Museos y Concepto de Internet Thinking

Museos y Concepto de Internet Thinking

 

Internet, originalmente utilizada como una mera herramienta, protagoniza actualmente el intercambio de información y la comunicación en todo el mundo. Con el próspero desarrollo de la tecnología, Internet se ha ido vinculando cada vez más con las personas, cambiando por completo la producción humana y la forma de vida, infiltrándose incluso en su estilo cognitivo, en las relaciones interpersonales, estilo de pensamiento, cosmovisión y valores, formando una especie de «Internet del pensamiento». Su evolución – ha pasado de ser herramienta a ser «pensamiento» – es una ley inevitable del desarrollo histórico, como nos dice el académico estadounidense Steve Lorre, quien considera que los cambios tecnológicos afectan no solo al comportamiento sino también al pensamiento humano (Steve, 2015). En 2011, la red Baidu, fundada por Li Yanhong, propuso por primera vez el concepto de «Internet del pensamiento» en el discurso titulado «Tres nuevas oportunidades para el espíritu empresarial de Internet en China», donde se recoge que las industrias tradicionales tienen ciertas limitaciones en la comprensión, aceptación y uso de Internet, teniendo en cuenta además que el «pensamiento de Internet» no se ha aplicado a la industria.

La expansión del Internet Thinking ha sido también objeto de investigación por parte de muchos expertos y académicos. Shao (2015) considera que «Internet Thinking» para la industria es un nuevo ecosistema, descentralizado, heterogéneo, diverso y perceptivo. Ésto significa que puede valorarse como un tipo de cognición y aplicarse a diversos campos.

Combinado con los antecedentes de investigación y la ya existente, el Internet Thinking puede definirse como un pensamiento cognitivo basado en las funciones y características de Internet. La transformación del museo inteligente actualmente necesita volver a examinar el desarrollo de la industria a través de él y promover un nuevo patrón.

Debido a la diversidad de la aplicación en el Internet Thinking, se amplían muchos tipos de ideas. Chen (2014) divide el pensamiento de Internet en doce categorías, incluido el pensamiento sobre tráfico, el de producto, el pensamiento simple, el integrado, etc. Por otro lado, Zhao (2014) considera que el pensamiento de Internet incluye nueve aspectos: big data, iteración, socialización y pensamiento extremo. En base a los resultados actuales, podemos considerar el pensamiento de Internet bajo los siguientes aspectos:

User Thinking:

Todo está centrado en el usuario, y tanto los servicios como las acciones se basan en sus necesidades. El pensamiento del usuario requiere que los operadores sigan el principio de la supremacía de éste, y todo el trabajo de producción y operación se focaliza en esas necesidades.

Cross Border Thinking:

Es un nuevo concepto sobre el pensamiento y el modo de pensar, injertando ideas y modos procedentes de diferentes industrias o campos, innovándolos o transformándolos. Los campos originalmente no relacionados e, incluso, contradictorios, pueden penetrar e integrarse para crear un sistema, estructura o proceso completamente nuevo.

Big Data Thinking:

El pensamiento de big data tiene que ver con una forma de pensar para rastrear, extraer y comprender el valor de los datos relacionados con la industria, creando, incluso, un nuevo valor.

Socializar el Pensamiento:

«Socializar el pensamiento» implica que los productores utilicen activamente las herramientas sociales – los medios y las redes sociales -, a fin de establecer una buena relación de comunicación con los usuarios, prestar atención al perfil humanista y formar vínculos emocionales con ellos.

Se trata, pues, de una internalización de las actividades de la práctica social en el cerebro humano y la expresión racional de nuestra forma de vida. Sin embargo, en cuanto al dominio y uso de un tipo de pensamiento, no se puede obviar el estudio por sus características; características que, de forma específica, exploraremos a continuación.

En primer lugar, el pensamiento de Internet posee los rasgos de la descentralización, suponiendo que su enorme red se considere una plataforma para el intercambio de información. En ese caso, cada individuo participante o involucrado puede enviar y recibir información, convirtiéndose así en un nodo en Internet. En este sistema, el funcionamiento de los nodos no se ve afectado por el mundo exterior, pero se pueden integrar para formar una relación tanto conectada como independiente. Así pues, cada uno posee un rol y una capacidad, no hay prioridad entre el centro y los extremos, formando una estructura no lineal, abierta e igualitaria, que también puede denominarse «descentralización».

En segundo lugar, una característica importante es la amplia conexión. Internet rompe las limitaciones de tiempo, espacio e, incluso, áreas de actividad y conceptos. Parece que en la era de Internet, cualquiera, cualquier cosa, en cualquier momento y en cualquier lugar están conectados y pueden comunicarse, interactuar y pensar desde todas las direcciones. Y este tipo de conexión extensiva pone los canales y las fuentes de información de contacto en un estado de diversificación para que el pensamiento pueda ser más profundo, completo y extenso.

En tercer lugar, el pensamiento de Internet posee una propiedad recurrente, que se forma en base a extensas conexiones. A medida que Internet impulsa la difusión  de información, la enorme escala de circulación permite a cada individuo acceder a una enorme variedad de fuentes complejas y desiguales. Por lo tanto, no solo es necesario comprender la información local conectada entre ellos, sino también los resultados y las funciones generales, que constituyen la naturaleza sistemática.

La tecnología de la información ha cambiado el modo de transmisión de información unidireccional y los grupos de audiencia tienen canales para expresar su autoconciencia. Ya sea porque la audiencia participe directamente en las actividades del museo a través de Internet, o porque el servicio del museo proporcione productos culturales ricos, rápidos y personalizados a la audiencia con diferentes necesidades, se refleja el pensamiento del usuario sobre el museo inteligente. Desde una perspectiva a largo plazo, los museos conocen las necesidades de sus públicos objetivo (meta), que no son únicamente atractivos funcionales sino también emocionales. Del mismo modo, el valor humanístico del museo se traduce en el valor cultural de difusión y es portador de la civilización cultural humana. Por lo tanto, solo adhiriéndose al principio de estar «orientado a las personas», se hallará en el camino correcto para ejercer su función de servicio total. El «usuario» más importante de un museo es el público al que sirve. Por eso, la nueva forma del museo inteligente debe utilizar el «pensamiento del usuario» con el fin de proporcionar un canal para que la audiencia se comunique y respete sus necesidades humanizadas. En otras palabras, para que la audiencia se sienta dueña del museo.

Una vez que el museo integra el poder de la ciencia y la tecnología, la difusión de información se muestra rápida y conveniente. El museo inteligente posee conexiones más extensas que nunca. Ésto estrecha gradualmente las diferencias entre la información, bajando el umbral de comunicación y formando una existencia sin fronteras. La ruptura de restricciones se manifiesta en todos los aspectos; no solo el museo virtual está rompiendo las limitaciones de espacio y tiempo a nivel físico, sino que también está acabando con los límites entre la industria del museo y otras industrias. En la nueva era, el desarrollo de museos inteligentes debe aprovechar la tecnología para utilizar el pensamiento transfronterizo, integrando recursos en múltiples industrias, campos y canales. Es posible crear un museo completo y sin fronteras, subvirtiendo las barreras de los museos tradicionales en términos de tiempo, espacio, forma, eficiencia y alcance comercial. Los museos inteligentes basados en el pensamiento sin fronteras se presentan, principalmente, bajo dos formas. Una se basa en la integración vertical para mejorar la eficiencia. La otra, trata de buscar la expansión horizontal para generar nuevas oportunidades, romper el cuello de botella del desarrollo de la industria y acabar con el patrón original. No obstante, sin importar el tipo de propósito transfronterizo, la cooperación entre industrias no es suficiente para confiar solo en la información de penetración mutua; la clave está en prestar más atención al público objetivo.

La información puede difundirse libre y ampliamente en un museo en la era de Internet. Todos los elementos relacionados, como el público, las colecciones, el personal y los gestores, pueden considerarse nodos en la red de circulación de información, conectados e influenciados entre sí, formando un modo de comunicación descentralizado. Los portadores de información diversificados se procesan digitalmente para conformar un lenguaje de comunicación unificado. En otras palabras, la información en diferentes medios, como las imágenes, audio y video, puede convertirse en un lenguaje de «datos» unificado y difundirse a través de la red. Además, los datos se han convertido en el núcleo del Museo Inteligente. Desde su recogida hasta la difusión y reutilización, los negocios del centro giran en torno a los «datos», algo completamente diferente de las características operativas y el trabajo comercial del museo tradicional. Por ello, los museos inteligentes deberían transformar fundamentalmente sus conceptos ideológicos, sistemas, contenido comercial y métodos, cambiando o remodelando correspondientemente el modo, el patrón y los procesos, del mismo modo que las estructuras organizacionales necesitan ser ajustadas de acuerdo a sus nuevas características para mejorar la eficiencia del trabajo.

El núcleo de la nueva ecología para los museos inteligentes es la «relación». Pero la relación es un concepto muy amplio, como los parientes, amigos y compañeros de clase, que son todos niveles de relación diferentes; la difusión de información entre diferentes niveles de relación también trae efectos diferentes (Zheng, 2019). El tipo de relación que se debe establecer y el modo de hacerlo hacer para que resulte ideal son los temas centrales para construir un nuevo vínculo entre los museos inteligentes y sus públicos. Realmente, debería tratarse de una «relación de fans». Los dos desempeñan el papel de «consumo y servicio»; para hacer que a la audiencia le guste ir al museo e, incluso, convertirse en una audiencia leal, el museo debe considerar cómo logra que esa relación de admiración sea mutua. Además, los museos pueden servir como plataformas para ayudar al público a establecer lazos comunitarias.

Las audiencias se conectan en función de los mismos valores e intereses, y se unen para formar relaciones comunitarias. Los cambios en los métodos de conexión con la tecnología no solo crean nuevos vínculos entre los museos y las audiencias, sino que también aumentan la influencia de éstas sobre ellos. Por lo tanto, solo mediante la gestión de la relación entre todas las partes será posible encontrar la dirección correcta para lograr el desarrollo de museos inteligentes en el contexto del Internet Thinking.


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Recursos:

Alianza de Innovación Técnica para la Protección de Reliquias Culturales (2017): Los casos de Smart Museum (Volumen 1). Pekín, China: Editorial Cultural Relics, págs. 3-7.

Mizushima E. (1989): ¿Qué es un «Museo Inteligente»? A Japanese View, Museum International, 41, (4), págs. 241-243.

Zhang, Y.Y. (2019): Investigación sobre la orientación del pensamiento y el comportamiento de los estudiantes universitarios basada en Internet Thinking
(Tesis doctoral). Universidad de Ciencia y Tecnología Electrónica de China, China.

Wang, CF (2019): Oportunidades y desafíos en la construcción de Museos Inteligentes. Revista del Museo Nacional de China, 6, (1).

Fotografía: Cleveland Museum of Art Gallery


Consultas: info@evemuseos.com

 

 

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