25 Ideas para el Museo Local | Idea 1

Idea número 1: tener el convencimiento de que un museo no es un depósito de cadáveres: es un conjunto de fuentes.

Hoy abrimos una semana de reflexión sobre las propuestas de soluciones a los problemas o carencias de los museos locales de todo el mundo. Es aplicable a museos de América y de Sudáfrica, no hacemos distinción. No pretendemos ser pretenciosos asegurando que estamos en situación de promover soluciones que surgen de nuestra experiencia, pero así es, no tenemos otras referencias cercanas, confiamos en esas soluciones porque funcionan. Son ya muchos años trabajando y luchando para ayudar a levantar zonas deprimidas económicamente a través de la difusión cultural, peleando para levantar un museo o museos viejos, vacío de visitantes, casi abandonados. Las oficinas de desarrollo local de los ayuntamientos, de la mano de sus excelentes profesionales como ha sido el caso de España, han sido uno de los principales actores para que algunas de estas zonas pudieran remontar trabajando, haciendo equipo, con profesionales como nosotros. Pero ha habido zonas donde ha sido prácticamente imposible hacer cosas, proponer incluso ideas, nos encontramos con el muro de las jerarquías estúpidas que se dan entre políticos, alguno ellos actuando como verdaderos faraones de opereta. Nos quedamos con el trabajo en equipo y con los resultados, de los que estamos verdaderamente orgullosos. Se incrementaron los visitantes, se interesaron por la cultura local, consumieron en sus tiendas, comieron en sus restaurantes, generaron empleo y, lo que es mejor, se lo contaron a otros con entusiasmo, multiplicando el número de visitantes e implicando a toda la comunidad, incluso a los más incrédulos. Ese es el camino, trabajar sobre las ideas – casi todo está inventado, la clavé está en saber mejorar lo inventado -, hacerlo con ganas, en equipo y profesionalidad, no conocemos otra forma de transformación de un museo olvidado para convertirse en interesante guardián del conocimiento y en motor de la economía local.

1600175533814_1PPnBMnQ_lFotografía: Mila Teshaieva

Un objeto cuando entra en un museo pierde su función originaria. Las armas que se exhiben en las vitrinas del museo han dejado de ser armas y ya no tienen como función la guerra y matar a sus enemigos; los iconos sagrados que se exponen no están allí para que el devoto se arrodille y rece.; los cuadros y las esculturas que adornaban palacios y salones para abrir ventanas a la vida, han dejado de tener esa función. Casi nada que se expone en los museos sirve para lo que se creó. De tener vida útil han pasado a convertirse en cadáveres amortajados elegantemente en algunos casos, en otros al abandono y casi olvido. Los objetos se acumulan en las vitrinas; los miramos observando piezas inmóviles que han perdido su contexto, aquello para lo que fueron construidos. Lo pero que un museo puede hacer es convertir un objeto vivo, aunque sea muy viejo, en un cadáver.

1234905639112_jpeLQHfe_lCartel de campaña de UK-based Surfers Against Sewage

Todo tiende al olvido, tendemos a olvidar, es la naturaleza humana. Pero es eso lo que el museo debe evitar, colaborar a que el olvido de abra camino entre el conocimiento de las cosas, de todas las cosas. Detrás de cada objeto se encuentra una historia, siempre la hay y muchas veces es fascinante, nom tanto la descripción de la función de ese objeto por si misma, sino “como ha vivido y con quién” ese objeto. Los objetos vivos – que para vosotros lo serán siempre -, hoy protegidos por los cristales de las vitrinas, ya no tiene usuarios, ni  adoradores, sin poder para curar, en definitiva, ya no tienen contexto y eso es lo primero que un museo local debe evitar.

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El museo transforma el objeto que se deposita en él en arte, sacralizando sus contenidos. El objeto, ya desprovisto de su función originaria en el museo, pasa a exponerse como un elemento estético que, encima de una peana o metido en una vitrina, debe recibir las miradas con admiración de los visitantes. Muchos son los objetos que se transforman pro el solo hecho de estar guardados pero a la vista, es que lo que pudiera ingresar vivo el museo acaba con ello. Es eso lo que hay que evitar, debemos diseñar y aplicar la contextualziación del objeto. Cuando un museo es en realidad un almacén, se trata de un almacén de cadáveres – sabemos que suena duro, pero no encontramos otra forma de expresarlo -, es un mausoleo. Se trata de cadáveres amortajados y elegantemente preparados para recibir visitas. En algunos museos que tiene por delante un gran trabajo que hacer, los objetos pierden todo el sentido y comprensión: una azada colgada de una pared con un cartelito no significa nada, se convierte en un ruido, y no parte de la historia, para casi todo el mundo.

1739077277614_VJMXtm2Q_lImagen de Fósiles – Archivo EVE

Debemos plantear el museo como un conjunto de fuentes auténticas sobre la vida, la historia, la belleza, la naturaleza, la ciencia y tecnología. En el museo generamos las fuentes del conocimiento, ¿qué sabríamos del origen de la vida en nuestro planeta sin los fósiles que podemos ver en un museo? Pero, ¿sabemos como huele el estudio de un pintor? ¿Dónde se compraban las pinturas? ¿Cómo empezaba su obra sobre el lienzo y por dónde? ¿Tenía manías para pintar? ¿Cómo vendía su obra y a quién? ¿Cómo se alisa una arruga en la escultura de mármol? ¿Era horror o pánico la sensación que escultor sentía ante el temor de aparición de una veta en el mármol y sobre todo el rostro de la escultura? Debemos olvidarnos de que se trata de un cuadro, una escultura o de un mero fósil para así transformarse en los verdaderos engranajes de la vida, testigos y relatos de la existencia, de la nuestra y la del mundo. Si se contextualiza de la forma adecuada, si el objeto se extrae de la vitrina inmóvil, será como facilitar a los visitantes el botón de “ON” que abre las ventanas al conocimiento de la vida.

Idea número 2 para mañana: El museo no es un santuario, es una academia.

Foto principal y redes sociales: Andrew Miller

 

 

3 Respuestas a “25 Ideas para el Museo Local | Idea 1

  1. Buen artículo. Solo una pequeña observación: se escribe una VETA en el mármol, con v y no con b. Saludos.

    • Gracias Piet por la observación, es tanta la información relacionada con la tecnología que manejamos a veces, que se nos confunde la mente. Nosotros lo hemos visto en textos de las dos maneras, pero creemos que tu indicación es la qué es y no hay más. Un abrazo.

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