Breve Historia del Museo de Ciencias de Londres

El Museo de la Ciencia de Londres, existe como institución desde hace aproximadamente un siglo y medio. Tiene sus orígenes en la Gran Exposición de 1851, celebrada en el enorme edificio de cristal conocido como el Palacio de Cristal (Crystal Palace) en Hyde Park.

El éxito de la exposición aseguró un gran superávit financiero, que su mecenas, el Príncipe Alberto, sugirió que debería emplearse para fundar varias instituciones educativas en los terrenos circundantes al Crystal Palace. La primera de ellas fue el Museo de South Kensington, inaugurado en 1857 en un terreno que ahora forma parte del Museo Victoria y Alberto (V&A Museum)El primer edificio del museo se construyó sobre una estructura de armazón de hierro revestida con láminas de hierro corrugado. Su fealdad y su aspecto de fábrica pronto hicieron que fuera conocido por el apodo de “Brompton Boilers” (Calderas de Brompton). El museo se abrió al público el miércoles 24 de junio de 1857, después de una visita privada de la Reina Victoria. Se trataba, principalmente, de un museo de artes industriales y decorativas, si bien incluía algunas colecciones de ciencia miscelánea como “Productos de Animales”, “Alimentos”, “Aparatos Educativos” y “Materiales de Construcción”.

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Dentro del edificio existía una exposición sobre maquinaria, independiente del resto, organizada por Bennet Woodcroft, el superintendente de la Oficina de Patentes. Además de aparatos de la época, el Museo de la Oficina de Patentes contaba con elementos históricos, como un motor de Haz Boulton y Watt y otro de vapor marino de Symington, de 1788. Las locomotoras Puffing Billy de 1814 y Stephenson’s Rocket de 1829 se exhibieron en 1862. Una colección de modelos de barcos y motores marinos fue creada por el Museo de South Kensington en 1864. El crecimiento de los fondos del museo fue tal que durante la década de 1860 las “Colecciones de Ciencias” tuvieron que trasladarse gradualmente del Exhibition Road a otros edificios originalmente construidos para la Exposición Internacional de 1862. Estas colecciones continuaron creciendo, más fruto del azar y de cambios repentinos que como respuesta a cualquier planificación consistente.

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En 1876 se daría un paso importante con la exposición “Colección especial de préstamos de instrumentos científicos”. La exhibición obtuvo un gran éxito. Se expusieron instrumentos y equipos provenientes de muchos países y se dieron conferencias públicas sobre el progreso de la ciencia de todo el mundo. Al final, muchas de las exposiciones se conservaron, constituyendo la base de las actuales colecciones científicas de importancia internacional. En 1883 se produjo otro cambio importante ya que los contenidos del Museo de la Oficina de Patentes fueron transferidos formalmente al Museo de South Kensington. Aproximadamente al mismo tiempo se estableció una Biblioteca de Ciencias que, desde entonces, ha permanecido al servicio de las necesidades del propio personal del museo, de estudiantes universitarios y del público en general.

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Desde 1893, las Colecciones de Ciencias contaban con un director propio, pero todavía se administraban como parte del Museo de South Kensington. El lugar ya no era realmente idóneo para el perfil que el museo iba adquiriendo, por lo que la comunidad científica reclamó edificios nuevos y más apropiados, dado que estaba adquiriendo, por derecho propio, una gran importancia a nivel nacional. Sin embargo, fueron las Colecciones de Arte las que se acomodaron primero. La Reina Victoria colocó la primera piedra de una nueva gama de edificios en 1899. También ordenó que en el futuro el museo pasara a llamarse “Museo de Victoria y Alberto”, y este título, algo confuso entonces, se aplicó también a las colecciones científicas. En 1909, cuando se abrieron las puertas de los nuevos edificios, el título de la exposición permanente pasó a ser el de “Colecciones de Arte”. Las “Colecciones de Ciencia e Ingeniería” finalmente se separaron administrativamente y el nombre “Museo de la Ciencia” se usó informalmente desde 1885. El 26 de junio de ese año, cuando se produjo la reorganización institucional en dos instituciones independientes, fue ratificado, y se le otorgó oficialmente el título de “Museo de la Ciencia”. Esta denominación se debió en gran medida a la brillantez de Norman Lockyer, el fundador y editor de la revista Nature y al funcionario superior Robert Morant. La asociación de Lockyer con las colecciones desde la Exposición de Préstamos de 1876, y el cabildeo persistente en nombre del museo, lo cualificó para ser designado como fundador del museo, al tiempo que Morant diseñaba la escisión definitiva del Museo Victoria y Alberto. A lo largo de la última década de 1800 y la primera  de 1900, Lockyer defendió la importancia de un museo dedicado específicamente a la ciencia.

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Hasta 1876 el museo había ido reuniendo miles de instrumentos científicos, objetos y artefactos en South Kensington, incorporándose posteriormente al South Kensington Museum, que originalmente se había fundado para promover la industria, pero cuyas colecciones de arte también eran bastante importantes.  La presión del gobierno desde el exterior del museo por parte de hombres como Lockyer, e interiormente por la de Morant, parecía funcionar; a mediados de 1908 se planteaban cuestiones en la Cámara de los Comunes respecto al establecimiento de un “museo de la ciencia ubicado adecuadamente en las inmediaciones del Colegio Imperial de Ciencia y Tecnología”. En junio de 1909, Morant vio la posibilidad de crear un museo independiente para la ciencia cuando los ministros votaron para cambiarle el nombre al Museo de Kensington; una vez que aprobaron el de “Victoria and Albert Museum”, se les recordó que la difunta reina Victoria había propuesto ese nombre para un museo de arte y no de ciencia. Era necesario crear un Museo de Ciencias para las colecciones científicas acumuladas en el Museo de South Kensington, ya que el título de “V&A” solo se debía aplicar a las colecciones de arte. Al final, después de tanta polémica, los ministros aceptaron. El objetivo intelectual e institucional de un museo de ciencias independiente se había logrado. Ahora era el momento de concentrarse en la construcción del museo físico. Para planificarlo de un modo efectivo, se nombró un Comité Departamental en 1910, con Sir Hugh Bell como presidente. El comité de Bell hizo recomendaciones sobre el diseño y el contenido de los edificios que habían influido en el desarrollo del Museo de la Ciencia desde entonces. Proyectó una serie de edificios, desde el Exhibition Road hasta Queensgate. Se debía comenzar por el extremo este del lugar, añadiendo nuevas construcciones a medida que se iba adquiriendo experiencia con ese primer edificio y el uso del Bloque Este. El trabajo comenzó en este bloque en 1913, pero debido a la Primera Guerra Mundial no logró completarse y abrir al público hasta 1928. Sus galerías eran el reflejo de un museo acorde con el tiempo. Las exhibiciones se organizaron por temas en vitrinas de vidrio iluminadas principalmente por la luz del día. Las cartelas de los objetos presuponían un conocimiento previo del tema y a menudo eran incomprensiblemente largas y eruditas.

Una crisis financiera nacional provocó que la expansión planificada del edificio se paralizara. La falta de espacio para las exposiciones supuso que, a fines de la década de 1930, las exhibiciones más antiguas o menos importantes tuvieran que ser eliminadas para su almacenamiento. La Segunda Guerra Mundial trajo consigo más interrupciones. Las galerías se cerraron, aunque la Biblioteca del Museo de Ciencias permaneció abierta y fue utilizada intensamente. La mayoría de las colecciones se trasladaron a un almacén (reserva técnica) fuera de Londres, y no fue hasta alrededor de 1950 cuando el Museo de la Ciencia se convirtió en una  institución establecida, una vez más. Los antiguos edificios de 1862 no se podían utilizar, por lo que el espacio era aún menor que antes. Estos edificios de antaño fueron demolidos en 1949 para dar paso a la construcción de la planta baja del Bloque Central, de modo que se pudiera albergar la Exposición de Ciencia del Festival de Gran Bretaña de 1951. De nuevo, las restricciones económicas detuvieron los trabajos. La ayuda financiera se produjo a finales de la década de 1950, cuando una expansión del cercano Imperial College permitió también  la finalización del centro de bloques en toda su dimensión.

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Las galerías del bloque central se abrieron progresivamente, desde el piso superior hacia abajo, entre 1963 y 1969. La mayoría de estas galerías se ocuparon con diversas formas de “·transporte”, pero también se incluyeron galerías importantes referidas a “la medición del tiempo”, “la astronomía” y “la topografía”. Se crearon exposiciones sobre transporte marítimo y aeronáutica; muchas de ellas incorporaron ideas modernas de interpretación, pero en otros casos se continuó con el plan tradicional de mostrar los temas utilizando líneas de vitrinas. Alrededor de 1960, se puede decir que se produce un cambio en la filosofía subyacente del Museo de la Ciencia. Todo comenzó a modificarse, desde la educación técnica informada por la exposición histórica, hasta la  política más amplia de preservación de artefactos históricos colocados en su contexto histórico y social. Las galerías, a medida que aumentaba la proporción de objetos almacenados, se fueron volviendo más selectivas. La expansión en South Kensington todavía era posible, albergando algunas de las nuevas exhibiciones, como las de la historia de la medicina, adquiridas en 1976. Dentro de las muchas exposiciones especiales celebradas durante los años 1970 y 1980,  algunas versaban sobre temas de difusión del conocimiento general en lugar de temas específicos. Entre ellas se encontraban, por ejemplo, “Ciencia y Tecnología en el Islam” (1976), “Exploración” (1977) y “Ciencia en la India” (1982).

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El “Launch Pad”, que se abrió por primera vez en 1986, fue otro desarrollo nuevo sobre la comprensión de la tecnología. Con la creación de exposiciones interactivas especialmente diseñadas, los visitantes y, fundamentalmente los niños/niñas, pudieron descubrir cómo funcionaban las cosas mediante el uso adecuado de las mismas. Su popularidad fue tal que hubo que aumentar el número de exposiciones, y un Launch Pad completamente renovado se abrió en 2007 en una nueva ubicación. La expansión física se produjo fuera de Londres con el establecimiento de lo que al principio se denominó “Outtations”. El National Railway Museum de York, se inauguró en 1975 y el Museo Nacional de Fotografía (ahora el National Media Museum) lo hizo en Bradford, en 1983. En 1979 se adquirió un antiguo aeródromo en Wroughton, cerca de Swindon, tanto para almacenamiento como para exposición de colecciones de objetos y artefactos de gran tamaño, como aviones y vehículos comerciales de carretera. Un cambio importante en la gestión del Museo de la Ciencia y sus museos hermanos se produciría en 1984, después de pasar del control directo del Servicio Civil a la administración por un Consejo de Fideicomisarios. La denominación “Museo Nacional de Ciencia e Industria”, que había estado en uso como subtítulo del Museo de Ciencias (desde principios de la década de 1920), fue adoptada ahora como nombre corporativo de toda la institución.

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La expansión hacia el oeste en South Kensington comenzó nuevamente en 1996, gracias al patrocinio del Wellcome Trust de un nuevo edificio que se llamaría Wellcome Wing. Fue inaugurado por la reina Isabel en junio del 2000, albergando exposiciones de ciencia y tecnología presente y futura. Al mismo tiempo se abrió una nueva galería, “Making the Modern World“, en un espacio de la planta baja utilizado anteriormente para el “Land Transport”. Esta galería, fue subtitulada como “Una historia cultural de la industrialización desde 1750 hasta 2000”. La historia del Museo de la Ciencia en los últimos 150 años ha experimentado un constante cambio. Las galerías de exposiciones nunca permanecen estáticas durante mucho tiempo, ya que pretenden mostrar y explicar a un ritmo cada vez mayor los cambios que se producen en la ciencia, la tecnología, la industria y la medicina. Incluso, aunque esos cambios impliquen, en ocasiones, la eliminación de algunos objetos almacenados muy queridos, podemos estar seguros de que muchos de estos reemplazos serán también apreciados por el público. Sea lo que sea que depare su futuro, el Museo de la Ciencia estará a la vanguardia para ilustrar, explicar e interpretar para todos sus visitantes, cualesquiera que sean, y procedan de donde procedan.



Fotografía principal: Science Museum Blog

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