Museos y Su Actual Supervivencia

 

 

Lo hemos escuchado durante días, semanas y meses. Ha sido la medida del éxito y la razón de que nos sigamos preocupando mucho por el maldito virus. Nos referimos al factor «R».

Por si no has oído hablar de él, a pesar de todo lo que se ha dicho y hecho, el factor R es una ecuación matemática utilizada para determinar la relevancia y la resistencia del virus COVID-19 en un momento determinado. Un factor R alto supone mayor impacto y mayores muertes. Un factor R bajo, un ambiente más saludable. Los gobiernos de todo el mundo están ansiosos por que el factor R se reduzca. Algunos tuvieron éxito, otros todavía se hallan en plena batalla contra el bicho.

La apertura de los museos depende cada vez más del factor R COVID-19. Según sea su valor, la probabilidad de reabrir y dar la bienvenida al público será más o menos grande. ¿Pero es algo tan simple como éso? Nos tememos que no, el tema resulta mucho más complejo.

Las fuentes de ingresos se agotan y los públicos de los museos no acaban de cruzar sus puertas a corto plazo, pero aún puede darse el caso de que la «nueva normalidad» se viva con la mentalidad del «pasado» – hay evidencia de ello-. De la gran cantidad de datos que nos llegan, vamos a elegir las siguientes dos piezas del rompecabezas.

El 75% de los museos no buscan fuentes alternativas de financiación.

Esta afirmación ha sido publicada por NEMO, la Red de Organizaciones de Museos Europeos, en el mes de mayo pasado, en una investigación-encuesta más amplia sobre el impacto que el COVID-19 ha tenido en el sector de los museos europeos. El alto porcentaje de museos que no están explorando modelos de financiación alternativos, contrasta con la abrumadora resistencia a cerrar permanentemente o a reconsiderar su existencia, con una pérdida significativa de ingresos en tiendas y venta de entradas. Estos datos sugieren que los museos podrían estar en un «modo de espera» y a verlas venir, con la esperanza de que todo vuelvan a la «antigua normalidad», en lugar de aprovechar la oportunidad de repensarse y reinventarse. Señoras y señores eso no va a pasar.

El 85% de los directores/as de museos tienen como principal preocupación que «el público vuelva a visitar sus museos».

Esta es una de las conclusiones presentadas en un informe publicado recientemente por Arts Fund UK. En una primera impresión y cuando se observa en su contexto, esta preocupación puede parecer lógica, pero lo curioso es que lo sea más que el bienestar personal de su museo y de las personas dependientes (76%), la cancelación de asociaciones (75%) o la viabilidad de la organización (56%).

En resumen, como los museos son y siguen siendo entidades plenamente conscientes de las pérdidas en sus fuentes de ingresos, se encuentran bloqueados y congelados en el tiempo, tal vez esperando que pase la tormenta, con la esperanza de que todo vuelva a ser como antes; retorno a «la antigua normalidad». Esta sensación de estancamiento puede provenir de la idea preconcebida de que los museos solo pueden existir en lo físico, y el resto es solo una especie de garantía. ¿Están los museos en busca de una salida de la situación actual, atrapados entre la creencia de que no hay cambios a considerar o existen posibilidades de reinventarse?

¿Museos factor R?

Sí. Lo describiríamos como si hablásemos de una toma de corriente a través de tres cables, uno azul (resistencia), otro rojo (relevancia) y un último de color verde (sostenibilidad); los tres juntos iluminan una lámpara. El cable verde protege a la lámpara contra subidas de tensión innecesarias y proporciona protección frente a las descargas eléctricas. Esos tres cables juntos conforman el factor R que alimenta la lámpara (museo) contra el COVID19. En resumen, ese Factor R del museo seria un concepto de tres cables que se entrelazan en la resistencia, la relevancia y los ingresos.

La resistencia es la habilidad fundamental que los museos necesitan en este momento. Se puede lograr de más de una forma o, quizás, mediante una combinación de varias. Podríamos hacer el ejercicio de analizar las mejores prácticas de los museos de todo el mundo como orientación y estudios de casos. De hecho, hay mucho que aprender de las experiencias pasadas de museos que luchan contra una crisis económica o que pelean dentro de las zonas de conflicto, pero no hay una única manera de hacerlo.

Por otro lado, la resistencia también se puede abordar a través del pensamiento lateral. Asumimos ciertas percepciones, conceptos determinados y límites específicos sin cuestionar nunca la razón por la que lo hacemos. De hecho, el cerebro humano está interesado en aprender cosas, pero luego bloquea el proceso en una respuesta o comportamiento automáticos. Aquí es donde el pensamiento lateral puede marcar la diferencia.

En lugar de pensar más en una única dirección, los museos deben distanciarse del pensamiento lógico. Dejando de lado el método clásico para la resolución de problemas – que se describe mejor como soluciones paso a paso que parten de los datos disponibles -, los museos pueden encontrar alternativas diferentes de ver el mismo desafío o problema y pensarlo de manera más amplia, con un nuevo enfoque. Al cambiar el punto de vista y observar la institución del museo desde fuera del perímetro del edificio – evitando la endogamia racional -, el desafío que se avecina puede ser muy diferente. Este es un buen resumen de las metodologías de pensamiento lateral de Edward de Bono.

La relevancia es la ambición que puede ayudar a los museos a repensar, dar forma y definir los valores que lo rigen. Aquí es donde la dialéctica entre un museo y sus comunidades correspondientes puede informar de los valores del museo post-COVID19. Una escucha atenta con buena dosis de empatía puede ser decisiva. La manera en que los museos y la sociedad en general se comunican es, a menudo, el resultado de patrones culturales arraigados. Los museos tienden a dar por sentado su voz autoritaria y a renovar sin reconocer – tal vez unos más frecuentemente que otros – que hay voces que escuchar y circunstancias con las cuales deben empatizar.

Saber escuchar es un arte necesario, algo que se que espera que los museos aprendan o desarrollen. No se trata de opiniones preformadas a menudo basadas en prejuicios y estatus. No es tanto debatir o esperar a que muestres que no piensas como ellos para intervenir intentando llevarte a su terreno. Para los museos, saber escuchar debe consistir en conocer el estado de ánimo y la sensación de las comunidades con las que se unen y trabajan, o con las que potencialmente podrían hacerlo. También es ofrecer una atención abierta y genuinamente generosa. Y estar receptivo y afectuoso con uno mismo, desde un lugar abierto, intentando llegar a niveles más profundos y a menudo más sutiles de significado e intención en la otra persona. La siguiente charla en TED-X nos proporciona una buena visión general sobre la diferencia entre oír y escuchar.

Los ingresos (sostenibilidad financiera) serían la última de las tres preocupaciones más relevantes para los museos, aunque igual de importante con relación a las otras dos que hemos mencionado. Sin la resistencia, para capear la tormenta, ni la relevancia, como razón para existir y operar dentro de una comunidad determinada, las fuentes de ingresos seguirán estando en la cuerda floja. Ciertamente son una herramienta necesaria a través de la cual los museos pueden ser más relevantes, pero la resistencia es clave para que sobrevivan, particularmente en este momento.

Cuando observamos todo a través de la lente de la resistencia, los ingresos pueden valorarse como un trueque en especie. Si lo hacemos a través de un prisma de relevancia, se pueden entender como activos o conocimiento. De hecho, los ingresos podrían ser considerados por los museos como valiosos, contemplándose como activos o conocimientos que enriquecen a la institución, financian su crecimiento y la hacen más relevante y resistente.

El factor R de tres cables puede servir como una brújula para que los museos capeen la tormenta que se les ha venido encima y puedan sobrevivir.

Recurso bibliográfico:

Sandro Debono (2020) – The Malta National Community Art Museum -: An R Factor for post-pandemic museums. Ideas, The Museum Next. The Malta National Community Art Museum.



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