Museos y Educación

EVE-NANOFoto: Sam Weber

Museo y educación, dos palabras que deben caminar siempre de la mano, deberá ser así, por los siglos de los siglos, desde nuestro punto de vista. El museo siempre ha tenido una función docente, un valor educativo, pero ese papel ha ido evolucionando con el paso del tiempo:

· En la Edad Antigua, tiempos helenos, el museo era un “depósito” de objetos donde también se educaba a críticos y estudiosos.

· En el Renacimiento el museo era un lugar de contemplación y disfrute de príncipes y comerciantes florecientes, pero que contribuyó también en acrecentar la educación de los artistas que se inspiraban en las obras a la vista surgidas de la Antigüedad. Hablamos de museos que guardan colecciones.

· Desde la Edad Moderna hasta al actualidad, el museo ha pasado de ser un dominio particular a ser patrimonio nacional al servicio educativo de la sociedad. En este proceso hay que mencionar tres países fundamentales en la evolución del museo como instrumento didáctico: Francia, que nacionalizó las colecciones reales; Alemania, que estableció la primera metodología para la presentación de los objetos en la exposición; Estados Unidos, que aportó su preocupación por la divulgación de los museos; y la antigua Unión Soviética, que dio al museo una interpretación social como educador del pueblo. Podemos nombrar también a Inglaterra, como país que impulsa turísticamente nuestro interés hacia los museos y por su enorme esfuerzo en musealizar su patrimonio.

Wayne-Levin143Foto: Wayne Levin

Desde la década de los 60, y aun más en la de los 70, los países y organismos culturales internacionales se esfuerzan para que los museos divulguen conocimiento a la sociedad de forma ordenada y no solo para el disfrute de la belleza, o para satisfacer la curiosidad. Por ellos se intenta revitalizar el museo tipo “estático” (muermo) tradicional para transformarlo en museo activo, en centro de cultura para la sociedad. Esta transformación está basada fundamentalmente en pasar de la “política del objeto” a la política de lo que “quiere y necesita el público”, con atención especial a hacer de las exposiciones algo comprensible para los profanos en las diferentes materias, aportando criterios didácticos y no exclusivamente estéticos o científicos.

tumblr_mabfd9HD1z1qznd83o1_1280Foto: Le Container

El museo debe disponer de dos medios para acercarse a la sociedad, y no alejarse o desaparecer:

1. A través de un ambiente cultural, que contribuya a sensibilizar a la opinión pública, y de esta forma convierta a los ciudadanos en potenciales visitantes del museo. Es complicado porque no parece ser complicado llegar a todas las capas sociales. El museo sigue manteniendo aura de élite para algunos grupos de opinión – hay que cambiarlo -.

2. A través de los centros de formación: colegios, escuelas, academias, universidades, etc. donde están los futuros potenciales posibles valedores de los museos como lugares de aprendizaje. Mediante una actitud pedagógica se puede educar al visitante en la cultura de los museos. Los niños, sobre todo, deben saber que lo van a pasar bien aprendiendo de los objetos, aprendiendo a descifrar sus secretos de forma natural.

-20a44e23d8b285a4Foto: Archivo EVE

Podemos situar los museos en el plano de la educación no formal, es decir, fuera del sistema educativo al uso, y abierta a un amplio grupo de destinatarios:

– Escolares, desde la educación infantil hasta la educación universitaria.

– Docentes de todos los niveles educativos y educadores en general.

– Grupos de niños o jóvenes pertenecientes a grupos o asociaciones de ocio.

– Adultos, bien sea de forma individual o en grupos pequeños, bien sea en grupos organizados por alguna institución, entidad, asociación, empresa o colectivo de otra índole.

– Personas mayores, bien sea de forma individual o de la misma forma que en el epígrafe anterior.

– Personas con alguna discapacidad física o psíquica.

– Personas con problemáticas sociales especiales, como son la marginación, toxicomanías, delincuentes de diferente naturaleza, etc.

– Enfermos crónicos (salud mental, por ejemplo).

– Investigadores y expertos (los eruditos son opcionales).

EVE-Foto: Erik Marinovich

Consideramos al museo, como no puede ser de otra manera obviamente, como el instrumento ideal para lograr lo que podríamos denominar educación patrimonial y cuyos objetivos serían básicamente los tres siguientes: a/ dar a conocer el patrimonio a la sociedad en general; b/ concienciar a la sociedad para que defienda el patrimonio y luche contra el abandono y/o la especulación salvaje; b/ proporcionar a la sociedad el gusto por el disfrute de la cultura de la contemplación y comprensión de los valores históricos de las cosas, del patrimonio, para su enriquecimiento personal y colectivo. La educación y la cultura hace mejores a los hombres y a las mujeres, hace que el mundo sea un lugar bello para vivir y sea el mejor antídoto contra la violencia y el desprecio a quien es diferente. El museo, en definitiva, insistimos, contribuye a hacer mejores a las personas.

La educación en los museos, divulgando conocimiento, ayuda a que sepamos valorar las cosas, fomenta los valores del respeto y estimación hacia la cultura autóctona y la de los demás pueblos del mundo, desarrolla capacidades cognoscitivas (vaya palabreja) de las personas: capacidad de observación, de comparación, de relación, de síntesis, de interpretación, etc. Por tanto, una vez más y ya la última, los museos son centros educativos de un extraordinario valor.

1307572993909_WAOEkiuu_lFoto: Archivo EVE

A partir de hoy, incluiremos referencias bibliográficas al final de nuestras entradas por si aportara valor al mensaje que pretendemos transmitir o queráis ahondar en el tema. De cualquier manera, esperamos que os sea útil.

HERRERA ESCUDERO, Maria Luisa / El museo en la educación. Su origen, evolución e importancia en la cultura moderna, Barcelona-Madrid, Index, 1971

PASTOR PONS, Inmaculada / Pedagogía museística. Nuevas perspectivas y tendencias actuales. Barcelona, Ariel, 2004. (principalmente páginas 40-46)

ZUBIAUR CARREÑO, Francisco Javier / Curso de Museología. Ediciones TREA, 2004.

Una respuesta a “Museos y Educación

  1. Me estoy volviendo, gracias a este hermoso blog, una visitante de Museos exigente y demandante. Me parece que, en lo que me toca por razones de proximidad geográfica, se conserva aquella vieja idea de Museo como una institución fría y alejada de su público. Hay honrosas excepciones: las que convocan gente, justamente. ¿Ya dije que me encantan las ilustraciones de las entradas? Pues aquí lo digo: ¡Excelentes fotografías!
    Cariñoso saludo.

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