así, un complejo sistema de conocimiento que contribuye en gran medida a moldear la experiencia del museo, definiendo la identidad del mismo, facilitando la transmisión de su mensaje y añadiendo más niveles de relevancia en la interpretación.

Woods Bagot

En las últimas décadas, la ampliación del programa espacial en algunos museos se ha ido desarrollando gradualmente a través de la diversificación de espacios e instalaciones, incluyendo la integración de nuevos servicios, la expansión de las áreas dedicadas a la educación y las actividades de participación (makerspaces); e incluso la mejora de las exposiciones temporales y su convivencia con las colecciones permanentes. En el marco de la progresiva complejidad de los espacios de los museos, debemos resaltar el papel potencial de lo que definimos como “espacios proactivos”, no solo para complementar sino también para respaldar dicha evolución.

Estos espacios proactivos pueden surgir de una reorganización de los espacios del museo, resultante de la revisión de su misión y programas, de la anexión de nuevos espacios a la estructura del museo y del diseño de un lugar de nueva construcción. Partiendo de su origen museográfico, generalmente se caracterizan por una naturaleza adaptativa y abierta que se refleja en el diseño. Si bien incluyen una gran variedad de lugares heterogéneos, es posible detectar algunas características formales recurrentes que muestran una concepción arquitectónica y metafórica. Por ejemplo, su proyecto se caracteriza frecuentemente por el uso de la forma circular, que recuerda la idea de dinámicas inclusivas y democráticas (la forma redonda evita los ángulos agudos y es generada por un conjunto de partes que son equidistantes a un punto de enfoque). Su diseño estructural, dimensiones y proporciones permiten organizar de diferentes maneras para albergar actividades varias. Sus equipamiento se concibe a partir de modelos altamente adaptables: el número limitado de muebles, la implementación de herramientas reversibles y efímeras, y el uso de configuraciones temporales permiten una gestión siempre cambiante de su programa funcional. Además, estos espacios generalmente se complementan con dispositivos digitales (videowalls, proyectores, etcétera) que posibilitan una visualización de contenidos en constante evolución; estas estrategias museográficas “abiertas” fomentan una actualización formal, funcional y simbólica continua, permitiendo que se de una respuesta eficaz a las necesidades que a veces pueden resultar incluso impredecibles o rápidamente cambiantes.

Inspiration Feed

Los espacios proactivos deben ser el centro neurálgico de la distribución del museo moderno; esto puede estar relacionado con su ubicación central dentro de la planta del museo o con la superposición de áreas de distribución. Al funcionar como zona común entre las diferentes galerías del museo y sus espacios, tienen la posibilidad de operar como punto de apoyo físico/visual, así como un punto de referencia para la orientación de las actividades del museo. A pesar de la estricta relación o superposición con otros espacios del museo, y la intersección con los recorridos generales, por lo general se destacan como lugares específicamente presentes, provistos de una identidad clara y reconocible, y preferiblemente con un acceso específico e independiente. Su diseño puede ofrecer la oportunidad de repensar los espacios dedicados principalmente a la distribución horizontal y vertical de paso de visitantes, como pasillos, escaleras, etcétera, que están expandidos y equipados, sin olvidar la accesibilidad. La mejora de los espacios de conexión produce áreas activas con una identidad específica, cuya alta visibilidad permite añadir exposiciones, seminarios y talleres adicionales, y desarrollar nuevas relaciones entre las diferentes partes del museo y con sus visitantes.

Interiorzine

La realidad del museo, fusionada con el contexto urbano, va más allá de sus paredes (ya sea un vecindario, una ciudad, una región metropolitana o territorial). Es una característica común de la evolución continua de los museos contemporáneos, que con frecuencia se repite en el diseño de los espacios proactivos, su contacto hacia el “exterior” – por medio de márgenes transparentes que permiten una permeabilidad visual, conexiones físicas directas o horarios y tarifas de acceso específicos, por ejemplo – y representa el objetivo más amplio de apertura que caracteriza a los “museos” y a su compromiso de establecer una relación directa con la sociedad cívica contemporánea y con sus comunidades.

Debido a la naturaleza flexible y adaptable de sus propósitos múltiples y en progreso, los espacios proactivos siguen siendo “abiertos” en su forma, función y significado, y por lo tanto es probable que satisfagan las necesidades de los museos contemporáneos para acomodar prácticas, proyectos renovados y actividades según el papel de ese museo reinventado. Esta apertura, que se refleja en el diseño, en el programa funcional y en las actividades, puede entenderse como la contribución arquitectónica a un cambio en los enfoques y en la actitud de los museos de este siglo XXI.



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