La Economía de los Museos

 

Los museos son hoy más importantes y relevantes que nunca, eso creemos que es indiscutible. Los museos desempeñan un papel fundamental en nuestras actividades de ocio, dentro del grupo de las atracciones turísticas más importantes. Nos gastamos cantidades sustanciales de dinero visitando museos, tanto en entradas como en sus restaurantes y tiendas de recuerdos. Los visitantes de los museos generan un fuerte impacto sobre las economías locales, especialmente en los lugares más turísticos.

Pero existen muchos tipos diferentes de museos; nos será útil distinguir cuatro:

  • Por contenido: lo más importante en ellos es el arte, los objetos y artefactos históricos y científicos, y sus exposiciones son de interés general y, a veces, muy específico.
  • Por tamaño: algunos museos ocupan una gran cantidad de espacio, emplean a mucho personal y tienen miles de visitantes por día; otros son solo de interés local, pequeños, con horarios de apertura muy limitados, a cargo de un personal aficionado y con pocos visitantes.
  • Por antigüedad: tenemos museos con una larga y distinguida trayectoria histórica, y otros muy recientes.
  • Por perfil institucional: tradicionalmente, los museos europeos han sido públicos, incluso han formado parte de la administración gubernamental al uso. Pero siempre han existido museos privados. La mayoría de los museos se hallan en un lugar entre lo público y lo privado. Casi todos los privados reciben algún tipo de subsidio gubernamental y numerosas contribuciones de donantes, lo que les supone exención de impuestos.

Sin embargo, todos ellos comparten algunas particularidades y funciones similares. Y todos conocen, sin excepción, el término «Economía de los Museos», que se puede entender de dos maneras diferentes:

1/ Los museos pueden ser vistos y entendidos como una entidad económica, o como una empresa institucionalizada que proporciona determinado tipo de servicios a la sociedad.

2/ Puede considerarse, también, la relación que existe entre el gasto (exposiciones, personal, etcétera) y la producción en términos de ingresos obtenidos.

Por otro lado, es evidente el impacto de los museos sobre la economía en relación, por ejemplo, al empleo y al valor añadido que se genera.

El enfoque económico de los museos podría estar basado en la teoría de la elección estándar o racional (economía neoclásica), que considera que los individuos son racionales e individualistas y ponen su atención en las relaciones de mercado que se supone que funcionan bien. En el contexto de los museos es fundamental ir más allá del mercado. La economía política (elección pública) analiza el comportamiento de los gobiernos y las administraciones públicas -que afecta, en gran medida, a los museos- a través de sus subsidios y subvenciones, pero también a través de una red de regulaciones. Además, pueden aplicarse otros campos de la teoría económica. En el caso de los museos, una variante particularmente importante es tener en cuenta los aspectos psicológicos: los individuos no son totalmente racionales y, a veces, están sujetos a anomalías y a circunstancias que hacen que actúen de determinada manera (solidaria, por ejemplo).

Existen dos tipos de demanda de museos. La primera es la demanda privada, a cargo de los visitantes. Se trata de personas interesadas en las exposiciones como una actividad de ocio o como parte de su profesión- en el caso de curadores, museólogos, museógrafos, etcétera-. La realización de la visita podría deberse a decisiones individuales o familiares, o estar dentro de una actividad organizada (de escuelas, empresas…). El segundo tipo de demanda proviene de personas y organizaciones que se benefician del museo. Esta demanda social se basa en efectos externos y / o efectos sobre la actividad económica.

Con mucho, el mayor número de visitas a museos se atribuye a actividades del tiempo libre. Es posible analizar esas cifras a través de una función de demanda tradicional, observando los principales factores que determinan la tasa de visitas y maximizando los servicios individuales sujetos a restricciones presupuestarias y de tiempo. También se puede hacer una medida empírica utilizando los datos de las visitas y los factores incluidos en la función de demanda, normalmente mediante un análisis de regresión múltiple.

Hay tres determinantes principales relacionados con el rango de los precios y costos:

  • Precio de la entrada: junto con el número de visitas, determina los ingresos obtenidos. La flexibilidad del precio indica en qué porcentaje disminuye el número de visitantes cuando la tarifa de entrada se incrementa en una cifra determinada. Las estimaciones econométricas para un gran número de museos diferentes, en diversos países, demuestran que la demanda de servicios de museos es inflexible en cuanto a los precios. Los zoológicos, los museos de ciencia y los museos de historia natural muestran una mayor sensibilidad al precio, probablemente debido a la mayor competencia con otras actividades de ocio. Esa flexibilidad para los museos de arte es de –0.17. En general, las flexibilidades de bajo precio sugieren que los museos pueden generar cantidades significativas a través del aumento de las tarifas de admisión.
  • Coste de oportunidad temporal: nos indica a qué alternativas de ocio tienen que renunciar los visitantes cuando acuden a un museo. Para medir su valor monetario, deberemos identificar el ingreso adicional que podría haber supuesto durante ese período. Para personas con altos ingresos y con un uso del tiempo variable- principalmente trabajando por cuenta propia-, el costo de oportunidad del tiempo es más alto que para las de bajos ingresos y con horas de trabajo fijas. Por lo tanto, se espera que estas últimas visiten los museos con mayor frecuencia, en igualdad de condiciones. El costo de oportunidad de una visita al museo no solo depende del tiempo realmente invertido en ella, sino también del que se requiere para llegar, es decir, los desplazamientos (ubicación), las instalaciones de estacionamiento, etcétera. Para los turistas, los costos de oportunidad temporal tienden a ser más bajos que para los habitantes locales, ya que a menudo se desplazan a una ciudad con el propósito de visitar sus museos en un tiempo determinado. Las estimaciones econométricas no encuentran un patrón claro entre los ingresos y la asistencia (Luksetich y Partridge, 1997). El aumento en los costos de oportunidad temporal para las personas con más dinero que asisten a representaciones artísticas compensa el efecto positivo de los ingresos. Se deben separar los dos efectos para encontrar un ingreso positivo y un efecto de costo de oportunidad negativo en la demanda (Withers, 1980 en estimaciones para las artes escénicas).
  • Precio de actividades alternativas: nos referimos a las otras actividades de ocio posibles, como eventos culturales (teatro, cine), deportes, restaurantes, centros comerciales, el tiempo con amigos en casa, etcétera. Incluso dentro de la industria, los museos pueden suponer un sustituto de otros museos. Cuanto mayor es el precio de las demás alternativas, mayor es la asistencia al museo. Pero los complementos también influyen sistemáticamente en el número de visitas. Son importantes los costos incurridos por viajes, alojamiento y comidas. A más altos costos, más baja es la tasa de visitantes. Estos costos complementarios constituyen una gran parte de los totales de la visita: más del 80% (Bailey et al., 1998). Se ha encontrado que las flexibilidades cruzadas son empíricamente significativas para las artes (Gapinski, 1986; 1984, para estimaciones sobre las artes escénicas). Todavía faltan las estimaciones de las funciones de demanda para los servicios de los museos, que incorporan esas variables.

Los ingresos son otro determinante «clásico» en la demanda de visitas a museos. Las estimaciones econométricas revelan una demanda flexible de ingresos, es decir, el aumento de las fuentes de ingresos disponibles reales favorece a los museos (véase, por ejemplo, Withers, 1980). Las personas con ingresos más altos pueden pagar más cómodamente los costos de las visitas. Por otro lado, los costos de oportunidad temporal aumentan con los ingresos, como hemos mencionado anteriormente. Las estimaciones sobre los efectos de los ingresos son, por lo tanto, a menudo ambiguas. Otro factor importante es la relación entre visitas y educación. Las personas con una mayor educación tienen el capital humano necesario para disfrutar más de los museos que las de un nivel educativo inferior.

Pero existen otros muchos factores determinantes que deben incluirse en la teoría de demanda del museo. Uno de ellos es, por supuesto, la calidad de la colección o exposición especial que se exhibe al público. Luksetich y Partridge (1997) estiman que el valor de la colección aumenta las cifras de asistencia, especialmente en los museos de arte. O, como Oster y Goetzmann (2001: 9) afirman: «en términos fundamentales, estos resultados sugieren que el arte es importante». También se deben tener en cuenta el atractivo del edificio, el nivel de servicios que ofrece el museo- es decir, el ambiente general-, la extensión de congestión frente a las exposiciones, los cafés y restaurantes, y la tienda del museo. Asimismo, son importantes los trabajos de marketing realizados por cada museo- especialmente a través de la publicidad regular- y el impacto que producen.

Un determinante final de la tasa de visitas al museo son las preferencias individuales, difíciles de medir de forma independiente. Los estudios econométricos de las funciones de demanda de los museos a menudo detectan indirectamente esas preferencias al introducir visitas ya realizadas como un factor determinante. En todas las estimaciones empíricas, este factor demuestra ser altamente significativo: las personas que solían visitar un museo en el pasado tienen más probabilidades de hacerlo en el presente y en el futuro.

La demanda social.

Los museos producen efectos en las personas que no visitan el museo. Estos beneficios no pueden ser captados por los museos en términos de ingresos. La demanda social tiene que ver, cada vez más, con el comportamiento de los museos, teniendo en cuenta que la actitud de su personal está guiada por el entorno institucional. Según esta teoría, la principal fuente de fondos podría residir en ese comportamiento del museo. La decisión de aumentar los ingresos a través de servicios auxiliares, gestionar bien su colección en el mercado o establecer las tarifas de entrada, dependerá fundamentalmente de la propiedad del museo. Por esta razón debemos hacer una distinción entre museos privados y públicos y museos que viven de las subvenciones -la mayoría-.

Un objetivo que vale la pena marcarse para futuras investigaciones es comprender mejor cómo varían las condiciones de los museos con respecto, por ejemplo, al apoyo gubernamental, y cómo las actividades de ocio cambiantes influyen en el comportamiento de los museos. ¿Cómo se adaptarán los museos del futuro a la nueva situación? El auge de los museos superestrellas y la dependencia de más exposiciones especiales son dos de estos desarrollos, si bien podrían aparecer más cambios en la producción de los servicios del museo.

Recurso:

Bruno S. Frey y Stephan Meier May (2003): The Economics of Museums. Institute for Empirical Research in Economics University of Zurich, Suiza. Working Paper Series, Nº 149.


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