Objetos Expuestos en el Museo: 5 Premisas

La mayoría de los museos muestran colecciones de objetos ordenados y clasificados a partir de los cuáles se puede difundir conocimiento. Lo importante, en cualquier caso, es que el objeto, una vez que esté expuesto sobre las bases de la conservación y el cuidado que requiere, aporte al visitante todo su potencial didáctico. Aunque hay museos que enseñan objetos cuyo significado tiene un valor didáctico indiscutible, otros muestran objetos con un valor didáctico reducido o bien por la ausencia de interés del propio objeto o porque su exposición al público no está planteada correctamente de cara al visitante. En cualquier caso, desde el punto de vista de la generación de conocimiento a partir del objeto expuesto en el museo, todos los objetos son susceptibles de ser utilizados como fuente de memoria histórica, siempre y cuando estén correctamente contextualizados en su exposición.

1644330157798_46eVSqAk_lArchivo EVE

El museo debe mostrar sus objetos en la exposición siguiendo un patrón didáctico determinado evitando la dispersión de significados, ya sea de manera inductiva o hipotética-deductiva. Provocando el conocimiento directo a partir del objeto o bien suscitando interés por aprender. En cualquier caso, la inducción suele ser la manera más eficaz de acercarse al verdadero potencial didáctico del objeto expuesto. No nos vamos a enrollar más. La utilidad de los museos para mostrar la historia debe apoyarse en que sean interesantes y atraer así la atención de los visitantes. Los museos deben tener la capacidad de generar enigmas que resolver como si fuera un juego deductivo, que ayuden a desarrollar nuestra imaginación, que despierten en nosotros sensaciones algunas veces dormidas o nos saquen del estado de coma emocional estacionario. Para conseguir esto podemos enunciar estas 5 premisas generales:

316161725159_bJn1Z0aS_lImagen: Graphic Huge

1. Lo primero que hay que afirmar es que todos los museos sirven para enseñar de manera didáctica una verdad. En este sentido, no hay realmente museos buenos ni malos.

2. Es preciso afirmar que los museos pueden ser instrumentos de enseñanza al margen de que su museografía sea más o menos didáctica.

3. Todo objeto expuesto en el museo tiene una misión didáctica – para desencadenar un interés, contestar dudas y preguntas y satisfacer nuestra necesidad de saber la verdad de las cosas -.

4. Provocar y aprovechar nuestra capacidad de deducción a partir del objeto es la forma más potente para que el museo genere conocimiento en el visitante de una menea amena y divertida si cabe.

5. El uso didáctico de los objetos requiere siempre cierto grado de interactividad.

Thinking-Bubble-Mirror-Imagen: “Thinking Mirror” de Gadget Flow

En la medida en que el objeto expuesto es algo concreto, dotado de materialidad y con unas determinadas características, se puede comenzar un proceso de análisis del objeto a partir de este, y sacar conclusiones y certezas que pueden ser más o menos generalizables para todos los públicos. Lo que hemos enunciado aquí, estas cinco premisas generales se diversifican a su vez en otras expresiones más complejas, pero hoy toca exclusivamente enunciar esas generalidades. Otro día entraremos en los detalles de cada una de las cinco. Como veis, seguimos insistiendo en el poder didáctico del museo.

Imagen principal: libros suspendidos en el lobby del Museo de Arte Moderno de Estambul

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