Inteligencia Artificial y Categorías de Visitantes

 

Para crear una exposición de museo que resulte útil y efectiva, todos sus creadores, museógrafos y museólogos deben conocer muy bien al público objetivo al que se dirigen. Sin entender a ese público, la exposición no podrá tener éxito porque ni comunicará bien ni captará su interés. El espectro de visitantes del museo es muy diverso y, aunque no existe una clasificación general y universal, es posible encontrar algunas características comunes sobre las cuales construir nuestra propia categorización:

  • Características socio-demográficas: edad, sexo, ocupación, educación, tipo de comunidad en la que reside, residentes locales o no locales.
  • Características museológicas: motivación para la visita (profesional, informativa), conocimiento del tema, potencial interés.
  • Características de rango: visitante individual, (varios tipos de) grupos de visitantes del museo, frecuencia y calendario de visitas al museo.
  • Características psicológicas o fisiológicas: sensibilidad, nivel intelectual, memoria, imaginación, elementos visuales, auditivos y motores.

Podemos afirmar que cada autor importante que teoriza sobre la personalización de la exposición del museo ha creado su propio sistema de clasificación de visitantes. Eilean Hooper-Greenhill, por ejemplo, identifica los siguientes grupos objetivo (Hooper-Greenhill, 1999):

  • Familias.
  • Grupos escolares.
  • Otros grupos educativos organizados.
  • Estudiantes en tiempo libre.
  • Turistas.
  • Personas mayores.
  • Personas con discapacidades visuales, auditivas, de movilidad o de aprendizaje.

Además, se sugiere una partición de los recursos del museo, para atraer y entretener a estos diferentes grupos. Dean, diferencia a los visitantes en tres categorías amplias y mucho más simples: (Dean, 1994).

  • Visitantes ocasionales: personas que recorren rápidamente el museo y que no se involucran en lo que ven.
  • Visitantes asiduos: muestran, en cambio, un interés más genuino en la experiencia y en las colecciones del museo.
  • Visitantes estudiosos: son una minoría de visitantes que examinan las exposiciones con mucho más detalle y atención. Suelen ser personas que pasan mucho tiempo en los museos, leen los textos y las cartelas, y observan de cerca los objetos.

Serrell (1996) también divide a los visitantes en tres tipos:

  • Transitorios.
  • Rastreadores.
  • Metódicos.

Señala que, en la actualidad, los evaluadores de museos utilizan términos como «impulsivos, estudiosos, buscadores y descubridores» para definir los diferentes estilos de visitantes. Pero concluye que esta categorización no es útil para la evaluación sumativa, ya que se trata de un método subjetivo de clasificación y no es fructífero intentar crear exposiciones que sirvan a estos diferentes grupos. Sí lo es, en cambio, buscar un método de clasificación más objetivo, como el tiempo promedio dedicado al espacio de la exposición (por ejemplo). Basándose en el comportamiento de los visitantes en espacios físicamente cerrados, Veron y Levasseur identificaron cuatro tipos de visita, empleando metáforas con los comportamientos del movimiento animal (Veron, 1991):

  • Visitante hormiga: dedica mucho tiempo a todas las exposiciones y se mueve cerca de las paredes para evitar los espacios vacío.
  • Visitante pez: «bucea» principalmente por el espacio vacío haciendo solo unas pocas paradas y observando la mayoría de las exposiciones por períodos cortos de tiempo.
  • Visitante saltamontes: únicamente asiste a las exposiciones que le interesan. Camina por el espacio vacío y solo permanece mucho tiempo frente a las que ha seleccionado.
  • Visitante mariposa: cambia con frecuencia la dirección de la ruta del recorrido, generalmente evitando el espacio vacío. Visita casi todas las exhibiciones, pero los tiempos dedicados varían en cada recorrido.

Umiker-Sebeok nos muestra cuatro tipos principales de visitantes de acuerdo a su interpretación del espacio de la exposición (Umiker-Sebeok, 1994):

  • Visitante pragmático: interpreta la exposición como un aula o taller y está interesado en información «útil».
  • Visitante crítico: analiza individualmente la exposición y le interesa la museografía de las exposiciones, la estructura de la colección y su clasificación.
  • Visitante utópico: percibe la exposición como una sesión de encuentro y su objetivo principal es la interacción social.
  • Visitante divertido: experimenta la exposición como si fuera un parque de atracciones y su objetivo es divertirse durante la visita.

McCarthy (McCarthy, 2006) clasifica en función de los estilos de aprendizaje:

  • Imaginativo: aprende escuchando y compartiendo, y prefiere una interpretación que fomente la interacción.
  • Analítico: en este caso, persigue más bien la interpretación que proporcionan los hechos e ideas secuenciales.
  • Con sentido común: le gusta probar teorías y descubrir cosas por sí mismo.
  • Experiencial: aprende por la acción del ensayo y error.

También Gardner (Gardner, 1996) distingue estilos de aprendizaje en función del uso de diferentes herramientas:

  • Lingüístico: material escrito.
  • Lógico-matemático: diagramas, esquemas.
  • Espacial: mapas.
  • Musical: audio, música, locuciones, sonidos.
  • Corporal: manipulación física.
  • Interpersonal: contexto social.
  • Intrapersonal: solo.

Por supuesto, hay muchas formas de categorización de visitantes, pero ninguna de ellas resulta exacta. Al comparar las categorías enumeradas anteriormente, es posible elaborar las nuestras propias.

Podríamos, por ejemplo, dividir a los visitantes basándonos en tres criterios: edad, integración social y experiencia (nivel de conocimiento del tema presentado en la exposición). En teoría, esta división presenta otras 50 variaciones. Crear tantos «perfiles» diferentes parece, a priori, muy complicado, sin embargo, no todas las combinaciones son necesarias. Además, podemos centrarnos únicamente en perfiles de visitantes individuales. Otra variable importante es el motivo del visitante para su visita a la exposición. Por esta razón, es necesario crear otra categoría más: el propósito de la visita. Este propósito influye tanto en el número como en el tipo de exposiciones vistas, lo que no solo afecta a la duración del recorrido, sino también a la forma y al contenido de las mismas. De todo esto se deduce que las categorías individuales de visitantes no están establecidas firmemente, sino que sirven como referencias. De la combinación de las categorías originales, hay tres que son fundamentales:

  • Edad del visitante.
  • Familiaridad con el tema de exposición (conocimiento previo).
  • Propósito de la visita.

Actualmente, ya existen sistemas de Inteligencia Artificial (algoritmos) que permiten la categorización del perfil de visitantes pensando en el diseño de guías virtuales, por ejemplo. La estructura clasificatoria de estos sistemas de IA garantizan flexibilidad, permitiendo la interconexión futura con otros sistemas digitales de museos, especialmente con la base de datos ya existente de las exposiciones. Al comenzar a crear el concepto del sistema de guía virtual, lo más importante es tener en cuenta el diseño del interfaz. Para que le sea útil a cualquier tipo de visitante, todo el sistema debe poder funcionar tanto en un entorno virtual como real, donde la gama de exposiciones de los museos resulta bastante extensa. Incluso puede servir como una herramienta de simulación en la etapa de creación museográfica de una nueva exposición. Este tipo de sistemas consta de tres módulos: el módulo «Visitante», el módulo de «Exposición» – que es un sistema de base de datos de exposiciones – y el módulo de «Guía», que ofrece la mejor ruta del recorrido y el nivel de información, presentada al visitante en función de la categorización de éste y de la información disponible sobre las exposiciones.

El módulo de visitante sirve como una interfaz entre el sistema y el propio visitante. Su función es obtener información básica para el módulo de guía del sistema interno. De las categorías seleccionadas de visitantes, se eligen los nombres y los identificadores de valor lingüístico de las variables previstas:

  • Edad del visitante (VEK).
  • Experiencia del visitante (ZNA).
  • Propósito de la visita (ZAM).
  • Jóvenes (NIZ).
  • Adultos (STR).
  • Adultos mayores (VYS).
  • Bajo (NIZ) – Intermedio (STR) – Alto (HLU).
  • Recorrido rápido (RP) – Recorrido estándar (ST) – Recorrido detallado (PP).

La ventaja de un sistema experto tan abierto es que no requiere respuestas exactas de los visitantes, por lo que las categorías no necesitan estar muy bien definidas. Así, por ejemplo, a la pregunta: «¿Cómo de profundo es su conocimiento sobre el tema de exposición?» El visitante puede elegir entre las respuestas: «Más bien bajo» o «Más alto que el promedio».

El módulo de exposición contiene una base de datos de exposiciones. Cada exposición aparece categorizada e incluye tres capas de información que representan tres niveles de conocimiento del visitante sobre el tema en cuestión. Las categorías responden al tipo de exposición y al significado de la misma.

El módulo de guía está representado por un sistema experto abierto que, según la clasificación del visitante, determina la importancia (peso) de cada tipo de exposición. Las de mayor peso se seleccionan para el recorrido. También según el peso, otras exposiciones se clasifican en «recomendadas» «complementarias» y «no recomendadas». Una exposición que sea «clave» se incluirá automáticamente en el recorrido, sin tener en cuenta su peso. Al mismo tiempo, a las exposiciones se les asignan capas de información adecuadas al tipo de visitante. Posteriormente, se le  presenta a éste una ruta de recorrido ajustada y personalizada.

Otros usos de la Inteligencia Artificial con relación a los perfiles de los visitantes son:

  • Creación de páginas web de museos virtuales.
  • Creación de módulos de sistemas para recorridos individuales. Todos los módulos se colocan en el mismo servidor que un museo virtual. El sistema experto del módulo Visitante adquiere información a través de un formulario simple que el visitante completa al acceder a las páginas del museo. Para salir de este módulo se utilizará el módulo Guía, donde cada capa de información se ajusta automáticamente a su audiencia. En base en la información obtenida del módulo Visitante, y utilizando datos del módulo de Exposición, el sistema sugiere una ruta de recorrido, que el visitante puede cambiar si lo desea, así como el nivel de la capa de información de la exposición. Su ruta se grabará para una posible visita posterior.
  • Función educativa: supone un ajuste del módulo de guía basado en datos reales recopilados de los registros de las rutas de los visitantes. También implica una modificación potencial del diseño web de la guía virtual acorde con las reacciones de los visitantes. Se establece una prueba de la funcionalidad educativa del sistema en dos grupos. El primero estará formado por estudiantes de primer grado de una escuela primaria; el segundo, por estudiantes de una escuela secundaria. Parte de los estudiantes utilizará los servicios de la guía virtual, y el resto recorrerá el museo virtual de motu propio. Después del recorrido, se comparará el grado de conocimiento adquirido por cada grupo.
  • Exposición: Se realizan ajustes para la implementación en la exposición real. Habrá que llenar la base de datos de exposiciones con nuevos registros y capas de información. Además, el módulo Guía debe modificarse en respuesta a las recientes condiciones. Todo el sistema se ejecutará en el servidor central del museo. Al acceder a la exposición, el visitante descargará una aplicación en su teléfono inteligente – a aquel que no tenga, se le prestará uno -. Después de ejecutar la aplicación, el usuario tendrá que contestar a una serie de preguntas a fin de ser ubicado en la categoría correcta. Sus respuestas serán transferidas al servidor y el visitante recibirá un mapa con un plan de ruta del recorrido en su teléfono inteligente. La aplicación le dirigirá a través de la exposición correspondiente. Cuando se encuentre en la exposición, el visitante colocará su dispositivo en el panel NFC, beacon o descargará el código QR mostrado, y la capa de información apropiada se mostrará en la pantalla de su dispositivo. Una vez que haya concluido con la capa de información, la aplicación lo dirigirá a una nueva exposición. El visitante podrá cambiar libremente tanto la ruta del recorrido como la capa de información de la exposición.

Para terminar, decir que una de las misiones del museo es educar a sus visitantes, y para lograrlo es muy interesante ofrecer un enfoque individual y personalizado. «Diferentes visitantes» requieren información «diferente». Las TIC modernas ofrecen herramientas que permiten la creación de tours personalizados. El sistema de guía adaptativo con el uso de IA es, precisamente, una de estas herramientas. Eso sí, es fundamental elegir una categorización adecuada de visitantes para optimizar dicho sistema. Dado que no existe un modelo de clasificación universal, se precisa desarrollar uno propio y verificarlo en la práctica. El sistema experto se encargará de determinar la categoría del visitante, y las guías virtuales la utilizarán como fuente para seleccionar la ruta de recorrido más adecuada. Una vez verificada su función educativa, podrá recurrirse siempre a ella como una aplicación para un teléfono inteligente. En el futuro, la categorización de visitantes se irá ampliando pensando en el público, de manera que el sistema resulte más complejo y adquiera una adaptación  que permita ser utilizado por diferentes grupos

 Recursos bibliográficos:

Lukáš Najbrt y Jana Kapounová (2014): Categorizacióin de visitantes del museo como parte del sistema para la personalización de un recorrido. 2014, ICTE Journal.

Edward P a Mary Alexander. Museos en movimiento: una introducción a la historia y funciones de los museos. Edición 2. Lanham: AltaMira Press, c2008, XIII, 352 p.

Beneš, Josef (1981): Kulturně výchovná činnost muzeí. Sección de texto, parte 1. Praga: SPN, 1981.

Dean, David (1994): Exposición del museo de teoría y práctica. Londres: Routledge, 1994.

Gardner, Howard (1999): Dimenze myšlení: Teorie rozmanitých inteligencí. Edición 1. Praga: Portál, 1999, 398 p.

Hooper-Greenhill, Eilean (1999): El papel educativo del museo. Edición 2. Nueva York: Routledge, XVI, 346 p.

Levasseur, Martine y Eliséo Véron (1989): Ethnographie de l’exposition: l’espace, le corps et le sens. Réédition 1991. París: Bibliothèque Publique d’Information.

Mccarthy, Bernice y Dennis Mccarthy (2006): Enseñanza en torno al ciclo 4MAT: diseño de instrucción para alumnos diversos con estilos de aprendizaje diversos. Thousand Oaks, California: Corwin Press, c2006, XIII, 102 p.

Serrel, Beverly (2006): Etiquetas de exposición: un enfoque interpretativo. Walnut Creek: Alta Mira Press, c1996, XV, 261 p.

Umiker-Sebeok, Jean (1994): Comportamiento en un museo: un enfoque semiocognitivo de las experiencias de consumo del museo. Disponible en: <http://echo.iat.sfu.ca/library/umiker-Sebeok_94_Behavior_Museum.pdf&gt;


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