Turismo e Interpretación del Patrimonio en la Era Global

Turismo e Interpretación del Patrimonio en la Era Global

 

El turismo es una de las ramas económicas más importantes de este mundo globalizado, tanto por su contribución a los objetivos económicos y sociales de los países desarrollados o emergentes, como por su papel en la consecución de un desarrollo más sostenible de la sociedad en su conjunto – si no contemplamos el contexto pandémico actual -. Existen dos tendencias opuestas en torno a cómo desarrollar las actividades turísticas, partiendo de la idea de desarrollo sostenible y contando con la oportunidad para que las empresas involucradas actúen a nivel global. En primer lugar, supone aumentar la conciencia sobre la necesidad de preservar los recursos ambientales, naturales, sociales y culturales para el turismo, otorgando a las siguientes generaciones el derecho a utilizar los mismos recursos en el futuro. El segundo consiste en el deseo de las empresas de lograr sus objetivos económicos mediante la estandarización, el turismo de masas y otras formas de actividades que les permitan explotar los recursos de manera eficiente. Estas tendencias tienen que ser convergentes, por ello la Organización Internacional del Turismo (OMT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) han establecido las reglas de los principios de desarrollo del turismo sostenible (OMT y ANEP, 2005).

La urbanización, como consecuencia del desarrollo económico, contribuyó al turismo en Europa, Estados Unidos de América (los países desarrollados) y otras regiones como Asia, Rusia o Sudamérica (economías emergentes) por el interés creado en torno a él. Las áreas urbanas representan una importante fuente de turistas dado el estilo de vida que se percibe como muy estresante y agotador, y genera una inquietud basada en la necesidad de escapar del entorno habitual viajando. Otras motivaciones turísticas de los ciudadanos urbanos son hedónicas (placer, tener una vida larga y saludable, divertirse, etcétera) o están relacionadas con sus familiares, amigos, etcétera. Por otro lado, las áreas urbanas son recursos turísticos invaluables que las empresas podrían explotar, creando y vendiendo productos y servicios para los visitantes que sienten la necesidad de enriquecer sus conocimientos y revivir momentos del pasado que han dejado huella en el destino al que  accedieron. El turismo cultural está basado en el pasado de los pueblos, en la gente que conservó sus antiguas tradiciones y hechos históricos; también en su arquitectura específica y en la atmósfera que crean todos estos signos y símbolos del tiempo eterno.

Pero existen otros recursos que sustentan el turismo cultural. Las zonas rurales (pueblos mágicos, p. Ej.), especialmente en los países emergentes y subdesarrollados, ponen en valor la vida de las poblaciones antiguas que han conservado las tradiciones culturales nacionales y regionales. Hablamos de recursos que representan actualmente la base para la creación de actividades turísticas en estas áreas. Como argumenta Richards en su obra, el turismo es igualmente un efecto y una fuente de los procesos de globalización, no solo desde la perspectiva económica, sino también social y cultural. El turismo cultural es hoy más accesible como resultado de la democratización del turismo low cost, el aumento del nivel de vida y de educación (Richards, 2017). Todos estos cambios han permitido y estimulado la participación en el turismo cultural durante las últimas décadas, no solo de los consumidores tradicionales, sino también de nuevos turistas interesados ​​en descubrir otros atractivos, como nuevos pueblos y culturas, tanto desde el interior de los países donde viven como desde el exterior.

En un estudio sobre la relación entre el patrimonio cultural y el turismo posmoderno, Nuryanti consideró dos aspectos involucrados:

  • La interpretación (especialmente el patrimonio arquitectónico-construido).
  • La comercialización del patrimonio cultural y la posición de la comunidad en esta ecuación, preferentemente en los países en desarrollo que podrían beneficiarse de las tendencias actuales de la demanda turística a nivel internacional (el interés de los visitantes por descubrir y preservar la historia, la arquitectura, las antiguas tradiciones, la naturaleza y el deseo de recuperar el pasado).

En este contexto, es necesario encontrar nuevas formas de interpretación del patrimonio cultural para los turistas internacionales que visitan otros países, en términos de sus propios idiomas y simbolismos. En su obra, Nuryanti plantea el patrimonio como algo del pasado, de la continuidad o estabilidad; una herencia de las viejas generaciones de las comunidades donde hoy se desarrollan las actividades turísticas. Al mismo tiempo, el turismo se valora como una modernidad que implica el cambio (Nuryanti, 1996). En la era de la «aldea global», las tendencias de la demanda son una evidencia de las necesidades de los nuevos consumidores que buscan la novedad a través de un retorno a los valores sociales tradicionales y, por lo tanto, «el turismo se anticipa y experimenta de maneras diferentes a las anteriores» (Nuryanti, 1996).

El patrimonio es visto como un puente entre el pasado y el presente para la comunidad y los turistas. El turismo posmoderno tiene que responder a este desafío interpretando el pasado, creando un significado del mismo que permita ser entendido – para sentir esas historias, eventos, símbolos – por ellos y por la comunidad a la que pertenecen.

La interpretación del patrimonio es la forma utilizada para conectar el pasado y el presente. Fueron muchos los esfuerzos realizados en esta dirección por algunos investigadores, incluso en las últimas décadas del pasado milenio. Uno de ellos, pionero en este área, fue Tilden, quien utilizó el concepto de interpretación del patrimonio en conexión con los esfuerzos para preservar los parques naturales de los Estados Unidos de América. Estudió el concepto de interpretación del patrimonio en el Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos de América y publicó los resultados en un libro titulado «Interpretando nuestro patrimonio», inicialmente diseñado para encontrar una manera de mantener los parques naturales atrayendo gente a este «juego».»

«La interpretación se valora como el trabajo de las personas en los parques naturales, culturales, edificios históricos y museos, para revelar algo a los visitantes. Ese algo de la belleza y la maravilla, la inspiración y el significado espiritual que se esconde detrás de lo que los visitantes sensibles pueden percibir» (Tilden, 1977, p. 3).

La definición planteada por este autor implica la necesidad de educación y conocimiento de los visitantes como fuente de la actividad educativa que «apunta a revelar significados y relaciones a través de objetos originales, y por medios ilustrativos, más que simplemente comunicar información fáctica» (Tilden, 1977, pág.8). Tilden enfatizó en el hecho de que el intérprete tiene que hacer algo más: su exposición ha de capitalizar la curiosidad para enriquecer la mente y el espíritu humanos.

Otra definición de interpretación del patrimonio cultural se construye en torno a los términos «comunicación» y «aprendizaje», considerando que se trata de una forma de trasmitir a los visitantes el valor, la importancia cultural y el interés que aporta el patrimonio en cuestión, y a través de una actividad de aprendizaje. Los turistas se involucran así en las historias e ideas que hay detrás del patrimonio presentado. De este modo se les induce a pensar por sí mismos, a crear su propia visión e ideas de lo que el patrimonio significa para ellos (Heritage Lottery Fund, 2013). La Asociación de Interpretación del Patrimonio (AIH, por sus siglas en inglés) también conecta el término con la comunicación y muestra la interpretación como un proceso comunicativo que ayuda a las personas a entender y comprender más un sitio, colección o evento, aportando significado y apreciación por los recursos promocionados, mejorando la experiencia y logrando una estadía más prolongada en el lugar donde se encuentra el patrimonio.

Otro objetivo de la interpretación consiste en ayudar a las comunidades a comprender mejor su patrimonio y a contribuir al desarrollo y enriquecimiento del mismo.

Nuryanti alude a la creatividad como un elemento importante que requiere una interpretación exitosa y permite a los visitantes enriquecer su experiencia, estimulándolos a imaginar y reconstruir el pasado así como a revivir los eventos descritos. En el esfuerzo de interpretación, se requiere tanto de una multitud de métodos, medios, materiales y gestión, como de conocimientos técnicos específicos en este área (que faltan en los países en desarrollo) (Nuryanti, 1996).

Zotica y Mălăescu argumentaron, en un estudio de 2015, que los nuevos intérpretes deben aumentar la intensidad de la participación de los visitantes en la vida descrita por un sitio, utilizando animación turística, proyecto artístico, teatro comunitario, narración de historias, recreación o, simplemente, interpretación del patrimonio realizado por el/la guía (Zotica y Malaescu, 2015).

Tilden, el autor más citado en el ámbito de la interpretación del patrimonio, considera que existen seis principios de interpretación y que están conectados con su definición. Además, según el autor, las personas que presentan los objetivos culturales (arquitectónicos, naturales, etcétera) deben tenerlos en cuenta en sus esfuerzos de interpretación (Tilden, 1977). El primero supone la conexión con la experiencia del visitante y el segundo se refiere al hecho de que la presentación o descripción de un objetivo cultural ha de estar relacionada con la personalidad o experiencia del visitante. En el tercer principio, Tilden toma en consideración el papel de la información. Explica que la interpretación no debería consistir simplemente en información. Esto es importante, ya que representa el fundamento de la interpretación, pero no es suficiente. Otro principio asocia la interpretación con las artes que se pueden aprender, por lo que el intérprete es un maestro de artes. También afirma que los especialistas que interpretan no tienen que impartir instrucción, sino que deben promover e involucrar a los visitantes en el mundo descrito por él. El último principio se refiere a la necesidad de crear programas especiales para niños/niñas como grupo distintivo entre ellos y los adultos en cuanto visitantes/clientes, lo que supone proponer diferentes programas para diversos segmentos de público. Debe, por tanto, como señalan los autores, ser una presentación que llame la atención y provoque una conexión entre el patrimonio y sus propias vivencias; ha de ser placentero, interesante y significativo, bien organizado (fácil de usar y comprender); la interpretación debe satisfacer las necesidades de una variedad de audiencias y tener un tema o idea clara que se comunique.

La interpretación de los sitios culturales suele basarse en la presentación de un guía, folletos, sitios web que contienen información sobre ellos, pero todo esto sigue siendo muy básico. En nuestra opinión, se debe a un malentendido del papel de la interpretación en la promoción del patrimonio cultural, a una falta de conciencia sobre el potencial de desarrollo turístico de cada zona. Hoy en día, otro desafío es el uso de las nuevas tecnologías en este proceso. Se requieren inversiones, no hay duda, pero su contribución podría ser una fuente muy importante de actividades turísticas exitosas y sostenibles. Otros autores, explican que la interpretación es un concepto vago, generalmente asociado con las tareas de guía, y que es necesario adaptarse a las nuevas tendencias del sector turístico. Los museos deben, según lo ellos, tener un nuevo enfoque orientado hacia la «cultura del manifiesto», comúnicando un mensaje fuerte y provocador, con los deseos de los clientes muy bien atendidos (Dumbraveanu, y al., 2016). La interpretación depende, en su visión, de la capacidad del museo para promover su actividad – con el fin de atraer los fondos necesarios – y de su papel asumido en la educación e información de las personas.

En los últimos años, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información basadas en dispositivos electrónicos e internet (TIC) y la inteligencia artificial (IA) han generado una oportunidad para las organizaciones turísticas creando nuevas herramientas y técnicas disponibles para la planificación, interpretación, marketing, participación comunitaria y sitios de gestión. Los principales cambios debidos a las nuevas tecnologías afectan a las empresas turísticas de diferentes formas:

  • Las empresas turísticas pueden actuar a nivel global; los productos y servicios podrían navegar globalmente lo que les permite reducir los costos.
  • Pueden informar mejor a sus clientes potenciales sobre los productos y servicios, detectando así más fácilmente sus deseos y necesidades.
  • Cada comunidad puede involucrarse más fácilmente en las actividades turísticas debido a una mejor e instantánea información de los pueblos afectados por ello.
  • Las oportunidades creadas por el gobierno (cuando lo hacen), recopilando y utilizando más fácilmente la información sobre los recursos disponibles para el desarrollo turístico en una región o país, permiten una mejor cooperación entre empresas y el propio gobierno.
  • La disponibilidad de recursos humanos en un destino puede evaluarse y capacitarse mejor utilizando las TIC.
  • La interpretación del patrimonio cultural también se podría realizar utilizando Internet, los nuevos softwares y plataformas y, en un futuro próximo, la inteligencia artificial.

Según algunos investigadores (Brizard, Delde y Silberman, 2007), hay seis áreas principales en las que las TIC contribuyen a la valorización del patrimonio cultural, tanto para los profesionales como para el público en general: acceso intelectual y físico, documentación y registro de sitios, múltiples interpretaciones en diversos contextos, preservación de la autenticidad, equilibrar la visita con la conservación, y facilitar la participación pública.

Por lo tanto, la interpretación del patrimonio cultural, generalmente considerada una tarea de arquitectos, historiadores, artistas o geólogos, que utilizan técnicas como el almacenamiento de relatos, la presentación, la simple exposición de objetos, etcétera, ha recibido ayuda de las nuevas tecnologías. La integración de éstas en la interpretación del patrimonio cultural supone otras formas de presentación del mismo (por los nuevos sitios web, por ejemplo, donde hay mucha información presentada por cámaras 3D, recorridos virtuales), así como la implicación de los historiadores (simulando algunas situaciones del pasado, tanto para la infraestructura física como para situaciones y eventos no físicos, tradiciones, etcétera). Este tipo de interpretación también debe integrar los objetivos de sostenibilidad turística mediante la reconstrucción de diferentes artefactos, objetos perdidos o dañados – o que no se pudieron presentar físicamente (especies marinas en su entorno en un museo) – y evitar su daño por parte de los visitantes (jardines naturales).

En resumen, el turismo cultural, representado por las personas que viajan para conocer otras culturas, lugares, formas de vida, el pasado y la historia de diferentes regiones, también aumentó y captó más la atención de la literatura en el campo del turismo. Por esta razón, el patrimonio cultural tiene un papel fundamental en la creación de conexiones con el turismo mediante una interpretación que permite  presentarlo y describirlo de manera atractiva para provocar al visitante, valorar y comprender sus símbolos. La interpretación del patrimonio cultural debe incrementar la experiencia de los visitantes utilizando métodos y técnicas clásicas (animación turística, teatro comunitario, recreación, visitas guiadas, narración de historias) e introduciendo las nuevas TIC para contribuir a este objetivo (visitas virtuales, simulaciones basadas en presentaciones de sitios web, etcétera).

Recursos bibliográficos:

Maria Tatarusanu y Corneliu Iatu (2018): The interpretation and the cultural heritage for tourism in the era of globalization. SEA – Practical Application of Science Volume VI, Issue 16 (1 / 2018). “Alexandru Ioan Cuza”, Universidad de Iasi, Rumanía.

Dumbraveanu, D. Craciun A. y Tudoricu, A. (2016): Principles of interpretation, tourism and heritage interpretation – the experience of Romanian museum, in Human Geographies – Journal of Studies and Research in Human Geography Vol. 10, No. 1, pp. 59-75;

Gregory Richards, (2007): Cultural Tourism: Global and Local Perspectives,The Haworth Press, Inc.

Wiendu Nuryanti (1996): Heritage and Posmodern Tourism, Annals of Tourism Research, Vol. 23, No. 2, pp. 249-260.

Tilden, Freeman (1977): Interpreting Our Heritage. Third Edition, Universidad de North Carolina Press, Chapel Hill, Estados Unidos.

Association for Heritage Interpretation – What is AHI?

Brizard, T., Derde, W., and Silberman, N., How can ICT support cultural heritage? Basic Guidelines for Cultural Heritage Professionals in the Use of Information Technologies: http://www.enamecenter.org/files/documents/Know- how%20book%20on%20Cultural%20Heritage %20and% 20ICT.pdf

Heritage Lottery Fund (2013): Interpretation – Good practice guidance: file:///C:/Users/user/Downloads/interpretation_ good_practice.pdf.

UNEP y UNWTO (2005): Making Tourism More Sustainable. A Guide For Policy Makers, United Nationa And Environment Programme And World Tourism Organization: http://www.unep.fr/shared/publications/pdf/dti


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