Agendas Mundi LXXIX – Museos de Filipinas

Filipinas se define por sus campos de arroz verde esmeralda, jeepneys llenos de lucecitas y turistas con cara de terror, volcanes humeantes, búfalos enfangados en agua turbia, gente feliz y despreocupada. Filipinas es un país aparte del sudeste asiático continental – no sólo geográficamente -, sino también espiritual y culturalmente. Abruma el omnipresente catolicismo del país, resultado de 350 años de dominio español con sus consabidos representantes religiosos, que hicieron muy bien su trabajo en una población con un gran índice de analfabetismo – fiera abonada para el fanatismo -. Vestigios de la época española incluyen las fiestas exuberantes en las ciudades, una arquitectura única colonial-español filipino y centenaria iglesia de piedra. Centros comerciales, cadenas de comida rápida con el inglés hablado, relevando la influencia del sucesor colonial de España, los americanos. Sin embargo, a pesar de estas influencias externas, el país sigue siendo su propia entidad única. Las personas son, simplemente, filipinos, y orgullosos de ello. Es un país acogedor, cálido y claramente optimista, son ellos los que cautivan atrapando con su simpatía a los visitantes.

Filipinas —oficialmente la República de Filipinas — es un país insular situado en el Sudeste Asiático, sobre el océano Pacífico. Su capital es Manila. Al norte se encuentra separado de la isla de Taiwán por el estrecho de Luzón; al oeste se halla el mar de la China Meridional y Vietnam; al suroeste, la isla de Borneo, al sur el mar de Célebes lo separa de otras islas de Indonesia y al este limita con el mar de Filipinas. Su ubicación en el cinturón de fuego del Pacífico y su clima tropical lo convierten en un lugar propenso a terremotos y tifones. El país es rico en recursos naturales y se encuentra en una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo. El archipiélago está formado por 7.107 islas, que se clasifican geográficamente en tres grupos: la isla de Luzón, el grupo de las Bisayas y la isla de Mindanao.

Veamos que hay que ver si queremos visitar museos…

1. Museo de las Fuerzas Armadas de Filipinas | Manila

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Este es un museo academia multiusos con teatro, tiendas, cafetería, etcétera, es uno de los lugares más visitados por los turistas, y que estando dedicado al ejército, para nosotros no tiene mucho interés, esa es la verdad, pero allí es un museo importante. Se encuentra emplazado en la campo militar de Bulwagang y dedicado al General Arturo T. Enrile. Parte de la experiencia del museo está ver soldados haciendo ejercicios perfectamente coreografiados, haciendo frente al enemigo en situaciones de guerra simuladas como emboscadas y otros rifirrafes militares que tanto gustan por aquellas tierras. El museo como tal muestra una colección de uniformes y diversos armamentos del cuartel Emilio Aguinaldo, así como la oportunidad de entender todos los lazos invisibles que unen los diferentes elementos que componen las Fuerzas Armadas de Filipinas. Como para pasar de largo y no perderse nada, pero había que mencionarlo.

2. Museo Iglesia Ni Cristo | Manila

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Curioso nombre tiene para ser una iglesia. Hay cierto manto de misterio que rodea constantemente la Iglesia ni Cristo como organización. Ya sabéis, huele a secta que atufa, pero es algo normal y comprensible teniendo en cuenta la base humana donde se asienta. Este lugar existe desde 1914, y el museo sirve más como una introducción a la propia secta con perdón como instrumento publicitario o propagandístico, – casi mejor decirlo así -, a su “cultura” y las prácticas, que pueden legar a ser para el foráneo, sin embargo, exóticas y fascinantes como institución por derecho propio. Un consejo: el museo se encuentra en un edificio dentro de los terrenos del templo central, y vestirse de forma conservadora es una necesidad si no quieres que te echen.

3. Museo Universitario de Arte y Ciencias de Santo Tomás | Manila

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Es el museo más antiguo del país. Toda una caja de sorpresas de todo tipo: animales petrificados, la silla en la que el Papa Juan Pablo II se sentó en durante su visita a Manila en 1981, las piezas sobrantes de antiguas iglesias Intramuros, piezas de oro encontradas por todo el Filipinas. Especialmente interesantes son las diversas características de la educación UST en la época española, como los dados de votación utilizados por los frailes tiraban sobre la mesa para decidir sobre la calificación del estudiante (sobresaliente, aprobado, o suspenso), que, al igual que muchas de las piezas en el museo, son referente exclusivo de la Universidad Pontificia y no de la historia artística o científica del país.

4. Museo Iglesia de San Agustín | Manila

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El Museo de San Agustín muestra una extraña belleza herencia de la influencia del “viejo mundo”. Y volvemos al tema religioso católico-folclórico. Lienzos gigantes cuelgan de las paredes, y las imágenes religiosas que nos encontraremos por todas partes, pero lo que realmente se lleva la palma es la cripta, donde los notables de la era hispánica sociedad filipina se han echado a descansar. Lo único que falta es Scooby-Doo y su pandilla para resolver los misterios que flotan por un ambiente un tanto tenebroso.

5. Museo Galería de Arte Ateneo | Manila

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Con sus paredes blancas inmaculadas, la colección permanente de la Galería de Arte del Ateneo consiste, en gran parte, en la exposición permanente del arte que el multimillonario Fernando Zobel donó al museo antes de regresar a España en los años 60. Es el primer museo de arte contemporáneo de las Filipinas. El museo yuxtapone sus piezas – elegidas con un criterio que para nosotros es todo un enigma -, con sus exposiciones temporales, con instalaciones de arte que, literalmente, se arrastran por las paredes del edificio. Su proyecto estrella, la Exposición Premios Arte Ateneo, se celebra cada mes de agosto todos los años, para reconocer las prometedoras estrellas en ascenso en el mundo del arte filipino. En cualquier caso es un buen lugar para visitar: en el precio de la entrada es casi nada. La Galería de Arte del Ateneo es una visita perfecta para cuando está ya entrada la tarde, antes de regresar al hotel para cenar y descansar.

6. Museo Biblioteca López | Manila

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Localizado en un enorme edificio en el centros e la ciudad, éste también es un museo de arte y residencia permanente del trabajo artístico realizado por leyendas del arte filipino como es Juan Luna, Félix Resurrección Hidalgo, Fernando Amorsolo, y Vicente Manansala. Lo que lo distingue, sin embargo, es que tiene una enorme biblioteca que alberga todo tipo de recursos y objetos de interés, así como el lugar donde el investigador, estudiante o graduado ocasional se deja caer para consultar sus múltiples ediciones y archivos sobre arte.

7. Museo Ayala | Makati

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Situado en un edificio muy moderno de Makati, barrio de la megaurbe de Manila. El precio de la entrada al Museo Ayala está un poco descompasado en comparación con otros museo pero, ya que estás ahí, si hay que entrar, se entra. El museo expone técnicas mixtas buscando un punto de interés local para el visitante. Es de destacar la exposición “Encrucijada de Civilizaciones”, todo una muestra expresiva de lo que es la cultura filipina de hoy. Cuenta con talleres abiertos muy activos e interesantes, seminarios y otras actividades de educación durante todo el año. Toda una institución en la ciudad.

8. Museo de la Mente | Tanguig

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Incluso desde el exterior, el Museo de la Mente es muy curioso y diferente. El el primer museo de la ciencia de Filipinas que no es sólo diversión interactiva, sino que hace todo lo que se aprende allí resulte muy didáctico incluso con momentos de fascinación. La museo de “mentes” tiene un enfoque museístico que le gustará a todo el mundo, sobre todo a los niño, si es que habéis llegado con ellos hasta allí. Además, como no podía faltar en un museo también pensado para los niños, tiene su esqueleto de T-rex particular bien chulo.

9. Museo de los Zapatos Marikina | Marikina

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Un museo imaginamos que en honor de la inefable, recalcitrante y absurda Imelda Marcos. La estructura que alberga el Museo del zapato Marikina es de color blanco, muy austero, pasado de moda, raro teniendo en cuenta lo que hay dentro. Cientos y cientos de pares de zapatos se alinean en las paredes, fabricados ​​por los creadores de tendencias de la sociedad filipina, incluyendo, por supuesto, los que pertenecían a la más célebre aficionada.-fanática de zapatos de todos los tiempos, Imelda Marcos, la reina de los callos y juanetes. Recomendable para los fetichistas de los pie, de Sexo en Nueva York y demás chorreces.

10. Museo Pambata | Manila

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Lo podríamos describir como un lugar para niños de guardería, donde aprender resulta muy divertido. Dispones de interactivos que intentan concienciarnos de lo importante que es el cuidado de medioambiente, usando un lenguaje en tono de guardería. Como ellos mismos se autodefinen: a diferencia de los museos tradicionales, donde se muestran los contenidos y artefactos detrás de estantes de vidrio sólo para ser admirados, pero no se tocan, el Museo Pambata cuenta con exhibiciones interactivas que estimulan a los niños a explorar y descubrir diversos conceptos de la naturaleza mientras juegan. Lo dicho, si no sois niños o no los lleváis con vosotros, mejor pasáis.

Y hasta aquí hemos llegado en el Agendas Mundi de hoy dedicado a los museos de Filipinas. La semana que viene viajaremos a Corea del Sur, país que vive una especial fiebre por construir nuevos museos. Ya veremos si es todo fachada o guardan contenidos que merezcan la pena. Hasta entonces os deseamos una feliz semana a todos.

BIBLIOGRAFÍA:

DE PRADA, J.M.
Morir bajo tu cielo
Editorial Espasa Libros, S.L.U., 2014.
Resumen del libro:”Los últimos de Filipinas”: el relato de uno de los episodios mas desconocidos de nuestra historia contemporánea narrado por uno de los escritores mas brillantes de la literatura española. En 1898 un destacamento español, los llamados últimos de Filipinas, resiste en el asedio del pueblo de Baler al que es sometido por un grupo de insurrectos, descontentos con la situación del país. Este hecho real, es el escenario escogido por Juan Manuel de Prada para narrar una ficción histórica extraordinariamente documentada y hábilmente escrita en la que coexisten personas reales de la época con una galería de personajes de ficción que habrian podido existir perfectamente. “Morir bajo tu cielo” relata las aventuras y las épicas batallas, tanto físicas como dialécticas, de los que plantaron cara. Escenarios de leyenda para una historia de leyenda: un relato sobre una mujer excepcional y sobre el amor, la amistad, el valor y el sacrificio en la época mas convulsa de nuestra historia reciente. Para los que gusten de las historias épicas hispánicas.

DE MORGA, A.
Sucesos de las islas Filipinas
Editorial Fondo de Cultura Económica de España, S.L., 2008
Resumen del libro: La obra que presentamos, libro fundador de la historia de Filipinas, vio la luz en México en 1609. Casi desconocido en nuestra historia, aquí aparece en una edición crítica y comentada que establece el texto por primera vez, con el fin de rescatar su extraordinaria importancia, tanto desde el punto de vista histórico como f ilológico, no sólo para la cultura de las islas Filipinas sino del mundo hispánico de su tiempo, y, particularmente, de México. La riqueza léxica y filológica de los Sucesos de las Islas Filipinas es expresión del castellano como lengua viva en relación con muchas otras culturas y lenguas. Hallamos en el libro americanismos, nahuatlismos y gran número de voces de Asia Sudoriental y de idiomas filipinos: términos de los tráficos comerciales, de autoridades, costumbres, pesos y medidas, naves, plantas y animales, muestra de culturas y tradiciones entonces vigentes en su relación con nuestra lengua, muchos de los cuales no permanecieron en español y otros tampoco se mantuvieron en las Islas. Escrito por un oidor de Manila que había pasado ocho años en las Islas, el libro describe los intentos de España por colonizar el archipiélago, por llevar el cristianismo a Oriente y dominar los tráficos de la especiería, en la época de mayor expansión de las ambiciones españolas en las Molucas. En ese inmenso escenario, al que se asoma ya agresivo el mercantilismo, viven en las páginas de Morga las arriesgadas entradas en Camboya, las guerras con los terrenates, las complejas relaciones con el Japón y la frustrada penetración en China. Todo ello sujeto a la dependiente relación con la Nueva España, gracias a aquellos galeones que, cargados de mercaderías y sueños, y acechados por tempestades y piratas, atravesaban aquel océano nada Pacífico.

VILLALBA Y BURGOS, M.
De Barcelona a Filipinas: impresiones de un viaje en 1898
Editorial Meraguano, 2009.
Resumen del libro: Este libro contiene el relato del viaje que el republicano cordobés Manuel Villalba y Burgos realizó a Manila en 1898, para tomar posesión de su cargo de gobernador civil de la provincia filipina de La Unión, donde sería testigo presencial –desembarcó en la capital del archipiélago tan sólo cuatro días antes– de la destrucción de la escuadra española por parte de la estadounidense en la batalla de Cavite (1 de mayo de 1898). Un texto del que hasta ahora no se tenía noticia alguna, pues únicamente fue publicado en la prensa cordobesa de la época, ha sido rescatado del olvido por Patricio Hidalgo, profesor titular de Historia de América en la Universidad Autónoma de Madrid, quien incluye además un extenso estudio preliminar sobre el autor y la situación colonial de las Islas Filipinas a finales del siglo XIX.

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Ilustración principal y para redes sociales: Bailarinas Yakan, Archivo EVE

 

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