Viajes en el Tiempo

Mohawk-Time-TravelerImaginamos que todos, quizá unos más que otros, hemos sentido curiosidad por saber como sería la vida del día a día en otro tiempo que no es el nuestro, pero en directo. Algunos, muchos, nos hemos imaginado a nosotros mismos ayudando a un artista rupestre preparando el carbón vegetal para dibujar un bisonte en el interior de una cueva, o coger una buena tortícolis observando en directo a Miguel Ángel pintando la Capilla Sixtina, escuchar un concierto de Bach al lado del mismísimo Sebastian en su casa de Salzburgo, o ver partir el Titanic del puerto de Southampton, en aquel fatídico viaje, después de haber avisado al capitán de que tuviera extremo cuidado con los icebergs. Jugaríamos a jugar con el tiempo si el tiempo fuera nuestro, como si fuéramos capaces de regatear las paradojas de la física cuántica y ser testigos de los hechos que han trascendido, marcando así el rumbo de la Historia de la Humanidad. Este sueño de viajar en el tiempo se nos aparece, invariablemente, una vez cruzada la puerta de cualquier museo que visitemos y que quiera contarnos su historia. Pero si pretendéis hacer un viaje en el tiempo que sea lo más aproximado a la realidad, no vale una visita a un museo cualquiera, deberán ser museos muy especiales que sepan contar una historia.

Marilyn Monroe in the film "Niagara" -1953Quién más quien menos ha soñado alguna vez con darse un garbeo por otra época de la Historia

Un museo es un lugar que pone en valor y expone al público el legado de nuestra Historia en su diferentes vertientes: naturaleza, arte, ciencia, industria, etcétera. Como sabemos, visitar un museo es recorrer un espacio en el que el tiempo ya ha pasado y en que, en ocasiones, se nos invita a adivinar lo que nos depara el futuro. Hoy nos quedamos con la Historia. Algunos museos facilitan ese viaje espacio-temporal hacia el pasado de una manera sencilla, sin saltos abruptos o caídas al vacío, otros no, no lo están haciendo. ¿Porqué?. Hay museos que no nos harán viajar en el tiempo, en absoluto, por más agujeros de gusano que puedan intentar importar del CERN – cuando sean capaces de crear uno -, porque no nos ofrecen la contextualización adecuada al contenido. Hay museos que confían ciegamente en que sus visitantes acudan pertrechados de una desbordante imaginación que llene los vacíos que el museo no es capaz de cubrir con el contexto adecuado.

Plesiosaur-Old-MuseumAlgunos museos nos obligan a imaginarnos como era un Plesiosaurio si estuviera vivo a partir de una mala reconstrucción, no es justo, nos lo ponen demasiado difícil

No hace mucho tiempo, visitábamos un museo del ferrocarril donde, con el uso de una especie de hangar conectado a unas vías ya en desuso, se guardaban varias máquinas locomotoras – ponemos este ejemplo por hablar de uno en concreto, pero hay docenas desgraciadamente -. En el interior de un edificio anexo se mostraban piezas sueltas de maquinaria, chapas colgadas a la pared y otra memorabilia relacionada con las locomotoras expuestas, creemos, y poco más. Además cobran entrada. Si aspiramos a que cuando traspasemos el umbral de una de estas instituciones podamos trasladarnos a otra época, comprender aquellos tiempos y su forma de resolver lo cotidiano, no podremos hacerlo. Son “museos” anodinos, aburridos, los niños no quieren ir porque no hay cuentos que escuchar. Esto ocurre con demasiada frecuencia en los museos sobre patrimonio industrial, por mencionar un área de la Historia del hombre. Colgar cosas antiguas de las paredes o introducirlas en una urna no hacen museo. Limpiar una máquina y rodearla de una cinta, no hace patrimonio histórico. El objeto apoyado con la difusión didáctica de su valor y uso en un tiempo histórico, así sí se hace museo.

museo-ferrocarril-ponferradaMáquinas y más máquinas, en ocasiones sin tan siquiera un pobre panel explicativo de esos que tan poco nos gustan, y aun y todo, sigue quejándose de que nadie los visita, ¿porqué será?

Nosotros recibimos soluciones casi a diario más las que nosotros desarrollamos. La última, por mencionar alguna, era de una empresa que había conseguido desarrollar un app para smartphones llamada Periplus, en la que se podía agregar el catálogo de fondos del museo que fuera y convertirla en una guía de audio para el museo en varios idiomas, y lo hacen gratis, no es cuestión de dinero,, solo a cambio de poder explotar el interface de la aplicación colocando publicidad. Ya no es cuestión de gastar dinero en algunos casos. ¿Cuánto cuesta pedirle a un minero retirado que nos cuente su historia mientras le grabamos la voz? Esa historia contada por el minero se puede reproducir en un museo usando un aparatito de 20 euros y unos altavoces al lado de su casco en la vitrina correspondiente. ¿Para qué nos vamos a obligar imaginando la vida de un minero?, queremos oír la voz del minero contando su historia y dispondremos de transcripciones en varios idiomas. Y no solo eso como ejemplo, hay mucho más. Hace poco tiempo nos dejó una de las últimas mujeres, ya muy anciana, que trabajaba en una de las primeras fábricas de conservas del Cantábrico a principios de siglo XX. Tuvimos la suerte de que nos contara su historia, la historia de la revolución industrial rural en el norte de España en primera persona y otras muchas cosas sobre la sociedad en aquellos días tan difíciles por la guerra civil. Mientras la grabábamos, nos contó su historia además en “fala”, una derivación lingüística del “bable – asturianu”, lengua autóctona del occidente de Asturias que está condenada a desaparecer, ya que solo la hablan los muy mayores. Si no registramos esos tesoros en forma de voz, se perderá para siempre parte de nuestra historia y, a los peques, cuando les hablemos de la “fala” en un museo pasivo, por mucho que la quieran imaginar, nunca podrán disfrutar de su sonido en forma de una bella historia, porque solo serán capaces de escucharla de nuevo el día que se invente una máquina del tiempo que funcione de verdad.

ZZTRM1048727amuseum2imagetime-travel-13609Siga intentándolo señor Branson, no se desanime aun, estamos con usted

2 Respuestas a “Viajes en el Tiempo

  1. Gracias por recordar aquella dama que os contó la historia de las conserveras. Era mi abuel, Mamina. La echamos tanto de menos.
    Un beso muy fuerte.
    Isabel

  2. Reblogueó esto en En Humor Artey comentado:
    “…Jugaríamos a jugar con el tiempo si el tiempo fuera nuestro, como si pudiésemos regatear las paradojas de la física cuántica y ser testigos de los hechos que han trascendido, marcando así el rumbo de la historia de la Humanidad. Este sueño de viajar en el tiempo se nos aparece, invariablemente, una vez cruzada la puerta de cualquier museo que visitemos y que pretenda contarnos su historia. Pero si pretendéis hacer un viaje en el tiempo que sea lo más aproximado a la realidad, no vale una visita a un museo cualquiera, deberán ser museos muy especiales que sepan contar una historia…”

Tus comentarios son muy importantes para nosotros