Diseñar para la neurodiversidad es ofrecer opciones, control y espacios donde también podamos detenernos.
Haz una prueba la próxima vez que recorras una exposición: olvídate por unos minutos las piezas y presta atención a todo lo demás. ¿Cuánto ruido escuchas? ¿Puedes anticipar hacia dónde continúa el recorrido? ¿Hay algún lugar donde descansar? ¿La iluminación cambia bruscamente? ¿Sabes cómo salir de la sala?
Para muchas personas estas cuestiones forman parte secundaria de una visita. Para otras pueden determinar si entran en el museo, cuánto tiempo permanecen en él o si deciden no volver.
La neurodiversidad obliga a ampliar nuestra manera de entender la accesibilidad museística. Ya no basta con comprobar anchuras de puertas, pendientes, alturas o barreras físicas. También existen barreras sensoriales, cognitivas y ambientales que pueden convertir una exposición aparentemente accesible en una experiencia agotadora.
Y los datos invitan a que nos lo tomemos en serio. En una investigación realizada con 281 participantes de 23 países, el 57,9 % afirmó haber experimentado sobrecarga o infracarga sensorial en museos y galerías y el 43,4 % reconoció evitar estos espacios por ese motivo. Informe aquí.
La pregunta cambia entonces radicalmente: ¿podemos considerar inclusivo un museo al que determinadas personas prefieren no acudir porque su diseño les resulta difícil de soportar?
El Museo Invisible También Importa.
Cuando hablamos de museografía solemos concentrarnos en aquello que queremos que el visitante observe: objetos, imágenes, audiovisuales, textos, interactivos. Pero existe otra exposición que no figura en el guion. Es la formada por sonidos, reflejos, movimientos, cambios de iluminación, aglomeraciones, texturas, alturas, distancias, olores y transiciones espaciales. Todo ello también se percibe.
Una persona autista, con TDAH, dispraxia, TOC u otro perfil neurodivergente puede experimentar esos estímulos de manera diferente. Pero cometeríamos otro error si buscáramos inmediatamente una solución estándar para cada diagnóstico. No existe una “museografía para neurodivergentes”.
Las preferencias detectadas presentan importantes diferencias incluso entre personas con perfiles semejantes. La respuesta depende también de sensibilidades individuales, circunstancias y preferencias personales.
Eso nos conduce hacia una idea mucho más interesante:
En lugar de diseñar una única experiencia supuestamente perfecta, diseñemos posibilidades.
El Verdadero Lujo Museográfico Puede Ser Elegir.
Elegir avanzar o detenerse.
Elegir una sala intensa o una alternativa más tranquila.
Elegir acercarse a una instalación sonora o mantener distancia.
Elegir cuánto tiempo permanecer.
Elegir dónde sentarse.
Elegir incluso retirarse momentáneamente sin abandonar completamente la exposición.
La inclusión comienza a parecerse entonces menos a una adaptación y más a la capacidad de controlar nuestra propia experiencia. Aquí aparecen dos conceptos arquitectónicos especialmente útiles: perspectiva y refugio.
El primero puede entenderse como la «posibilidad de observar y anticipar»: entrar en una sala y comprender rápidamente dónde estamos, dónde continúa el recorrido y dónde se encuentran los accesos. El segundo representa la «posibilidad de refugio»: zonas donde reducir nuestra exposición, descansar o sentirnos protegidos sin quedar completamente aislados.
Durante los recorridos analizados en el informe mencionado anteriormente, los participantes escogieron precisamente lugares desde los que podían observar la sala manteniendo al mismo tiempo cierta protección física: una pared, una columna o un elemento situado detrás de ellos.
Una buena exposición puede necesitar ambas cosas. Perspectiva y refugio. Intensidad y pausa.
Pensemos la Exposición Como una Partitura.
Una visita compuesta exclusivamente por estímulos intensos puede convertirse en una experiencia agotadora.
Pantalla. Proyección. Sonido. Interactivo. Otro audiovisual. Iluminación dramática. Multimedia envolvente. Más sonido.
Aunque cada recurso funcione individualmente, su acumulación puede hacer que el conjunto resulte difícil de procesar.
Una exposición necesita ritmo.
Los cambios de escala espacial pueden funcionar como signos de puntuación: una gran sala seguida por otra más recogida; una experiencia audiovisual intensa seguida por un espacio silencioso; una zona participativa y, después, otra de contemplación.
Los espacios de refugio no deberían entenderse únicamente como lugares reservados para situaciones excepcionales. Pueden integrarse naturalmente en la propia secuencia museográfica. La investigación muestra que la variedad de dimensiones, espacios abiertos, rincones y zonas más protegidas ayuda a proporcionar oportunidades de recuperación y elección.
Diseñar el descanso también es diseñar la visita.
Los Materiales No Tienen una Personalidad Fija.
Podríamos sentir la tentación de crear otra receta: madera buena, metal malo; colores neutros buenos, colores intensos malos. La realidad vuelve a ser más compleja.
Un mismo material puede generar respuestas completamente diferentes. La piedra, por ejemplo, puede percibirse como cálida, fría, calmante, dura o incómoda dependiendo de la persona y del contexto. Lo que parece adquirir especial importancia es la coherencia.
Cuando materiales, arquitectura y exposición parecen pertenecer al mismo universo narrativo, la experiencia tiende a resultar más comprensible. Cuando compiten entre sí o transmiten mensajes contradictorios, aumenta el esfuerzo necesario para interpretar el espacio. Esto vincula directamente neurodiversidad y buena museografía.
Un espacio claro no tiene por qué ser aburrido. Puede ser complejo sin ser confuso.
Saber Qué Ocurrirá Antes de Llegar.
Hay otra herramienta sorprendentemente sencilla: decirle al visitante cómo será la experiencia antes de que comience.
Un «mapa sensorial» puede indicar zonas con mayor ruido, iluminación intensa, espacios tranquilos, bancos, olores determinados, aseos, salidas o momentos de mayor concentración de público.
El 83,3 % de los participantes de la investigación mencionada consideró útil disponer de estos recursos antes de visitar un museo. Además, el 73,2 % prefirió representaciones tridimensionales o isométricas frente a mapas planos convencionales.
Las informaciones más solicitadas fueron precisamente aquellas que permiten controlar la experiencia: zonas ruidosas o tranquilas, iluminación y lugares donde sentarse.
No estamos hablando de una gran inversión tecnológica. Estamos hablando de reducir incertidumbre.
De la Accesibilidad Mínima a la Calidad Museográfica.
Quizá el cambio conceptual más relevante sea dejar de entender accesibilidad y excelencia como dos objetivos independientes.
Una sala intuitiva, una iluminación controlada, una acústica bien resuelta, un recorrido legible, zonas de descanso y diferentes posibilidades de interacción pueden mejorar la experiencia de una persona neurodivergente. Pero también la de prácticamente cualquier visitante.
Eso convierte la neurodiversidad en una oportunidad para mejorar el proyecto completo.
En EVE Museos e Innovación esta perspectiva conecta directamente con una forma de entender la museografía donde narrativa, arquitectura, públicos, accesibilidad y experiencia no deberían desarrollarse como capas independientes. Incorporarlas conjuntamente desde las primeras decisiones permite evitar posteriormente muchas soluciones correctivas.
5 Ideas Clave Sobre Museos que No Abrumen:
- La accesibilidad museística también es sensorial y cognitiva, no exclusivamente física.
- No existe una única museografía para la neurodiversidad: debemos ofrecer variedad y posibilidades de elección.
- Ver, anticipar y poder retirarse proporciona control y puede reducir la ansiedad durante la visita.
- Las exposiciones necesitan pausas, zonas tranquilas y cambios de intensidad que permitan regular la experiencia.
- Los mapas sensoriales y la información previa pueden transformar significativamente la autonomía del visitante.
Diseñar para Poder Elegir.
Un museo inclusivo no debería intentar eliminar cualquier estímulo. Eso empobrecería precisamente aquello que hace extraordinaria una exposición. El objetivo es diferente: permitir que distintas personas puedan relacionarse con esos estímulos de maneras distintas.
La neurodiversidad nos recuerda algo que quizá habíamos olvidado mientras diseñábamos para un visitante abstracto: no todos percibimos el mismo museo, aunque estemos recorriendo exactamente la misma sala. Diseñar teniendo en cuenta esa diversidad no significa renunciar a la creatividad museográfica.
Significa utilizarla mejor.
Recursos Bibliográficos:
Confederación Autismo España. (2024): Guía de ocio inclusivo para personas autistas: Recursos y buenas prácticas. Confederación Autismo España. Autismo
Dirección Nacional de Museos (2022): Museos accesibles: Partir de lo posible. Ministerio de Cultura de la Nación Argentina. Ibermuseos
Ministerio de Cultura. (2012). La apertura del museo al público con discapacidad: conocimiento, accesibilidad y planificación. Ministerio de Cultura. Librería Nacional
Programa Ibermuseos (2026): Sistema de autodiagnóstico de accesibilidad para museos. Observatorio Iberoamericano de Museos. Ibermuseos
Granland, M.E., Sadia, T. y Cooper, E. (2025): Beyond the minimum: Designing for neurodiversity in museums and galleries. Archnet-IJAR: International Journal of Architectural Research.
British Standards Institution (2022): PAS 6463: Design for the mind—Neurodiversity and the built environment—Guide. BSI.
Mostafa, M. (2014): Architecture for autism: Autism ASPECTSS™ in school design. Archnet-IJAR: International Journal of Architectural Research, 8(1), 143–158.
Jones, P. y MacLeod, S. (2017): Museum architecture matters. Museum and Society, 14(1), 207–219.
Gaudion, K. y McGinley, C. (2012): Green spaces: Outdoor environments for adults with autism. Royal College of Art.
Consultas: info@evemuseos.com
EVE Formación Museos: Campus On Line Aquí.
Imagen: EVE Museos e Innovación
Si quieres recibir los artículos por correo electrónico y el newsletter semanal, completa el campo correspondiente en el formulario de inscripción que encontrarás aquí abajo. Tu dirección de correo electrónico será utilizada exclusivamente para enviarte nuestros newsletters y los artículos, pudiendo darte de baja en el momento que quieras.
Museos que No Abruman.
| ISSN | 3020-1179 |
BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA – INTERNATIONAL STANDARD SERIAL NUMBER – EVE MUSEOS E INNOVACIÓN – ESPAÑA.