Museos Ilustrados

sword-and-sea_624x351Ilustrado/da
(Del part. de ilustrar).
1. adj. Dicho de una persona: Culta e instruida.
2. adj. Perteneciente o relativo a la Ilustración (movimiento filosófico y cultural del siglo XVIII).

Si ésta denominación adjetiva se la aplicamos a un museo, habría dos instituciones que darían, por haber sido aludidos, un paso adelante: el Museo Británico (British Museum) y el Museo del Prado. Pero, ¿qué es un museo ilustrado?, o mejor ¿porqué se les denomina así? El término “ilustrado”, aplicado a un museo, se utilizó por primera vez en Inglaterra y aplicado al mencionado British Museum. El British abrió sus puertas en el año 1759 para acoger la colección de un tal Hans Sloane, un médico que compartía los ideales del movimiento francés de la Ilustración – el retorno a lo clásico, la pasión por las ciencias y el cultivo de la razón -, y que había reunido una muy buena colección de insectos, minerales, conchas, pájaros exóticos “naturalizados”, monedas, manuscritos, etc. A esta colección se le unió posteriormente la de Lord Hamilton, prácticamente toda de antigüedades y finalmente, entre los años 1801 y 1816 las colecciones de Lord Elgin, formada enteramente por antigüedades egipcias y griegas – hoy no vamos a mencionar nada sobre los expolios al patrimonio cultural de otros países, Grecia por ejemplo -.

padresMuseoBritanicoLos orgullosos padres del Museo Británico, de izquierda a derecha: Sloane, Hamilton y Elgin – cada uno en su época de contribución –

En esencia, el British se concibió finalmente para realizar una labor didáctica, curiosamente al servicio de la formación de artistas. De hecho, el museo quedó vinculado legar, administrativa y funcionalmente al servicio del estado británico. Podemos decir que fue el punto de partido del largo recorrido que comenzó a recorrerse hacia la museografía didáctica.

tableteadaA partir del movimiento de la Ilustración asistimos al desarrollo de la didáctica en los museos en España, el primero fue el Museo del Prado

El Museo del Prado se cocinó con la combinación de dos ingredientes: la influencia de la Revolución Francesa como ideología y la Ilustración. Todo muy francés. En relación al edificio del museo, decir que se construyó pensando en albergar el Gabinete de Historia Natural y con estilo de templo clásico dedicado exclusivamente a las ciencias de la naturaleza. Nunca se pensó en un principio en que el emplazamiento fuera dedicado a un museo de arte, aunque el pintor neoclásico y favorito de Carlos III, Rafael Mengs, le insistiera hasta el aburrimiento para que así fuera. El comienzo de la Guerra de la Independencia dejó el edificio paralizado a mitad de obra.

Raphael_Mengs_SelfportraitRafael Mengs fue el primero que quiso crear un gran museo del Arte auspiciado por Carlos III pro no le hizo mucho caso, fue finalmente Fernando VII – quien lo iba a decir – quien creó el Museo del Prado

Como decíamos a pie de foto, fue Fernando VII “El Deseado” quien en 1819 inauguró el Real Museo del Prado como una pinacoteca.

o_Fernando_VIIMuy despierto no parecía, pero al menos fue el artífice en la construcción de uno de los museos más importantes del mundo

Ambos museos, el British y el Prado, sirvieron como modelos para la creación de nuevos museos en Europa creando una red, y posteriormente en el resto del mundo. Podemos decir entonces que los dos museos sembraron la semilla de lo que sería la museología moderna. Fue a partir de aquella época cuando aparecieron los primeros instrumentos didácticos colocados al lado de los objetos expuestos: textos explicativos de quien era el autor de procedencia de la obra o el dibujo. Fue también en ese contexto cuando se comenzaron a editar los primeros catálogos con contenidos del museo, concebidos como materiales para vender a los visitantes dando lugar a las primeras tiendas de museos. Mencionar que en aquellos años el acceso a los museos estaba regulado, dedicándose la entrada de unos días a la semana a especialistas y eruditos que no se mezclaban con el público general que accedía el resto de los días libres que quedaban después de dedicar uno a las emana a labores de limpieza y mantenimiento. Pero todo ello respondía a una triple función que es la esencia de la museología moderna: investigar, divulgar y conservar.

museodelprado

Fuentes: Museografía Didáctica, Juan Santacana Mestre y Nuria Serrat Antolí

3 Respuestas a “Museos Ilustrados

  1. Hola. Enhorabuena por las entradas de ayer y hoy. No tengo hijos pero soy maestra y quiero decir, desde aquí, que, por desgracia, fuera de lo que son las actividades programadas por las escuelas (que, por cierto, no son todas las que quisiéramos) la asistencia a museos, exposiciones, eventos culturales… son prácticamente nulas. Los padres delegan en el colegio toda la formación y se olvidan de que ellos son los máximo responsables de la educación de sus hijos. Si ellos no muestran interés por la cultura en casa, difícilmente sus hijos se verán atraídos. Supone un esfuerzo, por supuesto, pero es que educar hijos no consiste en llevarlos al colegio o en comprarles libros para “cumplir” con el expediente y sin preocuparse mucho de la temática (si es que se los compran), o en proporcionarles los últimos avances tecnológicos. La tecnología está bien, pero además de. Ojalá vuestra excelente página sirva como toque de atención para concienciarnos de que la cultura nos hace más felices.Un saludo. Berta.

  2. Hola, interesante información. La verdad es que creo que no somos conscientes de la riqueza cultural que tenemos. Somos un país con mucha historia y con un bagaje artístico increíble. Sin embargo, no sé bien por qué (supongo que parte de culpa la tenemos los padres, y parte el sistema educativo) cada vez parece existir menos interés por visitar un museo. Se dice que son muy caros, que cualquiera va a hacer colas un fin de semana, que hay tanto “mogollón” de obras (en el Prado,por ejemplo) que uno no sabe por dónde empezar… Pero lo cierto es que posibilidades (de precio, de gestión de visitas guiadas,de información…) hay y variadas. No se trata de querer verlo todo de una vez, pero, claro, ¡ya que pago, lo quiero amortizar!, así somos de cutres. No tengo ni idea del nivel educativo y formativo de países como Inglaterra que, como bien decís, posee uno de los museos estrella del mundo, pero está claro que aquí, en España, deja mucho que desear. Quizás deberíamos los adultos hacer un esfuerzo por intentar inculcar, de forma didáctica, por ejemplo, un poco más de amor por el arte. Dedicar parte de nuestro tiempo libre a idear la forma de entusiasmar a los pequeños y jóvenes, y de implicarnos nosotros mismos, pero claro, es más fácil “enchufarles” un portátil y que nos dejen tranquilos. No nos planteamos la visita de un museo como una forma de relajar tensiones de la semana, de comunicarnos con la familia, de aprender cosas que no está en los libros. Gracias por darnos un toque de atención. Un abrazo Álvaro.

    • Os contestamos a Berta y a ti desde aquí Álvaro. Comentar primero que nosotros no pretendemos impartir lecciones ni mucho menos, pero si comentamos a manera de reflexión lo que vemos, lo que nos inquieta y sí, debería funcionar como un toque de atención a los padres y educadores. Creo que el debate debería estar abierto desde tu planteamiento como padre que eres, y el de Berta desde el punto de vista educativo como profesora que es. ¿Quién es responsable de que los críos se alejen de la cultura progresivamente? ¿Los padres? ¿Los colegios? ¿Los dos? Sería interesante saber hacia donde nos lleva este “vacío” formativo casa-colegio, si es que existe en realidad. Una abrazo a los dos.

Tus comentarios son muy importantes para nosotros