Artista como Curador, Curador como Artista

 

Se trata de una profesión rodeada de mitos y conceptos erróneos. Cada vez más a menudo se escuchan preguntas del tipo: ¿qué es la curación? ¿Quiénes son los curadores y qué hacen en realidad? Creemos que son cuestiones de gran interés, no solo para los estudiantes de arte, que aún están decidiendo si quieren trabajar o no en este campo, sino también para el público en general. Dado que son términos que se extienden desde el campo artístico a otras áreas, estamos tan abrumados por las confusiones que ya nadie sabe realmente cuáles son las definiciones exactas para esos conceptos. Incluso los propios curadores son incapaces de decidirse, y algunos de ellos comienzan a rechazar el término tratando de encontrar algunas sustituciones más apropiadas para autodefinirse como profesionales.

Bumai

Esta situación de confusión requiere que intentemos aclarar primero las diferencias entre comisariado y curaduría. También deberíamos responder a ciertas preguntas: ¿existe alguna diferencia en el rango de responsabilidades entre los diferentes tipos de curadores (por ejemplo, en el museo, siendo independientes)? ¿Cómo construyen los curadores sus relaciones con los artistas? ¿El término en sí sigue siendo relevante para el campo del arte? ¿Cuáles son las cuestiones más en boga relacionadas con la curación? ¿Los curadores son realmente necesarios hoy en día y por qué? Varios historiadores y críticos de arte muy conocidos, como Hans Ulrich Obrist y Terry Smith, recopilaron bibliografía sobre la historia y el desarrollo de la profesión, tratando de aclarar para sus lectores algunas de las preguntas planteadas anteriormente. Los libros elegidos consistían básicamente en entrevistas sobre colecciones. Solo a través de esas entrevistas a determinadas personas, sobre sus experiencias concretas en exposiciones y eventos de arte, se puede deducir cómo se desarrolla y cómo evoluciona la profesión de curador y cuán sorprendentemente diferente era y sigue siendo, en función del tiempo, el lugar y las personas involucradas.

Pattern Curator

Para Tom Morton, curador del British Art Show,-la exposición más influyente del arte contemporáneo británico-, el concepto de curador se puede describir de una manera muy genérica a partir de las etapas de desarrollo del mismo.

En su sentido más general, basado en su etimología, la palabra curador puede definirse como alguien que supervisa, administra y protege algo. En consecuencia, en la Antigua Roma, por ejemplo, los curatores eran personas que supervisaban diferentes departamentos de obras públicas; en la época medieval, los curas eran los sacerdotes que “cuidaban” de las almas.

La raíz de la palabra – cura – es latina y significa cuidado. Por lo tanto, “curador” esencialmente significa “cuidador”. Al analizar los orígenes de la palabra curador en su libro, David Balzer cita a David Levi Strauss, quien afirmaba que el desempeño de los curadores era “una curiosa mezcla entre burócrata y sacerdote”,  lo que implicaba que estaban influenciados por las leyes y la fe. Esto, según Balzer, “… no es muy diferente del curador contemporáneo de las principales instituciones de arte, que, suponemos, quiere que el público crea en el arte y en los artistas, y que también funcione con éxito dentro de la maquinaria política del museo o la galería…”. Balzer declara que esos primeros significados de la palabra “sugieren dependencia y capacidad de respuesta en lugar de acción directa”. Esta idea, en su opinión, determina la comprensión futura de la la profesión en el contexto de los museos y sus colecciones, donde estas, y no los curadores, constituyen el principal foco de atención.

Really Shit

En el siglo XX, según afirma Morton, el término curador comenzó a usarse más o menos en la forma en que lo entendemos actualmente, describiendo una amplia categoría de creadores de exposiciones. Los curadores eran personas que trabajaban en museos realizando investigaciones, cuidando colecciones, y haciendo el montaje de exposiciones. En opinión de Balzer, gracias a creadores revolucionarios como Duchamp “… los conceptos de exposición y curación se modernizaron”, lo que significa que se evolucionó hacia una comprensión más contemporánea. Kate Fowle, curadora principal del Garage Museum of Contemporary Art en Moscú, en su artículo: “¿A quién le importa? Entendiendo el papel del curador hoy”, escribe: “Con el cargo de investigar, adquirir, documentar y mostrar públicamente el arte, el curador se convierte en el propagador del buen gusto y el conocimiento para el público”. El curador adquiere la función tanto de conocedor como de administrador. Su rol se expande más allá de la “supervisión” para abarcar lo que Foucault denomina “el cultivo del yo”.

Fowle hace referencia a Harald Szeemann, a quien hoy se reconoce, generalmente, como el primer curador independiente, que cambió la forma de ver a los curadores y la práctica curatorial. Junto con Walter Hopps, “compartió el deseo de desafiar la burocracia de las instituciones, ganando reputación por cuestionar activamente la forma de las exposiciones, así como por su compromiso sostenido con los artistas y su trabajo”.

Roandco Studio

Daniel Birnbaum, director del Modern Musset en Estocolmo, afirma que Szeemann “… fue el curador más influyente de su generación y, posiblemente, de todos los tiempos, ya que prácticamente definió el papel del curador como lo entendemos hoy”. Gracias a su trabajo en Kunsthalle Bern, Szeemann evitó trabajar con una colección permanente, pues prefería improvisar y usar su potencial al máximo. El espectáculo “Live in Your Head: When Attitudes Become Form”, que tuvo lugar en Kunsthalle Bern en 1969, es considerado su trabajo más importante. Szeemann reevaluó la comprensión de una exposición de arte, permitiendo a los artistas exhibir no solo sus piezas, sino también a ellos mismos y sus actitudes. Los artistas tuvieron libertad para cambiar el espacio de la galería e incluso, como en el caso de Richard Long, abandonar sus locales. Ahora es una práctica común, pero en ese momento se trataba de algo revolucionario. Por lo tanto, aunque modestamente se llame a sí mismo “un exhibidor”, Szeeman: “… representa la concepción romántica del curador como inspirado socio del artista, un actor creativo que genera ideas y estructuras originales a través de las cuales el arte ingresa en la conciencia pública”.

Nendo

En una entrevista en The Guardian, Hans Ulrich Obrist narra el comienzo de su carrera como comisario. Explica que los curadores tenían cuatro funciones principales:

1. Preservar el arte.
2. Seleccionar nuevas obras.
3. Conectar las obras con la Historia del Arte.
4. Organizar y exponer las obras.

Pero, Obrist intenta ir un poco más allá: “… cuando me convertí en curador, quería ayudar a los artistas. Considero que mi trabajo es el de un catalizador y compañero de entrenamiento. Quería ayudar a los artistas a realizar sus proyectos favoritos que, por alguna razón, eran rechazados por otros curadores. También quería seguir las ideas de Szeemans sobre las formas de exposición. Las exposiciones no solo tienen que realizarse en galerías, ya que no solo implican la visualización de objetos. El arte puede aparecer donde menos lo esperamos”.

mashKulture

Según Morton, a partir de finales del siglo XX, el curador comenzó a convertirse en un “selector de cosas pagado”, desde un programador de un festival musical hasta un estilista que reúne una colección de sombreros. Pero a pesar del hecho de que el término curador recientemente experimentó un cambio respecto al significado anterior, extendiéndose a otras áreas, se mantuvo dentro del contexto de las artes. El Código de Ética para curadores, publicado por la Asociación Americana de Museos en 2009, define a estos como:

“… profesionales con gran conocimiento, experiencia o educación en una disciplina relevante para el propósito o la misión del museo. Los roles y responsabilidades curatoriales varían ampliamente dentro de la comunidad del museo y dentro del propio museo, y también pueden ser cumplidos por miembros del personal con otros títulos”.

Las responsabilidades de los curadores engloban:

1. Realizar investigaciones y mantenerse al día con lo nuevo en el área.
2. Trabajar con la colección del museo.
3. Desarrollar y organizar exposiciones.
4. Representar a la institución.

Los curadores en nómina o independientes, por otro lado, representaban un tipo de curadores que hicieron que el término curador se extendiera más allá del área de las artes. Ser un curador de arte independiente hoy en día a menudo implica no solo elegir y poner las obras de arte en el contexto adecuado, sino también poder desarrollar un proyecto completo, partiendo de cero, y gestionarlo hasta el final.

Para ello tienen que:

1. Gestionar presupuestos solicitando fondos y buscando patrocinadores.

2. Comunicarse con público y funcionarios.

3. Desarrollar estrategias publicitarias.

4. Administrar exposiciones.

4. Contextualizar piezas de arte (si se trabaja en el ámbito del arte).

5. Proponer las ideas sobre la museografía expositiva.

6. Analizar los resultados… y así sucesivamente.

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Jens Hoffmann, escritor y curador actualmente residente en Nueva York, y que anteriormente trabajó en Londres, San Francisco y Dusseldorf, y fue curador asistente en el Museo Guggenheim, señala una función más que los curadores contemporáneos deben realizar, y que él personalmente considera muy importante: ser un fabricante de catálogos de exposiciones. Porque, como dice Hoffmann, “… a menos que estuvieras allí, esa es la única forma en que puedes obtener algún indicio de lo que son las colecciones de los museos. Se puede decir que los papeles que desempeñan los curadores de los museos está relacionados con el “conocimiento de la exposición” (cosas que aprendes al caminar alrededor de la exhibición en un espacio real)”.

En los países que se ubican en la periferia del mundo artístico, los curadores están “involucrados en llevar el arte de un continente a otro, y en ese proceso funcionan como mediadores culturales, intermediarios, gestores, traductores”. Hay momentos en que incluso son sus propios diseñadores gráficos, consultores, gerentes de proyectos, agentes de relaciones públicas, especialistas en marketing, museólogos y museógrafos. La definición de la palabra curador llegó a hacerse tan borrosa que podía aplicarse a prácticamente a todos aquellos que supervisaban algo. Como dice Mari Carmen Ramírez, historiadora de arte, crítica y curadora especializada en Arte en América Latina:

“En los últimos quince años, hemos visto una transformación significativa en el papel y la función de las prácticas curatoriales. De hecho, el curador no solo ha emergido como un agente catalítico de la práctica artística y social, sino que es el métier que ha asimilado a la cultura dominante. El término aparece en todas partes, desde la moda hasta la comida y las gafas; ha sido popularizado”.

A Blog Curated By

Justin Hammond, curador del Premio de Arte Catlin, declara: “… ahora todos son curadores…” Afirma que el término es omnipresente, con un significado secuestrado y distorsionado. De hecho, un gran ejemplo de esto puede ser el nuevo concepto de “vida curada”. Steven Rosenbaum escribe sobre este fenómeno en su artículo para Forbes. Señala que, actualmente, la gente está tan abrumada por la información que recibe y las conexiones que construyen, que necesitan desesperadamente un sistema para ordenarlo todo, para curar sus vidas. Esto implica encontrar estructura, ritmo cómodo, filtrar todas las cosas innecesarias, etcétera. Conlleva, además, prestar atención a cada detalle y tener todo bajo control. “Tomar la vida en tus propias manos”. Esta idea es compatible con muchos bloggers, vloggers, youtubers; se fijaron en la cultura pop y la convirtieron en “moda” y “a la moda”. Las personas intentan vivir conscientemente y “curar” cada paso, desde la forma en que se despiertan por la mañana hasta la cantidad de aplicaciones de iPhone que adquieren, o los componentes de su champú. Los sitios web sobre “vida curada” están llenos de temas sobre cómo elegir cuidadosamente una vela perfumada o escribir un diario. Otro ejemplo tremendo podría ser el horrible juego de suicidio en línea o, en otras palabras, el desafío que llevó a los adolescentes de varios países a superar diferentes estadios con el suicido como meta final. Este juego fue difundido en las redes sociales y supervisado por los llamados “curadores” del juego. Los participantes entran en contacto y, mediante el uso de hashtags especiales, manifestan su deseo de formar parte de ese desafío, siendo curados durante todo el proceso, hasta la última fase. Podemos leer muchos artículos sobre este nuevo fenómeno, pero lo que nos interesa resaltar ahora es que los administradores de este juego mortal son nombrados “curadores”. Por hechos como este, las opiniones sobre el comisariado contemporáneo muestran hoy en día cierto toque de desilusión y frustración.

Curate & Design

Sin embargo, y a pesar de estos sentimientos negativos ampliamente difundidos, respecto a la situación actual de curadores y curadoras, los curadores de arte independientes son considerados actualmente personas muy influyentes y se contemplan como “… una fuerza contextualizadora para el arte contemporáneo, desarrollando infraestructura para artistas contemporáneos y generando discursos artísticos en diferentes contextos en todo el mundo”. Trabajan en aquello que los críticos de arte hacían antes: establecen una agenda para el arte contemporáneo, están “precipitando y dando forma a la revolución estética”.  Nadie puede negar su poder y autoridad en el campo de las artes, pues parece que hoy en día es el curador quien decide qué puede considerarse arte y qué no. Descubren nuevos artistas y, muy a menudo, se convierten en sus agentes; eligen obras para las exposiciones, escriben críticas y actúan como mediadores entre el artista y el público.

Lovely Packaging

Según el curador italiano Franceso Bonami, “… en el entorno actual del arte contemporáneo impulsado por el mercado, los curadores conservan la importante tarea de resaltar la dimensión no comercial del arte”. Pero ¿hasta qué punto los curadores de arte participan en los asuntos de mercado? Se puede decir que sirven como mediadores entre el público (en este caso me refiero a compradores, es decir, a coleccionistas privados, representantes de museos, etcétera) y el mercado del arte”. Al presentar a un artista, los curadores y las galerías avalan sus obras y, antes de que se completen, las promueven como una inversión potencial. Ser objeto de atención de un curador o de una galería poderosa puede implicar adentrarse en el mundo del arte de alta gama. Y nunca más habrá que volver a pensar en el dinero. Las galerías eligen con mucho cuidado con quién trabajar y a quién vender, y nunca hacen públicos los precios, para poder manipularlos incluso después de que se cierre el trato (mediante la manipulación del mercado secundario: subastas y a coleccionistas privados).

Public Gothic

Sin embargo, esto supone un problema para aquellos artistas que trabajan con galerías y que no están en la periferia del mercado del arte, o que no filtran a los compradores ni manipulan los precios. Es probable que se trate de artistas que no puedan mantenerse a costa de su trabajo. Mientras unos discuten si los curadores que trabajan con galerías comerciales y coleccionistas de arte eligen qué trabajo adquirir, muchos otros manejan razones más bien personales y subjetivas: la presencia del color rojo o lunares (aparentemente ese arte se vende más a menudo); comunicar un mensaje potente (¿cómo medir esta “fuerza”?); una escala adecuada (nuevamente, ¿quién dice qué es un tamaño adecuado y qué no lo es?). La idea de que el éxito de los artistas depende de ser descubierto por el curador o la galería adecuados, en el momento adecuado, da hasta miedo. Todo parece inquietantemente subjetivo. Tal concentración de poder en manos de los curadores genera actualmente una serie de problemas ampliamente discutidos, no solo relacionados con el mercado del arte, sino principalmente con la autoridad e influencia que, en general, tienen los curadores contemporáneos, sobre todo en cuanto al manejo de los medios como herramientas de marketing.

Dribbble

En su artículo para The Guardian, el crítico de arte británico Waldemar Januszczak, cita a Grayson Perry, quien etiquetó el mercado del arte como un “cartel temible”, afirmando que la culpa es del curador. Declara:

“Cuando comencé a escribir sobre arte, no había curadores. Ahora están por todas partes. Van a las mismas bienales; hablan el mismo lenguaje artístico sin sentido; y controlan el mundo del arte desde dentro, privilegiando su propia creatividad antes que la del artista. Durante 5000 años el arte sobrevivió perfectamente bien sin curadores. Ahora son sus guardianes de la puerta”.



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