Museos y Accesibilidad: 10 Reglas Básicas

5494620410_f7ac61c14c_zArchivo EVE – “Accesibility”

Las organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos de las personas con alguna discapacitación, analizan periódicamente las condiciones de accesibilidad de los museos y otros equipamientos culturales, realizando informes y divulgando entre su comunidad aquellos museos que sí están adaptados, ya que, por desgracia, aun existen un gran número de museos en todo el mundo que no hacen o no tienen obligación legislativa para hacer que sus museos sean accesibles. Algunos museos e instalaciones patrimoniales se han dado cuenta de la importancia de facilitar medidas que garanticen el acceso a estos equipamientos por parte de todo el mundo, sin distinción. Crece el turismo cultural accesible y sin barreras dedicado a segmentos de público que demandan poder viajar, moverse y entender sin ninguna dificultas. Las agencias tienen muy en cuenta las recomendaciones de estas asociaciones y eso marca una diferencia de mercado. Ahí duele. Vamos con las reglas básicas recomendadas sobre accesibilidad:

3771843287220_OAQ5cyNL_lArchivo EVE – “The Sky is the Limit”

1. Los proyectos museográficos para un museo o exposición temporal deben estar revisados siempre por especialistas en el campo de la movilidad y la accesibilidad.

2. La incorporación al proyecto de representantes de asociaciones vinculadas a colectivos de diversas discapacidades, que nos den su parecido a medida que se va gestando el edificio y el discurso.

3. Ligado con el punto anterior, es necesario abrir el contenido de los guiones de las exposiciones para que todos estos colectivos puedan verse de alguna manera identificados en el discurso de la exposición. Evitar la exclusión a la que la historiografía y la museología los han expuesto durante tantos años. Los avances realizados en este campo por la sociedad tienen que verse totalmente refrendados en el museo.

4. Antes de inaugurar el museo es necesaria la realización de varios tests con diversos tipos de grupos: niños, familias, gente mayor, escolares, grupos de inmigrantes, grupos de diferentes confesiones religiosas, discapacitados físicos, discapacitados psíquicos … Ya que las barreras muchas veces no son solo físicas sino también culturales.

5. También antes de inaugurar, invitar a profesionales de otros museos que tengan una trayectoria en el desarrollo de buenas prácticas en el tema que nos ocupa, para que nos señalen los posibles puntos débiles de nuestro diseño.

6. Aprovechar la plataforma que representan las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) para implementar materiales de apoyo, adaptados a las diversas necesidades del visitante, por ejemplo: audioguías más descriptivas, tablets donde haya la posibilidad para las personas con alguna discapacidad visual de ver con más detalle algunas de las obras de la colección in situ. O las signoguías, unos dispositivos portátiles multimedia en formato PDA equipados con una pantalla para reproducir vídeos en los que se explican los contenidos del museo en lengua de signos.

7. En el caso de los discapacitados psíquicos, crear recursos para dispositivos multimedia con guiones concebidos para ellos. Si no es posible disponer de los medios para obtener esta tecnología, crear unos guiones específicos como soporte a los educadores y guías del museo.

8. Creación de un protocolo para visitantes con necesidades educativas especiales que contemplaría todos los aspectos relacionados con la visita: desde la primera toma de contacto informativa con el sitio web, hasta la evaluación de la experiencia del visitante en el museo. En lo referente a la gestión de grupos, es necesario en el proceso de reserva (vía telemática o telefónica) especificar campos en la reserva que permitan obtener el máximo de información posible sobre las características y perfil de los visitantes que conforman el grupo, para que así los profesionales encargados de acompañar al grupo en la visita puedan planificarla adecuadamente. *

9. Promover la formación de los profesionales y del personal que trabaja en el museo sobre las necesidades y derechos de las personas con discapacidad*.

10. Qué mejor manera de superar barreras que incorporarlos como trabajadores y/o voluntarios en el museo ya sea en algunas funciones específicas de acogida al visitante, consigna, guardarropía, según el nivel de dependencia, y si sus potencialidades lo permiten como guías-voluntarios o acompañantes con formación y seguimiento.

tumblr_meifd49yoq1qdr5vto1_500Archivo EVE – “Poltergeist”

El mejor ejemplo nos lo da el programa diseñado por el área de investigación y extensión educativa del Museo Thyssen-Bornemisza, el programa «Una mirada distinta»**, destinado a personas con síndrome de Down y otro tipo de deficiencias psíquicas que se convertían en intérpretes de sala o acompañantes.

4617489444172_06lIaoC4_lPintura: Timm Ulrichs – “The End”
(*) Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ‹www2„ohcbtorg/spanishilawidisabilities-convention.htm>.

(**) Con la finalidad de que estos jóvenes aportaran su voz y autonomía materializándose en una guía sobre su misión del museo realizada por ellos mismos y en su formación como intérpretes de sala para explicar las obras de arte o acompañar a otras personas. -« El museo como laboratorio», en Museos de Arte y Educación. Construir patrimonios desde la diversidad , o. cit., pp. 275-289.

BIBLIOGRAFÍA:

SABATÉ NAVARRO, M. – GORT RIERA, R.
Museo y Comunidad. Un museo para todos los públicos.
Ediciones TREA, 2012.

 

 

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