¿Quién Visita los Museos?

“Un amigo es aquel que sabiendo todo de ti aun te sigue queriendo”. ― Elbert Hubbard

Como profesionales de la museología y la museografía, dedicamos mucho tiempo de nuestra vida a visitar y observar lo que ocurre dentro de los museos y también en su entorno, por supuesto. Observando a las personas que acuden a los museos, viendo como deambulan por sus salas y galerías, acuden a nuestra mente preguntas que rozan la dinámica de la teoría filosófica: ¿quiénes son?, ¿de dónde vendrán?, ¿a dónde irán después de la visita?, ¿qué les habrá traído hasta aquí?, ¿estarán pasándolo bien?, ¿estarán aprendiendo algo?… Por otra parte, los museos, por sí mismos, cada vez se preocupan más por conocer al público que reciben. También reflexionan sobre cómo saber más de esas personas, qué datos son precisos y valiosos, todo ello para hacer los cambios necesarios en relación con esos datos y mejorar de cara al visitantes. Se trata de crear y ejecutar las acciones necesarias para que cada vez acudan más visitantes al museo. Sin visitantes, no hay museo; el título de nuestra canción. Pero, ¿cómo es un visitante?

2048Foto: Rabbit Hoang

La función fundamental del museo, es crear y abrir sus exposiciones a la sociedad para que sean visitadas por ella. Pero existen otros modos de relación entre la sociedad y el museo. Fomentar este tipo de relación implica invariablemente hacer lo que apuntábamos al comienzo: observar, investigar, documentar, promocionar. El listado de preguntas que nos formulamos para tener verdadero conocimiento del visitante es muy larga. Podemos comenzar intentando saber que se cuestiona el propio visitante del museo. Todos los datos que podamos recopilar sin excepción, son fundamentales para trazar los perfiles de los visitantes a los museos. Evidentemente, también debemos conocer el museo hasta el último detalle, incluyendo todo lo relacionado con la aportación del personal del museo para mejorar la experiencia del visitante cuando acude. La información que puede aportar al estudio el personal que está más en contacto con el público, es la más importante.

KIM JOON2Kim Joon, “People tattooed porcelaines”

La dirección del museo debe demostrar su capacidad de gestión para obtener información sobre el uso del museo, y de los recursos que pone a disposición del público. Por mucha información que gestionemos, si la dirección del museo no dispone de las herramientas necesarias para el personal que está en contacto con el visitante con el objetivo dea mejorar la experiencia en el museo, todo ese saber será inútil. No se puede tener éxito de cara al visitante si la gestión desconoce al propio visitante. Para poder trabajar sobre seguro, no hay más salida que hacer un buen número de investigaciones en la medida de lo posible y con la profundidad a la que cada museo pueda llegar. Hay que hacerlo, no hay otra. El grado de satisfacción del visitante, una vez realizada la visita al museo, es uno de los datos más importantes entre otros también importantes. Pero hay mucho más, tanto es así que organismos como Museum and Galleries Comission en Inglaterra, ha redactado planes de conocimiento y seguimiento del visitante como modelos que puedan ser aplicados a todo tipo de museos para ayudarles en su investigación particular y que no tengan que pensar en cómo generar esa información.

Captura de pantalla 2014-10-30 a la(s) 09.38.33Victoria & Albert Museum

Otro dato importante, es que el tipo de visitante que acude a los museos debe compararse con la población existente dentro del área de influencia del propio museo. Por ejemplo, si se trata de un museo situado en una población de 250.000 habitantes, una ciudad de provincia tipo, la zona de influencia del museo englobaría una primera área que sería la del núcleo urbano – el meollo -, una secundaria que es el ámbito comarcal – el concejo -, y la tercera zona sería la más difusa que tiene que ver con el exterior provincial. Las características de la población del núcleo urbano que acude al museo son comparables con el perfil demográfico de la población y de la comarca. Si un museo se orienta a este grupo de visitantes, le resultará mucho más sencillo adaptarse a las necesidades de la población local porque es relativamente fácil hacerse con información ya casi conocida; sin embargo, esto no es aplicable para nada al museo nacional. En ese ámbito hay que hacer un gran esfuerzo de investigación y análisis, y no digamos ya para los museos de ámbito internacional. Eso ya es de nota.

7 Respuestas a “¿Quién Visita los Museos?

  1. Buenas tardes. Interesante cuestión la del público del museo. Desde aquí reflejar mi queja sobre varios aspectos. Primero, el personal del museo, en general, deja mucho que desear. Casi nunca saben nada de lo que se les pregunta salvo dónde están los servicios, escaleras y poco más.¿Tienen aguna titulación relacionada con la museografía? Otra cuestión, ¿sería posible, o existe, alguna normativa donde se reservaran horas específicas para las visitas de niños. Estoy harto de niños pesados que corretean y no muestran mayor interés que el de divertirse como si estuvieran en un parque, claro que aquí muchas veces la culpa la tienen los padres. Y por último, cuando se hace un estudio sorbre los visitantes de un museo ¿se tiene en cuenta el estatus económico? Lo digo porque hay algunos cuyos precios son prohibitivos y algunos no vamos por falta de ganas sino de dinero. Un saludo y enhorabuena por vuestra estupenda página. Pedro

    • Gracias por tu comentario Pedro. Te diría en general que tenemos la obligación de quejarnos como visitantes si vemos que algo no está bien, ya sea la respuesta de los trabajadores de los museos, ya sea la limpieza, sea lo que sea. Es muy importante esa queja, porque cada vez existen más museos que tienen en cuenta esas opiniones como parte del proceso de gestión. Muchos de los trabajadores de los museos son museólogos e imagino que algún museógrafo también habrá porque con la carestía de puestos de trabajo las personas que acceden a esos puestos están cada vez más formados. Se suele dar en nuestra sociedad que una mala respuesta viene de una falta de pasión por lo que se hace. Y cuando decimos pasión decimos respeto al prójimo también. Los trabajadores de los museos públicos, no tengo ni idea Pedro de que formación tendrán. Lo de los precios es algo que hay que cambiar, por supuesto, pero en estas circunstancias ya me contarás, hay que esperar a que no los suban. Lo de los niños es como lo de los perros, los conductores en la ciudad y la carretera, los patinadores, ciclistas, moteros y también los padres, por supuesto, los hay de dos categorías: los que tienen buena educación y los que carecen de ella. Los que respetan al prójimo y los que no. Desgraciadamente el segundo grupo siempre suele ser el mayor. Un abrazo Pedro.

  2. Hola trabajo en un museo, y cuento que para hablar sobre el publico de museos tenes que ser guia, los museólogos muchas veces no saben guiar.y sobre el visitante hay variedades de visitantes, con interés y otros ni les interesa solo sacan fotos.hay mucho para contar. Soy guía.

    • Hola Claudia, gracias por dejarnos tu mensaje. Comentarte que nosotros contrastamos nuestra opinión con otros profesionales y con usuarios de los museos. Nos fijamos mucho en todo. Lo cierto es que de todo hay y de todo se ve y debemos aprender a convivir con ello en el ámbito profesional o personal y ambos. Nosotros preferimos el discurso del vamos a mejorar, a hacerlo mejor. Debemos decir que hemos recibido quejas comentadas aquí sobre la pasividad de los guías e incluso malos modos en algún caso. Imagino que no todos serán/seréis así, por supuesto, habrá a quien le guste su trabajo y quiera hacerlo bien para satisfacción del usuario. También hemos hablado en alguna ocasión de los tipos de visitantes que hay y de lo que nosotros no queremos volver a ver nunca jamás en un museo y en los dos bandos: profesionales y visitantes. Te agradecemos tu opinión. Saludos.

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