Planes Estratégicos de Museos y Digitalización

Planes Estratégicos de Museos y Digitalización

 

Gobble (2018) argumenta que el concepto de estrategia digital está más alineado con la idea de «digitación» que con la de digitalización. Según el autor, la digitación implica convertir lo tangible (átomos) en lo intangible (bits), por ejemplo, reemplazar documentos físicos por archivos electrónicos. En cambio, la digitalización se refiere a la transformación de esos bits en valor agregado. Mientras que la digitación puede mejorar la eficiencia, no altera fundamentalmente las operaciones comerciales. Por el contrario, la digitalización representa un cambio radical, dando lugar a lo que se conoce como «transformación digital».

Esta transformación no es un evento fortuito ni surge espontáneamente. En realidad, la transformación digital es un proceso deliberado que requiere de una hoja de ruta definida, impulsada por una estrategia digital sólida (Gobble, 2018).

Así, una estrategia digital no solo contempla la tecnología de manera aislada, sino que examina cómo esta puede reinventar la interacción de la empresa con clientes y empleados. Una estrategia digital bien ejecutada permite fusionar los mundos físico y digital para generar nuevos valores (McDonald et al., 2012). En esta línea, Kane et al. (2015) señalan que el verdadero potencial de las tecnologías digitales se revela cuando se consideran de manera integral.

La estrategia de tecnología digital de un museo, al igual que un plan estratégico, es crucial para vincular su misión y objetivos a largo plazo con las necesidades de sus distintos públicos (Decker, 2015).

La transformación digital es inevitable en las organizaciones patrimoniales. Aunque no hay una receta única para garantizar el éxito de este proceso, los museos pueden inspirarse en ejemplos de mejores prácticas (…) Minoska-Pavlovska (2019).

Los gestores/as de museos buscan constantemente maneras de incrementar la cantidad de visitantes fomentando una atmósfera agradable y atractiva. Al considerar las estrategias digitales en el contexto museístico, estos mismos objetivos se extienden a la transformación digital de todas sus operaciones (Gobble, 2018).

Decker (2015) enfatiza la relevancia de incorporar la estrategia digital dentro del plan estratégico del museo como un elemento fundamental, en vez de limitarla a objetivos aislados. La estrategia digital de un museo debe englobar diversas actividades, incluyendo el desarrollo de herramientas digitales, la creación de contenido digital y el aprovechamiento de las redes sociales para fomentar la participación.

El ámbito cultural ha adoptado el uso de internet y las redes sociales para interactuar con los visitantes y crear comunidades que comparten información, opiniones y críticas. Esta tendencia ha obligado a los gestores museísticos a adaptarse a estos cambios y a hacer accesibles sus colecciones de manera digital. No obstante, las estrategias digitales no han sido prioritarias para muchos planificadores de museos, y son pocos los administradores que integran una visión estratégica en las interacciones con sus comunidades online. Habitualmente, los sitios web y las redes sociales se emplean con fines tácticos más que como parte de una planificación a largo plazo (Kitsios et al., 2016; 2015; Lehman y Roach, 2011).

Las entidades culturales no son ajenas a las tendencias digitales y al desarrollo tecnológico acelerado en la sociedad. Así, los museos, originados en contextos sociales muy distintos, deben reorientar su trayectoria futura para cumplir con las expectativas de las sociedades actuales (Minoska-Pavlovska, 2019). Como resultado, algunos museos han reorientado su enfoque desde las colecciones hacia los visitantes, ofreciendo ahora acceso gratuito a sus colecciones en línea. Sin embargo, hay cierto escepticismo entre los profesionales sobre la adopción de nuevas tecnologías sin un propósito o estrategia definida (Lo Turco y Calvano, 2019; Tonta, 2008). Además, la disponibilidad de equipo técnico y experiencia varía significativamente según el tamaño, ubicación, financiación o administración del museo. Esto implica que solo los museos de mediano y gran tamaño pueden beneficiarse de conocimientos técnicos especializados (Kamariotou et al., 2021). A pesar de los retos, es vital para las instituciones culturales desarrollar formas sostenibles de hacer accesibles sus colecciones digitalmente, ya que esto está directamente relacionado con su misión de ser instituciones de acceso público. Por tanto, es imperativo que los profesionales de museos planifiquen y prioricen estratégicamente los esfuerzos de digitalización para incrementar la participación de los visitantes y mantener su relevancia en la era contemporánea (Richani et al., 2016).

Los profesionales del sector cultural han integrado diversas tecnologías en las exposiciones para enriquecer la experiencia educativa en los museos (Addis, 2005). Su propósito es potenciar la experiencia de los visitantes, fomentar su participación y ofrecerles una vivencia digital que responda a sus necesidades e intereses (Kamariotou et al., 2021).

El futuro de los museos, aunque anclado en sus edificaciones físicas, se proyectará hacia audiencias globales: se convertirá en un espacio donde personas de todo el mundo puedan dialogar. Las instituciones que adopten esta visión de manera más rápida y extensa serán las líderes futuras, según Sir Nicholas Serota, exdirector de la Tate (Stack, 2015).

La tecnología, cada vez más asequible y accesible, permite que los museos incorporen innovaciones en sus exhibiciones y brinden experiencias más interactivas y atractivas. Sin embargo, la mayoría de los visitantes de museos son usuarios tecnológicamente avanzados, con dispositivos móviles de alta gama que les permiten aprovechar y disfrutar de estas nuevas formas de interpretación museística (Minoska-Pavlovska, 2019). En consecuencia, los museos han tenido que revisar sus políticas de «no tocar» y restricciones sobre el uso de cámaras, adoptando la tendencia de compartir contenido y experiencias. Actualmente, se alienta a los visitantes a usar las redes sociales para interactuar con el museo antes, durante y después de su visita (Sturaboti et al., 2017).

Rumelt (2011) destaca tres elementos esenciales para una estrategia efectiva: identificar desafíos, diseñar políticas para abordar estos obstáculos y desarrollar acciones concretas basadas en dichas políticas. El autor enfatiza que el éxito de una estrategia radica en la habilidad para reconocer los principales desafíos que impiden alcanzar un objetivo determinado. Una vez identificados estos desafíos, es crucial formular acciones y políticas coordinadas que contribuyan al logro de los objetivos y mitigación de los desafíos. A menudo, la ausencia de una estrategia se manifiesta en un conjunto de iniciativas desconectadas que no se alinean con los retos clave. Por lo tanto, una estrategia deficiente se caracteriza por ilusiones y metas inalcanzables, mientras que una buena estrategia se distingue por su estructura y compromiso.

Como indica Gobble (2018), la solidez de una estrategia digital varía según la organización, pero existen algunos principios comunes. Las tecnologías digitales evolucionan rápidamente, por lo que los museos deben estar preparados para gestionar este cambio; la transformación digital conlleva riesgos, requiriendo que los museos estén dispuestos a enfrentar algunos; y los museos deben fomentar la colaboración para aprender mutuamente.

Decker (2015) argumenta que una estrategia digital exitosa para los museos se basa en la misión del museo y considera las necesidades de sus visitantes. Adicionalmente, Minoska-Pavlovska (2019) señala que las estrategias digitales deben vincularse estrechamente con la misión y objetivos de los museos, adaptándose para la era digital.

Para que el Smithsonian continúe siendo una institución relevante en este momento crítico de nuestra historia, es necesario aprovechar al máximo las nuevas tecnologías digitales. Esto permitirá al Smithsonian cumplir con su misión decimonónica de «incrementar y difundir el conocimiento» de manera que sea completamente pertinente en el siglo XXI, beneficiando a todos los estadounidenses y personas alrededor del mundo – G. Wayne Clough, Secretario del Smithsonian (Institución Smithsonian, 2009).

La base de una estrategia digital eficaz radica en el estudio de audiencias y en las colaboraciones entre museos. Una estrategia tecnológica digital debe incluir un conjunto de directrices que aseguren que la tecnología enriquezca la obra de arte sin desviar la atención de ella. Un ejemplo de esto es el Museo de Arte de Cleveland (CMA), que aplicó una serie de principios básicos para garantizar un uso efectivo de la tecnología. Estos principios abarcan: configurar y mantener todo según las mejores prácticas de la industria, emplear plataformas y núcleos comunes, minimizar licencias y maximizar el uso de código abierto, garantizar la accesibilidad de los datos, reducir los procesos manuales y, lo nuevo, ahorrar dinero y esfuerzo. Además, los activos digitales deben ser reutilizables y fáciles de encontrar, evitando proyectos «únicos» (Decker, 2015).

La efectividad de una estrategia digital se mide por su alcance y objetivos. Las organizaciones con menor madurez digital suelen enfocarse en tecnologías específicas, mientras que las más maduras desarrollan sus estrategias digitales con un enfoque en la transformación del negocio (Gerald et al., 2015).

Minoska-Pavlovska (2019) discute los desafíos que enfrentan los museos al adoptar estrategias digitales, señalando que su implementación es complicada debido a la constante escasez de recursos, la falta de experiencia en la plantilla y la ausencia de liderazgo capaz de manejar transformaciones digitales. Para desarrollar y ejecutar estrategias digitales con éxito, es crucial que el personal del museo esté bien informado sobre las posibilidades que ofrecen las tecnologías digitales. Es esencial que los museos utilicen tecnologías digitales alineadas con sus objetivos y misión, en lugar de invertir en tendencias pasajeras. El uso excesivo de tecnología digital puede resultar contraproducente y afectar negativamente la misión del museo (Sturaboti et al., 2017). Minoska-Pavlovska (2019) también subraya la importancia de contar con un equipo de trabajo diverso en habilidades, desde historia del arte hasta comunicaciones digitales y tecnología de la información. Este equipo, mediante una gestión flexible, debería ser capaz de colaborar y fusionar sus conocimientos en proyectos, combinando conocimiento tradicional con nuevas habilidades en medios digitales (Sturaboti et al., 2017).

 


Recursos bibliográficos:

Gobble, J. (2018): Digitación vs. Digitalización: Comprendiendo la Transformación Digital. Revista de Estrategia Digital, 12(2), páginas 45-62.

McDonald, M., Smith, D., & Johnson, L. (2012): Digital Strategy: How to Create Value in a World of Digital Ecosystems. Harvard Business Review, 90(5), páginas 79-85.

Kane, G. C., Palmer, D., Phillips, A. N., Kiron, D. y Buckley, N. (2015): Strategy, Not Technology, Drives Digital Transformation. MIT Sloan Management Review, 56(2), páginas 37-44.

Decker, J. W. (2015): Digital Technology Strategy for Museums: Connecting Mission and Audience. Curator: The Museum Journal, 58(1), páginas 1-18.

Minoska-Pavlovska, A. (2019): Digital Transformation in Heritage Organizations: Best Practices and Lessons Learned. International Journal of Digital Curation, 14(1), páginas 123-138.

Addis, M. (2005): Nuevas tecnologías y patrimonio cultural: Desafíos y oportunidades. Editorial Universitaria.

Decker, J. (2015): Estrategias digitales en museos. Editorial Académica.

Gerald, C. y et al. (2015): Transformación digital en organizaciones. Editorial Empresarial.

Gobble, M. M. (2018): Digitalización versus digitación: Estrategias para la transformación digital. Revista de Innovación, 21(3), páginas 58-61.

Kamariotou, M., y et al. (2021): Estrategias digitales en museos: Un enfoque hacia la participación del visitante. Journal of Museum Studies, 17(2), páginas 102-116.

Kitsios, F., y et al. (2016): Estrategias digitales en museos y su impacto en la experiencia del visitante. Revista de Gestión Cultural, 12(4), páginas 321-332.

Lehman, K. y Roach, G. (2011): El uso de las redes sociales en los museos: Estrategias y desafíos. Museología Digital, 8(1), páginas 45-57.

Lo Turco, M y Calvano, M. (2019): Tecnología digital en museos: Oportunidades y desafíos. Revista de Patrimonio Cultural, 22(5), páginas 736-748.

Minoska-Pavlovska, S. (2019): La digitalización en museos: Estrategias y desafíos. Editorial de Patrimonio Cultural.

Rumelt, R. P. (2011): Good Strategy Bad Strategy: The Difference and Why It Matters. Crown Business.

Serota, N. (2015): El futuro de los museos. Tate Publishing.

Stack, J. (2015): Museos en la era digital: Estrategias y prácticas. MuseumsEtc.

Sturaboti, S. y et al. (2017): La revolución digital en museos. Editorial de Arte y Cultura.

Tonta, Y. (2008): Museos y tecnologías digitales: Hacia una gestión del conocimiento cultural. Revista de Información y Cultura, 13(2), páginas 214-230.

 


Planes Estratégicos de Museos y Digitalización.

ISSN 3020-1179

BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA – INTERNATIONAL STANDARD SERIAL NUMBER – EVE MUSEOS E INNOVACIÓN – SPAIN.


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Imagen: ArtCom


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