Arte e Identidad

“El pintor tiene el Universo en su mente y en sus manos”. Leonardo da Vinci

joaquin_sorolla_-_paseo_a_la_orillas_del_marPaseo a la orilla del mar”, Joaquín Sorolla, Malvarrosa, Valencia (1919)

Todos tenemos una opinión sobre el arte moderno, el arte que se viene creando desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días. Todos reflexionamos sobre el origen y naturaleza del arte que acabamos de ver cuando salimos de un museo de arte contemporáneo, de una feria de arte, o cuando nos paramos en la calle de nuestra ciudad para observar el arte expuesto en una pequeña galería. Observamos con interés esas expresiones plásticas que una persona realizó en su momento y que quiso compartirla con todos nosotros. Pues bien, consideramos que no todo y todos responden a ese acto de generosidad ni mucho menos. Nosotros creemos que el arte contemporáneo comercial en general carece absolutamente de belleza, buenos gestos y sobre todo de Identidad. La obra se ha convertido en un agente para la especulación y punto. Los verdaderos artistas están fuera del mercado y eso no es justo. Por otra parte, el 80% de la gente que sale de la Capilla Sixtina, no es capaz de nombrar otra obra de Miguel Ángel a parte de “La Piedad”. ¿No deberían los museos hacer más labor de divulgación didáctica sobre Arte?

Insert-change-here-máquinas-expendedoras-de-arte-para-obras-de-caridad-principalMáquina expendedora ¿de arte?

La repuesta o la actitud que tenemos hacia el arte que se produce actualmente viene de la mano de nuestra experiencia personal en la vida, es algo que no podemos evitar. Quizá por eso esta opinión es eso, algo muy personal. Ser familiar muy cercano de alguien que ha sido un grandísimo artista del carboncillo, por ejemplo, condiciona a la hora de apreciar lo que vemos en otros artistas. En cualquier caso hacemos un gran esfuerzo para no dejarnos llevar y abrir nuestras mentes a toda clase de propuestas. A nosotros, cuando éramos unos niños, se nos decía: “mientras no sepas dibujar una mano y un caballo a la perfección, no podrás decir que sepas dibujar”. Cuando Rafols-Casamada nos hacía dibujar con pluma estilográfica, horas y horas, en aquel palacete perdido en las afueras de Barcelona donde a veces llorábamos de impotencia porque las líneas no fluían. Pero se nos escapaba alguna que otra lágrima de emoción observando la dirección de una pincelada de Cézanne en un museo. Tampoco era que se nos estuviera conduciendo hacia lo figurativo sí o sí, era lo que nos movía el corazón. Cuando nos pasábamos horas estudiando a los grandes maestros y su técnicas, la composición del color, la proporción e incluso anatomía humana y de algún animal aprendiéndonos de memoria como dibujar hasta el último huesecillo del cuerpo, no podíamos descansar. Cuando hemos visto las lágrimas de nuestros compañeros en Bellas Artes porque se sentían perdidos ante aquella enorme vocación que les había tocado en gracia y que no la querían un día y la amaban al siguiente. ¿Qué va a pasar con los centenares de verdaderos artistas que salen todos los años de las escuelas de todo el mundo? ¿Quién será feliz con su obra? Qué queréis que os diga, vemos el arte de una forma muy personal. Se nos sigue quedando cara de idiota ante un lienzo en blanco colgado en un museo de renombre. ¿Qué piensan los demás vengan de donde vengan?

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No podemos hacer todo un recorrido por la Historia del Arte aquí hoy. Eso sí, nosotros no tenemos la opinión ni el mismo criterio de valoración hacia el arte que la que tienen los críticos de arte del New York Times, del Herald Tribune, de Sotheby’s, de Christie’s, Tate, Pompidou, etcétera, etcétera. Los líderes de opinión del arte contemporáneo mundial deben saber algo que nosotros desconocemos totalmente. Nosotros, hace mucho tiempo que barajamos la expresión “nos están tomando absolutamente el pelo” en  muchos de los casos que se enmarcan y cuelgan de una pared que está en la onda, o se posa sobre el suelo de un exquisito coleccionista o se hace volar, y todo a partir de un millón de euros para arriba porque si no, no mola. Son los críticos y los marchantes los que han convertido el arte en moneda de cambio, en producto financiero. Es una confabulación para que nos traguemos las ruedas de molino a palo seco. Defendemos la idea de que el arte que se está mostrando al mundo como Arte, es una mierda y perdonad por favor la vehemencia. El Arte es una expresión humana que pone a todo el mundo de acuerdo sobre el concepto de belleza. Sobre lo que es Arte no hay dudas, si dudas no es Arte, es otra cosa que habrá que nombrar efe alguna manera, pero no con el nombre de Arte. El Arte provoca que las personas asintamos al unísono cuando nos sentimos sobrecogidos por una sensación de admiración estética. Lo que nos están intentando vender no pone de acuerdo a nadie, salvo al vendedor y al comprador. Menos mal que todavía quedan héroes, propietarios de las galerías locales que son los que hacen el trabajo de sacar a la luz a grandes artistas de verdad aunque luego se queden en lo local, pero que nos desfallezcan, que nos siguen mostrando el camino hacia la belleza.

strange-fruits-sarah-illenberger-paintbrush-2Sarah Illenberger Food Art – Brush

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