COVID-19: Cómo se Debe Reabrir un Museo

 

Conocer todas las pautas sobre cómo volver a abrir nuestros museos puede resultar abrumador, entre otras cosas porque varían según los países, incluso por comunidades. Existen además criterios cambiantes al respecto, dependiendo de cada institución, y muchas normas pueden variar en cuestión de horas. Desde las diversas opiniones, queremos compartir con vosotros  todo aquello que consideremos relevante para la reapertura. Hoy recogeremos la opinión de los expertos András Szántó y Adrian Ellis, que han expresado su conocimiento sobre el coronavirus y su impacto en los museos en una sola opinión.

Los museos de todo el mundo están decidiendo cuándo y cómo deben volver a abrir. Cuando lo hagan, ahí fuera habrá un mundo transformado para siempre. Para reanudar las operaciones con éxito, no solo es necesario minimizar el riesgo de infección de sus visitantes, voluntarios y personal, sino también transmitir confianza y seguridad a todos.

A falta de una política gubernamental coordinada, o de una norma comúnmente reconocida y certificada, los museos se vuelcan en buscar asesoramiento y en consultar con organizaciones afines en todo el mundo, algunas de los cuales ahora ya están reabriendo. Tratan de coordinar esfuerzos a nivel regional y local con la finalidad de aunar experiencia y poder adquisitivo, inculcar la confianza del público y alentar la adopción de prácticas acordadas en visitantes y audiencias. Organismos profesionales y sectoriales, como el AAM, el AAMD, ICOM y CIMAM, han publicado todos sus guías iniciales, al igual que lo han hecho las organizaciones de los campos adyacentes de entretenimiento, artes escénicas, comercio minorista, deporte y turismo, cada uno la suya.

Dicho esto, recordamos que los museos deben y tienen que encontrar sus propias soluciones personalizadas dentro de los marcos comunes legales de sus respectivos países y siguiendo el ritmo de las fases de desconfinamiento. Lo que todos parecen compartir es la necesidad de trabajar -y hacerlo rápidamente- siguiendo una serie de consideraciones operativas y políticas desconcertantemente complejas.

Como decimos, no existe un enfoque único. La ubicación de cada museo, su configuración arquitectónica particular y otros espacios físicos requerirán diferentes soluciones estratégicas. Las implicaciones financieras de varios escenarios de apertura también son enormemente relevantes. Las regulaciones municipales y estatales difieren, y toman sus decisiones, requiriendo o solicitando que los visitantes utilicen una máscara facial, en una llamada al juicio con ramificaciones prácticas, legales y, lamentablemente, políticas.

Las tecnologías para la toma de temperatura masiva y la medición de la distancia social ya están planteadas, pero en su mayor parte aún no se hallan operativas. La disponibilidad de materiales de limpieza, PPE, divisores de protección y otros equipos varía enormemente. Cada comunidad se encuentra en un punto diferente en la trayectoria de esta pandemia que, en algún momento – como la mayoría cree y espera -, irá desapareciendo, y requiere que los museos revisen las medidas que se hayan implementado mirando al futuro.

La posibilidad de reabrir en las circunstancias actuales también suscita inquietantes dilemas estratégicos. En los últimos años, los museos han desarrollado una comprensión sofisticada de las muchas barreras de entrada que se crean inadvertidamente y de cómo superarlas, para generar agendas que defiendan la equidad y la justicia social. Nadie desea levantar barreras adicionales ahora, pero visitar nuestros museos inevitablemente se dificultará, y más aún en un futuro previsible inmediato, algo que afectará a algunos visitantes más que a otros – las personas con capacidades diferentes, por ejemplo, están más expuestas al uso de equipos con alto riesgo de contacto, como  las sillas de ruedas o los ascensores provistos por museos-.

Estamos lejos del museo «sin contacto», en el que se utilicen protocolos y tecnologías cuidadosamente elaborados para crear una experiencia de visitante sin fricción. Las modificaciones interiores para acomodar el distanciamiento social y flujos de aire más saludables pueden, a su debido tiempo, generar formas menos molestas de garantizar la salud pública, si es que la pandemia dura lo suficiente como para requerir este tipo de cambios estructurales.

Ante este escenario, ¿cómo navegar por ese laberinto? La siguiente tabla consolida el pensamiento actual sobre las realidades operativas de la reapertura, de tal manera que podría ser útil para los profesionales del museo al final de la reentrada. Intenta, además, mostrar el camino hacia un equilibrio sostenible de acceso y seguridad públicos, así como una realidad financiera y organizacional. El cuadro que publicaremos mañana es un trabajo de agregación más que de invención, y no pretende atribuirse ni la primera ni la última palabra en cuanto a cómo volver a abrir, y mucho menos cuándo. Mas bien, se trata de una instantánea de orientación informada y de opinión – disponible a partir de este mes de junio -, basada en fuentes de dentro y fuera del campo del museo.

Los títulos en negrita del cuadro hacen referencia a siete áreas operativas amplias que requieren atención en el contexto de la reapertura. Los encabezados con viñetas identifican medidas específicas que son candidatas para la acción, generando una lista de verificación destinada a ayudar a los gerentes y al personal del museo a establecer su relevancia. Estas son meras indicaciones a tener en cuenta, dado que la urgencia, la factibilidad y el costo de implementar las medidas difieren mucho entre los diferentes museos.

Si bien nuestro objetivo es el de sintetizar las innumerables y diversas consideraciones prácticas que los museos deben abordar a la hora de reabrir, somos igualmente conscientes de que esa reapertura no contempla simplemente un conjunto de actividades necesarias para dar la bienvenida al público. También habrá que lidiar con el coste psicológico que el COVID-19 ha supuesto para el personal de nuestros museos. Las herramientas de planificación táctica de este tipo están, por definición, enfocadas operativamente. En su forma más simple: los museos y sus gestores deberán crear condiciones acogedoras para que su personal se sienta seguro y apoyado si tiene que operar.

Este ejercicio fue impulsado por la abrumadora respuesta al reciente artículo en Artnet News de András, que aboga por la importancia de los museos de arte: «reabrir lo antes posible haciendo algunas sugerencias iniciales sobre cómo podrían hacerlo». Por su disposición a ayudarnos a recopilar y organizar el material, deseamos agradecer, en particular, a Adam Levine, quien asumió su cargo como director del Museo de Arte de Toledo en mitad del período de cierre. También queremos dar las gracias a Christine Anagnos (AAMD), Mary Ceruti (Centro de Arte Walker), Kaywin Feldman (Galería Nacional de Arte) y Amy Gilman (Museo de Arte Chazen), Sarah Pasti y Lisa Beth Podos, entre otros, por sus aportaciones, trabajo, observaciones y comentarios.

Finalmente, el cuadro de planificación que os mostraremos mañana no menciona deliberadamente las decisiones y estrategias que los museos tendrán que considerar después de la pandemia. Lo que hay al otro lado de la reapertura es, seguramente, el deseo de articular un propósito en un contexto diferente, definiendo una programación adecuada y sostenible para promover conexiones y asociaciones que informen de la contribución de cada institución a la sociedad. Pero todos estos objetivos solo podrán llevarse a cabo cuando los museos estén abiertos y experimenten su funcionamiento en un contexto de post-pandemia.

Recurso bibliográfico:

Adrian Ellis (https://news.artnet.com/about/adrian-ellis-779) y Andras Szanto (https://news.artnet.com/about/andras-szanto-1419), May 27, (2020): How Should a Museum Reopen in a Post-COVID World? Here Is Everything You Need to Know to Do It Safely, According to Experts. Art World (https://news.artnet.com/art-world).


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