Museos y Trabajo Afectivo

En los últimos años, hemos comprobado que los estudios sobre patrimonio y museos han dado un “giro afectivo”, con teóricos que utilizan palabras como “afecto” y “emoción” para destacar las formas en las que los sitios patrimoniales y los museos podrían “influir en el ambiente social”. A partir de estos conceptos hemos estado reflexionando sobre el impacto que dichos sitios patrimoniales y los museos generan en nosotros, descubriendo el modo, a menudo inesperado, en que estas instituciones afectan a las personas en su vertiente emocional.

Aisle One

El giro hacia lo afectivo en los estudios sobre museos y patrimonio ha puesto de manifiesto la complejidad de las respuestas de los visitantes hacia estos lugares (por ejemplo, ver Bagnall 2003, Bennett 2012, Crang 1997, Crang y Tolia Kelly 2010, Gregory y Witcomb 2007, Tolia Kelly y Crang 2010 Witcomb, 2013). Gran parte de las opiniones recogidas demuestra que las respuestas afectivas de los visitantes a los sitios del patrimonio y a los museos, pueden ir en contra de la esencia asignada previamente a estos sitios. Por ejemplo, Crang y Tolia-Kelly (2010) teorizan sobre ese impacto emocional generado, y opinan que su potencial emocional es a menudo ignorado, provocando experiencias humanas espontáneas en estos espacios que pueden tener efectos inesperados (indeseados). Por otro lado, el impacto emocional de los visitantes puede oponerse a los intentos institucionales de asegurar la accesibilidad y la inclusión en estos lugares. Gregory y Witcomb (2007) argumentan que la experiencia del museo está cambiando como resultado del pensamiento reciente sobre la naturaleza afectiva de las visitas; estos autores creen que algunos museos están alejándose de los modelos didácticos y familiares convencionales a favor de otros nuevos que juegan con la incertidumbre del visitante (véase también Matthews 2013; Modlin et al 2011).

So Much Pile Up

Lo afectivo se basa en el trabajo sobre la naturaleza emocional de nuestra experiencia en museos y lugares del patrimonio (Schorch 2012). A nosotros nos interesan fundamentalmente las ideas relacionadas predominantemente con sitios patrimoniales y museos que buscan generar respuestas emocionales en los visitantes; por ejemplo, los museos dedicados a comprender los acontecimientos históricos dolorosos o “difíciles” (Logan y Reeves 2008, Tyson 2008). Sin embargo, como sugeríamos anteriormente, las emociones también son importantes en nuestra experiencia vital cotidiana, y también, por supuesto, en las visitas a los museos.

Think About 6

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los teóricos académicos que examinan el componente afectivo de los visitantes a sitios y museos patrimoniales, es la sinergia incómoda entre las teorías del afecto y las relativas a la emoción. Mientras que estos dos términos se usan indistintamente en ocasiones, Hardt y Negri (2005: 108) advierten, distinguiendo sobre la combinación entre afecto y emoción, y argumentan lo siguiente: “estas emociones son tan similares, que aun siendo fenómenos mentales, son sensaciones que están relacionadas igualmente con el cuerpo y la mente”. En el ámbito de la “geografía emocional” – una disciplina a la vanguardia de la erudición crítica relacionada con el afecto y la emoción – algunos escritores han expresado su preocupación respecto a que las teorías del afecto puedan trabajar para fomentar las emociones de la “erudición razonable” (Thien 2005: 450), a fuerza de su complejidad. Cuando nos acercamos a la erudición casi siempre, por no decir siempre, salimos escaldados.

David Ryle

En la actualidad, el concepto de trabajo afectivo no se utiliza ampliamente en los estudios sobre el patrimonio y los museos, pero nosotros incidimos en él porque nos parece muy importante. El trabajo afectivo se describe generalmente como aquel realizado por un profesional o equipo de profesionales con el fin de producir una experiencia emocional en otra persona. Hay vínculos estrechos entre las teorías del trabajo afectivo y las teorías más antiguas sobre el trabajo emocional/afectivo, ya que ambas se refieren al trabajo que tiende explícitamente a estimular una reacción en otra persona. Hardt (1999: 96) sugiere que el trabajo afectivo produce – entre otras cosas – un sentimiento de calidez, bienestar, satisfacción, entusiasmo, pasión – incluso un sentido de conexión con la comunidad -. Con los intentos de evidenciar su impacto social, se pide cada vez más a los museos que se aseguren de que son espacios accesibles y acogedores, para producir esos sentimientos de seguridad, acercamiento e inclusividad en todos los visitantes. Por supuesto, gran parte de esto depende de las actitudes y el comportamiento del personal del museo, por ello resulta sorprendente que las teorías sobre el trabajo afectivo y emocional todavía tengan que posicionarse sólidamente como contenidos en los estudios de museos.

Las teorías sobre el trabajo afectivo no están exentas de críticas, con teóricos eruditos que argumentan que el concepto no ayuda a aclarar el poder analítico de las teorías sobre el trabajo emocional y afectivo (McRobbie, Mitchell y Elwood, Weeks 2007). McDowell y Dyson (2011) sugieren que las teorías relacionadas con el trabajo afectivo no incorporan, entre otras cosas, los análisis del trabajo emocional desde el punto de vista de la mujer en el trabajo afectivo, además de otros conceptos que deben estar estrechamente relacionados con la seguridad.

Manifesta Utilities

El trabajo emocional y afectivo son conceptos asociados con Arlie Russell Hochschild (1979, 1983, 1993). En un estudio realizado con trabajadores de una compañía aérea, Hochschild (1979, 1983) describe cómo las auxiliares de vuelo se involucran en el manejo de la emoción de los pasajeros (algunas compañías deberían prestar más atención a este tema). Para llevar a cabo el trabajo (manejo) emocional se requiere ofrecer una “respuesta” emocional apropiada a cada señal; Hochschild (1979, 1983) denomina a ésto “trabajo emocional”, y argumenta que todos participamos en el trabajo emocional en varios momentos de nuestras vidas de forma espontánea, pero que el trabajo emocional también puede ser explotado como parte de un proceso laboral. En estos casos, el trabajo emocional se convierte en un requisito en algunos oficios, donde se considera que debe formar parte esencial del producto que se vende; Hochschild (1979, 1983) llama a este trabajo “emocional” para distinguirlo del trabajo “afectivo”, afirmando que este último no tiene necesariamente una fuerza motivadora como beneficio. Así mismo Hochschild (1983, 1993) somete a examen el hecho de que el trabajo que se lleva a cabo en el manejo de la emoción puede ser muy duro, analizando con detalle los efectos negativos que pueden tener estas prácticas sobre los trabajadores.

 This happens all the time

Por supuesto, en muchas posiciones profesionales el trabajo emocional también está subvalorado, a pesar de que pueda convertirse en un requisito del propio trabajo (Hunter y Smith 2007). Naring et al (2006) afirma que, a la luz de esta subvaloración persistente, necesitamos comprender mejor los efectos que el “desempeño” del trabajo emocional puede tener sobre los trabajadores. En particular, Naring et al (2006) argumenta que necesitamos investigar la conexión entre el trabajo emocional y el “estar quemado” (burntout). Ésto último se entiende generalmente como una reacción al estrés, común entre los trabajadores cuyas posiciones laborales requieren interacciones emocionales sostenidas con el público (Maslach 2003). Lo de estar quemado ha sido investigado particularmente entre los profesionales de la salud, pero también ha sido explorado dentro de la industria de servicios (Erickson 2004b) y entre los maestros (Kyriacou, 1987; N et al 2012).

Triangulation

En estos últimos 15 años, otros autores han intentado comprender las tácticas que los trabajadores, en puestos de trabajo emocionalmente exigentes, podrían desplegar para asegurar la “seguridad” emocional y la comodidad de todos los interesados. En particular, ha surgido una gran cantidad de teorías cuestionando los vínculos entre el llamado trabajo “emocional” y las psicoterapias. Bondi (2005, 2008) hace hincapié en que las relaciones entre los individuos son extremadamente complejas y dinámicas – independientemente del entorno – enfatizando la utilidad de las ideas terapéuticas, como pueden ser la empatía y la identificación para aquellos profesionales involucrados en el trabajo emocional. 

The Chive

Como hemos explicado, ha habido un manifiesto crecimiento del trabajo relacionado con el manejo emocional, el trabajo afectivo aplicado a diferentes contextos, por lo que nos parece realmente sorprendente que no se hayan desarrollado estudios concretos que busquen comprender los aspectos emocionales aplicados al trabajo museístico. Nosotros creemos que el componente emocional de la participación de la comunidad es clave en los museos, para lograr así un impacto social positivo a partir de la experiencia en estas instituciones.


FUENTE:

Doctor Munro, Ealasaid: Doing emotion work in museums: reconceptualising the role of community engagement practitioners. University of Glasgow Centre for Cultural Policy Research.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Bagnall, G. (2003): Performance and performativity at heritage sitesí, museum & society, 1 (2) 87-103.
  • Beel, D. E. (2009): New Labour and the Museum in Scotland: Social Inclusion and the Citizení, Scottish Geographical Journal, 125 (3-4) 344-352.
  • Beel, D. E. (2011): Reinterpreting the Museum: Social inclusion, Citizenship and the Urban Regeneration of Glasgow, unpublished PhD thesis: Universidad de Glasgow.
  • Bennett, K. (2012): Emotion and place promotion: passionate about a former coalfield. Emotion, Space and Society, 8, 1-10.
  • Bennett, T. (1995) The Birth of the Museum: History, Theory, Politics, Londres: Routledge.
  • Bennett, T. (2005): Civic Laboratories, Cultural Studies 19 (5), 521-527
  • Bondi, L. (2003): Empathy and identification: Conceptual resources for feminist fieldworkí, ACME: An International E-journal for Critical Geographies 2 (1) 64-76.
  • Bondi, L. (2005): Making connections and thinking through emotions: between geography and psychotherapy. Transactions of the Institute of British Geographers, 30 (4) 433- 48.
  • Bondi, L. (2008): On the relational dynamics of caring: a psychotherapeutic approach to emotional and power dimensions of women’s care work. Gender Place and Culture, 15 (3) 249-65.
  • Bondi, L. and Fewell, J. (2003): Unlocking the cage doorî: the spatiality of counselling. Social & Cultural Geography, 4 (4) 527-47.
  • Burman, E. (2009): Beyond emotional literacy in feminist and educational research. British Educational Research Journal, 35 (1) 137-55.
  • Camic, P. M. and H. J. Chatterjee (2013): Museums and art galleries as partners for public health interventions. Perspectives in public health, 133 (1) 66-71.
  • Chatterjee, H.J. and Noble, G. (2009): Object therapy: A student-selected component exploring the potential of museum object handling as an enrichment activity for patients in hospital. Global Journal of Health Science, 1 (2) 42-50.
  • Chatterjee, H., Vreeland, S., and Noble, G. (2009): Museopathy: Exploring the healing potential of handling museum objects, museum & society, 7 (3) 164-77.
  • Crang, M. (1997): Picturing practices: research through the tourist gaze. Progress in Human Geography 21 (3) 359-373.
  • Crang, M. and Tolia-Kelly, D.P. (2010): Nation, race and affect: senses and sensibilities at National Heritage environment and planning A., 42 (10) 2315.
  • Dodd, J., H. O’Riain, E. Hooper-Greenhill, R. Sandell (2002): A catalyst for change: the social impact of the Open Museum, Leicester; Leicester Research Centre for Museums and Galleries.
  • Dyer, S., McDowell, L., and Batnitzky, A. (2008): Emotional labour/body work: The caring labours of migrants in the UK’s National Health Service. Geoforum, 39 (6) 2030-38.
  • England, P. (2005): Emerging Theories of Care Work. Annual Review of Sociology, 31 (1) 381-99.
  • England, P. and Folbre, N. (1999): The Cost of Caring. The Annuals of the American Academy of Political and Social Science, 561 (1) 39-51.
  • England, P., N. Folbre and C. Leana (2012): Motivating Care, in N. Folbre (ed) For Love and Money: Care Provision in the United States 21-40. Nueva York; Russell Sage Foundation Press,
  • Erickson, K. (2004): To invest or detach? Coping strategies and workplace culture in service workí, Symbolic Interaction, 27 (4) 549-72.
  • Galloway, S. and J. Stanley (2004): Thinking outside the box: galleries, museums and evaluation, museum & society 2 (2) 125-146.
  • Glasgow Museums (2010): Out there, Glasgow: Glasgow Museums.
  • Gregory, K. and A. Witcomb (2007): The role of affect in generating historical understanding at heritage sites. In S. Knell, S. Macleod and S. Watson (eds) Museum revolutions: how museums change and are changed, 263-75, Londres: Routledge
  • Hardt, M. (1999): Affective labor. Boundary 2, 26 (2) 89-100.
  • Hardt, M. and A. Negri (2005): Multitude: War and democracy in the age of empire. Londres: Routledge.
  • Hochschild, A.R. (1979): Emotion work, feeling rules, and social structureí, American Journal of Sociology, 85 (3) 551-75.
  • Hochschild, A.R. (1983): The Managed Heart, Berkeley: University of California Press.
  • Hochschild, A.R. (1993): Introduction to the edition. In S. Fineman (ed) Emotions in Organizations, Londres: Sage.
  • Hunter, B. and Smith, P. (2007): Emotional labour: Just another buzz word? International Journal of Nursing Studies, 44 (6) 859-61.
  • James, N. (1989): Emotional labour: skill and work in the social regulation of feelingsí, The Sociological Review, 37 (1) 15-42.
  • James, N. (1992): Care= organisation+ physical labour+ emotional labour. Sociology of Health & Illness, 14 (4) 488-509.
  • Jermyn, H. (2001): The Arts and Social Exclusion: a review prepared for the Arts Council of England. Londres: Arts Council of England.
  • Kavanagh, G. (2002): Remembering ourselves in the work of museumsí in R. Sandell (ed) Museums, Society, Inequality, 110-24, Londres: Routledge.
  • Kyriacou, C. (1987): Teacher stress and burnout: An international review. Educational research, 29 (2) 146-52.
  • Logan, W. and K. Reeves (2008): Places of Pain and Shame: Dealing with Difficult Heritage. Oxford: Taylor & Francis.
  • Maslach, C. (2003): Burnout: The cost of caring. Cambridge, MA.: ISHK Book Service.
  • Maslach, C. and Jackson, S.E. (1982): Burnout in health professions: A social psychological analysis. In G.S. Sanders (ed) Social psychology of health and illness, 227-51, Hillsdale, NJ.: Lawrence Erbaum.
  • Matthews, S. (2013): The trophies of their wars: affect and encounter at the Canadian War Museum. Museum Management and Curatorship: 1-16.
  • McCreight, B.S. (2005): Perinatal grief and emotional labour: a study of nursesí experiences in gynae wards. International journal of nursing studies, 42 (4) 439-48.
  • McDowell, L. and J. Dyson (2011): The other side of the knowledge economy: ìreproductiveî employment and affective labours in Oxford. Environment and Planning-Part A, 43 (9) 2186-2201.
  • McRobbie A, (201o): Reflections on feminism, immaterial labour and the Post-Fordist regimeí, New Formations 70, 60-6.
  • Milligan, C. and Wiles, J. (2010): Landscapes of care. Progress in Human Geography, 34 (6) 736-54.
  • Mitchell, K. and S. Elwood (2012): Mapping childrenís politics: the promise of articulation and the limits of non representational theory. Environment and Planning-Part D, 30 (5) 788.
  • Modlin, E. A., D. H. Alderman and G. W. Gentry (2011): Tour guides as creators of empathy: The role of affective inequality in marginalizing the enslaved at plantation house museums. Tourist Studies 11 (1) 3-19.
  • Munro, E. (2013a): Veil and the politics of community exhibiting. Cultural Geographies, 20 (2) 243-248.
  • Munro, E. (2013b): People just need to feel important, like someone is listening: Recognising museums community engagement programmes as spaces of care. Geoforum, 48 54-62.
  • Naring, G., BriÎt, M., and Brouwers, A. (2006): Beyond demandñcontrol: Emotional labour and symptoms of burnout in teachers. Work & Stress, 20 (4) 303-15.
  • Naing, G., Vlerick, P., and Van de Ven, B. (2012): Emotion work and emotional exhaustion in teachers: the job and individual perspective. Educational Studies, 38 (1) 63-72.
  • Newman, A., F. McLean and G. Urquhart (2005): Museums and the active citizen: Tackling the problems of social exclusion. Citizenship Studies 9 (1) 41-57.
  • O’Neill, M. (2002): The good enough visitor. In R. Sandell (ed) Museums, Society, Inequality, 24-40, London: Routledge.
  • O’Neill, M. (2010a): The future of museums. Out There, Glasgow: Glasgow Museums.
  • O’Neill, M. (2010b): Celebrating 20 years of the Open Museum. Out There <http:// www.youtube.com/watch?v=c-vcgBooYR8>.
  • Sandell, R. (2002): Museums and the combating of social inequality: roles, responsibilities, resistance. In Sandell (ed) Museums, Society, Inequality, 24-40, Londres: Routledge.
  • Schorch, P. (2012): Cultural feelings and the making of meaning. International Journal of Heritage Studies: 1-14.
  • Sennett, R. (2012) Together: The Rituals, Pleasures and Politics of Cooperation, Yale University Press.
  • Silverman, L.H. (2002): The therapeutic potential of museums as pathways to inclusion. In R. Sandell (ed) Museums, Society, Inequality, 69-83, Londres: Psychology Press.
  • Silverman, L.H. (2010): The Social Work of Museums, Londres: Routledge.
  • Strachan, A. and L. Mackay (2013): Veiled practice: reflecting on collaborative exhibition development through the journey of one potentially contentious object. Museum Management and Curatorship, 28 (1) 73-90.
  • Thien, D. (2005): After or beyond feeling? A consideration of affect and emotion in geography. Area 37, (4) 450-454.
  • Tlili, A. (2008): Behind the policy mantra of the inclusive museum: receptions of social exclusion and inclusion in museums and science centres. Cultural Sociology, 2 (1) 123-47.
  • Tolia-Kelly, D.P. (2010): Landscape, Race and Memory, Farnham: Ashgate.
  • Tolia-Kelly, D. P. and M. Crang (2010): Affect, race, and identities. Environment and planning A, 42 (10) 2309-2314.
  • Trodd, C. (2003): The discipline of pleasure; or, how art history looks at the art museum. Museum & society, 1 (1) 17-29.
  • Tyson, A.M. (2008): Crafting emotional comfort: interpreting the painful past at living history museums in the new economy, museum & society, 6 (3) 246-62.
  • Weeks, K. (2007): Life Within and Against Work: Affective Labor, Feminist Critique, and Post-Fordist Politics. Ephemera, 7 (1) 233-249.
  • Wharton, A. S. (2009): The sociology of emotional labor. Annual Review of Sociology, 35, 147-165.
  • Witcomb, A. (2013): Understanding the role of affect in producing a critical pedagogy for history museum. Museum Management and Curatorship, 28 (3) 255-271.

¿Necesitas más información sobre este tema?, háznoslo saber y te la facilitaremos. Para que podamos ayudarte, rellena y envía el boletín adjunto, por favor.

Foto principal y para redes sociales: It’s nice that

Tus comentarios son muy importantes para nosotros